Prueba del Mazda3 2018 de gasolina y 120 CV

Prueba del Mazda3 2018 de gasolina y 120 CV

13 octubre, 2018

Probamos a fondo el Mazda3 de gasolina y 120 CV, un modelo que convence por su diseño, calidad interior y comportamiento dinámico.

Nuestra valoración: 8,2 Sobresaliente

Diseño 9

Sobresaliente

Motor 8

Notable

Comportamiento 8

Notable

Interior 8

Notable

Equipamiento 8

Notable

Consumos 8

Notable

Destacable

  • Cambio manual
  • Comportamiento dinámico
  • Calidad interior

Mejorable

  • No tiene salidas de aires en las plazas traseras
  • Sin rueda de repuesto
  • No hay reloj de temperatura del motor

El actual Mazda3 está a punto de dar el relevo a una nueva generación que estará basada en el espectacular Mazda Kai Concept, un prototipo que pudimos en la última edición del Salón del Automóvil de Tokio. Además, el nuevo Mazda3 será el encargado de estrenar la revolucionaria mecánica Skyactiv-X, con la que marca afirma conseguir los consumos de un motor diésel en un bloque de gasolina.

Ahora, sin embargo, toca analizar la tercera generación del Mazda3, un modelo que desde su llegada al mercado en 2014 ha convencido por su diseño elegante y deportivo, por su calidad interior y por una gama de motores que se desmarca de la tendencia downsizing. En 2017, el compacto de Mazda recibió un restyling que introdujo cambios sutiles en el exterior y algunos más notables en el interior. Además, se revisó la gestión electrónica de los motores, se añadió el sistema G-Vectoring Control (GVC) y se mejoró el funcionamiento de algunos elementos de seguridad.

Para la prueba del Mazda3 2018, hemos contado con la mecánica de acceso a la gama. Se trata de un motor atmosférico de gasolina que desarrolla 120 CV de potencia y que destaca por su suavidad de funcionamiento y el buen tacto del cambio manual al que está asociado.

Tras la prueba del Mazda3 gasolina 2.0 120 CV con acabado Zenith, la sensación que nos queda es que la firma japonesa sitúa a su compacto un peldaño por encima de los modelos de marcas generalistas como el Renault Mégane u Opel Astra, siendo su rival más directo el Volkswagen Golf o incluso modelos de la talla del Audi A3.

Si quieres conocer a fondo el modelo, sigue leyendo la prueba el Mazda3 2018.

Diseño ¿Para qué cambiar algo que funciona?

El Mazda3 es uno de los compactos más atractivos del mercado.
El Mazda3 es uno de los compactos más atractivos del mercado.
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Una de las claves fundamentales del crecimiento que ha experimentado Mazda en los últimos años es, sin duda alguna, el lenguaje de diseño Kodo. Caracterizado por una líneas sinuosas, unos frontales agresivos y, en general, un aspecto que combina a la perfección elegancia y deportividad, el diseño de toda la gama de modelos de Mazda, desde el pequeño Mazda2 hasta el precioso Mazda6, admite poco reproches. En este contexto, el Mazda3 necesitaba de pocos cambios. De hecho, el restyling se limitó a introducir ligeros retoques en el parachoques delantero, la parrilla, los marcos de los faros antiniebla y las carcasas de los retrovisores.

La atractiva estética exterior está acompañada, además, de una buena calidad constructiva, algo que se deja notar en los tiradores de las puertas, el encaje de las distintas piezas de la carrocería, el sonido de las puertas al cerrar… La pintura es otro elemento que da buena cuenta de la calidad y el cuidado empleados por Mazda, sobre todo, si optamos por el color Soul Red Crystal o el Machine Grey, que es con el que contaba la unidad de pruebas. Tienen un sobrecoste de 600 euros, pero merecen la pena, ya que aportan unos matices muy interesantes a las líneas de la carrocería.

La unidad de pruebas del Mazda3, que contaba con el acabado tope de gama Zenith, montaba unas preciosas llantas oscurecidas de 18 pulgadas con neumáticos de medidas 215/45. A pesar de sentarle muy bien desde el punto de vista estético, la medida es a todas luces excesiva para la potencia del vehículo y, además, están más expuestas a los temidos bordillazos, encarecen el cambio de neumáticos y empeoran el confort de marcha.

En cuanto a dimensiones, el Mazda3 es uno de los modelos más largos del segmento C, ya que, con 4,47 metros de longitud, solo se ve superado por los 4,53 metros de la décima generación del Honda Civic.

Interior ¿Premium?

La ergonomía está muy bien estudiada en el Mazda3.
La ergonomía está muy bien estudiada en el Mazda3.
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El interior del Mazda3 destaca por la calidad de sus acabados y ajustes, transmitiendo una buena sensación todo lo que tocamos: el volante de cuero, los mandos satélites, los controles del climatizador, el joystick del sistema multimedia…

El habitáculo del Mazda3 destaca también por su buena ergonomía, con unos asientos muy cómodos que recogen bien la espalda, una buena ordenación de los mandos y huecos suficientes para dejar los distintos objetos que levemos encima.

Con el restyling, Mazda sustituyó el freno de mano mecánico por uno eléctrico, lo que permitió liberar espacio en la consola central y colocar una cortinilla para cubrir el hueco que queda por delante del reposabrazos. Además, se cambió el volante, que cuenta con un tacto excelente y unos botones más atractivos a la vista y perfectamente colocados para un manejo sencillo de las distintas funciones. Asimismo, el Head-up Display, que proyecta su imagen sobre una lámina de plástico que emerge por encima de la capilla de la instrumentación, pasó a ser a color.

El panel de instrumentos, que se compone de un reloj central escoltado por dos pantallas digitales, varía en función del acabado escogido. Con el acabado tope de gama, el reloj central hace las funciones de cuentarrevoluciones e indica en una pequeña pantalla la velocidad, mientras que en el resto de acabados la esfera central es un velocímetro y el régimen de giro los vemos, de forma poco clara, en la pantalla izquierda. Claro y atractivo, solo echamos en falta un indicador de la temperatura del motor, ya que solo hay un testigo azul que nos señala que el motor está frío.

La parte superior del salpicadero está dominada por la pantalla de 7 pulgadas del sistema multimedia, que, aunque no cuenta con la mejor resolución, resulta muy satisfactoria por tres motivos: es legible incluso cuando incide la luz del sol sobre ella, responde con precisión y rapidez a las órdenes y la navegación entre los distintos menús es sencilla e intuitiva. La única pega en este aspecto es que, cuando iniciamos la marcha, solo se puede manejar a través de la ruleta y botones colocados en la consola. Se trata de una decisión de la marca para evitar distracciones e incrementar la seguridad.

Aunque no falta espacio en el interior del Mazda3, sí es cierto que su habitáculo se queda algo justo, si tenemos en cuenta las dimensiones exteriores del vehículo. Eso sí, la anchura en la banqueta trasera es buena y permite que tres adultos puedan viajar con cierta comodidad en la segunda fila. Eso sí, la marca ha considerado que no necesitan salidas de aireación, un fallo que resta confort.

El maletero del Mazda3, que cuenta con formas regulares y un acceso fácil, cubica 365 litros, una cifra que lo sitúa en la media del segmento. Con los asientos traseros abatidos, maniobra que se realiza con facilidad desde el propio respaldo, nos queda una superficie de carga prácticamente plana. Una de las desventajas del Mazda3 es que no contamos, ni si quiera en opción, con rueda de repuesto, algo que lamentablemente se está convirtiendo en una costumbre entre los fabricantes.

Motor En vías de extinción

El Mazda3 con motor de gasolina de 120 CV acelera de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos.
El Mazda3 con motor de gasolina de 120 CV acelera de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos.
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Mientras que prácticamente todas las marcas han apostado por la reducción de cilindrada y la sobrealimentación para reducir los niveles de consumo y emisiones, Mazda ha optado por un camino alternativo que, en el caso de los motores de gasolina, se caracteriza por mantener una cilindrada adecuada y no recurrir al turbo. Esta decisión, que la firma engloba en la denominada tecnología Skyactiv, tiene, acostumbrados a los motores con turbo, sus particularidades.

La gama de motores de gasolina del Mazda3 se compone de dos opciones: un 2.0 de 120 CV y un 2.0 de 165 CV. Para la prueba, hemos contado con la variante de acceso, que desarrolla 120 CV a 6.000 rpm y entrega un par máximo de 210 Nm a 4.000 rpm, muy por encima de sus rivales con turboalimentación. Su condición de atmosférico, su cifra de potencia y su entrega de par máximo en ese nivel de giro del motor, condicionan la manera de conducir el coche, ya que para sacar el máximo jugo a la mecánica deberemos jugar con el cambio e ir altos de vueltas. A la hora de, por ejemplo, realizar un adelantamiento en el menor tiempo posible será necesario reducir una o dos marchas.

Esto no es ni bueno ni malo, depende del gusto del conductor. A mí, particularmente, no me desagrada y más, si tenemos en cuenta la suavidad con la que funciona este motor y lo poco que vibra, con una entrega muy progresiva de la potencia. Además, las buenas virtudes de la mecánica están acompañadas, como es habitual en la marca, de un cambio manual que es una auténtica delicia, con unos recorridos cortos y precisos de la palanca.

Con el objetivo de reducir los consumos, los desarrollos de la transmisión son largos y el escalonamiento de cada marcha cerrado, con poco salto de revoluciones entre una relación y otra.

En cuanto a prestaciones se refiere, tenemos más que suficiente para rodar tranquilos por autovía, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 8,9 segundos.

En definitiva, el Mazda3 de gasolina convence por prestaciones y agrado de uso. Además, es un motor menos complejo que el de sus rivales y, también, menos “apretado”, lo que en principio nos debería ofrecer una mayor garantía de fiabilidad.

Comportamiento La definición de equilibrio

El Mazda3 puede presumir de un buen comportamiento dinámico.
El Mazda3 puede presumir de un buen comportamiento dinámico.
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Antes de empezar, tengo que hacer una mención especial al puesto de conducción, ya que, desde mi punto de vista, roza la perfección: tenemos unos asientos cómodos que sujetan bien la espalda, podemos ir sentados muy cerca del suelo, la situación de la palanca del cambio es la ideal y las piernas pueden ir bastante estiradas. En este aspecto, lo más negativo es la visibilidad, con una luna trasera no demasiado grande y unos pilares delanteros muy tendidos que entorpecen nuestra visión en los giros o intersecciones.

En cuanto a comportamiento dinámico se refiere, el Mazda3 se encuentra entre lo mejor de la categoría. La suspensión, con un eje trasero multibrazo, está muy bien ajustada, logrando un compromiso excelente entre eficacia y confort.  En carretera se siente aplomado y en ciudad se traga los baches y pasos elevados con solvencia.

La única nota negativa la pone el tamaño de las llantas, ya que, a nuestro juicio, restan algo de confort. Con unas llantas más pequeñas y unos neumáticos de mayor perfil, el ruido de rodadura a velocidades elevadas quedaría mejor filtrado. Además, en carreteras reviradas y practicando una conducción decidida, obtendríamos unas reacciones más progresivas.

La dirección, por su parte, es, con 2,5 vueltas de volante entre topes, bastante directa y su tacto muy bueno, con el nivel de asistencia correcto.

En definitiva, el Mazda3 no es el coche más dinámico del mercado y tampoco el más cómodo, pero se queda muy cerca de los mejores en cada apartado, un equilibrio muy difícil de conseguir y que pocos logran. De hecho, este modelo agradará especialmente a los que busquen un tacto de conducción preciso sin sacrificar por ello el confort de marcha.

Consumo Buenas cifras

La autonomía del Mazda3 de gasolina de 120 CV es de aproximadamente 700 kilómetros.
La autonomía del Mazda3 de gasolina de 120 CV es de aproximadamente 700 kilómetros.
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Una de las principales ventajas del Mazda3 de gasolina de 120 CV es que su consumo de carburante no es tan sensible al tipo de conducción como en los motores turboalimentados de tres cilindros y reducido cubicaje que montan muchas de sus alternativas, siendo uno de los ejemplos más claros el Ford Focus con motor Ecoboost.

La marca homologa un consumo de 6.5 l/100 km en ciudad, 4,3 l/100 km en carretera y 5,1 l/100 km en ciclo mixto. Se trata de unas cifras muy optimistas y los valores reales se alejan bastante, pero aun así son buenos.

Tras una semana s sus mandos, y con recorridos que incluyeron aproximadamente un 60% de ciudad y un 40% de carretera, el ordenador de a bordo marcaba unos meritorios 7,2 l/100 km. Con esta cifra y un depósito con capacidad para 51 litros, la autonomía se acerca a los 700 kilómetros.

Por cierto, el sistema Start&Stop de Mazda es uno de los mejores que he podido probar, ya que entra en funcionamiento de manera casi imperceptible, con mucha suavidad tanto al parar como al arrancar.

Rivales Rivales del Mazda3 5 2.0 gasolina 120 CV Zenith

Mazda3 2.0 Zenith White + Safety 120

Desde
27.704 €

Gasolina


marchas

Ford Focus 1.0 Ecoboost ST Line 125

Desde
23.750 €

Gasolina


6 marchas

124

12,5

4,6

107

Honda Civic 1.0 VTEC Turbo Executive Premium

Desde
28.500 €

Gasolina


6 marchas

126

11,2

4,8

110

Volkswagen Golf 1.0 TSI R-Line 85kW

Desde
26.477 €

Gasolina


6 marchas

115

9,9

4,8

114

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