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Prueba del Mercedes E 220d Coupé 2018

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18 de diciembre, 2018

Por suerte, en medio de un mercado dominado por los mastodónticos SUV, los ojos todavía se llevan alguna alegría al poder ver modelos coupés de líneas seductoras y elegantes como el Mercedes Clase E Coupé que sometemos aquí a examen.

Mercedes siempre ha destacado por la elegancia de sus carrocerías de dos puertas como la de este Clase E Coupé que examinamos aquí. Se trata de la versión con la motorización 220 d y cuenta con bastantes extras, como el kit AMG que logra darle una imagen con unos matices deportivos muy llamativos.

Este motor diésel no destaca por sus prestaciones ni por su finura de funcionamiento, con unas aceleraciones y recuperaciones que no pasan de correctas (aunque no están mal, uno espera más de un coche con este aspecto) y un sonido poco agradable.

Con el mercado completamente dominado por los SUV, el Clase E Coupé apenas tiene rivales. El BMW Serie 4 o el Audi A5 están más cerca de un Clase C Coupé, lo mismo que el Infiniti Q60. Se agradece que Mercedes mantenga su tradición y conserve esta versión de dos puertas de su berlina, que goza así de una de las gamas más completas que existen en el mercado con nada menos que 6 siluetas que van desde la berlina o el cabrio hasta el GLE Coupé.

Un interior que enamora al ojo y a la espalda

La prioridad de un coupé es seducir con una estética llamativa y ciertos matices deportivos. En este Clase E Coupé se cumple de sobra. Además, quien lo haya configurado ha tenido muy buen gusto en la elección de colores y combinaciones, aunque para mi gusto sobran las llantas de 20 pulgadas con neumáticos de perfil ínfimo. No me gusta ver tan poca goma en el flanco, pero menos todavía encontrar unos frenos que se ven ridículos por tamaño detrás de semejantes rodillos. Es como ver a un culturista con unas piernas esqueléticas.

Lo que más llamará la atención del Clase E Coupé es su interior, con un diseño muy acogedor, una combinación de colores muy clásica y, sobre todo, con unos asientos que son un ejemplo de ergonomía, confort y sujeción del cuerpo.

Además, aunque el acceso a las plazas traseras es algo incómodo, es mucho más utilizable de lo que nos podamos imaginar. Los pasajeros traseros viajarán con muy buen confort una vez sentados en sus excelentes asientos, configurados exclusivamente para dos plazas.

En definitiva, casi sin rivales en el mercado, el Mercedes E 220 d Coupé es una excelente alternativa para quien busque un gran turismo en el que viajar con mucho confort, seguridad, poco consumo y, además, estilo.

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 8

Equipamiento 6

Consumos 7

Destacable

  • Diseño elegante
  • Confort interior
  • Tecnología

Mejorable

  • Acceso a las plazas traseras
  • Volante blanco
  • Sonido de la mecánica

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Un Mercedes de dos puertas

Los coupés de Mercedes siempre han destacado por su elegancia y proporciones.

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Las carrocerías de dos puertas de Mercedes tienen todas una seña de identidad que se ha repetido a lo largo de cada una de sus generaciones: la ausencia de pilar central. En este Clase E, además, se recupera una zaga muy redondeada, con una luneta casi panorámica como la que podíamos encontrar en el W111 Coupé de 1961, el modelo que en mi opinión se debe considerar como el verdadero padre de la familia de coupés que perpetúa éste que probamos aquí.

Es por esta característica por lo que lo más llamativo de este Mercedes E 220 d Coupé tal vez sea la vista lateral, en la que el techo forma un arco perfecto. A algunos les rechinará el pequeño corte en el cristal lateral trasero, necesario para que la ventanilla pueda bajar a tope y dejar el costado limpio por completo como se puede ver en la galería de imágenes y que es una seña de identidad de los coupés de Mercedes.

Las llantas de 20 pulgadas (con neumáticos 245/30-20 delante y 275/30-20 detrás) son muy llamativas, pero a todas luces excesivas para las prestaciones de esta motorización y, sobre todo, penalizan muchísimo el comportamiento dinámico y el confort, como veremos más adelante.

El frontal es muy similar al del Clase E berlina, pero es algo más bajo y con unas entradas de aire más prominentes que hacen que parezca mucho más bajo, ancho y agresivo. Los faros varían ligeramente su perfil y tienen una iluminación excelente, al menos en esta unidad probada, que cuenta con los faros full led adaptativos.

La vista trasera a mí me recuerda a la de los últimos Renault Laguna Coupé por la forma de la tapa del maletero y los grupos ópticos, así como las proporciones.

Los acabados son bastante  buenos, aunque la moldura cromada que perfila la cintura del coche y separa el cristal de la chapa no estaba bien alineada en el lateral derecho entre la puerta y la parte trasera.

El color dorado le sienta de maravilla a esta carrocería que es más elegante que deportiva. Este tono contribuye a darle ese aspecto de gran turismo de lujo.

Interior: Elegante combinación

La combinación de colores de esta unidad es muy elegante y clásica.

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Aunque hay gustos para todos los colores, confieso que me ha encantado encontrarme con un interior decorado en un tono azulón que me recuerda muchísimo al que Mercedes utilizaba en los W111, W114 y W 126 coupés.

Una vez superado el shock de ver un interior tan blanco y elegante (el volante es precioso, pero no me parece buena idea una piel blanca para algo que estás manoseando todo el día), llega el momento de sentarse en él y escudriñar cada detalle.

Los asientos delanteros son una maravilla que se ajusta a nuestro cuerpo como un guante, nos sujeta para que no nos movamos nada cuando lleguen las curvas, su mullido nos aísla de los incómodos neumáticos sin apenas perfil y, además, están ventilados y calefactados.

Las plazas traseras tienen unas buenas cotas de confort, incluso la altura para la cabeza es buena en ellas. Lo malo es llegar hasta ahí. El asiento delantero es de reglaje eléctrico y tarda casi 15 segundos en desplazarse hacia delante, un tiempo que se hace eterno cuando llueve. Además, aunque el asiento se desliza hacia delante, la puerta necesitaría ser unos 5 cm más larga para poder entrar bien atrás.

La postura de conducción es muy buena y los mandos principales tienen un aspecto y tacto que no admiten crítica. Otra cosa son determinados plásticos, como el que imita el veteado de la madera en la consola central o los que nos encontramos en los bordes de la columna de dirección, que desmerecen un poco la excelente nota general.

La instrumentación es muy completa y, además, podemos elegir el formato que más nos guste para que nos la presenten. Es reseñable la excelente calidad de los gráficos e infografía, así como la definición de las diversas pantallas y displays.

Si por el día es muy agradable lo que vemos, por la noche es incluso más espectacular gracias a la iluminación ambiental a base de multitud de leds por casi cada rincón (puedes verlo en la galería de fotos). Podemos elegir entre varios colores e intensidades, incluso qué zonas queremos iluminar y cómo.

Gracias a esta iluminación, unos asientos ventilados y con la función de masajes y un sistema de climatización muy completo, este Mercedes ofrece varios ambientes predefinidos para que podamos disfrutar del viaje, o de la espera, porque también nos permite hacer ejercicios de relajación y respiración si seguimos los tutoriales en vídeo que muestra la enorme pantalla multimedia, que sólo funciona como reproductor cuando estamos detenidos.

Motor: Una pena el sonido

El motor del E220 d destaca más por su bajo consumo que por su refinamiento.

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Este motor diésel no tiene demasiadas novedades y básicamente es el mismo que hemos probado en otras ocasiones, aunque se ha puesto al día su sistema de inyección y escape para adaptarlo a las nuevas normativas más estrictas que están en vigor.

Por ello incorpora un catalizador SCR con AdBlue para reducir las emisiones de NOx y un filtro anti partículas más eficaz.

Asociado a la caja de cambios 9G Tronic de 9 marchas, este motor vuelve a destacar más por sus excelentes consumos que por su refinamiento. Sus 4 cilindros son algo escandalosos, con un sonido elevado y feo. Por suerte, dentro apenas lo tendremos que soportar gracias al buen aislamiento acústico y a que la unidad de pruebas monta el equipo de sonido Burmeister, con el que querremos ir siempre escuchando nuestra música y disfrutando de su formidable calidad de sonido.

La caja de cambios es muy eficaz y se encarga de tener siempre el motor en la zona óptima para cada situación. El desarrollo de la marcha más alta es muy largo y permite que podamos mantener cruceros a 120 km/h con el motor girando por debajo de las 2.000 rpm, lo que contribuye a reducir la rumorosidad y los consumos.

Aunque cuenta con levas en el volante para su manejo manual, lo cierto es que este tipo de cajas de cambio funciona mejor en automático que si intervenimos nosotros. Para lo único que sí conviene recurrir a las levas es para anticiparnos a algunas maniobras, especialmente adelantamientos.

El Mercedes E 220 d Coupé cuenta con varios modos de funcionamiento que varían sensiblemente la personalidad del coche actuando sobre 4 parámetros: dureza de la suspensión y dirección, respuesta del cambio, sensibilidad del acelerador y tarado del control de estabilidad del siguiente modo:

  • Sport +: en este modo el pedal del acelerador es más sensible, la caja de cambios busca mantener el motor siempre en la zona óptima de potencia estirando más cada marcha y el control de estabilidad permite ciertas licencias.
  • Sport: básicamente es igual que el anterior, pero el control de estabilidad y tracción actúan a la mínima insinuación. Las transiciones entre las marchas son algo más suaves que en el modo Sport +.
  • Normal: es el funcionamiento normal. El cambio busca un compromiso entre eficacia y consumo y las transiciones entre las marchas son suaves.
  • Eco: en este modo el cambio busca siempre el desarrollo más largo posible, se activa el mecanismo de rueda libre y el pedal del acelerador es algo más remolón.

El conjunto trabaja de forma homogénea y hace que este Clase E Coupé tenga unas prestaciones correctas y sea agradable de conducir.

Comportamiento: Confortable y noble

El comportamiento es noble, seguro y poco deportivo.

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Con el nivel de potencia de esta versión que no llega a los 200 CV, una carrocería que pasa holgadamente de la tonelada y media y unas ruedas de 20 pulgadas de diámetro y muy anchas, es de esperar que las prestaciones no sean el punto fuerte de este ejemplar del Clase E Coupé. Tampoco lo pretende.

Esto no quiere decir que sea un coche torpe o poco agradable de conducir, pero el confort y la facilidad de conducción están por delante de las prestaciones y la eficacia.

Las llantas penalizan mucho también en ese enfoque de gran turismo confortable. Con un perfil ridículo de goma, cada vez que pasamos por un bache, un corte en el asfalto o una banda reductora de velocidad sentiremos un golpe seco en la suspensión. Es como andar con un zapato de suela fina por un suelo de gravilla.

En ciudad resulta muy agradable de conducir por lo bien aislado que está del exterior y el cambio automático. Ambos detalles brindan un notable confort y se complementan a la perfección con el asistente de conducción en atascos que permite que casi podamos delegar en el coche el movernos. Siempre que la velocidad sea inferior a 30 km/h, el Mercedes se mantiene en su carril, arranca, para y mantiene la distancia con los vehículos que le rodean sin necesidad de que toquemos pedales ni volante, eso sí, deberemos permanecer atentos.

En autopistas y autovías es un verdadero devorador de kilómetros, con un rodar rotundo y que transmite mucha confianza, eso sí, ojo los días de lluvia porque los enormes flotadores que lleva (para colmo más anchos en el eje trasero que es el que menos peso soporta) es fácil planear sobre el agua.

La dirección es una delicia tanto por el nivel de asistencia (que varía en función de la velocidad) como por la rapidez de su desmultiplicación. En apenas dos vueltas de volante las ruedas delanteras viran una barbaridad. Esto, además de dotar de agilidad al coche en zonas viradas es una enorme ventaja a la hora de maniobrar.

El nivel de confort es muy bueno pese a lo incómodos que hacen los rebotes y los golpes secos de la suspensión los neumáticos de perfil tan bajo.

Si nos movemos por carreteras secundarias notaremos más el excesivo peso de este coupé y la desproporción entre el tarado de las suspensiones y el equipo de neumáticos. La excelente dirección ayuda algo a tener una sensación de mayor agilidad y las suspensiones tienen unas geometrías que hacen que el chasis sea algo reactivo a las transferencias de masas que hacemos con el acelerador y el freno, pero las inercias son elevadas.

Los frenos cumplen bien su cometido, aunque el cambio automático y el peso hacen que pronto empiecen a perder eficacia debido a la temperatura. Como claramente no es un coche para practicar una conducción deportiva, no me parece un defecto demasiado grave.

En esta ocasión no he tenido oportunidad de poder probar sus límites en el circuito de pruebas, pero nada me ha hecho pensar en uso diario que pueda haber sorpresas desagradables.

El Mercedes E 220d coupé es un modelo elegante y con un carácter más de gran turismo con el que hacer kilómetros a ritmo ágil que un deportivo para enlazar una curva tras otra. Su imagen no engaña a nadie.

Equipamiento: Completo... si lo pagas

El equipamiento es muy completo… pero caro.

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Con un precio de partida de 63.500 euros, este ejemplar se dispara por encima de los 80.000 euros al incorporar elementos como el paquete AMG interior y exterior, el paquete Night, el paquete Premium, las llantas de 20 pulgadas o el sensacional equipo de sonido firmado por Burmester que convierte el interior de este coupé en una elegante sala de conciertos personalizada.

Como decía el anuncio de la lotería, no tenemos sueños baratos, y en el catálogo de Mercedes apenas hay extras de menos de 6 dígitos, como puedes comprobar en la ficha técnica adjunta en la que se detalla cada elemento de su equipamiento.

Tratándose de un coche de capricho es algo perfectamente legítimo. Aquí más que el precio, importa la variedad y la posibilidad de personalizar cada detalle del coche a nuestro gusto y Mercedes cumple a la perfección al ofrecer multitud de tipos de tapicerías, tonos de piel, molduras, colores… todo para que podamos hacernos un coche a medida.

Un elemento que no me ha gustado nada por su errático funcionamiento ha sido el control de crucero adaptativo. En este Mercedes, la velocidad no sólo se adapta a la que lleve el vehículo que nos precede para mantener una distancia de seguridad determinada, también se adapta a los límites de velocidad de la vía. Esto es una idea excelente, pero funciona mal.

El problema está en que muchas veces la cámara lee las señales de la vía de servicio que discurre paralela a la autovía o incluso la del carril de deceleración de la salida de la autovía. El resultado es que uno va tan campante a unos legales 120 km/h y sin venir a cuento, el coche da un frenazo y se pone a 60 km/h simplemente porque ha visto una señal con esa limitación “por el rabillo del ojo”.

Esto no sólo resulta incómodo sino también peligroso porque, si circula alguien detrás de nosotros, lo que menos se espera es que reduzcamos tan bruscamente la velocidad sin tomar la salida.

Consumo: Midiendo cada gota

Los consumos son ajustados.

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No hay sorpresas en este apartado. Siempre que ensayamos esta mecánica de 4 cilindros diésel de Mercedes nos sorprende con unos consumos muy ajustados, aunque no tanto como los valores oficiales, que se quedan bastante lejos de los reales.
En defensa de su honor, la unidad probada monta unos neumáticos opcionales con unas enormes llantas de 20 pulgadas calzadas con rodillos de 245 mm de ancho delante y 275 mm detrás que, junto con extras como el techo panorámico, penalizan mucho los consumos.
De este modo, donde Mercedes homologa un consumo urbano de 4,7 l/100 km, el real se ha ido 2 litros por encima hasta los 6,7 l/100 km.
En carretera, el valor oficial es de sólo 3,8 l/100 km, pero el E 220 d nos ha gastado en condiciones normales y con cruceros entre 70 y 100 km/h unos excelentes 4,4 l/100 km, menos que muchos utilitarios diésel en idénticas condiciones.
En autopista, con el control de crucero fijado a 120 km/h reales el consumo se ha estabilizado en los 5,9 l/100 km, un dato también muy bueno.
Con estos valores y un depósito de 66 litros, es fácil recorrer más de 1.000 km sin tener que repostar.

Rivales: Rivales del Mercedes E 220 CDi Coupé 2018

Vehículo

Mercedes-benz E Coupé 220d 9G-Tronic

Bmw 420dA Coupé

Audi A5 Coupé 2.0 TFSI S Line 140kW

Infiniti Q60 Coupé 2.0 Sport

Precio Desde
56.399 €
Desde
49.144 €
Desde
46.621 €
Desde
50.799 €
Combustible Diesel Diesel Gasolina Gasolina
Cambio 9 marchas 8 marchas 6 marchas 7 marchas
Potencia (CV) 194 190 190 211
Aceleración 0-100 km/h (s) 7,4 7,1 7,2 7,3
Consumo Medio (l/100 km) 4,2 4,6 5,9 6,8
Emisiones CO2 (g/km) 132 121 130 156

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Comentarios

jcl 18 diciembre, 2018

buen trabajo ruben; desde luego no creo que sea un coche para llevar a unos abuelos atrás, quizás, a la suegra ( es broma)…este color es el que en mi modesta opinión mejor le queda al modelo la pena que no lo hay en la berlina de ” 5″ puertas..impresionante las fotos del interior nocturnas …eso si, si yo tuviese ese dinero para gastármelo en un coche como este nada de diesel…un buen gasolina sin adblue tan de moda….un saludo.

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