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Prueba del Mercedes GLA 200d con paquete AMG

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03 de abril, 2018

Ponemos a prueba uno de los SUV compactos premium más vendidos del mercado español. Este Mercedes GLA 200d sorprende por sus ajustados consumos y por su buen comportamiento dinámico. ¿Quieres saber más sobre este todocamino alemán?

La moda de adquirir un vehículo robusto ha llegado ya a todos los segmentos, pero, frente a esa preferencia del mercado por los SUV, todavía consiguen aguantar la acometida los tradicionales automóviles compactos. Qué mejor que reunir las cotas y las características de ambas categorías en un solo coche para lograr entender la tendencia. Si además incluimos un punto sibarita a nuestra elección, el resultado es uno de los todocaminos premium pequeños más vendidos en el 2017. En esta prueba del Mercedes GLA 200d vamos a decirte qué puede ofrecerte con respecto a su hermano, el Clase A, cómo se comporta en el hábitat natural de otros coches con menos altura y, en definitiva, si sería una buena opción de compra para ti, que estás leyendo estas líneas.

Mercedes GLA 200d: ¿para quién puede ser una alternativa?

De momento, te podemos adelantar que sí, su precio es mayor al de las versiones de gasolina, pero los consumos que hemos registrado lo hacen una alternativa a destacar para aquellos que suelen hacer unos 30.000 km anuales. Este tipo de usuarios conseguirán amortizarlo cuando el motor de 2,1 litros todavía tenga mucha vida que entregar…

Otros elementos que hacen ascender el coste de este Mercedes GLA son la caja de cambios automática 7G-DCT de doble embrague o los numerosos extras con los que cuenta esta unidad de pruebas.  La primera es bastante aconsejable si se va a realizar un uso intensivo en ciudad y se es reacio a los manuales, pues su funcionamiento es francamente bueno; en cuanto a los extras, la mayoría de elementos corresponden más a un asunto de estética y, para ser honestos, Mercedes no los regala, por lo que, según los gustos -y sobre todo la cartera-, pueden ser muy eludibles. Entremos más en detalle en cómo es este GLA 200d de 136 CV.

Nuestra valoración: 7,8

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 9

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 9

Destacable

  • Retoques estéticos
  • Comportamiento dinámico
  • Consumos ajustados

Mejorable

  • Freno de mano nada ergonómico
  • Sensor de parking trasero
  • Cartografías del navegador

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Sutiles cambios, pero acertados

El GLA cambia en sutiles detalles tras el restyling.

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Tras el verano pasado, Mercedes puso al día el GLA de 2014 añadiéndole algunas mejoras estéticas. Estas se centran, de forma general, en hacer más SUV todavía al modelo, en dotarlo de más fuerza exterior y de más atractivo.

En la parrilla vemos unas nuevas hendiduras sobre la calandra frontal que, junto con la especie de protector inferior que incorpora el nuevo paragolpes, acentúan la robustez de la parte delantera. En esta unidad, los paragolpes son exclusivos del paquete exterior AMG (que tiene un sobrecoste de unos 1.900 euros). Los grupos ópticos también se han refinado y ahora cuentan con tecnología led (full led, en este caso).

En el perfil, lo que más llama la atención son los abultados pasos de rueda, que cobijan unas enormes y bonitas llantas de 19 pulgadas (con neumáticos 235/45 R19) opcionales que entran como parte del paquete deportivo. Entre ellas sobresale una estribera cromada que va en sintonía con los paragolpes delantero y trasero y sus falsas salidas de escape. En la zaga también se han renovado los pilotos, que también cuentan con tecnología led, y, fruto del pack AMG, sobresale un spoiler superior en tono negro brillante.

El conjunto se ve fuerte y robusto gracias a esas nervaduras marcadas y a esas formas cuadradas, pero esta opción que mencionamos y que lleva el nombre de la compañía de Affalterbach le da un toque dinámico muy atractivo. Además, a simple vista se percibe una calidad, una distinción y un cuidado en cada detalle y en cada ajuste propio de una marca como Mercedes. La unidad de pruebas estaba pintada de un Gris Montaña metalizado que le queda incluso elegante; sin embargo, exige un pago de otros 800 euros en la factura.

Interior: Bastante cómodo, pese a lo deportivo

El interior de esta unidad incorpora asientos semibaquets muy deportivos y bastante cómodos.

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Las puertas, tanto delanteras como traseras, dejan un acceso muy bueno a todo tipo de personas. Gracias a la altura del coche y al amplio marco que queda, la entrada y la salida se realizan de una forma totalmente natural y sin peligros. Al entrar, nos encontramos un interior bastante cuidado y muy deportivo. Los asientos semibaquets en símil de cuero y microfibra con pespuntes en rojo, la instrumentación con detalles que quieren imitar a la fibra de carbono o las alfombrillas con el distintivo AMG delatan al paquete opcional interior del mismo nombre, que cuesta alrededor de 1.700 euros más y que le da un punto más de atracción al habitáculo. Eso sí, los asientos hacen doble función: como elemento deportivo, recogen de manera formidable el cuerpo; como elemento de confort, son realmente cómodos.

La posición del conductor, como en todo buen SUV, está algo alta, pero en este caso continuamos notando ese cierto toque deportivo al no estarlo demasiado. El volante multifunción de tres radios tiene un tacto y un aspecto exquisito y el cuadro de mandos no puede ser más fácil de leer, incluso de un solo golpe de vista, sin necesidad de apartar demasiado la vista de la carretera.

En la consola central es donde nos encontramos el carácter más tradicional de Mercedes, con mucho cromado brillante y con pocos cambios. La pantalla central es flotante y, pese a ello, está colocada sobre las salidas de aireación, lo que permite no jugárnosla con distracciones. Se maneja mediante una ruleta que está muy bien situada frente al reposabrazos; su funcionamiento es bastante intuitivo y rápido. Lo que no es tan ergonómico -de hecho, es antiergonómico- es la ubicación del freno de estacionamiento. Mercedes sigue empeñado con su tradición de colocarlo en el lado izquierdo, bajo los controles de iluminación, pero es posiblemente el peor lugar, al menos el más incómodo, para cuando te dispones a accionarlo.

En contrapartida, el selector de la caja de cambios está -de nuevo, como en todos los Mercedes- donde habitualmente tendríamos la palanca del limpiaparabrisas (estos controles los tenemos aunados en el mando izquierdo de las intermitencias) y este hecho sí resulta cómodo y rápido a la hora de meter cualquiera de las marchas, D, N, R o P.

El espacio es otro de sus puntos fuertes. En las plazas delanteras no hay problemas de habitabilidad entre los dos ocupantes y el túnel central. Lo mismo pasa en las traseras, donde dos adultos de unos 185 cm viajarán con absoluto confort. Con un ocupante más la cosa irá poniéndose más difícil, pero, aun así, la configuración de la banqueta central, que queda un poco más corta, y el túnel de aireación, que no llega a entorpecer a una tercera persona, harán que viaje algo mejor que la media que encontramos en el segmento.

El maletero, por su parte, aunque tiene un umbral algo alto que puede dificultar la carga debido a que se trata de un SUV, tiene unas formas bastante regulares y un marco generoso. Con la segunda fila de asientos utilizable tiene una capacidad de 421 litros y, si la abatimos, nos queda una capacidad para 1.235 kg.

Por último, hay que destacar que algunos materiales, como plásticos muy duros, y algunos ajustes de los paneles y de la consola central podrían estar algo mejor rematados, puesto que estamos ante un Mercedes que en su versión de acceso supera los 30.000 euros.

Motor: 136 CV que parecen alguno más

Motor diésel de cuatro cilindros y 136 CV del Mercedes GLA 200d.

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La versión de pruebas 200d monta bajo el capó un motor diésel de cuatro cilindros y 2,1 litros de cubicaje que declara 136 CV entre 3.200 y 4.000 rpm y 300 Nm de par entre 1.400 y 3.000 rpm. Este bloque, a simple vista, puede parecer bastante grande en cuanto a cilindrada y algo pequeño en cuanto a cifra de potencia. Sin embargo, debemos de tener en cuenta que no dejamos de estar ante un vehículo compacto y, de cualquier modo, una vez que te pones a los mandos de este GLA, esa cifra parece que es algo mayor.

Al arrancar el motor, oímos un ruido bastante bronco, como si se tratara de un motor de gasóleo perezoso, pero durante la conducción, al pasar de las 2.000 vueltas, saca un vigor sorprendente para mover la tonelada y media de peso del coche. En bajas vueltas podríamos definir a esa caballería como una cuadra de “bueyes de carga”, pero después lo cierto es que parecen convertirse en mustangs comportándose incluso de forma ágil en carreteras sinuosas y transmitiendo una rapidez al acelerador casi impropia de un diésel.

El motor se estira bien y podemos aprovecharlo con brío hasta un régimen alto. Al pasar las 3.000 vueltas -último rango donde ofrece el par máximo-, todavía tenemos un margen en el que aprieta con toda la potencia máxima. Además, como veremos más adelante, este motor no solo destaca por sus buenas prestaciones, sino que también lo hace por sus ajustados consumos, en concordancia con lo que se le pide a un diésel.

Este buen motor va asociado en este caso a una muy recomendable transmisión automática de doble embrague 7G-DCT que, eso sí, supone una diferencia de precio con respecto al manual de unos 2.400 euros. Si se pueden pagar, no cabría lugar a dudas… Ofrece unas transiciones rapidísimas y muy suaves que casi son imperceptibles al conductor. Por supuesto, el confort que ofrece en ciudad -y más cuando hay atascos- es abrumador. Además, si se te despierta la vena “alonsista”, por ese toque deportivo que decíamos antes que le da el paquete AMG, las levas en el volante te harán disfrutar bastante en una carretera de curvas o en la subida a un puerto, porque, como decimos, el motor ofrece hasta un puntito de diversión…

También pueden resultar útiles cuando se va en la marcha más larga -la séptima- (está configurada para rodar en la marcha más larga posible, ya que a un ritmo normal siempre vamos a tener todo el par, y así lograr una mayor eficiencia) y tenemos que adelantar; para no pegar ese acelerón que hará tragar un sorbito de combustible “ahorrable”, bastará con reducir un par de marchas con las levas y tendrás el motor en su punto ideal de revoluciones para hacerlo.

Comportamiento: Un SUV que no lo parece

Imágenes dinámicas del Mercedes GLA 200d.

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La respuesta dinámica de este GLA 200d ha sido gratamente sorprendente para mí. En efecto, se comporta como si fuera un vehículo del segmento C normal, con una estabilidad y una ausencia de balanceos impropia en los todocaminos.

Tiene un tarado de suspensión que no es nada blando, pero tampoco incómodo. Está muy bien equilibrado entre los dos extremos y permite tanto viajar de manera cómoda por todo tipo de carreteras como exigirle algo más en tramos revirados sin que parezca una barca incontrolable. De hecho, es de los SUV que más confianza me han dado en este último estilo de conducción. Su dirección es bastante precisa y no tan asistida como encontramos en la media del segmento, pero está lejos de llegar a ser dura. Sí ofrece demasiada resistencia cuando activamos el modo Sport: parece que estamos en un gimnasio fortaleciendo los brazos…

En una conducción normal es un coche realmente cómodo y tiene bien resulto el aspecto del aislante del ruido en su interior. Pese a que en las aceleraciones sí que escucharemos el despertar del motor, que también es notable en el arranque en frío – con esa característica falta de brío-, no llega a ser un ruido ensordecedor ni molesto. Por otra parte, lo que no escucharemos serán ruidos por banda de rodadura ni por aerodinámica en demasía.

Como dijimos en la parte del motor, este propulsor casa de un modo extraordinario con la caja de cambios. Tiene una configuración eficiente y quiere rodar siempre en la marcha más larga posible, pero, con la posibilidad de manejarlo mediante las levas del volante, tenemos un cambio obediente para llevarlo como queramos.

Tiene cuatro modos de conducción que entran dentro de su lista de opciones: el modo Eco cambia la respuesta del acelerador haciéndola más indirecta; el Confort, que es el modo estándar, configura la suspensión, la dirección y el acelerador para viajar de la manera más cómoda posible; el Sport endurece bastante la dirección y la suspensión, dejando esta última quizá un poco desequilibrada; y el Individual permite una configuración personal de cada uno de los citados componentes del coche.

En ciudad, además de los bajos consumos que obtenemos, nos aprovecharemos de las ventajas que supone su tamaño de compacto para circular y encontrar plaza de aparcamiento. Sin embargo, será fuera de la urbe donde encontremos, por eficiencia, todo el potencial de este motor de 136 CV.

Equipamiento: Muchas y caras opciones

Consola central con los mandos del sistema de infotainment.

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La versión básica del GLA 200d está disponible desde 33.650 euros. Ahora bien, nuestra unidad equipaba una buena lista de paquetes y extras que hacen aumentar esta cifra en más de 10.000 euros. Así pues, contamos con el paquete Control de Carril (1.016 euros), AMG Line que añade detalles estéticos deportivos, llantas de 19 pulgadas, faros led y climatización automática (1.911 euros), Premium Plus que incorpora piloto automático de estacionamiento, asiento del conductor electrónico, navegador Garmin y apoyabrazos abatible (5.160 euros), color Gris Montaña (798 euros), cristales traseros tintados (356 euros), acceso y arranque sin llave, cámara de 360º, amortiguación variable con selector de modos de conducción (1.004 euros), transmisión automática 7G-DCT (2.371 euros) y algunos detalles más.

El equipamiento de serie, para tratarse de un Mercedes, quizá puede quedar algo escaso. Encontraríamos componentes destacables como anclajes Isofix, seis altavoces, botiquín, ayuda de arranque en pendientes o columna de dirección ajustable, entre otros.

En total, la gran mayoría de los elementos citados pueden ser prescindibles y de este modo nos ahorramos una buena cantidad de dinero. Me refiero a detalles estéticos o mecánicos, en el caso de la amortiguación variable, que no ofrecen demasiados beneficios relevantes para la conducción. Sí recomiendo (si es posible y si se es devoto de los automáticos) la caja 7G-DCT. También hay que apuntar que, a pesar de su alto precio, el navegador no ofrece las mejores cartografías posibles que se exigen en una marca premium.

Consumo: Un diésel nada sediento

El comportamiento dinámico del GLA se asemeja más al de un compacto normal que al de un SUV.

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Los consumos que homologa Mercedes para esta versión del GLA se fijan, para un uso urbano, en 5 l/100 km; para conducción extraurbana, en 3,7 litros; promete un consumo medio de 4,2 litros. Si bien en la realidad son algo superiores, como siempre, lo cierto es que se ajustan a lo que un cliente pide de un coche de gasóleo.

En autovía nos hizo un consumo de 5,2 l/100 con tres personas y algo de carga, por lo que, en las mismas condiciones con una sola persona en su interior, la cifra podría bajar incluso de los cinco. En carreteras con límites de 100 km/h, y teniendo en cuenta que subimos un puerto de montaña y que viajamos cuatro personas a bordo, el número se fijó en los 6,5 litros. Por último, en un entorno urbano obtuvimos un consumo de 7,5 litros a los 100 km, funcionando de manera correcta el sistema de Star&Stop.

Si añadimos a todos estos datos que el GLA cuenta con un depósito para almacenar hasta 50 litros de carburante, podríamos alcanzar una autonomía media de 780 km. La cifra puede parecer no demasiado alta, pero hay que recordar que modelos similares pueden tener mayor capacidad en su depósito (a un Nissan Qashqai le caben cinco litros más, por ejemplo). Estos resultados hacen plantearse esta variante del GLA como una opción real a usuarios que mueven bastante el coche en carreteras y vías extraurbanas, ya que obtendrán unas prestaciones y unos consumos realmente buenos.

Rivales: Rivales del Mercedes GLA 200d

Vehículo

Mercedes-benz GLA 200d 7G-DCT

Audi Q3 2.0TDI Black line competition S tronic 110kW

Infiniti QX30 2.2d Premium AWD 7DCT

Bmw X1 sDrive 16d Business

Precio Desde
36.396 €
Desde
42.620 €
Desde
41.625 €
Desde
34.220 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 7 marchas 7 marchas 7 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 136 150 170 116
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,1 9,6 8,5 11,1
Consumo Medio (l/100 km) 4,2 5,1 4,9 3,9
Emisiones CO2 (g/km) 108 134 155 104

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