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Prueba del Mercedes GLA 200d AMG

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28 de junio, 2016

El mercado manda y la versión SUV es, con una enorme diferencia, la silueta del Clase A más demandada. Sometemos a examen al Mercedes GLA 200d en acabado AMG, tal vez el más interesante de la gama. Se trata de un modelo muy satisfactorio, aunque la rumorosidad en el habitáculo podría ser menor.

Las cifras cantan y el Mecedes GLA es, con muchísima diferencia, el “Clase A” más vendido. Tras haber podido probar tanto el Mercedes A 180 diésel como el Mercedes CLA 250 Sport, me han quedado claros los motivos de que el GLA se venda en una proporción de 8 a 1 respecto a las otras dos siluetas. Además del hecho innegable de que los SUV están de moda, el Mercedes GLA es un coche mucho más utilizable, cómodo, espacioso y versátil que sus dos hermanos de gama.

Está claro que Mercedes España ha querido “poner toda la carne en el asador” con este modelo y se ofrece en nuestro mercado por un precio mucho más competitivo que en otros, incluido su país natal, donde, además de más caro, está peor equipado de serie.

Con un precio de partida de 31.000 euros para las versiones diésel, es una lástima que Mercedes no haya querido comercializar la mecánica 180d hasta hace pocas semanas, mientras que sí estaba disponible en otros mercados desde el lanzamiento del modelo. Ahora puede competir en igualdad de condiciones con rivales como su “primo-hermano”, el Infiniti Q30, que sí dispone de esta versión básica por un precio por debajo de los 24.000 euros.

En el caso del Mercedes GLA 200d AMG Line de esta prueba, su precio base de 34.000 euros (aunque con las ofertas vigentes es fácil obtenerlo en el entorno de los 30.000 euros) sube algo más de 3.000 euros más al incorporar elementos opcionales como el climatizador automático, el techo panorámico o la pintura metalizada.

En general, es un producto muy interesante– aunque sorprende tener que pagar el control de crucero y el climatizador como extras- agradable de conducir, fácil y con esa imagen de marca que poseen los Mercedes.

Nuestra valoración: 6,7

Diseño 7

Motor 6

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 6

Consumos 7

Destacable

  • Relación precio/producto
  • Imagen de marca
  • Consumos ajustados

Mejorable

  • Mecánica perezosa
  • Rumorosidad interior
  • Precio de opciones

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Mercedes GLA 200d: lo que la gente quiere

El diseño del GLA está muy logrado y, pese a ser un SUV, su altura no es exagerada.

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Las formas del Mercedes GLA están repletas de superficies curvas y relieves que en el color gris de la unidad de pruebas quedan bastante disimuladas y que le dan un aspecto muy sport a este SUV, especialmente con el acabado AMG Line, con unos parachoques, llantas, parrilla delantera y taloneras diferentes a las del modelo básico.

Mercedes ha acertado al hacer un coche de aspecto 4×4 pero sin pasarse con la altura de la carrocería, de hecho sólo es 6 cm más alto que un Clase A (la altura libre al suelo apenas es 3 cm mayor, el resto se debe a las barras del techo). De este modo, su comportamiento en carretera no penaliza demasiado por una mayor altura del centro de gravedad, aunque sí mejora bastante en cuando a la facilidad de acceso a su interior, especialmente en las plazas traseras, que, además, cuentan con 2 cm más de altura para las cabezas.

El frontal es, tal vez, la parte más llamativa, con unas entradas de aire generosas y unos faros de trazos rasgados y muy buena luz debido a que en España viene de serie con bi-xenón. La vista lateral también es llamativa en este acabado gracias a las llantas de 5 radios AMG, aunque su tamaño resulta desmesurado para un coche de 1.500 kg y 136 CV, con medidas 235/45-19.

La vista trasera es algo más anodina, aunque hay detalles llamativos, como los grupos ópticos LED o la banda metálica en la parte horizontal del parachoques, muy práctica para proteger ésta de rayazos a la hora de meter y sacar el equipaje del maletero.

La calidad de los ajustes es buena y el Mercedes GLA transmite una buena sensación de robustez, empezando por el tacto de los tiradores al abrir las puertas y acabando por el sonido que éstas hacen al cerrarlas.

En general, el Mercedes GLA está a buen nivel en este apartado. Gustos aparte, es un coche bien resuelto en cuanto a diseño. Consigue parecer un 4×4 con detalles como los arcos de rueda y faldones en negro, pero sin subirlo demasiado en realidad, y está bien construido. Justo lo que la gente quiere: un coche que parezca un todo terreno pero que en realidad no lo sea. Para el que sí quiera un coche con ciertas cualidades 4×4 ofrecen una versión con un pack off road que dispone de una mayor altura libre, protecciones en los bajos, neumáticos de más perfil, etc.

Todos los detalles, en la galería de fotos del Mercedes GLA 200d AMG Line.

Interior: Mercedes GLA 200d: el más espacioso

Una de las ventajas claras del GLA frente a sus hermanos A y CLA es el mayor confort que brinda a sus pasajeros.

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Una de las claras ventajas del GLA respecto a sus hermanos de gama es la citada facilidad de acceso al interior, especialmente en las plazas traseras, y esa imagen de “más coche” que un A. Al abrir las puertas, hay menos diferencias que en el exterior, con un salpicadero y unos asientos idénticos.

Personalmente no me gustan los interiores con la tapicería del techo negra, sobre todo si no son demasiado amplios, porque todavía parecen más pequeños. En el caso de la unidad probada, esta sensación de estrechez no es tanta, porque cuenta con el techo panorámico que ilumina bastante el interior, aunque la cortinilla que lo cubre no aísla demasiado ni del calor del sol ni del frío.

Los asientos deportivos tienen un buen aspecto y son cómodos, aunque a los pasajeros de las plazas traseras les tapan por completo la vista de la carretera. Ya que estamos con los ocupantes de la segunda fila, éstos cuentan con buen espacio para las piernas y altura para las cabezas, aunque superen el metro ochenta, pero falta anchura como para que 3 puedan ir sin sentirse siameses.

La postura de conducción es buena y la instrumentación, completa y muy legible. Los mandos están bien agrupados y el sistema multimedia es sencillo de manejar, aunque la ruleta que lo gobierna está en una posición en la que a veces la vamos a pulsar sin querer al cambiar de marcha.

Un apartado que debería mejorar es el del aislamiento acústico. El motor es bastante ruidoso fuera del coche, pero no es el principal foco sonoro en el habitáculo, donde apenas se oye este 4 cilindros. Por contra, son los ruidos procedentes de la rodadura y la aerodinámica los que más se escuchan en el interior, especialmente los primeros. Las suspensiones filtran bien las ondulaciones del asfalto y son confortables, pero ese confort se ve penalizado por el ruido provocado por los neumáticos y el asfalto.

Donde de verdad saca una enorme ventaja el GLA frente a sus hermanos A y CLA es en la capacidad del maletero, que ofrece 421 litros frente a 341 litros, además con unas formas muy aprovechables y un umbral de carga muy cómodo. Bajo la tablilla tenemos un doble fondo de formas muy irregulares en el que poder guardar elementos como las piezas que permiten tabicar el maletero para que no se desparramen las cosas que llevemos en él. Por supuesto, los respaldos traseros se pueden abatir si lo necesitamos. Lamentablemente, no hay rueda de repuesto.

Motor: Mercedes GLA 200d: desarrollos largos

Los desarrollos del cambio son demasiado largos para el par motor disponible.

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El motor de 136 CV y 2,14 litros de cilindrada de esta versión era la mecánica de acceso a la gama GLAen nuestro mercado hasta que hace poco se lanzó la versión 180d, disponible en otros países con anterioridad. Sus prestaciones son correctas y mueve con soltura un conjunto cuya masa en orden de marcha es de más de 1.500 kg. No es un motor que destaque en el apartado técnico, con una potencia más bien modesta si tenemos en cuenta que cubica más de 2 litros.

Aunque en el habitáculo no se percibe la menor vibración, es un motor bastante tosco de funcionamiento y rumoroso, sobre todo en el exterior.

De cilindrada generosa, es un motor con bastante par en baja y agradable de utilizar. En el caso de esta unidad, va acoplado a una caja de cambios manual de 6 marchas de desarrollos bastante largos, que consiguen bajar los consumos pero a costa de perder algo de alegría. Además, su escalonamiento es algo abierto, con bastante salto de revoluciones entre cada marcha.

El selector tiene unos recorridos correctos y un buen tacto, pero el bloqueo de la marcha atrás no está bien resuelto. Para engranar la R, hay que tirar ligeramente de la palanca y moverla hacia la izquierda de la segunda. El problema es que ese pequeño tirón hacia arriba para desbloquearla es tan leve que a veces, al pasar de tercera a segunda, especialmente si lo hacemos con prisa o apurados (en un adelantamiento, o reduciendo al entrar en una curva), es fácil superar ese bloqueo y meter la marcha atrás por error en lugar de la segunda. Otro tipo de bloqueo o un muelle algo más rígido de vencer serían recomendables.

Todos los datos, en la ficha técnica del Mercedes GLA 200 d AMG Line.

Comportamiento: Mercedes GLA 200d: fácil y seguro

El GLA no se ve muy penalizado en estabilidad gracias a que su altura no es exagerada.

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Como decíamos antes, aunque se trata de un SUV, su altura libre al suelo no penaliza demasiado su comportamiento en carretera al no elevar demasiado el centro de gravedad. Así, el GLA hace gala de una conducción muy natural y segura, aunque, con más de 1.500 kg de peso en orden de marcha, los 136 CV se disipan bastante, sobre todo si le sumamos unos desarrollos del cambio tirando a largos.

En ciudad es un coche muy agradable de utilizar. Aunque no es muy alto, tenemos una buena visión del tráfico que va por delante de nosotros, las suspensiones absorben bien los pasos de cebra elevados y sus dimensiones son lo bastante compactas como para no complicarnos demasiado la vida a la hora de aparcar o ratonear entre el tráfico. El mayor cuidado deberemos tenerlo con las llantas, para no estropearlas contra un bordillo al aparcar, pues quedan bastante expuestas debido al escaso perfil del neumático.

En autopista y autovía, hace gala de un comportamiento noble y sorprende que no le afecte demasiado el viento lateral pese a la generosa superficie que ofrece a éste. Las frenadas a alta velocidad son seguras y la buena iluminación aporta bastante seguridad en viajes nocturnos.

Si nos perdemos por una carretera secundaria, el GLA también obtiene buena nota. La dirección tiene muy buen tacto y el coche no es excesivamente “morrón”. Tendremos que estar bastante pendientes del uso del cambio a la hora de realizar un adelantamiento o si queremos mantener un ritmo vivo en una zona de montaña. Con unos neumáticos con una medida algo más razonable seguramente mejoren sus prestaciones, aunque el principal escollo es su peso, bastante elevado.

En el circuito de pruebas de PTC Escuela en A Pastoriza, hace gala de una buena estabilidad en maniobras bruscas, como la esquiva o la frenada de emergencia. El ESP es bastante intrusivo y actúa desde un inicio en la prueba de esquiva, pero funciona con suavidad y sin gestos raros. Las distancias de detención son correctas y los frenos aguantan bien el trabajo duro.

En las curvas enlazadas, se notan la inercia que impone el generoso peso en orden de marcha de este modelo y un claro desequilibrio entre unos neumáticos anchos y de poco perfil combinados con una suspensión algo blanda para esta medida. Un calzado más acorde con el tarado de la suspensión y con las prestaciones de su motor le sentaría francamente bien a esta unidad.

Se ve también muy penalizado con las llantas de 19 pulgadas a la hora de salir del asfalto, aunque en realidad los SUV no suelen hacerlo, y menos todavía los que carecen de tracción total, como es el caso. Ni la altura libre, ni los neumáticos, ni la capacidad de tracción hacen recomendable el salir del asfalto más allá de una pista forestal en buen estado con este coche (tampoco creo que lo hayan pretendido y, si es así, para eso tienes la versión con el paquete off road).

Todos los datos, en la ficha técnica del Mercedes GLA 200 d AMG Line.

Equipamiento: Mercedes GLA 200d: opciones caras

El GLA tiene un equipamiento correcto, pero las opciones son caras.

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Es digno de mención el enorme empeño que ha puesto Mercedes España con el GLA. Se nota claramente que han visto en él un coche con un potencial enorme a la hora de colocar unidades en la calle. De todos los mercados europeos, el español es el que pone a la venta el Mercedes GLA con el mejor precio de partida y, además, con un equipamiento más completo, ofreciendo de serie elementos que en Francia, Italia, Portugal, Reino Unido o incluso Alemania son opcionales, como las llantas de aleación o los muy recomendables faros bi-xenón. Tal vez por ello no se hayan animado a traer a nuestro mercado versiones más básicas, pues las motorizaciones más modestas (180d y 180 gasolina) no están disponibles aquí, una lástima, ya que su primo-hermano (el Infiniti Q30) sí ofrece estas mecánicas de acceso en su gama y el precio de partida es casi 6.000 euros menor que el de este GLA 200d.

Pese a que de serie equipe elementos como el volante multifunción, las llantas de aleación, el sistema de alerta de colisión y de pérdida de atención, un ordenador de a bordo muy completo, faros bi-xenón… la verdad es que se echan en falta elementos como el climatizador automático (de serie viene con aire acondicionado manual) o el control de crucero, dispositivos que hoy en día se pueden considerar ya un estándar.

La unidad de pruebas roza los 36.000 euros debido a la pintura metalizada, el climatizador bi-zona o el techo panorámico, una suma considerable pero aceptable teniendo en cuenta el conjunto y el plus que para muchos significa el tener la estrella de tres puntas.

Todos los datos, en la ficha técnica del Mercedes GLA 200 d AMG Line.

Consumo: Mercedes GLA 200d: austero en gasto

Los consumos del GLA son buenos y hacen que apetezca salir de excursión con él.

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El motor de 2,14 litros de cilindrada de esta versión no destaca por sus bajos consumos a lo largo de la prueba, aunque, en su defensa, hay que aclarar que la unidad probada equipaba unos neumáticos demasiado grandes para sus prestaciones y elementos como el techo panorámico, que añade peso al conjunto, algo que va en claro detrimento de las cifras de consumo.

Teniendo esto en cuenta, se entienden mejor las diferencias entre los consumos declarados por el fabricante (homologados con una unidad básica) y los reales. En concreto, Mercedes homologa un consumo en ciudad de 5,4 l/100 km, cuando el gasto real en ciudad ha sido de 7 l/100 km.

En carretera, el valor de 3,5 l/100 km homologado por Mercedes se me antoja muy optimista, siendo realmente difícil bajar de los 4 l/100 km. En concreto, con una conducción suave y cruceros entre 70 y 100 km/h, la media de consumo real en carretera ha sido de 4,6 l/100 km.

Está claro que la aerodinámica no es uno de los puntos fuertes del GLA, algo a lo que tampoco ayudan unos neumáticos de 235 mm de ancho. Esto hace que el consumo suba bastante en autovía, donde el consumo con el control de crucero a 120 km/h llega a los 6,4 l/100 km.

Con estos valores de gasto de combustible y un depósito de gasóleo de 50 litros, tenemos que la autonomía del Mercedes GLA 200d AMG Line está en el entorno de los 750 km.

Todos los datos, en la ficha técnica del Mercedes GLA 200 d AMG Line.

Rivales

Vehículo

Mercedes-benz GLA 200d Style

Bmw X1 sDrive 18d

Audi Q3 2.0TDI Design edition quattro 110kW

Mazda CX-5 2.2DE Black Tech Edition 2WD 150

Precio Desde
31.900 €
Desde
34.100 €
Desde
37.865 €
Desde
31.470 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 136 150 150 150
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,5 9,3 9,3 9,2
Consumo Medio (l/100 km) 4,2 4,6 5,0 4,5
Emisiones CO2 (g/km) 110 120 132 119

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