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Prueba del Mercedes C200 de gasolina 2019

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08 de agosto, 2019

Es el modelo de acceso a la Clase C de Mercedes y la verdad es que no necesitas nada más. Sus prestaciones son buenas, su conducción agradable y los consumos son contenidos. Lo hemos sometido a examen durante casi 2.000 km y éstas son nuestras conclusiones.

Mercedes sometió a un lavado de cara al Clase C para mantenerlo al día e integrar en él los últimos avances en materia de seguridad activa y asistentes avanzados a la conducción, además de mejorar la conectividad de su equipo multimedia MBUX. También se introdujeron mejoras en la oferta mecánica, y por eso hemos elegido este Mercedes C200  con el nuevo sistema de baja hibridación que permite que el motor se apague mientras circulamos en rueda libre.

Gracias a esta tecnología, el Mercedes C200 hace gala de unos consumos muy contenidos y se beneficia de la etiqueta Eco de la DGT, lo que supone interesantes ventajas administrativas y para el uso cotidiano en las grandes ciudades.

Durante esta prueba hemos podido verificar los buenos valores de consumos y el confort de uso, aunque no ha cumplido con las cifras oficiales.

El Mercedes C200 frente a sus rivales

Los principales rivales del Clase C también se han actualizado recientemente. El Audi A4 ha recibido un interesante lavado de cara en el que también se han introducido nuevas mecánicas y opciones, mientras que el BMW Serie 3 disfruta de una generación completamente nueva, lo que en principio le otorga cierta ventaja.

Además de sus dos primos alemanes, el otro gran rival es el Lexus, un auténtico híbrido de una marca de lujo con un halo de exclusividad equiparable al de Mercedes.

Frente a ellos, el C200 tiene la ventaja de la imagen de marca y el llamativo diseño que lleva ya algunos años caracterizando la imagen de «la nueva Mercedes-Benz». En el Lexus se nota ya el paso de los años, siendo el más antiguo de los tres, aunque su calidad de fabricación y los consumos en uso urbano son mejores que los del Mercedes.

Nuestra valoración: 7,0

Diseño 7

Motor 8

Comportamiento 7

Interior 6

Equipamiento 6

Consumos 8

Destacable

  • Eficiencia mecánica
  • Conducción agradable
  • Imagen de marca

Mejorable

  • Plazas traseras
  • Precio
  • Plásticos interiores

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Llamativo gracias al pack AMG

El frontal es muy llamativo por los faros y la forma del entramado de la calandra.

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La verdad es que Mercedes ha cumplido con su slogan de «algo está cambiando en Mercedes». Desde hace unos cinco años, su diseño ha cambiado por completo para adecuarse más a los gustos de un público más joven y la estrategia ha sido todo un éxito y un revulsivo para sus ventas, ganando una batalla que llevaba años perdiendo contra BMW.

El Mercedes Clase C resulta llamativo, especialmente si cuenta con el pack AMG como la unidad probada, que le da un aspecto más juvenil y deportivo gracias a un frontal más agresivo, las llantas de 19 pulgadas (calzadas con neumáticos 225/40-19 delante y 255/40-19 atrás), etc.

El frontal es muy llamativo, sobre todo la gran coraza presidida por la estrella de tres puntas de Mercedes-Benz y con el acabado del entramado de la rejilla con hexágonos tridimensionales cromados que le da un efecto diamante espectacular.

La vista lateral deja en evidencia que el Clase C ha sido tallado en el túnel de viento, con unas formas muy redondeadas y una zaga estudiada para minimizar los rebufos y reducir así los consumos en autopista.

La vista trasera recibe unos grupos ópticos en los que las formas generales son casi las mismas de antes, pero con una configuración diferente de la iluminación led.

Ya que hablamos de los pilotos con tecnología led, delante también tenemos unos faros, en este caso matrix led, con función adaptativa que proporcionan una excelente iluminación y que funcionan bastante bien para evitar deslumbrar al tráfico contrario pese a proporcionar el máximo alcance de luz.

La calidad de acabados y ajustes es buena, con todos los paños de la carrocería bien alineados y enrasados y una pintura en la que no se aprecian diferencias de tonalidad entre las piezas metálicas pintadas en la línea de producción y las plásticas que se montan de diferentes proveedores.

Interior: Demasiado plástico de piano

El interior es llamativo, pero el plástico negro brillante es algo pobre.

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El interior del Clase C tiene un diseño muy elegante en el que se ha huido de estridencias. El aspecto general es muy atractivo y los ajustes son buenos. Además, se ha logrado darle un toque llamativo y restarle solemnidad al incorporar una iluminación de cortesía que hace que resulte muy acogedor en los viajes nocturnos.

Lo que menos nos ha gustado es el abuso de los plásticos «tipo madera de piano». Este plástico de color negro brillante se raya con mucha facilidad, produce incómodos destellos cuando entra el sol por el parabrisas o las ventanillas y, además, está sucio permanentemente, ya sea con huellas de nuestros dedos o con el polvo, que resaltan escandalosamente sobre esta superficie. Además, aunque lo denominen «madera de piano», no deja de ser un plástico.

La unidad de pruebas está rematada con buen gusto con molduras de aluminio cepillado y una tapicería de cuero negro que recubre unos asientos de excelente ergonomía y con multitud de reglajes que hacen muy fácil encontrar la postura perfecta a sus mandos.

Las plazas delanteras viajarán con un elevado confort gracias a la amplitud de la que disponen y a los asientos y eficaz climatización.

En la parte trasera ya no hay tanto confort, no porque los asientos no sean cómodos, que lo son, sino porque no sobra el espacio. Si el conductor mide 1,85 m o más, detrás no hay sitio para que una persona de más de 1,75 m pueda viajar sin tener que encoger las piernas y, además, el acceso es incómodo porque la parte baja de las puertas es muy corta y no hay demasiado sitio donde meter los pies.

Tampoco la cota de anchura ni la configuración del asiento permiten viajar con confort a 3 pasajeros en la banqueta trasera, aunque esto es un defecto común en la categoría.

En cuanto al maletero, su capacidad es correcta y sus formas homogéneas y aprovechables, pero el acceso es incómodo debido a una tapa demasiado pequeña que impide que podamos meter bultos grandes, lo cual limita mucho su uso y hace que sea poco útil la posibilidad de abatir los respaldos traseros para aumentar el espacio de carga.

Motor: Excelente rendimiento

Esta mecánica tiene unas prestaciones más que decentes y consumos ajustados.

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Es una de las grandes estrellas de esta renovada Clase C. Se trata de un bloque motor de 4 cilindros de gasolina muy compacto y eficiente. Con sólo 1,5 litros de cilindrada es capaz de ofrecer 184 CV y una buena curva de par que hace que su utilización sea muy agradable y mueve con suficiente soltura a un coche como el Clase C.

Parte del mérito corresponde a la caja de cambios 9G-tronic que, gracias a que dispone de 9 marchas, permite unos desarrollos muy escalonados que hacen que la mecánica pueda funcionar mucho tiempo en su rango óptimo de trabajo.

Además, esta caja de cambios cuenta con función de rueda libre si seleccionamos el modo Eco y, combinado con la gestión del motor y la red de 48 voltios de baja hibridación, permite que el motor se pueda apagar y circular consumiendo cero durante cierto tiempo mientras el coche rueda con mucha inercia al no tener ninguna marcha engranada.

Esto permite unos consumos muy bajos cuando circulamos por carretera llaneando. La verdad es que las paradas y arranques del motor de gasolina pasan inadvertidas y apenas sabemos que está apagado por el indicador del cuadro de instrumentos que nos informa en todo momento de las condiciones de funcionamiento del sistema mild hybrid.

Gracias a la sobrealimentación, el pequeño motor de 1,5 litros tiene una curva de par muy plana y un empuje constante desde poco más allá del ralentí. Además, el sistema de 48 voltios también da algo de apoyo a la mecánica en las fases de aceleración y al iniciar la marcha.

Su funcionamiento es muy agradable y la conducción muy sencilla. El motor de gasolina está muy bien aislado acústicamente y genera menos vibraciones que los diésel, proporcionando un buen confort de marcha en todo momento.

Comportamiento: Un buen compañero de viaje

Este Clase C tiene una conducción muy agradable.

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El C200 es un coche que resulta muy agradable de conducir en todo momento. En ciudad tiene un tamaño que no se atraganta y, como está muy bien aislado acústicamente y tiene el cambio automático que facilita tanto el manejo, nos desenvolvemos muy bien y con mucho confort y sin estrés.

La dirección tiene un radio de giro excelente y, además, en apenas dos vueltas de volante, de modo que nos encontramos maniobrando y callejeando con mucha más facilidad que en modelos más compactos pero que giran peor.

Además, los sensores de aparcamiento y las cámaras de visión periférica nos ayudarán bastante a evitar rayar las esquinas.

En carreteras secundarias también tendremos un excelente aliado en una dirección muy directa y con un buen nivel de asistencia. Su reparto de pesos casi del 50% sobre cada eje también ayuda a que sus reacciones sean ágiles y su comportamiento noble, aunque, una vez más, la idea de calzar más el eje trasero (cada rueda trasera es 2 cm más ancho que las delanteras) desequilibra un poco ese excelente reparto de masas, atando demasiado la zaga al suelo.

Los cambios de apoyo los salva con agilidad y enlaza las curvas con mucha alegría y sin reacciones extrañas. La suspensión tiene un excelente compromiso entre confort y eficacia y hace que los viajes sean cómodos mientras que no balancea en exceso en los giros.

Los frenos tienen un tacto muy bueno y se dosifican perfectamente, pero notan la fatiga rápido y es fácil agotarlos bajando un tramo a buen ritmo.

En autopista es un buen compañero de viaje. Su paso por curva rápida es eficaz y transmite confianza, recomponiéndose muy bien tras pasar por los badenes y juntas de dilatación aunque estén en pleno apoyo.

Esta vez no fue posible someterlo a un examen en nuestro circuito de pruebas, pero en todo momento durante la prueba, el C 200 ha demostrado ser un coche muy cómodo, de reacciones seguras y agradable de conducir para la mayoría.

Equipamiento: Tan completo como puedas pagar

Entre los detalles de equipamiento de este ejemplar están los espectaculares faros matrix led adaptativos.

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Una de las ventajas de Mercedes es que no tienes que recurrir a una motorización de las más grandes para poder acceder a elementos de equipamiento superiores. Hay mucha gente que no necesita unas prestaciones estratosféricas pero sí valoran poder disponer de elementos de confort y equipamiento de primer nivel.

Aunque el Mercedes C200 es la versión de acceso a la Clase C, se puede equipar con sistemas y elementos comunes con versiones más motorizadas, eso sí, a base de tirar de una interminable lista de opciones y accesorios que incrementan el precio final.

La unidad probada cuenta con elementos como el pack AMG de carrocería e interior, el equipo de sonido firmado por Burmester, la tapicería de cuero, el climatizador independiente para las plazas traseras, el control de crucero adaptativo, el paquete de asistencia a la conducción plus, las llantas de 19 pulgadas, la pintura metalizada… elementos que hacen que la factura aumente en un buen puñado de euros.

En materia de seguridad activa y ADAS (asistentes avanzados a la conducción) y multimedia y conectividad, el Clase C dispone de las últimas tecnologías que hay en la actualidad en el mercado.

Consumo: Mejor de lo esperado

Los consumos son buenos para sus prestaciones.

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Esta versión del Mercedes Clase C logra un excelente compromiso entre prestaciones y consumos gracias a un motor de última generación y al trabajo de una caja de cambios automática de 9 marchas con función de rueda libre y apagado del motor en las fases de «navegación a vela».

Con todo este arsenal, el Mercedes C200 homologa unos consumos de sólo 4,9 l/100 km en carretera y 7,9 l/100 km en ciudad que están muy cerca de los valores reales medidos durante la prueba.

En concreto, el consumo real en ciudad del Mercedes C200 ha sido de 8,4 l/100 km y en carretera se pueden conseguir los 4,9 l/100 km si somos algo cuidadosos, aunque practicando una conducción natural lo normal es que nos movamos en el entorno de los 5,4 l/100 km.

Si subimos la velocidad máxima hasta los 120 km/h reales en autopista, el consumo asciende a 6,8 l/100 km, de nuevo un valor excelente para una berlina de gasolina.

Con estos consumos y un depósito de 66 litros de capacidad, la autonomía del Mercedes C200 está en el entorno de los 800 km.

Rivales: Rivales del Mercedes C200 9G-Tronic 2019

Vehículo

Mercedes-benz C 200 9G-Tronic

Audi A4 40 TFSI Advanced S tronic 140kW

Bmw 320iA

Lexus IS 300h Business Plus

Precio Desde
45.300 €
Desde
44.578 €
Desde
43.750 €
Desde
40.600 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Híbrido
Cambio 9 marchas 7 marchas 8 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 184 190 184 223
Aceleración 0-100 km/h (s) 7,7 8,7 7,1 8,3
Consumo Medio (l/100 km) 5,9 5,8 5,5 4,3
Emisiones CO2 (g/km) 135 133 124 99

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