Prueba del Mazda CX-3 Senses Edition de gasolina 2017

Prueba del Mazda CX-3 Senses Edition de gasolina 2017

31 agosto, 2017

Sometemos a examen a la edición especial Senses Edition del Mazda CX-3, un modelo repleto de equipamiento y detalles exclusivos que lo hacen muy atractivo. Así se defiende este modelo japonés en la categoría de más auge del momento actual.

Nuestra valoración: 7,2 Notable

Diseño 8

Notable

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 6

Bueno

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 8

Notable

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Diseño atractivo
  • Equipamiento
  • Imagen de marca

Mejorable

  • Sin huecos interiores
  • Maletero escaso
  • Ergonomía de asientos delanteros

Si hay una categoría de automóviles que está en pleno auge, sin duda es la de los SUV B (por debajo de los 4,2 m de longitud) la que más está creciendo en los últimos tiempos. Mazda ha sabido leer la tendencia del mercado y se ha posicionado como una de las primeras con el Mazda CX-3, que, pese a su denominación, toma como punto de partida el pequeño Mazda2, no el Mazda3.

Para revitalizar un poco su posición ha lanzado una versión especial denominada CX-3 Senses Edition que está disponible con el motor de gasolina 2.0 de 120 CV y que destaca por un equipamiento muy completo y exclusivo que lo posiciona en la parte alta de esta categoría. Si no necesitas un modelo de mayores dimensiones ni la tracción total (no está disponible) y te gustan los coches “alicatados hasta el techo” ésta es una buena oportunidad. Su tacto es agradable, sus prestaciones buenas y sus consumos ajustados. Tampoco su habitabilidad se queda justa para 4 adultos, aunque sí el espacio para su equipaje.

Frente a sus rivales tiene la ventaja de un diseño atractivo y cierto tacto premium que justifica en parte el desembolso a realizar. El Mazda CX-3 Senses Edition destaca por su homogeneidad. No es el mejor en nada pero en todo está a un buen nivel.

Diseño Con un toque sport

El Senses Edition tiene pocos detalles externos que lo diferencien del resto de CX-3 altos de gama.
El Senses Edition tiene pocos detalles externos que lo diferencien del resto de CX-3 altos de gama.
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Tal vez sea el principal atractivo del Mazda CX-3, un coche que entra por los ojos y que parece más de lo que es. La línea de diseño Kodo de la marca nipona se ha revelado como todo un acierto y sus formas sinuosas resultan agradables y llamativas.

Con este nivel de acabado se montan unas llantas de 18 pulgadas de diámetro acabadas en un tono grafito que son muy atractivas y casan de maravilla con la línea estética del CX-3, pero que son excesivas para sus prestaciones y hacen que, además de mucho más caro de mantener, resulte más incómodo, aumente el consumo, empeoren las aceleraciones y recuperaciones y el comportamiento dinámico sea más crítico, como veremos en el apartado de equipamiento.

Exteriormente no hay grandes diferencias que nos permitan diferenciar esta versión especial del Mazda CX-3, puesto que tanto el color gris oscuro metalizado como las llantas están disponibles en otras versiones.

Tal vez la parte más llamativa sea el frontal, con unos faros rasgados cuyo diseño prolonga los trazos cromados de la coraza delantera y hacen que el coche parezca mucho más ancho y bajo de lo que en realidad es.

La silueta lateral está marcada por unas nervaduras que forman una onda que recorre el coche de un extremo a otro y le dan un aspecto dinámico y musculoso, además de aportar rigidez a la chapa.

La parte más anodina tal vez sea la trasera, en la que el portón abre hasta la línea del parachoques y deja un buen acceso al maletero.

Los acabados son buenos y apenas hay diferencias de tonalidad entre las piezas plásticas y las metálicas. Sus compactas dimensiones hacen que sea fácil de aparcar, aunque deberemos ser cuidadosos con el frontal, cuya coraza avanzada queda bastante expuesta a golpes.

Tanto los faros delanteros como los traseros son led y tienen una buena iluminación, salvo los antinieblas delanteros, cuya luz es totalmente inútil debido a unos proyectores ridículamente pequeños que no aportan nada de seguridad en condiciones de niebla, una lástima que el estilo se haya priorizado tanto y se haya anulado por completo la finalidad principal de estos elementos.

Interior Faltan huecos y maletero

La combinación de colores en el interior del CX-3 es muy atractiva.
La combinación de colores en el interior del CX-3 es muy atractiva.
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En el interior es donde más entenderemos que nos encontramos ante una edición especial del Mazda CX-3 y que ésta se trata de una tope de gama. Al abrir las puertas nos encontramos con unos asientos de cuero y Alcantara en dos tonos (negro y una especie de tabaco, a medio camino entre el burdeos y el marrón) que también encontramos tanto en el salpicadero como en los paneles de puerta.

El resultado visual es todo un acierto y hacen que el CX-3 tenga un aspecto de modelo premium. Además, tanto los materiales como los acabados son buenos y reafirman esa sensación.

El diseño es atractivo, pero se echa de menos algún hueco en el que dejar el móvil cargando. En el espacio que hay por delante de la palanca de cambios no podremos (no cabe) y tendremos que dejarlo en la consola central, en los huecos para las latas, con el cable molestando desde la toma de corriente, que sí está frente al selector del cambio, además de inutilizar los posavasos.

Tampoco los asientos me han convencido ergonómicamente. Su diseño es atractivo y el tapizado tiene un buen tacto y mullido, pero su banqueta es corta y el respaldo no recoge bien la espalda, de modo que la fatiga aparece antes de lo deseable.

La postura de conducción es fácil de adaptar gracias a los numerosos reglajes de asientos y columna de dirección y los mandos principales están bien ubicados y su tacto es de calidad, lo que vuelve a reafirmar esa sensación de estar en un coche de categoría superior. Sin embargo algunas teclas quedan fuera del alcance de la vista del conductor (como las que están por la izquierda de la columna de dirección y que controlan el start & stop, la alerta de cambio de carril, de presión de los neumáticos, etc.). Tampoco me ha gustado tener una instrumentación que no informa sobre la temperatura del motor y un head up display que no sirve para mucho por dos motivos:

Está tan cerca de los relojes que también hay que apartar la vista de la calzada para leerlo.

Es tan pequeño que la información que se muestra (velocidad y datos del control de crucero y navegador) también exige que nos concentremos en leerlos, lo cual hace que pierda el sentido de un HUD, que es que apenas tengamos que apartar la vista de la carretera.

Las plazas traseras son correctas dentro de la categoría en la que milita. 4 adultos pueden viajar con cierta holgura, aunque si pasan de 1,8 m de estatura, los traseros rozarán con las rodillas en los respaldos delanteros. Si tienen que ir 3 en las plazas traseras, además de la estrechez, la forma del respaldo y la banqueta hacen que el central vaya francamente incómodo.

El acceso al interior es bueno gracias a la altura a la que están las banquetas de los asientos respecto al suelo y a que las puertas son amplias y abren un buen ángulo.

Lo menos logrado en el apartado de habitabilidad es el maletero, algo escaso con apenas 300 litros de capacidad y un doble fondo que no aporta nada por su escasa altura. Bajo la tablilla nos encontraremos con el subwoofer del equipo de audio Bose que equipa esta versión, que no deja espacio para una rueda de repuesto.

En definitiva, está bien si quieres un coche de buen aspecto y equipado, pero si tu prioridad es el espacio, hay mejores alternativas en el mercado, como el Peugeot 2008 o el Opel Crossland  X.

Motor Más voluntarioso de lo que parece

Con una cilindrada de 2 litros, este motor destaca más por su par que por la potencia.
Con una cilindrada de 2 litros, este motor destaca más por su par que por la potencia.
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Mazda recurre a un motor de gasolina de 2 litros de cilindrada y 4 cilindros para extraer una potencia de 120 CV, algo atípico en una categoría donde sus principales rivales recurren a mecánicas de 3 cilindros y cubicajes entre 0.9 y 1,2 litros con sobrealimentación para obtener rendimientos similares. La ventaja es que este motor es menos complicado y para reducir el consumo específico lo que han hecho es minimizar las fricciones y optimizar la aerodinámica interna de aire de admisión y gases de escape, además de un avanzado sistema de inyección de combustible, encendido y distribución variable.

El resultado es un motor de funcionamiento muy agradable, con una buena respuesta al acelerador en todo su rango de revoluciones y cuya sonoridad y vibraciones son más discretas que en los modelos más apretados y de sólo 3 cilindros.

Este motor va asociado a una caja de cambios de 6 marchas que tiene un selector con un tacto excelente, preciso y de recorridos ajustados. El escalonamiento de las diferentes relaciones de cambio es cerrado, con poco salto de revoluciones entre cada marcha y su desarrollo es algo largo pero con un buen compromiso entre viveza de reacciones y bajo consumo al rodar por autopistas y autovías a velocidad constante.

Aquí Mazda está por encima de sus principales rivales al ofrecer una mecánica más sencilla (y, a priori, fiable) y de tacto más agradable.

Comportamiento Sobran las llantas de 18 pulgadas

El balanceo no es excesivo, pero el eje trasero es brusco en los rebotes.
El balanceo no es excesivo, pero el eje trasero es brusco en los rebotes.
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El Mazda CX-3 destaca sobre todo por su facilidad de conducción. En general resulta un coche muy agradable de llevar y su buena dirección hace que parezca más ágil de lo que en realidad es. El punto negativo viene de un eje trasero con unas reacciones demasiado bruscas que se ven más evidentes con el calzado con llantas de 18 pulgadas y neumáticos de perfil muy bajo.

Además, hay demasiado desequilibrio entre el tarado de la suspensión delantera y la trasera. Mientras que el morro parece flotar ligeramente cuando pasamos por badenes y ondulaciones, el trasero rebota de forma muy seca, especialmente cuando topamos con un paso de cebra elevado o una banda reductora de velocidad, que harán que los pasajeros traseros se acuerden de nuestra santa madre, lo mismo que nuestros riñones.

Pese a que el CX-3 está diseñado para ser claramente subvirador (el morro gira menos de lo que indicamos con el volante), la precisión de la dirección y su desmultiplicación (es rápida y no está muy asistida) hacen que lo sintamos más ágil.

En zonas viradas es agradable de llevar y el balanceo no es muy acusado pese a la mayor altura de su centro de gravedad impuesta por su condición de SUV. Sin embargo, si avivamos el ritmo veremos que el eje trasero no se lleva nada bien con los asfaltos algo rizados y resultará muy incómodo (además de impreciso) si pasamos por cambios de asfalto y ondulaciones, juntas de dilatación, etc.

En ciudad es fácil de conducir por el silencio de la mecánica de gasolina y su buena respuesta, que no nos exigirá usar demasiado un cambio que, por otra parte, tiene un tacto delicioso. La visibilidad es buena hacia delante al ir sentados algo elevados y sus dimensiones son compactas y nos facilitarán las maniobras de aparcamiento, pero deberemos ser cuidadosos un una carrocería poco protegida, especialmente en el frontal y las llantas.

A la hora de afrontar un viaje largo por carretera el principal inconveniente lo marca la ergonomía de los asientos y la sequedad de la suspensión trasera.

En la pista de pruebas las reacciones son buenas en las zonas viradas, aunque los largos recorridos de la suspensión delantera y sus blandos tarados hacen que tengamos unos tiempos de espera prolongados y que las curvas enlazadas se le atraganten un poco.

La maniobra de esquiva saca a relucir el desequilibrio entre un eje delantero que copia muy bien el terreno mientras que el trasero, más rígido y de recorridos más cortos, pisa peor. Esto hace que el ESP asuma el control desde el primer golpe de volante en la esquiva.

Los frenos cumplen bien su misión y las distancias de frenado son correctas, además de demostrar un buen aguante a la temperatura.

En definitiva, el Mazda CX-3 es un coche con un comportamiento fácil de llevar para cualquiera y reacciones relativamente seguras, pero las llantas de 18 pulgadas lo hacen más crítico y el eje trasero deja claro que estamos en un modelo del segmento B al que le hemos elevado su centro de gravedad y añadido un buen puñado de kilos.

Equipamiento Bueno para su precio

Las llantas de 18 pulgadas son atractivas, pero perjudican las prestaciones, el consumo y el comportamiento.
Las llantas de 18 pulgadas son atractivas, pero perjudican las prestaciones, el consumo y el comportamiento.
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El acabado Senses Edition se posiciona como un tope de gama y hace que no podamos echar de menos nada en este Mazda CX-3. Faros full LED, equipo de sonido Bose, tapicería de cuero, volante deportivo, espejo interior foto cromático, llantas de aleación, navegador, control de crucero y limitador de velocidad, head up display, climatizador automático, alerta de colisión, alerta de pérdida de carril, cámara de marcha atrás… no falta de nada, bueno sí, WiFi.

El sistema de infoentretenimiento se maneja de una forma peculiar aunque “muy Mazda”. Por motivos de seguridad en el tráfico, los de la marca japonesa consideran oportuno que, una vez iniciada la marca, la pantalla táctil no se pueda manejar y todos los comandos los tengamos que realizar o bien por voz o a través de la ruleta/joystick que hay entre los asientos. Al principio desconcierta un poco y tendremos que evitar a tentación de pulsar la pantalla, pero en cuanto lo asumes, me parece cómodo de usar y un acierto.

La calidad del equipo de sonido es buena, pero se echan de menos funciones cada vez más frecuentes como los mirror-link, Android auto… que permiten sacar partido de las numerosas aplicaciones disponibles en los Smartphone.

Aquí es donde más veteranía se nota al modelo frente a otros rivales con sistemas más modernos como el SYNC3 de Ford o las últimas generaciones del Intelli-link de Opel.

Seguridad

Equipamiento de Serie

  • Asistente de arranque en cuesta
  • Cámara de visión trasera
  • Faros Full LED: Luces delanteras y traseras con tecnologia LED
  • Faros traseros tipo LED
  • Testigo presión neumáticos
  • Sistema asistencia a la frenada en ciudad delantero avanzado (SCBS) con reconocimiento de peatones
  • ABS
  • Airbags frontal, lateral y de cortina
  • DSC
  • Faros antiniebla delanteros LED
  • Luces diurnas (halógenos)
  • Sensores de parking trasero
  • Sistema de cambio de carril involuntario LDW
  • G-Vectoring Control

Confort

Equipamiento de Serie

  • Acceso inteligente sin llave (Smart Keyless)
  • Arranque del motor por botón
  • Cierre centralizado con mando a distancia
  • Dirección asistida
  • Lunas traseras tintadas
  • Palanca cambios de cuero
  • Sensores de lluvia y luces
  • Interior de cuero marrón calefactados
  • Asiento acompañante altura regulable
  • Retrovisores exteriores abatibles eléctricamente automáticos
  • Asientos delanteros calefactados
  • Asientos traseros abatibles 60:40
  • Climatizador
  • Elevalunas eléctricos delanteros y traseros
  • Pack Luxury
  • Pack White
  • Retrovisores exteriores calefactados, ajustables y retráctiles eléctricamente
  • Volante y palanca de cambios de cuero
  • Llantas aleación 18´´ acabado Bright Silver
  • Asiento conductor eléctrico
  • Control de velocidad de crucero

Equipamiento Opcional

  • 600 €Pintura metalizada Premium Soul Red
  • 600 €Pintura metalizada Premium Machine Gray
  • 450 €Pintura metalizada

Multimedia y Audio

Equipamiento de Serie

  • 2 conectores USB
  • Ordenador de abordo
  • Pack Style
  • Reproductor CD
  • Sistema de audio premium BOSE con 7 Altavoces
  • Sistema MZD Connect con pantalla táctil de 7
  • Bluetooth con audio streaming y 2 conectores USB
  • Navegador
  • Radio digital DAB
  • Head Up Display a color

Consumo Buen viajero

Los consumos de este motor de gasolina son ajustados.
Los consumos de este motor de gasolina son ajustados.
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De nuevo hay diferencias entre los valores homologados y los reales, algo que es muy probable que cambie a partir de octubre, al imponerse en nuevo ciclo de homologación, que se asemeja más a un uso real del coche. De todos modos, aquí Mazda puede sacar pecho y presumir de un sistema Start & Stop muy eficaz y un motor muy eficiente.

En ciudad, el valor homologado es de 7 l/100 km, mientras que el consumo urbano real del Mazda CX-3 de gasolina ha sido de 8 l/100 km.

En carretera la diferencia es considerable. Es cierto que se pueden conseguir los 4 l/100 km homologados, pero a costa de una conducción muy precisa y siempre que no tengamos que hacer frente a desniveles ni adelantamientos a vehículos más lentos. Con una conducción normal el consumo medio a cruceros entre 70 y 100 km/h es de 5,2 l/100 km.

En autopista, con el control de crucero fijado a 120 km/h reales el consumo medio ha sido de 6,4 l/100 km, un valor correcto.

Con estos datos y un depósito de apenas 48 litros tenemos que la autonomía del Mazda CX-3 ronda los 700 km.

Rivales Rivales del Mazda CX-3 Senses Edition

CX-3 2.0 Senses Edition 2WD 120

Desde
24.209 €

Gasolina

Manual
marchas

Juke 1.2 DIG-T Dark Sound Edition 4x2 115

Desde
21.990 €

Gasolina

Manual
6 marchas

115

10,8

5,6

130

Mokka X 1.4T S&S Ultimate 4x2

Desde
29.287 €

Gasolina

Manual
6 marchas

140

9,9

5,9

140

C-HR 125H Advance

Desde
28.990 €

Híbrido

Automático
1 marchas

122

11,0

4,0

86

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