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Prueba del Mazda MX-5 RF 30 aniversario

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10 de diciembre, 2019

El Mazda MX-5 es uno de esos coches que se ha ganado a pulso un hueco entre los modelos con más carisma de la historia. Ágil, divertido y con mucha personalidad, este roadster clásico llevaba tiempo mereciéndose una edición aniversario. ¡No te pierdas la prueba del Mazda MX-5 30 Aniversario!

Para celebrar los 30 años de historia de su exitoso roadster, Mazda presentó en el pasado Salón del Automóvil de Chicago, donde también vio la luz el modelo original de 1989, el MX-5 30 Aniversario. Se trata de una edición especial, y limitada a 3.000 unidades en todo el mundo, que cuenta con varios detalles específicos que la diferencian del resto de la gama. Para la prueba del Mazada MX-30 Aniversario, hemos contado con la variante RF de techo prácticable, pero también está disponible en la clásica versión de techo de lona o soft top.

Lo primero que llama la atención de este Mazda MX-5 es su color anaranjado, que le sienta mejor en directo y a medida que te acostumbras a él que en las fotos. Lo siguiente son las llantas de diseño exclusivo y fabricadas en aluminio forjado para compensar el aumento de peso que supone el equipo de frenos exclusivo de esta versión.

Por dentro no son muchas las diferencias, aunque sí es cierto que las introducidas contribuyen a mejorar el aspecto, dándole un toque más exclusivo a este MX-5. En cuanto a motor y chasis, la mecánica se mantiene sin cambios, mientras que el chasis se ha modificado con la introducción de un equipo de frenos más potente y la instalación de unos amortiguadores firmados por el especialista Bilstein.

En cualquier caso, está claro que las series especiales siempre tienen un encanto especial, mayor cotización y que se distinguen del resto y este Mazda MX-5 es ya una pieza interesante para conservar.

¿Merece al pena el MX-5 30 aniversario frente al resto?

No hay muchos rivales para este coche. En un mercado enamorado de los SUV, un roadster de planteamiento clásico como éste no tiene demasiados clientes potenciales, pero los que tiene son fieles y no se sentirán defraudados por el MX-5 RF.

Entre los principales rivales del MX-5, tenemos el BMW Z4 que acaba de llegar al mercado este verano y que cuenta con una versión de prestaciones similares, aunque es más pesado y no tan ágil y divertido como el japonés.

Otro de los modelos que no puede faltar en la lista es el Abarth 124, un coche también de concepción clásica e inspirado por un modelo con mucha tradición y con el que, además, comparte desarrollo. Es increíble que dos coches que han nacido con los mismos genes sean tan diferentes en realidad. El Abarth es más explosivo gracias al mayor par motor de su mecánica sobrealimentada, pero el Mazda tiene una conducción mucho más divertida y gratificante.

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El tercero en discordia es el Toyota GT86. Aunque sea un coupé y no permita disfrutar al aire libre (tampoco es un descapotable el RF probado, sino más bien un targa), ambos son coches que enamoran a los conductores de verdad. El Mazda tiene la ventaja de un diseño más llamativo, un interior más atractivo y la posibilidad de, al menos, poder quitar parte del techo. El Toyota, en cambio, tiene una conducción de reacciones algo más progresivas. En cualquier caso, ambos son una delicia y una especie en extinción.

Nuestra valoración: 7,8

Diseño 8

Motor 8

Comportamiento 9

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 8

Destacable

  • Conducción adictiva
  • Edición limitada
  • Diseño

Mejorable

  • Poca variedad
  • Menor progresividad
  • Antena

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: color y llantas exclusivos

Los cambios estéticos se centran en el color específico y las llantas en esta edición aniversario.

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No han tirado la casa por la ventana en Mazda para diferenciar esta edición aniversario del resto de MX-5. El color de la carrocería, las llantas de aleación forjadas que dejan ver las pinzas de freno de mayores dimensiones y de 4 pistones pintadas en color naranja y la placa que hace referencia al número de la unidad de esta serie limitada son los únicos elementos que nos dejarán claro que este MX-5 es especial. La verdad es que no necesita mucho más, porque el diseño de partida de este deportivo es todo un acierto y atrae las mirdas como un imán.

El color Racing Orange que, según la marca, evoca el amanecer de un nuevo día, es algo chocante al principio, pero a lo largo de la semana de pruebas he acabado por enarmorarme de él gracias, en parte, a la cantidad de matices que ofrece en función de la luz. Además, encaja a la perfección con el espíritu del modelo.

Los acabados y ajustes son buenos y como nota negativa sólo se me ocurre mencionar la antena fija en la parte trasera. Además de un detalle anticuado, desentona y es un incordio porque en un coche tan bajito acabas dándote con ella en la cara al cargar el maletero.

Personalmente, prefiero el modelo descapotable de techo de lona que esta versión. Cuando lo tienes cerrado como un coupé, su línea es muy bonita, pero al descapotarlo, tiene más ruidos aerodinámicos que el Soft Top y, además, algo menos de altura libre en el interior. Además, añade un mecanismo eléctrico que resulta bastante más complejo que la sencilla capota de lona manual, lo que, en caso, de avería supondrá un coste extra.

Interior: ligera personalización

En el interior los cambios se centran en los remates en color naranja.

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Dentro tampoco hay muchos cambios en esta edición limitada. Apenas las placas con la inscripción haciendo referencia al aniversario en las alfombrillas, el ribeteado de los asientos de cuero/Alcantara y los embellecedores y paneles de puerta en el color de la carrocería lo diferencian del resto de MX-5.

La postura de conducción es la típica de un deportivo clásico, con las caderas muy cerca del asfalto y las piernas casi paralelas a éste hasta los pedales y con un volante muy vertical, perfecta para una conducción deportiva. Nuestras caderas están prácticamente en el centro de gravedad del coche y retrasadas hacia el eje trasero, lo que nos permitirá sentir instantáneamente las reacciones del coche y responder a ellas.

El MX-5 RF aniversario es más cómodo de lo que parece. Lo peor es entrar y salir de él porque es un coche muy bajo y el habitáculo es pequeño, pero una vez dentro nos encontramos a gusto y con unas suspensiones que, aunque son duras, son más suaves que las de algunos GTi.

Los mandos principales tienen buen tacto, la instrumentación es completa y en la consola central está colocada en la posición perfecta la palanca de cambios, que da gusto manejar constantemente por su precisión y cortos recorridos.

El techo se acciona automáticamente manteniendo pulsado un botón y ejecuta la maniobra de cierre y apertura en apenas 15 segundos. Se puede hacer con el coche en marcha, pero a muy baja velocidad. En cuanto llegamos a los 10 km/h la maniobra se detiene.

El maletero tiene una capacidad razonable para llevar un par de maletas de cabina, aunque el acceso no es muy cómodo por la pequeña portezuela.

Motor: con más empuje

El Mazda MX-5 RF 30 aniversario monta frenos y llantas específicos.

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Mazda no ha querido apretar más esta mecánica para esta edición especial, que dispone de los mismos 184 CV que desarrollan ahora las versiones 2 litros, que vieron aumentada su potencia desde los 160 CV con la llegada del nuevo año modelo 2019.

Es un motor de tacto muy agradable y de respuesta muy progresiva, perfecto para ser precisos en la conducción. La potencia no llega de forma brusca y se dosifica de maravilla con el acelerador y una caja de cambios casi perfecta de 6 marchas bien escalonadas y con un selector que da gusto manejar.

Aunque la entrega de potencia es muy progresiva y la respuesta en baja es muy buena gracias al poco peso del coche y los desarrollos del cambio, es a partir de 4.000 rpm donde de verdad saca las uñas este motor. El sonido cambia ligeramente y es donde más empuja hasta llegar al corte de encendido.

Para garantizar la máxima capacidad de tracción y unas prestaciones de auténtico deportivo, los caballos llegan al eje trasero y cuenta con un diferencial autoblocante de los de verdad. Su tarado no es muy radical, pero sí que notamos cierto arrastre incluso cuando maniobramos con la dirección girada a tope a poca velocidad.

Esta herramienta será muy útil si tenemos un mínimo de sensibilidad al volante ya que nos permitirá dar gas en las curvas y mantener la velocidad y la trayectoria con algo de maña con el volante. Para los conductores con algo de conocimiento y habilidad es una gozada y facilita mucho la conducción, pero a los más inexpertos se la puede complicar algo. No pasa nada, para eso tenemos un control de estabilidad que nos ayudará a los más torpes y que los más avezados podrán desconectar por completo.

Comportamiento: más radical

Los cambios llevados a cabo en la puesta a punto del chasis lo hacen menos progresivo y agradable.

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Confieso que me ha gustado menos esta unidad probada que otras anteriores. Para este MX-5 Aniversario se han revisado varias cosas en la puesta a punto del chasis buscando unas reacciones más deportivas y, en cierto modo, han acabado con la progresividad y el formidable equilibrio que tenía.

Los nuevos frenos Brembo son mucho más atractivos estéticamente, pero en un coche de este peso no aportan mucho más que los que teníamos antes. También ha aumentado algo la rigidez de las suspensiones y, con el aumento de potencia de 160 a 184 CV y una suspensión que copia peor el terreno que antes, las pérdidas de motricidad son algo mayores que antes y las reacciones del eje trasero más bruscas, lo que exige tener más reflejos y manos para dominarlo.

En ciudad se conduce muy fácilmente porque al pesar poco y tener un motor con buena respuesta en baja podemos casi olvidarnos del cambio de marchas. La dirección tiene un buen tacto y un radio de giro muy ajustado y, como es un coche pequeño, maniobramos y nos movemos en medio del tráfico con desparpajo. Eso sí, en medio de un océano de SUV la visibilidad es muy reducida. Nuestros ojos están a la altura de las manillas de las cerraduras del resto del tráfico y el grueso montante trasero y la pequeña luneta tampoco ayudan a tener una buena visibilidad.

A la hora de viajar por carretera es un coche que, pese a su concepción de deportivo, ofrece un buen nivel de confort. Las suspensiones no son muy secas y los asientos son cómodos, de manera que podemos plantearnos una escapada a algún lugar lejano para disfrutar de una carretera de montaña sin temor a la fatiga ni a la factura del masajista.

En carreteras secundarias es donde más se disfruta con él. En ellas se agradece el poco peso y el Mazda MX-5 nos permitirá conducir jugando con las transferencias de masas y con una dirección muy precisa, además del precioso sonido que emiten sus salidas de escape.

Es muy fácil hacerle cambiar de tendencia y pasar de un leve subviraje a que la parte trasera nos ayude a redondear los giros más cerrados simplemente cortando gas o acariciando levemente el freno con el coche ligeramente apoyado ya en la curva. Si una vez transferido el peso a las ruedas delanteras y con la trasera de puntillas abrimos gas de golpe, el diferencial autoblocante nos ayudará a terminar de redondear el giro con una derrapada perfecta, siempre y cuando tengamos manos y tacto suficientes. El coche nos obedecerá en todo lo que hagamos, también en los errores, así que mejor no cometerlos.

Si no tenemos manos o habilidad suficientes como para disfrutar a esos niveles, simplemente con no desactivar el control de estabilidad lo tendremos solucionado. Todo permanecerá bajo control y, gracias a su poco peso, el paso por curva seguirá siendo rápido y nos sacará una sonrisa constantemente.

Realmente es un coche muy divertido. Es seguro si queremos que sea seguro y travieso si lo provocamos. Sin embargo, al menos para mi nivel de conducción, encontraba más dulce y progresivas las versiones de 160 CV.

Equipamiento: todo para disfrutar

Los frenos aumentan su mordiente y las llantas forjadas compensan el aumento de peso de los mismos.

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En un coche de este tipo interesan más unos buenos frenos, un autoblocante o unos caballos extra que el tener un climatizador de doble zona o todo un arsenal de ADAS. Se supone que va destinado a personas que quieren disfrutar de la conducción y el viaje, no de que conduzcan por ellos o puedan whatsappear con el Apple Carplay.

Esto no significa que no esté bien equipado. Tenemos asientos calefactados con tapicería de piel/Alcantara, climatizador automático, faros full led con asistente de luz de carretera, sensor de lluvia, encendido automático de luces, llantas de aleación forjadas de 17 pulgadas, pinzas de freno de 4 pistones firmadas por Brembo, equipo de sonido Bose, Bluetooth… no vamos a echar de menos nada de lo realmente importante, como puedes ver en la lista de equipamiento de la ficha técnica adjunta.

Tal vez, por poner un pero, estaría bien que añadiese un sistema de calefacción tipo Air Scarf para poder disfrutar de la conducción al aire libre los días más fríos y que, simplemente con que no lloviese, pudiéramos quitar el techo sin padecer frío.

Consumo: la ventaja del peso

Los consumos se benefician de un peso contenido.

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Éste es un coche para perderse por una carretera secundaria y disfrutar del paisaje y las curvas y, además, lo haremos sin consumir demasiado. Gracias a su peso contenido y unos neumáticos de medidas muy razonables, los consumos no se disparan.

De este modo, su pequeño depósito de 48 litros nos da para conseguir autonomías alrededor de los 600 km, que no está mal.

En ciudad el consumo homologado por Mazda para esta versión es de 8,4 l/100 km y no se dispara mucho la cifra real. Aquí el peso es fundamental para no desperdiciar demasiada energía cada vez que el semáforo se pone en verde y la cifra medida durante la prueba se ha quedado en los 9 l/100 km.

En carreteras secundarias con cruceros entre 70 y 100 km/h y algo de tráfico, el consumo medio ha sido de 6,2 l/100 km, una cifra muy próxima a los 5,9 l/100 km declarados en la ficha técnica. Eso sí, con una conducción tranquila, aunque sin buscar batir récords de consumo.

Si subimos nuestra velocidad de crucero hasta los 120 km/h en autopistas y autovías, el consumo medio del Mazda MX-5 RF 30 aniversario sube hasta los 6,9 l/100 km, una cifra que sigue siendo muy buena para un deportivo de cerca de 200 CV.

Rivales: Rivales del Mazda MX-5 aniversario 2019

Vehículo

Mazda MX-5 2.0 Skyactiv-G i-Stop & i-Eloop 30 Aniversario ST

Bmw Z4 sDrive 20i

Abarth Abarth 124 Spider 1.4 GT

Toyota GT86 Aut.

Precio Desde
34.300 €
Desde
49.100 €
Desde
41.400 €
Desde
36.489 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 184 197 170 200
Aceleración 0-100 km/h (s) 6,8 6,8 6,8 8,2
Consumo Medio (l/100 km) 6,9 6,9 6,4 8,6
Emisiones CO2 (g/km) 156 157 148 183

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