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Prueba del Mercedes E 220 CDi Estate 2017

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29 de agosto, 2017

Las carrocerías tipo Station Wagon poco a poco convencen a más público. Lejos quedan ya los "coches de viajante" en los que el estilo era secundario y lo principal era conseguir el máximo volumen de carga. El Mercedes Clase E Estate logra convencer con una imagen más sport que la de la berlina, pero ¿son todo ventajas?, vamos a verlo.

Las carrocerías familiares están manteniendo el tipo mejor que los sedanes frente al imparable auge de los SUV. El secreto está en que su diseño resulta más sport que el de las berlinas tradicionales y, además, su portón trasero añade mucha versatilidad, algo que aprecian tanto las familias y profesionales como los que tienen aficiones al aire libre.

En el caso del Mercedes E 220 CDi Estate de esta prueba estamos ante un claro ejemplo. Su diseño es más juvenil que el del sedán del que deriva y resulta mucho más práctico. Con 190 CV y una caja de cambios de 9 velocidades automática, se revela como un rutero infatigable, realmente cómodo y con el que es posible hacer más de 1.000 km sin parar a repostar. Frente a rivales como el Audi A6 Avant, este Mercedes Clase E Estate resulta más confortable y tiene la ventaja de ser más moderno, mientras que contra el BMW Serie 5 Touring disfruta de un diseño más llamativo y un interior más acogedor, aunque la calidad de ajustes y materiales del Mercedes debería ser mejor en un coche de este precio.

Que no te asuste su aparentemente escasa cilindrada o la tosquedad de un motor de 4 cilindros en un coche de este porte, sus prestaciones son más que suficientes y dentro apenas se oye ni se siente su mecánica. Si bien me ha parecido claramente más recomendable que la berlina de la que deriva, frente a sus rivales hay alternativas que comprar el Mercedes se debe más a la estrella que a razones objetivas.

Nuestra valoración: 7,0

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 6

Interior 7

Equipamiento 6

Consumos 8

Destacable

  • Diseño atractivo
  • Imagen de marca
  • Faros led inteligentes

Mejorable

  • Suspensión trasera neumática
  • Detalles de acabado
  • Distinta anchura de neumáticos

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Un familiar con clase

Las llantas traseras son de diferente medida, quedan bien, pero son un error dinámico.

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La unidad de pruebas cuenta con el acabado AMG que se diferencia por contar con elementos que le dan un aspecto más deportivo, como la parrilla delantera, las tomas de aire en el faldón, la parte baja del parachoques trasero o las llantas de aleación de 5 radios de 19 pulgadas, muy llamativas, pero a todas luces contraproducentes para el comportamiento, el confort y el coste de mantenimiento de este Mercedes, como veremos en el apartado de comportamiento.

El resultado a la vista es acertado y este familiar entra por los ojos y llama la atención pese a la discreción del color gris antracita de la unidad probada. Un detalle llamativo lo veremos en los grupos ópticos traseros, cuyos proyectores tienen un acabado que parece purpurina y que hace que, una vez encendidos, la luz que proyectan sea muy uniforme y se vea muy bien, un punto positivo para nuestra seguridad.

Ya que hablamos de iluminación, los faros delanteros cuentan con la tecnología LED inteligente y su funcionamiento es excelente. Gracias a este sistema podemos viajar con las luces largas permanentemente mientras una cámara tras el retrovisor interior se encarga de que el dispositivo genere una sombra en la zona donde detecta otros vehículos para no deslumbrarlos.

Los acabados son correctos, pero mejorables en un coche de este precio y con la estrella de tres puntas en su coraza. Las puertas traseras no quedan bien alineadas con el panel trasero y el cristal de custodia, algo que se nota claramente en la moldura cromada que enmarca la línea de cintura del coche.

Pese a sus generosas dimensiones no se percibe como un coche de casi 5 metros de largo y su condición de “ranchera” queda muy disimulada con una línea de techo que parece descender claramente en la parte trasera, aunque en realidad es un efecto óptico provocado por la línea de cintura ascendente, mientras que el marco de los cristales desciende en su parte superior.

El acceso al interior está garantizado por 4 puertas de buenas dimensiones y que, además, abren en un ángulo de casi 90º. También el maletero cuenta con un gran portón que dejan un umbral de carga muy bajo y enrasado con el paragolpes.

Interior: Mucho más versátil

El interior nocturno del Clase E es muy llamativo.

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Si por fuera es fácil diferenciar al Estate de la berlina, en el interior apenas hay diferencias entre este Mercedes E 220 DCi Estate y el Mercedes E 220 CDi probado hace unos meses, salvo la elección de los diferentes extras y tapicerías. Hasta el respaldo de las plazas traseras (que gozan de muy buen espacio para las piernas y cabezas, pero en las que el pasajero central irá algo incómodo debido al túnel central y el diseño del asiento) no hay diferencias, bueno sí, una; debido al diseño de la puerta trasera es más fácil entrar y salir del Estate que de la berlina.

El maletero no tiene mucho más volumen en el Estate, pero es mucho más utilizable gracias al portón. Aquí sí es posible meter grandes bultos y, con los asientos abatidos, este Mercedes se transforma en una especie de furgón de lujo en el que podremos llevar cómodamente desde bicicletas hasta la mudanza.

La postura de conducción es excelente gracias a la multitud de reglajes de asiento y columna de dirección, pero también por el acertado diseño del asiento deportivo, el volante (una pena que no sea redondo) y la correcta disposición de todos los mandos, aunque hay que acostumbrarse un poco a la costumbre de Mercedes de amontonar todas las funciones en una única palanca (luces, limpiaparabrisas e indicadores de dirección), dejando la palanca del lado derecho del volante para el manejo de la caja de cambios (D, R, N y P).

El diseño del interior es muy acogedor y llamativo, presidido por dos enormes pantallas de alta definición que parecen una. La izquierda está destinada a proporcionar la información al conductor, mientras que la derecha aglutina todas las funciones del completo sistema de info entretenimiento, navegador, manual de instrucciones del coche, etc.

Una buena idea es que, aunque todo se puede manejar desde esta pantalla táctil (ya sea directamente sobre ella o haciendo uso del touch pad de la consola central), hay teclas de acceso directo para el manejo de la climatización, radio, teléfono y navegador.

Los acabados son buenos y la mayoría de los materiales también, aunque se abusa demasiado del plástico negro brillante que imita a la madera de piano, pero que se raya, se mancha y produce destellos muy incómodos cuando le da el sol. Este abuso de los plásticos le resta puntos en este apartado al familiar de la Clase E de Mercedes.

Motor: Un viejo conocido

El motor destaca más por sus consumos que por su refinamiento.

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Poco nuevo que contar sobre ese viejo conocido 4 cilindros diésel de Mercedes. Sus prestaciones son correctas y llama la atención por sus ajustados consumos, pero la finura no es una de sus características. Gracias a la buena insonorización del habitáculo, sus pasajeros apenas lo escucharán, pero desde fuera parece que lo que se aproxima es una Nissan Vanette y no un familiar de lujo.

En este caso el motor va asociado a una caja de cambios 9G-Tronic de 9 marchas con convertidor de par que funciona francamente bien. Es suficientemente rápida en modo Sport y también se adapta muy rápido a nuestra forma de conducir. Me llama la atención lo abierto que es su escalonamiento, con un salto de revoluciones entre marchas considerable.

Lo cierto es que tiene lógica si tenemos en cuenta que el 4 cilindros al que va asociado destaca más por su buen par que por su potencia, de modo que tiene empuje de sobra para poder con unos desarrollos tan largos en los que en la marcha más larga, rodaremos a 120 km/h con el motor apenas girando a 1.400 rpm.

Además de este bajo régimen de giro, otro elemento con el que cuenta este cambio para bajar los consumos es la rueda libre, que se acciona cuando elegimos el modo Eco y levantamos el pie del acelerador.
El Clase E cuenta con 4 modos de funcionamiento que modifican el tarado de la suspensión, la dureza de la dirección, las leyes de trabajo de la caja de cambios y la sensibilidad del acelerador:

  • Eco: busca el mínimo consumo buscando la marcha más larga posible, el pedal del acelerador es menos sensible y las transiciones entre marchas son más progresivas.
  • Comfort: es similar al anterior pero sin la rueda libre y con el pedal del acelerador algo más sensible. Además, la suspensión se suaviza.
  • Sport: endurece la suspensión, la caja de cambios busca mantener el motor siempre en la zona de máximo par y el pedal del acelerador se hace más sensible.
  • Sport +: da una vuelta de tuerca más a los parámetros del modo Sport y, además, el control de tracción y estabilidad buscan unas reacciones más ágiles.

Comportamiento: El confort es lo primero

Las reacciones al límite son poco naturales.

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Hay dos cosas que condicionan claramente el comportamiento dinámico de este Mercedes: mezclar suspensión neumática en el eje trasero con muelles en el delantero y el montar unos absurdos neumáticos de diferente medida en ambos ejes (245/35-19 delante y 275/30-19 en el trasero). Esto hace que las reacciones que sentimos en las manos y en el culo (con perdón) sean completamente diferentes, lo cual desconcierta y nos quita mucha confianza cuando rodamos rápido, y no me refiero a muy rápido.

Mientras que el eje delantero se siente preciso (en gran medida gracias a una dirección de excelente tacto y muy rápida), la parte trasera parece ir por libre. Me recuerda a los coches con eje rígido y barra Panhard en los que, al pasar por un badén en pleno apoyo, se nota cómo la carrocería se desplaza lateralmente respecto al eje trasero.

En realidad, las ruedas del Clase E van atadas al suelo, pero lo que notamos en la cadera es que están a punto de salirse del sitio e iniciar una espantada, sensación nada cómoda en las curvas rápidas de autopista y autovía, sobre todo si hay badenes o pasamos por juntas de dilatación o cambios de asfalto.

Aunque hay un modo Comfort, este Clase E está claramente pensado para proporcionar comodidad a sus pasajeros en los viajes, incluso en el modo Sport +.

En carreteras secundarias se nota el peso y las reacciones tan extrañas que sentimos en la cadera (que es donde suele estar el centro de gravedad del coche, más o menos) hacen que no nos sintamos nada cómodos rodando rápido por ellas. La diferencia de anchura de los neumáticos delanteros y traseros tampoco ayudan a equilibrar el coche, mucho más atado atrás que delante, lo que lo convierte en un automóvil algo subvirador a la entrada de los giros y con una trasera demasiado brusca de reacciones cuando llegamos a su límite de adherencia. La cosa empeora notablemente sobre asfalto mojado, donde llevamos unos flotadores más grandes donde menos peso tiene el coche… absurdo.

En ciudad el tamaño es lo que limita a este Mercedes. Su confort de marcha es envidiable, el start & stop es muy rápido y el cambio automático definitivo para quitarnos estrés en los atascos. Su excelente radio de giro nos facilitará mucho la vida en las maniobras y para callejear, pero sus casi 5 metros están ahí y no es fácil encontrar huecos donde aparcarlo aunque contemos con un asistente de aparcamiento que funciona muy bien.

En el circuito se maximizan las extrañas reacciones que provocan las diferentes frecuencias naturales de los muelles delanteros y la suspensión neumática trasera. En las curvas lentas enlazadas el eje delantero se asienta rápidamente, pero al trasero le cuesta algo más. Esta diferencia en los tiempos de espera hacen que tengamos la sensación de conducir un coche con un remolque. De acuerdo, no es un coche sport, pero te quita mucha confianza y su falta de homogeneidad de reacciones hacen que en la maniobra de esquiva sea fácil descolocarlo, de hecho, el ESP tiene que tomar el control nada más dar el primer volantazo, incluso con la pista seca.

En cuanto a frenos, la unidad de pruebas (con algo más de 11.000 km) tenía los discos alabeados y provocaba una fuerte vibración en las frenadas que aumentaba considerablemente con la temperatura. Los resultados no fueron buenos en este ensayo, pero como digo, se debe a un defecto en esta unidad concreta, pues en la berlina el resultado fue bueno y aquí tenía un defecto en los discos evidente.

En definitiva, aunque este Mercedes Clase E es cómodo y fácil de conducir, te recomiendo que elijas la opción de la suspensión neumática en ambos ejes para que sea más homogéneo y seguro su comportamiento.

Equipamiento: El límite está en el precio

El acabado AMG es muy atractivo.

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Es cierto que estamos lejos de aquellos años en los que elementos como los elevalunas eléctricos, el cierre centralizado o el aire acondicionado se pagaban aparte en un Mercedes. Hoy en día su equipamiento de serie incluye todo lo que podemos considerar imprescindible, pero sigue saliendo caro “vestir” a los modelos de las marcas alemanas.

La unidad de pruebas cuenta con algunos elementos opcionales como el pack AMG exterior e interior (casi tres mil euros), la pintura metalizada, el asistente de aparcamiento, el equipo de sonido firmado por el especialista Burmester (de gran calidad, pero inferior al Bowers & Wilkins que monta Volvo en el V90 opcionalmente), los sensores de ángulo muerto… que van incluidos en el Paquete Premium Plus (con un precio de casi 10.000 euros). Para tener un Mercedes Clase E Estate como el de esta prueba hay que desembolsar algo más de 70.000 euros, una cifra muy elevada.

Por suerte no es necesario pagar nada extra para tener los faros led adaptativos, un elemento de seguridad cuyo funcionamiento es impecable y que ayuda a reducir la fatiga en los viajes nocturnos (puedes ver su funcionamiento en la prueba de la berlina y en nuestros reportajes sobre iluminación).

En cuanto a conectividad está a la última y, además, se dispone de la posibilidad de contar con una app para el móvil con la que podremos controlar algunos parámetros del coche si estamos dados de alta en dicho servicio.

Consumo: Buena aerodinámica

Los consumos son muy buenos para un coche de este tamaño y peso.

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En esta ocasión la diferencia entre el consumo homologado y el real ha sido considerable, aunque ello no significa que los valores obtenidos no sean buenos, lo que pasa es que esta unidad cuenta con elementos opcionales que van en contra del consumo, como los neumáticos más anchos o el pesado techo panorámico, además de que los ciclos de homologación (que están a punto de cambiar) favorecen demasiado a un coche con start & stop y rueda libre.

En concreto, donde la marca homologa un consumo urbano de 4 l/100 km, en real se va hasta los 7 l/100 km. El peso pasa factura cada vez que ponemos en marcha sus casi dos toneladas tras cada detención en medio del tráfico.

También en carretera la marca da un consumo de 4l/100 km, una cifra que se puede obtener si realizamos una conducción con mimo sobre el pedal del acelerador. En situaciones más naturales, con algo de tráfico, pendientes y teniendo que hacer algún adelantamiento el valor medio con cruceros entre 70 y 100 km/h es de apenas 5 l/100 km.

En autopista, con el control de crucero fijado a 120 km/h el consumo medio es de 6,6 l/100 km, un valor que podemos bajar hasta los 6 l/100 km sin en vez del control de crucero usamos el limitador de velocidad y lo fijamos a esos 120 km/h. El motivo es que el cruise anula la rueda libre, mientras que el limitador permite sacar partido de esta función.

Con estos consumos y un depósito de 66 litros de capacidad es muy fácil superar los 1.000 km de autonomía.

Rivales: Rivales del Mercedes E 220 CDi Estate

Vehículo

Mercedes-benz E Estate 220d 9G-Tronic

Audi A6 Avant 2.0TDI Black line ed. Q. S-T 140kW

Bmw 520d Touring

Volvo V90 D4 R-Design Aut. 190

Precio Desde
56.963 €
Desde
57.545 €
Desde
53.400 €
Desde
55.760 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 9 marchas 7 marchas 6 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 194 190 190 190
Aceleración 0-100 km/h (s) 7,7 8,5 8,0 8,2
Consumo Medio (l/100 km) 4,3 5,3 4,5 4,5
Emisiones CO2 (g/km) 112 138 119 119

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