Prueba del Mazda CX-5 2.2 diésel de 150 CV

Prueba del Mazda CX-5 2.2 diésel de 150 CV

Toca someter a examen a la versión que tal vez sea la más recomendable de la gama Mazda CX-5. Sus prestaciones no están muy lejos de las de sus hermanos más potentes y no echaremos en falta la tracción total. Así es este japonés tan pintón.

Nuestra valoración: 7,2 Notable

Diseño 8

Notable

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 7

Bastante bueno

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Diseño atractivo
  • Buenos acabados
  • Relación precio/producto

Mejorable

  • Faros antiniebla inútiles
  • Ángulos muertos
  • Sin rueda de repuesto

En Autocasion ya hemos tenido la oportunidad de probar varias versiones del Mazda CX-5, pero ahora ha llegado el momento de someter a examen a la versión que, tal vez, sea la más recomendable, pese a la mala fama del diésel. En su defensa, no está de más aclarar que Mazda es de las pocas marcas que se ha librado de sospechas, pero vamos al grano y a ver lo que da de sí esta variante en esta prueba del Mazda CX-5 2.2 diésel de 150 CV.

Después de haber convivido con él una semana, lo que ha dejado claro es que su potencia es más que suficiente, que la tracción total añade más peso y consumo que eficacia (la adherencia la da el neumático, no la tracción) y que, pese a que soy un férreo defensor de los cambios automáticos, Mazda hace unos selectores con los que da gusto cambiar de marcha manualmente.

El Mazda CX-5 frente a sus rivales

Después de varios años de moda SUV, cada año salen al mercado nuevos rivales que no existían cuando el CX-5 llegó al mercado. Seat Ateca, Skoda Karoq, Peugeot 3008, Opel Grandland X… cada vez hay más y mejor equipados y preparados. Sin embargo, el CX-5 mantiene muy bien el tipo y el profundo lavado de cara llevado a cabo hace algo más de un año le ha sentado francamente bien.

Frente a sus principales enemigos, el Mazda CX-5 puede presumir de un diseño muy atractivo, un interior acogedor, amplio y atractivo y un rodar muy agradable que hace que sea un coche que apetece conducir. Además, un detalle que me ha gustado es que no trata peor a sus pasajeros traseros que a los delanteros. Mientras que la mayoría de sus oponentes utilizan peores materiales y acabados más pobres en los paneles de puerta traseros, etc., el Mazda CX-5 mantiene el buen nivel de las plazas delanteras en todo el habitáculo.

Diseño Entre los más seductores

El Mazda CX-5 está repleto de detalles de diseño muy elaborados.
El Mazda CX-5 está repleto de detalles de diseño muy elaborados.
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Hace justo un año ahora que pude ir a la presentación de la nueva imagen del Mazda CX-5. No hay mucho que añadir a lo que ya hemos contado en otras pruebas del Mazda CX-5. Sus formas son atractivas, es equilibrado en sus proporciones, tiene detalles muy llamativos como la forma de su coraza… en definitiva, es un producto agradable y que conquista al ojo.

Siendo críticos, los elementos que menos me han gustado son los ridículos faros antiniebla delanteros (apenas son dos luciérnagas) y la diferencia de tonalidad entre las piezas exteriores de este color Soul Red Crystal y el que nos encontramos en los marcos, pilares, umbrales… al abrir las puertas, que casi parece rosa comparado con el rojo de la cara exterior.

No es un problema de calidad y hay que fijarse para darse cuenta, pero ahí está.

En cuanto a los acabados y ajustes, son buenos y se agradece que hayan puesto empeño en corregir algunos de los errores del modelo anterior al lavado de cara. Ahora el capó delantero no vibra en marcha, ni tampoco los espejos.

Frente a rivales más recientes, el CX-5 mantiene muy bien el tipo gracias a un diseño muy logrado.

Interior Excelente a primera vista

El interior del CX-5 Zenith es amplio, acogedor y confortable.
El interior del CX-5 Zenith es amplio, acogedor y confortable.
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Tampoco hay mucho nuevo que contar sobre el interior, que ya lo hemos probado idéntico en otras ocasiones. El acabado Zenith incluye elementos como los asientos de cuero con reglaje eléctrico que son realmente cómodos. Es una lástima que Mazda (y los japoneses en general), no ofrezca demasiada variedad a la hora de elegir la decoración interior. Hay mucha gente a la que le gustaría poder combinar diferentes colores para la piel, texturas de los embellecedores y molduras… aun así, el CX-5 anima a sentarse en él y disfrutar del viaje.

La postura de conducción es muy buena y todos los mandos caen a mano y su tacto es agradable. En este sentido es destacable el selector del cambio, con unos recorridos cortos y precisos que da gusto manejar.

Las plazas traseras tienen buen espacio para las piernas y, aunque no es el más ancho del mercado, tres adultos pueden viajar en la banqueta trasera con cierto grado de confort, en parte porque el túnel central no es muy exagerado y podremos colocar los pies cómodamente.

El maletero tiene unas formas regulares y es muy aprovechable. Entre sus detalles más cómodos está la forma en la que va sujeta la cortinilla que cubre el equipaje, que va anclada al portón y no tenemos que quitarla y ponerla cada vez que carguemos o descarguemos el maletero.

Este nivel de acabado monta un equipo de sonido firmado por Bose que cuenta con un subwoofer que ocupa el espacio donde debería ir la rueda de repuesto.

Motor Muy agradable

La versión de 150 CV cumple sobradamente.
La versión de 150 CV cumple sobradamente.
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Aunque básicamente se trata del mismo bloque de 4 cilindros y 2,2 litros de cilindrada, esta vez probamos la variante de menos potencia con 150 CV frente a los 175 CV de las variantes más potentes. Esta diferencia de potencia se debe principalmente a una gestión electrónica “descafeinada”, con una cartografía que no apura tanto las presiones del turbo ni los tiempos de inyección.

Su respuesta es muy agradable y la verdad es que sólo notaremos esos 25 CV menos en alguna apurada en la zona de las 4.000 rpm. Hasta ahí, prácticamente la respuesta al acelerador es idéntica. Es decir, en la franja de trabajo en la que más nos solemos mover en el día a día (entre 2.000 y 3.500 rpm), este 150 CV va tan bien como el más potente.

Aunque me encantan las cajas de cambio automáticas, la verdad es que ésta del Mazda CX-5 manual es una delicia de manejar. Digamos que es mejor la caja manual entre las manuales del mercado que la automática frente a las DSG o similares de doble embrague.

En cuanto a su condición de tracción delantera, salvo que vayamos a apurar en cada curva o a sacarlo con frecuencia del asfalto, las versiones 4WD sólo aportan más peso y consumo para la mayoría de conductores y una falsa sensación de seguridad. A ver, un coche con tracción total a igualdad de condiciones tiene algunas ventajas indudables, pero si tenemos un invierno como el de este año, con frecuentes nevadas, es más eficaz éste 2WD bien calzado con neumáticos de invierno que sus hermanos de tracción total con ruedas normales. La adherencia la da el neumático, no la tracción. La ventaja de la tracción total es que a cada rueda llega menos potencia y es menos probable que saturemos su capacidad de agarre.

En pocas palabras, las ventajas de la tracción total sólo las notaremos en momentos muy puntuales, mientras que cada vez que repostemos notaremos sus inconvenientes, por no hablar del mantenimiento y averías más caras al tener un buen puñado de piezas extra que en este 2WD no se pueden averiar porque no están.

En resumen, para el uso que damos la mayoría de los conductores al coche, este CX-5 de 150 CV con cambio manual y tracción delantera es la opción más recomendable, sin duda.

Comportamiento Para todos los públicos

El CX-5 tiene unas reacciones nobles, pero es algo torpe.
El CX-5 tiene unas reacciones nobles, pero es algo torpe.
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Una de las mayores virtudes del CX-5 es que es un coche que resulta muy agradable en general. Todo se hace fácil en él y enseguida te acostumbras a llevarlo como si fuese tu coche de toda la vida. La dirección tiene el grado de asistencia correcto, no se hace ni muy pesada ni flota, el cambio es suave, los mandos que manejamos con más frecuencia están ubicados en su sitio… rápidamente nos hacemos a él.

En ciudad es cómodo y el motor es cómodo de utilizar por su buen par que hace que no tengamos que ir demasiado pendientes del cambio. En este sentido es más agradable que otros diésel de menor cilindrada que lo consiguen todo a base de turbo.

No es un coche demasiado grande ni aparatoso, de modo que no se nos atraganta movernos en medio del tráfico. La nota más negativa viene de la suspensión trasera, algo seca de reacciones y con un rebote muy incómodo a la hora de pasar por bandas reductoras de velocidad. Los neumáticos con llanta de 19 pulgadas tampoco ayudan en este aspecto.

En autopista mantiene los máximos legales sin demasiado esfuerzo incluso en los puertos de montaña, donde no necesitaremos bajar a quinta en casi ninguna ocasión. En curvas rápidas es un coche de reacciones nobles, aunque de nuevo la suspensión trasera encaja mal los cortes en el asfalto o las juntas de dilatación de los puentes.

A la hora de movernos por carreteras secundarias tampoco echaremos en falta más potencia. Me llama la atención que un motor diésel gire tan bien entre las 4.000 y las 5.000 rpm, aunque no merece mucho la pena ir más allá de las cuatro mil, en algún adelantamiento está bien poder apurar esas mil vueltas más sin perder tiempo en cambiar de marcha.

El nivel de sonoridad que llega a los oídos de los pasajeros está bien filtrado y el CX-5 se revela como un coche muy cómodo para viajar. Parte del mérito está en los asientos, de banqueta generosa y que se amoldan bien al cuerpo.

En esta ocasión no tuve tiempo de poder rodar con él en la pista de pruebas, pero nada me ha hecho poder sospechar durante la prueba que me fuese a encontrar sorpresas con respecto a los demás CX-5 que he probado en otras ocasiones y que puedes ver en el apartado de pruebas de Autocasion.

En resumen, esta mecánica forma un buen matrimonio y hacen que sea un CX-5 muy homogéneo, de reacciones seguras, agradable de conducir y que no tiene que tener ningún complejo frente a rivales más jóvenes, más bien al contrario.

Equipamiento En el Zenith de la gama

Las llantas del acabado Zenith no son muy llamativas.
Las llantas del acabado Zenith no son muy llamativas.
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Este acabado Zenith es el tope de gama y su nivel de equipamiento es muy completo. Exteriormente es fácil de identificar por las llantas de 19 pulgadas con neumáticos 225/55-19. Es cuestión de gustos, pero su diseño no es muy agraciado y parecen pequeñas pese a que en realidad son enormes… demasiado para un coche de esta potencia.

Asientos de cuero con reglaje eléctrico y calefacción, volante de piel, head up display, faros full led, control de crucero, navegador, llave inteligente con arranque por botón, sistema de alerta de colisión con frenado de emergencia, alerta de salida del carril y de fatiga… no está nada mal.

Aunque el Head Up Display es de los que tienen una pequeña pantalla de plástico abatible, que se ven peor que los que proyectan en el parabrisas, en este CX-5 me ha gustado que en ella se muestra un icono que advierte de si existe algún vehículo en nuestro ángulo muerto.

El equipo de sonido Bose tiene una buena calidad de audio, pero se nota cierta veteranía en elementos como el interfaz mediante la ruleta que hay entre los asientos. En la actualidad, la mayoría de sus rivales apuestan por pantallas táctiles (en Mazda consideran que con el coche, en marcha, las pantallas táctiles distraen al conductor) y, sobre todo, comandos de voz más naturales que los del CX-5, muy limitados.

Seguridad

Equipamiento de Serie

  • ABS
  • Inmovilizador electrónico
  • DSC
  • Cámara de visión trasera
  • Asistente de arranque en pendiente (HHA)
  • Sistema de asistencia a la frenada en ciudad (SCBS)
  • Sistema de luces de largo alcance (HBC)
  • Sistema de asistencia a la frenada en ciudad trasero (RSCBS)
  • Reconocimiento de señales de tráfico
  • Detector de ángulo muerto avanzado (BSM) y detector de tráfico trasero (RCTA)
  • Sistema de aviso y prevención de cambio de carril involuntario (LKA)
  • Sistema de monitorización de presión de los neumáticos
  • Sensores de parking delanteros y traseros
  • Airbags frontal, lateral y de cortina
  • Faros antiniebla delanteros LED
  • Detector de Fatiga
  • Intermitentes laterales integrados en los espejos retrovisores exteriores
  • Sistema de monitorización de presión de los neumáticos
  • Sistema de iluminación frontal adaptativo (AFLS)
  • Faros Smart Full LED 12 módulos LED

Confort

Equipamiento de Serie

  • Dirección asistida
  • Asiento acompañante altura regulable
  • Control de velocidad de crucero
  • Elevalunas eléctricos delanteros y traseros
  • Botón de arranque
  • Llantas aleación 19´´ (225/55)
  • Retrovisores exteriores abatibles eléctricamente automáticos
  • Antena de tiburón
  • Retrovisores eléctricos y calefactados color carrocería
  • Kit de reparación de pinchazos
  • Sistema de acceso inteligente sin llave
  • Portón trasero eléctrico
  • Pack Cuero
  • Volante y palanca de cambios de cuero
  • Spoiler trasero
  • Pintura sólida
  • Sensores de lluvia y luces
  • Climatizador dual
  • Cristales tintados traseros
  • Asientos traseros abatibles con ventilación plazas traseras
  • Freno de Mano Electrico : EPB
  • Retrovisor interior antideslumbramiento
  • Cierre automático de puertas
  • Sistema de acceso sin llave por control remoto
  • Luces Coming & Living Home

Equipamiento Opcional

  • 820 €Pintura metalizada Soul Red Crystal
  • 520 €Pintura metalizada
  • 670 €Pintura metalizada Machine Gray

Multimedia y Audio

Equipamiento de Serie

  • Navegador
  • Radio digital DAB
  • Ordenador de abordo
  • Head Up Display a color
  • Sistema MZD Connect con pantalla táctil de 7
  • Sistema sonido Bose con 11 altavoces
  • Mandos remotos de la radio en el volante

Otros

Equipamiento de Serie

  • HMI Commander
  • Sensor de humedad

Consumo Dentro de lo normal

Los consumos de esta versión del CX-5 son correctos
Los consumos de esta versión del CX-5 son correctos
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Los consumos del Mazda CX-5 diésel de 150 CV son buenos aunque no cumplan los valores oficiales, sobre todo en ciudad, donde los 7,2 l/100 km reales están algo lejos de los 5,9 l/100 km declarados. En su defensa hay que aclarar que los valores se homologan con versiones básicas y ésta cuenta con mucho equipamiento que añade kilos y litros (asientos de cuero eléctricos, llantas grandes…).

En carretera, los 4,6 l/100 km homologados se pueden lograr e incluso superar si nos esmeramos en ello, pero con una conducción normal, haciendo uso del climatizador y tráfico, lo normal es que el consumo sea de 5,5 l/100 km.

Si subimos la velocidad hasta 120 km/h, el viento se encarga de que el consumo en autopista y autovía del Mazda CX-5 suba hasta los 6,6 l/100 km, que es un valor dentro de lo normal entre sus rivales.

Con estos valores de consumo y un depósito de 56 litros, la autonomía del Mazda CX-5 está en el entorno de los 750 km.

Rivales Rivales del Mazda CX-5 diésel de 150 CV

CX-5 2.2D Zenith White Leather 2WD 150

Desde
34.800 €

Diesel

Manual
marchas

Tucson 2.0CRDI Go Sky 4x4 Aut.

Desde
38.205 €

Diesel

Automático
6 marchas

136

10,9

6,1

156

Ateca 2.0TDI CR S&S FR 4Drive 150

Desde
36.730 €

Diesel

Manual
6 marchas

150

9,0

5,1

134

3008 1.5BlueHDi GT Line S&S 130

Desde
32.299 €

Diesel

Manual
6 marchas

130

0,0

4,2

109

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