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Prueba del Mazda6 diésel 184 CV 2018

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19 de octubre, 2018

Aunque el mercado de las berlinas clásicas está en caída libre frente al auge de los SUV, el Mazda6 es un modelo que tiene una línea lo bastante atractiva como para seguir seduciendo. Lo hemos probado después de su lavado de cara y examinamos las mejoras que se han llevado a cabo. Ésta es nuestra valoración.

Mazda ha puesto al día su berlina Mazda6 con una imagen actualizada, cambios en el equipamiento y una gama reestructurada de la que hemos elegido la versión diésel de 184 CV con cambio manual para esta prueba a fondo, en la que vamos a ver en qué ha mejorado este modelo.

La verdad es que es una lástima que las ventas de este tipo de modelos estén en caída en picado porque son coches muy confortables, que gastan menos que un SUV equivalente y son más seguros. Es cierto que las carrocerías tipo sedán, como ésta, son menos prácticas, pero es tan sencillo como recurrir al Mazda6 Wagon, con un práctico portón trasero.

A lo largo de esta semana de pruebas y 2.000 km, el Mazda6 ha demostrado ser un coche muy cómodo, agradable de conducir, bien equipado y seguro. Además, en general me han gustado bastante los cambios llevados a cabo con el lavado de cara, con una instrumentación más completa y algo más de comodidad.

El Mazda6 frente a sus rivales

No es el Mazda6 el único que está viendo como los SUV comen su terreno, es algo generalizado en el segmento D. Los principales rivales del Mazda6 son el Renault Talismán, el Ford Mondeo, el VW Passat o el novísimo Peugeot 508. Frente a ellos, el Mazda6 ofrece un diseño realmente atractivo y una calidad percibida algo superior a la mayoría de ellos. Otro de sus grandes puntos a favor está en el excelente compromiso entre confort y eficacia.

Su relación precio/producto es muy buena y los cambios llevados a cabo para ponerlo al día son todo un acierto. Ahora es más atractivo, está mejor equipado y, salvo en materia de conectividad (donde los rivales más recientes empiezan a pisar muy fuerte con apps para controlar determinados elementos del coche desde el smartphone), no tiene el menor complejo para medirse con los mejores de su categoría.

Nuestra valoración: 7,3

Diseño 9

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Diseño atractivo
  • Relación precio/producto
  • Calidad percibida

Mejorable

  • Boca de carga del maletero
  • Rumorosidad de la mecánica
  • Casi 5 metros

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: De los más elegantes

El frontal ha cambiado mucho más de lo que parece al primer golpe de vista.

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El Mazda6 precedente ya era uno de los sedanes más bellos del mercado y no eran necesarios grandes cambios para mantenerlo al día, aunque en Mazda los han hecho con bastante acierto en este caso.

Tal vez la parte que más ha cambiado es el frontal. De él desaparecen los minúsculos e inútiles faros antiniebla y han crecido los faros principales, que ahora son full led adaptativos y proporcionan muy buena iluminación. También la coraza cambia ligeramente, con un marco más definido y un entramado muy llamativo por sus relieves.

En la vista lateral los cambios se centran en el nuevo diseño de las llantas, que en este caso son de 19 pulgadas de diámetro y con un acabado en gris grafito algo más claro y brillante que antes.

Los cambios en la parte trasera son algo sutiles. Sólo si pones el nuevo al lado del anterior te das cuenta de que los pilotos son algo diferentes, así como las salidas de escape y la cenefa cromada.

El resultado es atractivo y el renovado Mazda6 es todavía más atractivo que antes. Los acabados siguen siendo buenos y la primera impresión que provoca es muy buena.

Las puertas son amplias (salvo la del maletero, que es demasiado pequeña) y permiten un cómodo acceso al interior, pero también dejan a la vista un detalle que no termina de gustarme: hay una diferencia de tono abismal entre el rojo de los paneles exteriores de la carrocería y el de los umbrales y huecos de puerta y tapa del maletero, que parece que les faltan capas de pintura, lo cual empobrece un poco la calidad percibida.

Sin embargo, los ajustes son impecables, todo está bien alineado y no hay ruidos ni holguras molestos.

Interior: Mejor todavía

El interior ha ganado en confort y en la calidad aparente de los materiales y acabados.

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Los cambios en el interior son más sutiles que en el exterior. Se ha modificado ligeramente el diseño del salpicadero y, sobre todo, de la instrumentación, que ahora es mucho más completa que antes, con un gran termómetro de refrigerante, un aforador de combustible muy nítido y espacio gracias a su display central digital para mostrar en todo momento la autonomía restante y el consumo instantáneo.

Los asientos tienen básicamente el mismo diseño, pero se ha revisado su mullido para hacerlos más confortables y reducir la fatiga.

La otra diferencia más evidente está en las molduras que decoran el salpicadero y los paneles de puerta, que en este modelo tienen el aspecto de aluminio cepillado y su calidad y tacto son mejores que las que podemos encontrar en rivales, incluso de marcas a las que se les presupone más prestigio, como BMW, Audi o Mercedes.

La verdad es que el interior del Mazda6 es muy agradable, con un diseño acogedor, una postura de conducción muy cómoda y un espacio generoso para todos los pasajeros, incluidos los traseros, que sólo se podrán quejar de anchura cuando viajen 3 adultos en él.

El maletero tiene una capacidad enorme, pero es una lástima que no se le pueda sacar más partido por culpa de una boca de carga muy pequeña por la que no entrarán bultos grandes. Aunque se pueden abatir los respaldos traseros para aumentar la capacidad de carga, al carecer de portón no podremos aprovecharnos demasiado de esta utilidad.

Resulta llamativo que para repostar el AdBlue tengamos que sacar el equipaje, la moqueta del maletero y la gaveta de plástico para tener acceso a la boca de repostaje (ver galería de fotos). Otros rivales tienen la boca de llenado más accesible y práctica.

En general, el Mazda6 también está por encima de la media en cuanto a su habitáculo, especialmente en cuanto a la calidad percibida y los ajustes.

Motor: Algo cantarín

El motor diésel de 184 CV tiene unas buenas prestaciones y su funcionamiento es suave, pero es algo ruidoso.

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La unidad probada es la versión diésel con el motor de 4 cilindros de 2,2 litros de cilindrada y 184 CV asociado a una caja de cambios manual de 6 marchas y tracción al eje delantero.

Este motor destaca por su suavidad de funcionamiento (aunque se oye dentro algo más de lo deseable, sin embargo, no se notan vibraciones), su agradable respuesta y soluciones inteligentes como el dispositivo que para el movimiento del cigüeñal en el punto en el que los 4 pistones están en la mitad del recorrido en el cilindro. De este modo, ningún cilindro está a compresión cuando el sistema start & stop tiene que ponerlo en marcha de nuevo. El resultado es que no se fuerza tanto el motor de arranque y que se consigue encender el motor más rápidamente y sin traqueteos.

Básicamente es el mismo motor de la generación anterior, pero se ha revisado su sistema de gestión de la inyección y se ha añadido un catalizador SCR con tratamiento de los gases de escape con AdBlue para reducir las emisiones NOx y superar las pruebas más severas que hay en la actualidad (Euro 6D).

Como es costumbre en Mazda, la caja de cambios manual tiene un manejo exquisito, con un selector de recorridos cortos, precisos y suaves, de los mejores del mercado.

Los desarrollos del cambio son más bien largos y con un escalonamiento muy abierto (hay mucho salto de una marcha a la siguiente), pero no está mal casado con un motor que tiene mucho par y puede tirar con esos desarrollos sin problemas.

Otra de las novedades introducidas en el Mazda6 es que se dispone de un control electrónico del diferencial delantero que hace que, aunque aceleremos antes de tiempo (lo cual suele provocar un subviraje y que el morro tienda a salir hacia el exterior de la curva), la rueda exterior tire hacia el interior mientras mantengamos girado el volante, como si de un sistema vectorial se tratase.

Su efecto no es demasiado acusado, algo que se agradece porque a veces este tipo de sistemas son muy bruscos y producen movimientos parásitos en la dirección.

Comportamiento: Fácil, cómodo y seguro

El Mazda6 es muy cómodo y fácil de conducir, con unas reacciones muy seguras.

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El Mazda6 es uno de esos coches que resultan muy agradables de conducir. La dirección tiene un buen tacto, en parte porque su volante es perfecto por posición, dimensiones y materiales. La postura de conducción ideal es fácil de conseguir, los mandos quedan a mano y su manejo es correcto, la visibilidad es buena, las suspensiones equilibradas… realmente no hay puntos débiles en su conducción.

En ciudad es un coche cómodo porque las suspensiones filtran bien, la dirección es suave a baja velocidad y el motor tiene una buena salida sin necesidad de tener que “picar embrague”. Eso sí, el angelito mide prácticamente cinco metros y hay que encontrar el hueco donde meterlo, que no es fácil.

En autopista es un coche muy cómodo, con un rodar confortable y que aísla bien de los movimientos parásitos provocados por malos asfaltos, juntas de dilatación, etc. Su paso por curva rápida transmite seguridad y es difícil que tenga un mal gesto.

Cuando viajamos por carreteras secundarias también se defiende muy bien y llega incluso a ser ágil y divertido. El morro no es demasiado torpe y la parte trasera nos ayuda a redondear si jugamos un poco con los pesos y ahuecamos un poco el gas en el giro.

El balanceo es bastante contenido y dentro no se perciben inclinaciones ni inercias preocupantes. Lo mejor de todo esto es que este dinamismo se logra con un nivel de confort muy destacable.

Por desgracia, en esta ocasión no tuve oportunidad de someterlo a un ensayo al límite en el circuito de pruebas, pero nada durante los casi 2.000 km recorridos me ha hecho pensar que pueda tener algún vicio oculto y, además, es poco probable que hayan podido empeorar unas respuestas que en versiones anteriores del Mazda6 siempre han obtenido buena nota en materia de seguridad activa.

En resumen, el Mazda6 está entre los mejores de su categoría por su agradable conducción, con unas reacciones seguras y un elevado confort de rodadura.

Equipamiento: Bien equipado, pero falta conectividad

El equipamiento de esta versión es muy completo, pero se echan de menos detalles que incorporan rivales de última generación.

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La unidad probada es un tope de gama y cuenta con un equipamiento muy completo que hace que la factura se vaya por encima de los 37.000 euros. Es una suma considerable, pero si lo equiparamos con sus rivales, está dentro de la media y resulta una compra más inteligente que, por ejemplo, un VW Passat, bastante más caro si igualamos el equipamiento y no tenemos en cuenta las campañas y promociones.

Por esta suma tenemos un coche con tapicería de cuero, navegador, manos libres, control de crucero adaptativo, faros full led inteligentes, llantas de aleación de 19 pulgadas, climatizador bi-zona, asientos ventilados, calefactados y con reglaje eléctrico, apertura con llave inteligente, sistema multimedia con Apple Car Play y Android Auto, cámaras de visión periférica con sensores de aparcamiento, sistema de alerta de ángulo muerto, de colisión, de tráfico transversal… como ves, la lista es generosa.

Tal vez, el apartado en el que más se nota la veteranía del modelo es en materia de conectividad. No tenemos un cargador inalámbrico para el móvil, no hay ninguna app que nos permita comunicarnos con el coche a través del smartphone, (algo que ya empieza a ser frecuente en algunos rivales más recientes), ni wifi, etc.

Consumo: Un buen rodador

Los consumos del Mazda6 diésel son buenos, con medias por debajo de los 6,5 litros.

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Este motor de 184 CV diésel mueve con mucho desahogo al Mazda6, algo que se nota en los consumos medidos durante la prueba, que demuestran que no necesitamos hundir mucho el pie para superar puertos de montaña o circular cargados.

En ciudad, el consumo homologado es de 5,5 l/100 km, una cifra muy optimista teniendo en cuenta que el consumo real en la urbe del Mazda6 ha sido de 6,6 l/100 km. El peso pasa factura cada vez que arrancamos en un semáforo.

En carretera se puede lograr el consumo homologado de 4,1 l/100 km, pero a base de ser muy quisquillosos en la conducción y con el tráfico y la climatología a favor. En uso real lo normal es ver consumos en el entorno de los 5 l/100 km, que no es un mal registro en absoluto.

En autopista, a los máximos legales, el consumo medido ha sido de 6 l/100 km, que no está mal.

Teniendo en cuenta que el depósito de gasóleo tiene una capacidad de 62 litros, el Mazda6 puede lograr autonomías que rondan los 1.000 km sin repostar.

Rivales: Rivales del Mazda6 2.2 diésel de 184 CV manual 2018

Vehículo

Mazda Mazda6 2.2 Skyactiv-D Signature Sky 135kW

Volkswagen Passat 2.0TDI Sport DSG 140kW

Ford Mondeo 2.0TDCI Titanium 180

Peugeot 508 2.0BlueHDi S&S First Edition EAT8 180

Precio Desde
40.375 €
Desde
40.503 €
Desde
36.900 €
Desde
47.800 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 6 marchas 7 marchas 6 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 184 190 180 177
Aceleración 0-100 km/h (s) 10,0 7,7 8,3 8,3
Consumo Medio (l/100 km) 4,7 4,7 4,4 4,7
Emisiones CO2 (g/km) 124 122 132 124

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