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Prueba del Mercedes Clase E 220d 2016

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10 de enero, 2017

Examinamos una de las berlinas más avanzadas del mercado, el Mercedes Clase E cargado con la última generación de asistentes a la conducción. La mecánica 220 es muy recomendable, pero su apuesta diésel plantea dudas sobre su futuro.

El Mercedes Clase E 2016 es una de las berlinas más avanzadas tecnológicamente que hay en el mercado, especialmente si, como es el caso de la unidad probada, equipa un arsenal de asistentes a la conducción de Mercedes-Benz. Control de crucero adaptativo, faros LED inteligentes, asistente de mantenimiento en el carril, de conducción en atascos, alerta de colisión, de ángulo muerto, asistente de aparcamiento automático… La lista es de lo más extensa.

Tras una semana de convivencia y con una prueba exhaustiva de todos los sistemas, hay que decir que su aportación para la seguridad vial es realmente positiva, pero puede ser un arma de doble filo si no se es absolutamente preciso a la hora de explicar cómo funcionan y para qué sirven.

En internet hay infinidad de vídeos comparando cómo funcionan los asistentes de distintos modelos, sobre todo con el famoso Autopilot de Tesla. Lo primero que hay que aclarar es que, en el caso de este Mercedes, no se han desarrollado como dispositivos de conducción semi autónoma o autónoma, como se los suele llamar, sino asistentes a la conducción, que es muy distinto.

Diferencias entre autónomo y asistente a la conducción

Estos mandos activan los asistentes de conducción.

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En un sistema de conducción autónoma o semi autónoma, el coche es quien asume el control de la conducción y el conductor debe permanecer atento para supervisar que el vehículo reaccione correctamente. En el caso de un asistente a la conducción, es a la inversa. El conductor debe conducir en todo momento y el asistente está para asumir el control en el caso de que el humano se despiste o pierda la consciencia temporalmente.

Si pretendemos probar los dispositivos que tiene este coche como si de un vehículo autónomo se tratase, el resultado será, con casi total seguridad, una salida de vía y un accidente. Sin embargo, si se usan para lo que fueron diseñados, su funcionamiento es excelente y la seguridad que añaden es enorme.

Lo que sí que creo que debería mejorarse en este caso concreto es que, si el conductor no reacciona a la multitud de estímulos que el coche genera para que el conductor retome el control, es porque claramente éste ha perdido la consciencia. Lo razonable -y más seguro- en este caso es que el coche encienda los intermitentes de emergencia y realice una llamada al 112 de manera automática. Quedarse parado en mitad del carril en la autovía sin señalización genera una situación de altísimo riesgo.

Vídeo prueba del Mercedes Clase E 2016

Nuestra valoración: 8,2

Diseño 8

Motor 8

Comportamiento 8

Interior 9

Equipamiento 7

Consumos 9

Destacable

  • Confort de marcha
  • Consumos ajustados
  • Seguridad activa

Mejorable

  • Ruido de la mecánica
  • Cruzada anti diésel
  • Boca pequeña del maletero

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Mercedes E 220d 2016: un Clase C grande

El Clase E es como un C que ha crecido.

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Cada vez son más las marcas que recurren a un único diseño en distintas escalas para sus diferentes gamas. En el caso de Mercedes, esto es evidente. Sólo si nos fijamos en su tamaño, seremos capaces de distinguir claramente si lo que tenemos delante de los ojos es un Clase C, un Clase S o, como en esta galería de fotos, un Clase E.

En el caso de la unidad de pruebas, hay algunos elementos de personalización que se incorporan al solicitar el acabado AMG, como las llantas de 19 pulgadas y neumáticos de distinta anchura en cada eje (245/40-19 delante y 275/35-19 en el eje trasero).

Su aspecto es atractivo y sus líneas curvas rompen con los trazos rectos de la generación precedente. El resultado es una carrocería con una aerodinámica récord en su categoría (Cx de 0,24) gracias a unos cristales muy enrasados, a los limpiaparabrisas delanteros ocultos bajo el perfil del capó y a unas ranuras mínimas entre los paneles de carrocería con puertas y capós, además de unos bajos completamente carenados.

Los acabados son buenos y la pintura, de gran calidad. Gracias a ello no se aprecian diferencias de tonalidad entre los paneles pintados sobre superficies metálica y sobre las plásticas.

Las puertas abren casi perpendiculares a la carrocería, lo que facilita mucho el acceso al interior, aunque la trasera no es muy amplia, lo mismo que la tapa del maletero, que tiene una buena capacidad pero un mal acceso debido al pequeño hueco que abre la portezuela, un mal común en los coches con carrocerías de tres volúmenes sin portón.

Además de unas líneas redondeadas y fluidas, el toque moderno lo rematan las formas de las luces de marcha diurna LED, así como los grupos ópticos traseros. Ya que hablamos de iluminación, la unidad de pruebas montaba los faros full LED inteligentes, que son una opción muy recomendable, desde luego mucho más que las llantas de 19 pulgadas AMG. Su rendimiento es formidable y aumentan nuestra seguridad en viajes nocturnos, además de reducir nuestra fatiga.

 

 

Interior: Sobriedad en su justa medida

El interior es acogedor y de aspecto moderno.

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Dicen en su slogan que algo está cambiando en Mercedes, y es algo evidente al abrir la puerta y entrar en él. Sigue predominando la sobriedad típica de los modelos alemanes, pero es más acogedor y de aspecto mucho más moderno de lo que la marca nos tenía acostumbrados.

Lo que más nos va a llamar la atención es la doble pantalla panorámica en la que se muestra todo lo que este Mercedes pone a nuestra disposición. La que sustituye a los clásicos relojes analógicos es configurable y puede mostrar la instrumentación con 3 formatos diferentes (clásico, deportivo o “progresivo”). No sólo podemos elegir cómo nos muestran los datos, sino también el tipo de datos que queremos que nos presente. La verdad es que es muy agradable de utilizar, aunque, si conduces con una camisa blanca un día de sol, el cristal brillante nos reflejará más a nosotros mismos que a la información que debería darnos.

Mercedes ha hecho un buen trabajo con el interfaz para el manejo de la ingente cantidad de sistemas, dispositivos y funciones que hay disponibles. Unas teclas de acceso directo hacen rápido el acceder al menú de la radio, el navegador, la climatización… Se hace algo engorroso introducir las direcciones del navegador letra a letra en el touch pad o en la ruleta en lugar de con una pantalla táctil, pero es que el sistema está pensado para que importemos la ruta al navegador directamente desde nuestro teléfono móvil, que se vincula con el sistema multimedia del Mercedes Clase E si tenemos la app autorizada por la marca.

Los asientos delanteros son muy cómodos y el espacio, correcto para los dos únicos pasajeros, que contarán con una buena ergonomía para hacer viajes largos sin fatiga. La postura de conducción perfecta es fácil de conseguir gracias a la multitud de reglajes que hay tanto en el asiento como en la columna de dirección.

Las plazas traseras son algo más cicateras. Dos adultos pueden viajar cómodamente, pero el diseño de la banqueta trasera y el alto túnel de transmisión harán que 3 sean multitud. Tampoco es que el espacio para las piernas sea una maravilla. En este apartado está a años luz del Volvo S90, que arrasa con el alemán en lo que a espacio y confort para los pasajeros se refiere.

Los materiales y los ajustes son muy buenos y es evidente el salto adelante en este apartado frente a su predecesor.

Motor: Ruidoso pero eficaz

Esta mecánica es demasiado ruidosa, pero su rendimiento es excelente.

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El motor 220 diésel es una alternativa muy recomendable para asociarlo al Clase E. Con algo más de 190 CV, mueve con una soltura más que suficiente al coche y lo hace con unos consumos ridículos. Se trata de un motor muy eficiente, aunque la finura de funcionamiento no es una de sus virtudes.

Este cuatro cilindros longitudinal vibra y suena con descaro. Para los pasajeros no será un problema, porque los soportes del motor evitan que lleguen al habitáculo sus palpitaciones y hay mucho material fonoabsorbente (además de unos gruesos cristales dobles laminados en las ventanillas) para que tampoco se escuche nada, pero desde fuera suena mucho y mal.

Este motor está asociado a una caja de cambios automática de 9 marchas (denominada 9G-Tronic) que funciona francamente bien. Las transiciones entre las diferentes relaciones de cambio no se notan ni siquiera cuando aceleramos a fondo.

Mercedes ha incorporado 5 personalidades diferentes en este modelo:

  • Eco: el pedal del acelerador es poco sensible, la caja de cambios busca el desarrollo más largo posible para bajar el consumo, la suspensión baja para mejorar la aerodinámica y se activa el modo de rueda libre (sólo si no usamos el control de crucero).
  • Normal: busca el máximo confort, pero sin renunciar a la economía de funcionamiento.
  • Sport: la suspensión se endurece, así como la asistencia de la dirección. El pedal del acelerador se hace más sensible y la caja de cambios está preparada para colocar el motor en el régimen de par máximo.
  • Sport +: va un paso más allá que en la posición anterior y añade un control de estabilidad que permite ciertas licencias “drifteras”.
  • Individual: podemos elegir qué parámetros queremos combinar (una suspensión confort con un pedal del acelerador sport, por ejemplo).

La unidad de pruebas montaba la suspensión adaptativa, que permite elevar unos 4 cm la altura libre del coche cuando circulamos por debajo de 60 km/h. De este modo no sufrimos tanto al pasar por los guardias tumbados ni al aparcar en batería, además de ser más cómodo entrar y salir del coche. Sin embargo, su funcionamiento no me ha gustado demasiado cuando se circula rápido con este Clase E.

Justo la semana anterior tuve una unidad con idéntica mecánica pero suspensión convencional para hacer unas exhibiciones a los clientes de la marca en una “Caravana AMG”. Pues bien, en zonas viradas a fuerte ritmo (había que hacer de liebre a clientes con aparatos como el C63 AMG), era mucho más precisa aquella unidad que ésta con suspensión neumática.

Comportamiento: Confortable y ágil

El peso se nota, pero el bastidor del Clase E es excelente.

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Pese a tratarse de una berlina que roza las 2 toneladas de peso y los 5 metros de longitud, este Mercedes E 220d hace gala de un comportamiento dinámico francamente agradable. En mi opinión, el gran secreto está en la dirección, muy rápida y de tacto impecable.

En ciudad es un coche cómodo de utilizar, porque estamos muy aislados del mundanal ruido gracias a sus gruesos cristales, a la caja de cambios automática y a la multitud de asistentes que nos alertan de si tenemos un coche en el ángulo muerto, si el de delante frena… Sin duda es en la ciudad donde más partido le sacaremos a todo el arsenal de asistentes que equipa. Sus dimensiones hacen que no sea el coche ideal para ratonear entre el tráfico o para aparcar, pero dicen que sarna con gusto no pica, y aquí dentro uno se siente muy a gusto.

En zonas viradas no me ha gustado el comportamiento de su suspensión neumática. Las reacciones no son naturales y los tiempos de espera son anti naturales, lo que nos resta mucha precisión y confianza en las reacciones que acabará teniendo.

Tampoco ayudan demasiado los neumáticos de diferente medida en cada eje. No tiene sentido esforzarse en fabricar un coche con un reparto de masas equilibrado y luego calzar más unas ruedas que otras. En seco, el eje trasero va demasiado atado respecto al delantero y, en mojado, nos encontramos con unos flotadores más grandes atrás que hacen que la trasera tienda a zigzaguear por efecto del aquaplaning antes que el eje delantero, una sensación desagradable y peligrosa.

Claramente está pensado como un tren de alta velocidad, para rodar por las autopistas y autovías con un confort y seguridad absolutos.

Los frenos cumplen bien su cometido y el Clase E se detiene en unas distancias contenidas y con un buen aguante a la temperatura, algo digno de elogio si tenemos en cuenta la velocidad que es capaz de alcanzar y la enorme cantidad de energía cinética que hay que transformar en calor cuando queremos detener la inercia de esta mole de casi dos toneladas.

En el circuito de pruebas, la maniobra de esquiva a 80 km/h la soluciona gracias a la acción del ESP. El primer bandazo es capaz de absorberlo el chasis, pero, al cambiar de dirección para volver al carril, el brusco traslado de masas se le atraganta a la suspensión y sale a relucir ese anti natural tiempo de espera. La carrocería va descolocada respecto a las masas y las ruedas del coche no pisan con precisión. El control de estabilidad es certero a la hora de cortar estos desmadres (siempre que no vayamos en modo Sport+) y las aguas vuelven a su cauce, pero no da mucha confianza, al menos no la que uno espera de un coche de este porte.

En cuanto a los sistemas de asistencia a la conducción, hay poco que añadir a lo que comentamos en el inicio de esta prueba y en la vídeo prueba. Su funcionamiento es bueno siempre que los usemos como se han diseñado para ser usados, pero, si creemos en las sensacionalistas publicidades que hablan de pilotos automáticos y conducción autónoma, acabarás en la cuneta, seguro.

Equipamiento: Tecnología del futuro

El manejo de todos sus sistemas es sencillo gracias a este mando.

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Como buen alemán, este Mercedes Clase E se puede mejorar tanto como nuestra billetera sea capaz de soportar. Por suerte ya no es como hace un par de décadas, que hasta los elevalunas eléctricos de las plazas traseras venían como opción, y el nuevo Clase E ya viene con todo lo que uno espera de serie.

En el caso de la unidad que puedes ver en esta prueba, a los 51.101 euros de tarifa del E 220d hay que añadir una suma importante hasta llegar a los 67.000 euros en elementos como el paquete AMG exterior e interior (llantas, molduras, volante deportivo…), el techo panorámico corredizo, el paquete de asistentes a la conducción, los faros multi LED, la pintura metalizada, el sistema Command Online de Mercedes, etcétera.

Está claro que es una suma de dinero importante, pero lo cierto es que ofrece mucho a cambio. La calidad es buena, su seguridad y confort de viaje están muy por encima de la media del mercado, el equipamiento tecnológico es abrumador y, además, tenemos una estrella de tres puntas en la calandra, que eso es lo más importante en esta categoría de coches, donde la imagen que proyectamos es un valor añadido importante.

Vídeo del sistema de faros inteligentes

Consumo: Eficacia en cada gota

Los consumos de esta versión son muy ajustados para su porte y prestaciones.

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El motor 220d siempre sorprende por los consumos que consigue en todos los modelos que lo equipan. En el caso de esta versión, los valores reales son muy superiores a los declarados por el fabricante. Aquí la culpa no sólo es achacable a la forma en que se homologan estas cifras, también el equipamiento de esta unidad supone un lastre importante, tanto por peso (el techo panorámico y otros elementos suman bastantes kilos a la báscula) como por los rozamientos de rodadura y aerodinámicos de sus neumáticos opcionales de 19 pulgadas frente a los 225/55-17 que traería de serie.

En concreto, el consumo homologado por Mercedes es de 4,3 l/100 km en ciudad cuando el gasto real a lo largo de la prueba ha sido de 7,2 l/100 km.

En carretera, con cruceros entre 70 y 100 km/h, el consumo medio es de 4,4 l/100 km si hacemos uso del modo eco y la función de rueda libre de la transmisión automática. Es un valor excelente, pero alejado de los 3,6 l/100 km declarados por Mercedes.

Si usamos el control de crucero (lo cual anula el mecanismo de rueda libre), el consumo en autopista a 120 km/h ha sido de 6 l/100 km, un valor muy bueno para un coche de este tamaño, prestaciones y tan sobrecalzado.

Con estas cifras y un depósito de 66 litros de combustible, la autonomía del Mercedes E 220d alcanza con facilidad los 1.000 km.

Rivales

Vehículo

Mercedes-benz E 220d 9G-Tronic 194

Bmw 520dA

Audi A6 3.0TDI Advanced edition S-Tronic 160kW

Jaguar XF 2.0 GTDi Portfolio Aut.

Precio Desde
52.056 €
Desde
47.311 €
Desde
56.068 €
Desde
61.621 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Gasolina
Cambio - 8 marchas 7 marchas 8 marchas
Potencia (CV) - 190 218 240
Aceleración 0-100 km/h (s) - 7,7 7,1 7,0
Consumo Medio (l/100 km) - 4,1 4,4 7,5
Emisiones CO2 (g/km) - 109 115 179

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