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Prueba del Mazda3 Sedán Skyactiv-G automático 2019

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17 de octubre, 2019

Hemos conducido durante una semana la variante sedán del nuevo Mazda3. ¿Será mejor alternativa que su hermano de cinco puertas?

Hace unos meses os mostramos en Autocasión la videoprueba del nuevo Mazda3 con motor Skyactiv-G de 122 CV y cambio manual. Ahora, hemos querido probar ese mismo motor en el Mazda3 Sedán con la opción de cambio automático para comprobar si existe mucha diferencia entre uno y otro. Recordemos que esta mecánica cuenta con un sistema microhíbrido que le otorga directamente la etiqueta medioambiental Eco de la DGT y todas las ventajas que ello supone en entornos urbanos. Aparte del gasolina, también está disponible un Mazda3 diésel de 116 CV y el revolucionario Skyactiv-X de 180 CV, pero por ahora nos centraremos a fondo en el primero.

¿Habrá Mazda 3 MPS para 2021?

Luces y sombras del nuevo Mazda3 Sedán

Tal y como cuenta mi compañero Marcos Diego en el vídeo, la nueva generación del Mazda3 hace gala de un diseño muy atractivo y dinámico, de una calidad digna del mercado premium y de un comportamiento muy equilibrado en lo que respecta a confort y agilidad. De hecho, os adelanto que el chasis bien podría aguantar los envites de una posible futura versión prestacional.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. En materia de espacio anda un poco justo, sobre todo en las plazas traseras. Esto no cambia en el sedán, puesto que la batalla es exactamente la misma que la del modelo hatchback. Eso sí, el maletero crece casi en 100 litros. Además, confieso que esta unidad concreta con configuración Skyactiv-G y cambio automático me ha dejado un sabor agridulce si hablamos de rendimiento mecánico. No es que el bloque atmosférico se quede corto de potencia, es que en según qué circunstancias tarda en entregarla, algo que, como es lógico, se solucionaría con la incorporación de un turbo.

En cualquier caso, dedicando algo de tiempo a aprender las respuestas que ofrece en cada momento, es muy probable lograr la satisfacción a bordo. De lo que no hay duda es de que este Mazda3 se posiciona como una interesantísima alternativa en relación precio/producto si lo comparamos con rivales de la talla del Civic Sedán, del Clase A Sedán o incluso del A3 Sedán.

Nuestra valoración: 7,5

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 8

Equipamiento 8

Consumos 7

Destacable

  • Calidad percibida
  • Diseño Kodo
  • Etiqueta ECO

Mejorable

  • Prestaciones escasas
  • Boca del maletero
  • Espacio interior

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: concepto Kodo que enamora

La batalla no cambia con respecto a la versión hatchback.

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Lo cierto es que el exterior de este compacto resulta muy atractivo para la inmensa mayoría de la gente que lo ve. Sus líneas son muy fluidas y precisamente esta es la esencia del lenguaje de diseño Kodo. Si bien la principal diferencia que hay entre el cinco puertas y el sedán recae en la zaga y, por tanto, en la longitud, también existen algunos otros detalles que son exclusivos en cada una de las versiones. Por ejemplo, las molduras que vemos en los marcos de las ventanas laterales y en la parrilla frontal son oscuras en el primero y cromadas en el segundo. Con ello, la marca nipona pretende resaltar una mayor deportividad en el hatchback y una mayor elegancia en el sedán.

No obstante, volvamos a lo básico. Este coche es 20 cm más largo que el hatchback gracias al tercer cuerpo de carrocería que le confiere un mayor volumen de maletero. Recordad que, como ya hemos dicho, la distancia entre ejes (2.725 mm) no cambia. El maletero se beneficia de una capacidad para 450 litros que puede aumentar hasta los 1.138. En relación a su hermano, este Mazda3 gana cerca de 100 litros, aunque el acceso es mucho más justo, dado que no equipa una puerta como tal.

Por lo demás, no hay novedades. Desde el acabado inferior cuenta con faros full led que funciona de forma correcta. Su haz es brillante y largo y los sensores de iluminación no molestan a otros conductores. Las llantas, en este nivel Zenith, son de 18 pulgadas y calzan neumáticos en medida 215/45 con un perfil bastante bajo. Como veremos luego, el chasis está tan bien desarrollado que esto no condiciona el confort, pero con algo más de balón es posible que todavía mejorara más.

En materia de ajustes y acabados, no hay crítica posible. Tanto en el vídeo como en la entradilla de esta prueba os decimos que este Mazda está a la altura de un coche premium y, por supuesto, este aspecto es uno de los que lo corrobora.

Interior: buenos materiales, pero poca holgura

El volante tiene un diseño bonito y un tacto maravilloso.

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En lo referente al habitáculo, coincido al 100% con lo que dice mi compañero. La calidad percibida es similar incluso a la que veríamos en un Audi, que es de lo mejorcito si hablamos de interiores. De hecho, el volante es calcado al que equipan los últimos modelos lanzados por la marca alemana. Todas las superficies son agradables al tacto y a la vista, los ajustes son buenos… En este sentido, es intachable. Lo único que podríamos reprochar si no ponemos muy quisquillosos sería la pequeña moldura en negro piano que vemos en el túnel central, ya que es un material bastante sucio, pero en Mazda lo saben y no han abusado de ello.

La tecnología y el sistema de infotainment han mejorado: ahora vemos una pantalla central de 8,8 pulgadas con navegación integrada y conectividad que ofrece muy buena resolución y es rápida e intuitiva. También han incorporado numerosos huecos portaobjetos para guardar llaves, carteras o móviles durante la conducción.

En las plazas traseras no cambia la sensación de calidad percibida, pero sí es mucho menor el ya de por sí escaso espacio que alguien de alrededor de 1,80 metros de estatura encontrará delante. Los más corpulentos no encontrarán el nivel de comodidad deseado ni para las rodillas, ni para la anchura ni para la altura al techo… Es cierto que pocos compactos brillan en este aspecto, pero este queda algo por debajo de la media. Donde gana, como ya hemos detallado, es en el maletero.

Motor: suficiente, pero atmosférico

El reloj central de la instrumentación es una pantalla digital.

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El corazón que da vida al Mazda3 Sedán Skyactiv-G es un 2.0 gasolina de cuatro cilindros colocado en posición delantera transversal que rinde 122 CV a 6.000 rpm y 213 Nm de par a 4.000 rpm. Junto a este, trabaja una pequeña red de 24 voltios que es la que otorga al conjunto la etiqueta Eco de la DGT.

Como es habitual en Mazda, estamos ante un motor atmosférico que transmite su poder de una forma demasiado lineal. Este tipo de mecánicas exigen que subamos la aguja del cuentavueltas hasta arriba cuando necesitamos brío. Esto implica que en un adelantamiento tengamos que bajar hasta tres marchas para enfrentarlo con brío. Por supuesto, también implica un consumo más elevado. No es nada agradable ver cómo pierde cruceros en un repecho de autovía y notar constantemente reducciones de marcha para volver a recuperarlos. Lo que sí es verdad es que la cifra de potencia es suficiente para el día a día. Lo que personalmente opino es que no es tanto una mayor potencia lo que mejoraría la respuesta, sino la incorporación de un turbo que, además, reduciría consumos. Con esto no quiero decir que esté en contra de las mecánicas atmosféricas, perfectas para un coche como el MX-5, pero sí creo que coches como este o como el CX-5 agradecerían la sobrealimentación.

La caja de cambios automática de tipo convertidor de par es suave en conducción normal y bastante obediente cuando optamos por el modo manual. Sin embargo, en autovías es habitual que recurra a reducciones y subidas de marcha muy seguidas cuando perdemos cruceros para que el motor vuelva a sus regímenes de mayor eficacia, algo que en viajes largos termina cansando mucho. Al final en estos casos lo mejor es hacer las transiciones de forma manual.

Comportamiento: ágil y cómodo

Imágenes dinámicas del Mazda3 Sedán.

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La verdad es que el comportamiento dinámico de la variante sedán no cambia con respecto a lo que ya nos mostró Marcos en la videoprueba. La batalla es exactamente la misma y, en cuanto al peso, apenas hay 26 kg de diferencia entre uno y otro por el tercer cuerpo y la caja automática. Esto no implica una respuesta demasiado diferente de la que ofrece el modelo de cinco puertas.

Encontramos una dirección rápida, comunicativa y directa que también tiene un grado correcto de asistencia. El chasis permite una firmeza que está por encima del caballaje que entrega el motor de 122 CV. Perfectamente podría soportar una posible futura versión MPS de cerca de 250 CV. De hecho, hace muy poco la marca nipona ha presentado el Mazda3 TCR de competición que se basa sobre el modelo de serie.

A estas cualidades se une también un confort de marcha que está por encima del que estamos acostumbrados a percibir en la mayoría de los compactos generalistas. Sin duda, es un coche que se queda en el punto ideal entre agilidad y comodidad. Echad un vistazo a la videoprueba para conocer más a fondo cómo son los nuevos Mazda3.

Consumo: aceptable

Imágenes dinámicas del Mazda3 Sedán.

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Este motor homologa un consumo en uso combinado de 6,6 l/100 km. Durante nuestra prueba, hemos registrado unas cifras de 5 litros en secundarias sin desniveles y a límites legales, en torno a 9 litros en autovías, y entre 11 y 12 litros en ciudad -con mucho tráfico, eso sí.- Por tanto, el consumo medio de este Mazda3 se quedaría en unos 8,5 l/100 km. Con un depósito con capacidad para 51 litros de gasolina, obtenemos una autonomía aproximada de 600 km.

Rivales: rivales del Mazda3 Sedán Skyactiv-G

Vehículo

Mazda Mazda3 Sedán 2.0 Skyactiv-G Zenith Safety Aut. 90kW

Mercedes-benz A 180 Sedán

Audi A3 Sedán 35 TFSI S line S tronic 110kW

Honda Civic Sedán 1.6 i-DTEC Elegance Navi

Precio Desde
29.765 €
Desde
30.100 €
Desde
35.783 €
Desde
28.300 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Diesel
Cambio 6 marchas 6 marchas 7 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 122 136 150 120
Aceleración 0-100 km/h (s) - 9,3 8,2 -
Consumo Medio (l/100 km) 5,9 5,4 5,0 3,4
Emisiones CO2 (g/km) 127 124 117 91

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