Prueba

Prueba del Mazda CX-30 Skyactiv G 2019: el que faltaba

61 fotos

Ampliar

13 de noviembre, 2019

Después de la toma de contacto en su presentación internacional, llega el momento de examinar a fondo al nuevo Mazda CX-30 y las sensaciones son mejores que durante su presentación. ¿Es mejor que sus rivales?, vamos a verlo.

Mazda es una de esas marcas que siempre ha tenido bastante personalidad. En su catálogo, aunque hubo épocas en las que había modelos de lo más normal, siempre han tenido alguno que se salía del camino trillado. El nuevo Mazda CX-30 podría decirse que tiene un poco de las dos cosas. No hay nada nuevo en él, es otro SUV más en medio de un segmento que no para de crecer y cada vez con más rivales, pero tiene un diseño llamativo y, sobre todo, su interior sorprende por su apariencia.

Nada de motores turbo de 3 cilindros de gasolina, cajas de cambio automáticas de 9 marchas o dobles embragues… los de Mazda prefieren seguir su camino y lo que sí hacen muy bien es optimizar y sacar el máximo partido de soluciones que ya existen, como en este CX-30, o evolucionar donde otros han tirado la toalla como con las mecánicas Wankel o el motor Skyactiv-X.

La unidad probada es la Skyactiv-G con el motor de gasolina de 122 CV y cambio manual que consigue la etiqueta Eco gracias a un sistema de baja hibridación.

La primera impresión durante la presentación internacional fue muy buena y en esta prueba en profundidad también nos ha convencido. Nos han gustado algunas cosas, otras que no nos gustaron ahora nos gustan menos todavía (como poner los intermitentes delanteros tan bajos que apenas son visibles) y nos hemos dado cuenta de otros detalles que no vimos en su día, como la lentísima apertura del portón eléctrico trasero, que te deja calado hasta los huesos mientras intentas cargar el maletero un día de lluvia.

En qué es mejor el Mazda CX-30 que sus rivales

El Mazda CX-30 viene a ocupar un hueco muy pequeño que quedaba entre el CX-3 (que, pese a su nombre, se basa en un Mazda2) y el CX-5. Aunque Mazda apunta a rivales de marcas premium como BMW o Audi, lo cierto es que por concepción está más cerca de un VW T-Roc, al que supera claramente en aspectos como la calidad de materiales del interior o en diseño, pero esto último es muy subjetivo.

El VW T-Roc cuenta con una gama más completa y variada, de modo que cubre un abanico mayor de necesidades de sus clientes potenciales que el Mazda CX-30, pero la gama del japonés es muy racional, así que sólo se quedarán fuera los que busquen algo muy concreto que puede que sí encuentren en el T-Roc.

El otro rival es el DS3 Crossback, que también juega la baza del diseño y los acabados de lujo para tratar de codearse con marcas premium. Respecto al DS, el Mazda barre en todos los apartados. Su calidad de fabricación es mayor, el interior da más sensación de calidad, dinámicamente está mejor resuelto… y también el diseño (aunque esto va en el gusto de cada uno) es muy seductor.

El Toyota C-HR es otro rival que se me ocurre para comparar con el Mazda. También es japonés, obtiene la etiqueta Eco gracias a su condición de auténtico híbrido y llama la atención por sus formas. Aquí el CX-30 vuelve a arrasar a su rival en calidad percibida por sus excelentes acabados interiores, unas plazas traseras más utilizables y un exterior menos controvertido. Donde el Toyota supera al Mazda es en el consumo urbano y en la facilidad de conducción gracias a su transmisión automática.

Nuestra valoración: 7,3

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 8

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Calidad percibida
  • Diseño
  • Suavidad general

Mejorable

  • Apertura automática del portón lenta
  • Fallo iluminación instrumentación
  • Intermitentes delanteros invisibles

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Un estilo inconfundible

El Mazda CX-30 tiene un diseño muy equilibrado y atractivo.

61 fotos

Ampliar

No cabe duda de que es uno de los apartados en el que más se han esmerado en el desarrollo del CX-30, en realidad de cualquier Mazda. Desde que estrenaron la línea de diseño Kodo, para la mayoría se ha convertido en una de las marcas en las que mejor valoran su aspecto estético.

Los acabados son buenos, con unos buenos ajustes de las puertas y de cada panel de la carrocería. En este aspecto los únicos detalles negativos son que el color rojo es mucho menos vivo en las partes interiores, de modo que al abrir las puertas, el umbral y el marco de acceso parece rosa en vez de rojo y da la sensación de que el coche estuviese repintado.

Tampoco está bien resuelto el remate de las aletas delanteras contra las puertas en la zona superior, cerca del retrovisor. Éstas forman un pico que, además de poder provocar enganchones en los autolavados, también hace que esté más expuesto a roces y al desgaste de la pintura en esa zona.

En la parte frontal el conjunto formado por los faros, el marco de la parrilla y el entramado de ésta es de lo más llamativo. «La cara» del CX-30 es muy reconocible y da la sensación de estar ante un coche de primer nivel. Lo que no está nada bien pensado es dónde han colocado los intermitentes. En vez de ir montados altos, en la zona de los faros (por cierto, de iluminación correcta), van ubicados en el faldón, en un lugar poco visible y donde los conductores no esperan encontrarlos, lo cual los hace menos visibles todavía, algo negativo para la seguridad.

La vista lateral es muy proporcionada y en ella nos llamarán la atención las llantas acabadas en color grafito, algo exageradas de tamaño para un coche de esta potencia, pero a la moda, que es lo que parece predominar.

En la parte trasera lo más llamativo son los grupos ópticos, de formas muy complicadas y como una especie de ojo con una ceja muy marcada. El portón trasero es de apertura eléctrica y aquí tenemos otro defecto en el CX-30: es lentísimo. Desde que pulsamos el botón hasta que comienza a abrirse transcurren unos segundos interminables, de hecho acabas volviendo a pulsar la tecla porque llegas a pensar que no se ha activado correctamente, aunque ha sonado el pitido que así lo afirma. Después de ese tiempo de espera todavía queda otro buen puñado de segundos hasta que termina de abrirse. Cuando está lloviendo acabas calado hasta los huesos y con las bolsas de papel de la compra disueltas por el agua.

Interior: Entre los mejores del segmento

El interior es acogedor y la calidad aparente es muy superior a la media.

61 fotos

Ampliar

Si por fuera nos ha dejado una buena impresión por su diseño, al abrir las puertas es todavía mejor por la calidad percibida. Los materiales tienen un buen aspecto y mejor tacto y, además, no hay demasiada diferencia de calidad entre los materiales empleados en los paneles de puerta delanteros y traseros, una racanería que está muy extendida en sus rivales, incluso dentro de las marcas de lujo.

En lugar de recurrir, como hacen la mayoría de sus rivales, a tiras de led luminosas para hacer más vistoso el interior, en el CX-30 han recurrido a mejores materiales, ajustes y un diseño con bastante encanto.

El diseño del salpicadero también es atractivo y los asientos tienen una buena ergonomía. Si a esto unimos un volante de tacto y dimensiones perfectos, una instrumentación bien distribuida y fácil de leer y que todos los mandos están bastante bien ubicados, el resultado es que nos sentimos muy a gusto en el CX-30.

Los pasajeros delanteros viajan con mucho confort y también holgados de espacio. Las plazas traseras ya no son tan espaciosas y distan mucho de estar entre las mejores de la categoría, tanto en espacio para las piernas como en anchura. Lo bueno es que, al ir sentados algo más altos y erguidos, el CX-30 resulta más cómodo para viajar atrás que el Mazda3 del que deriva.

El maletero tiene una buena capacidad y las formas son muy aprovechables. Como suele ser normal, si necesitamos más espacio, podemos abatir los respaldos traseros, que dejan un suelo plano.

Motor: Suavidad por encima de todo

Esta versión equipa el motor de 122 CV de gasolina que destaca más por su suavidad y silencio que por su rendimiento.

61 fotos

Ampliar

El ejemplar probado monta el motor Skyactiv-G de 2 litros de cilindrada que rinde 122 CV, asociado a una caja de cambios manual de 6 marchas que es una delicia de manejar gracias a su formidable tacto, otra cosa es el escalonamiento de sus relaciones, algo abiertas (hay mucho salto de una marcha a la siguiente) y de desarrollos largos, ideales para bajar los consumos.

Este motor destaca sobre todo por la suavidad de funcionamiento. Apenas se oye dentro y sólo notaremos algunas vibraciones cuando funciona con algunos cilindros desconectados, algo que sucede a punta de gas cuando circulamos alrededor de las 1.500-2.000 rpm.

Entre que la potencia y el par no sobran y que el cambio tiene unos desarrollos largos, la respuesta al acelerador es un poco decepcionante, aunque más que suficiente para movernos a los máximos legales y, si necesitamos más empuje, usar más la caja de cambios.

Gracias a su sistema de baja hibridación con un alternador inteligente que puede funcionar como motor cuando lo alimentamos con electricidad, este motor consigue la etiqueta Eco de la DGT, con todas las ventajas administrativas que ello supone. Este alternador es capaz de encender el motor con el sistema start & stop de forma rápida y, además, lo hace de una forma muy llamativa y es que, mientras que casi todos los rivales ponen en marcha el motor en cuanto pisamos el embrague para engranar la primera, aquí no lo hace hasta que ya empezamos a soltar el embrague para iniciar la marcha. Esto hace que el motor pase apagado más segundos, y, por lo tanto, sin emisiones ni consumo.

Comportamiento: Buenas sensaciones

El comportamiento de este CX-30 es noble y seguro.

61 fotos

Ampliar

Conducir este coche es tan placentero como observar las líneas de su carrocería o sentarse en sus asientos. La postura de conducción es muy buena, con un volante perfecto y que podemos regular en proximidad e inclinación. Esto ya nos predispone a disfrutar de la conducción y se afianza en los primeros kilómetros.

En ciudad es un coche agradable de llevar por detalles como una dirección rápida y con un buen radio de giro que nos facilitará las maniobras, pero también por el silencio de marcha del fino motor de gasolina. La suspensión es algo incómoda de rebote en el eje trasero a la hora de pasar por bandas reductoras de velocidad y pasos de cebra elevados, algo que empeora cuando llevamos las plazas traseras ocupadas.

En carreteras secundarias se lleva muy bien y es difícil que sus prestaciones nos pongan en apuros. El eje delantero tiene una buena pisada y no es demasiado subvirador, en parte gracias al G-Vectoring que actúa sobre los frenos para enviar algo más de par a la rueda exterior de la curva y meter mejor el morro en el giro.

Las reacciones son nobles en todo momento y no hay gestos raros ni sorpresas. Los frenos tienen un buen tacto y, como la dirección es muy ligera, se siente más ágil de lo esperado, aunque no tanto como el Mazda3 del que deriva.

En autopista también convence. Es suficientemente cómodo y en curva rápida transmite confianza. Sólo cuando pasamos rápido por un badén en pleno apoyo, los molestos rebotes de la suspensión hacen que perdamos algo de tranquilidad en la trayectoria.

En el circuito de pruebas la maniobra de esquiva la supera gracias al trabajo del ESP, que nos frena mucho, pero al menos nos mantiene en el sitio y sin sensación de riesgo de vuelco en ningún momento.

La frenada de emergencia desde 140 km/h también saca buena nota, aunque a partir del tercer intento las distancias empiezan a alargarse por la temperatura.

En definitiva, el Mazda CX-30 es un coche seguro y fácil de conducir al que no le vendría mal una suspensión algo más suave y con mayor control de rebote en el eje trasero para obtener una nota todavía mejor en este apartado.

Equipamiento: Nada en falta

El equipamiento es muy completo en esta versión.

61 fotos

Ampliar

El acabado Zenith es el tope de la gama CX-30 y con él no echaremos de menos nada, sobre todo si añadimos el pack safety que incluye toda una batería de asistentes avanzados de conducción (ADAS).

Como siempre, el color rojo tan llamativo se paga como un extra y es bastante frecuente que la gente lo haga. La verdad es que le sienta de maravilla y destaca las líneas de este Mazda.

Faros full led adaptativos con asistente de luz de carretera, control de crucero adaptativo, alerta de colisión con frenado de emergencia (algo exagerado, por cierto), alerta de mantenimiento en el carril… no está mal. Un detalle que diferencia a los asistentes de conducción avanzados de este Mazda es la cámara de infrarrojos que va en el borde superior izquierdo de la pantalla del sistema multimedia.

Este «gran hermano» está constantemente vigilando la cara del conductor y así sabe si está o no mirando a la carretera, aumentando la alerta de los asistentes si está distraído. También detecta el patrón de nuestros gestos y nos alerta si «se da cuenta» de que estamos empezando a padecer somnolencia.

En materia de confort no hay queja tampoco: climatizador de doble zona (con salidas para las plazas traseras), volante multifunción, asientos calefactados, asiento del conductor con reglaje eléctrico, espejos fotosensibles, etc.

Tal vez donde esté algo más atrás que sus rivales premium es en el apartado del sistema multimedia y conectividad. Disponemos de Apple Car Play y Android Auto, también Bluetooth, pero introducir una dirección en el navegador es una pesadilla letra a letra con una ruleta y su asistente de voz no funciona de forma muy eficaz.

Consumo: Nada mal

Los consumos son ajustados, pero también sus prestaciones.

61 fotos

Ampliar

Los consumos medidos durante esta prueba, sin ser milagrosos ni llegar a los valores oficiales, se pueden considerar bastante buenos, sobre todo porque el recorrido de pruebas habitual que suelo realizar no es nada favorable para una mecánica de poco par y algo justa de potencia para el peso del vehículo, con varios puertos de montaña.

Mazda homologa un consumo urbano de 7,3 l/100 km, mientras que el consumo real en ciudad del Mazda CX-30 Skyactiv-G ha sido de 8,1 l/100 km. No está mal.

En carretera, la cifra oficial es de 5,3 l/100 km, un valor alcanzable si nos esforzamos en ello, pero lo normal es que nos movamos en el entorno de los 6 l/100 km con cruceros entre 70 y 100 km/h y teniendo que hacer algún adelantamiento, aunque practicando una conducción suave.

En autopista a 120 km/h reales el consumo medio ha sido de 6,7 l/100 km, una buena cifra.

Con estos datos de consumo y un depósito de 48 l de capacidad, la autonomía del Mazda CX-30 Skyactiv-G está en el entorno de los 650 km.

Rivales: Rivales del Mazda CX-30 Skyactiv G 2019

Vehículo

Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G Zenith Safety AWD Aut. 90kW

Volkswagen T-Roc 1.0 TSI Sport

Toyota C-HR 125H Limited Edition

Ds DS3 Crossback Puretech Grand Chic 130 EAT8

Precio Desde
36.275 €
Desde
26.550 €
Desde
35.350 €
Desde
34.800 €
Combustible Gasolina Gasolina Híbrido Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 1 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 122 115 122 130
Aceleración 0-100 km/h (s) 11,7 10,1 11,0 9,2
Consumo Medio (l/100 km) 6,0 5,1 4,0 5,0
Emisiones CO2 (g/km) 136 123 86 109

Comparte este artículo:

Comentarios

* He leído la Política de privacidad

  • jcl

    ¿ los consumos son los que dice el ordenador de abordo ó los realizais vosotros con aparatos » especiales»?

    • Rubén Fidalgo

      Hola jcl, los hago con el ordenador del propio coche. No suele haber mucha diferencia y me cuadran bastante las cifras cuando las comparo con el consumo medio que me resulta cuando lleno los depósitos de cada coche. Como mucho hay variaciones del 7% en algunos modelos.

      • jcl

        ok, gracias por tu aclaracion; un saludo y buen trabajo..por cierto la fotos como siempre muy buenas para mi criterio seguir así.

Síguenos en las redes

Aquí está tu coche