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Prueba del Lexus LC 500h 2019 (por si te toca la lotería)

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17 de diciembre, 2019

El Lexus LC es, probablemente, el Gran Turismo más bello que hay en el mercado actualmente. Por desgracia, sus ventas no acompañan a sus cualidades y, pese a ser mejor que la mayoría, algunos prefieren los nombres con más abolengo. Una lástima, porque este coche es tan formidable como parece.

Lexus cuenta con uno de los coupés de diseño más fascinante del mercado, el Lexus LC y no nos hemos podido resistir a la tentación de probarlo en profundidad después del buen sabor de boca que nos dejó en el circuito de Ascari hace algo más de un año.

Para muchos, las prestaciones de esta versión 500h con el motor V6 y el sistema híbrido con una potencia conjunta de 359 CV decepcionan frente a su imagen de verdadero bólido, pero es que el Lexus LC 500h es un auténtico Gran Turismo, no un deportivo radical, y bajo ese prisma es casi perfecto.

Su eje trasero con dirección activa y diferencial autoblocante, unas suspensiones con un equilibrio perfecto entre eficacia y confort y un eje delantero muy bien guiado hacen que sea más ágil de lo que parece por su tamaño y peso. Su sistema híbrido tiene unas buenas prestaciones y unos consumos que dejan clara su eficiencia y su diseño hace que se giren todas las cabezas a su paso. ¿Qué más necesita?. Pues seguramente su único pecado sea el no tener un apellido de alta alcurnia, al menos en nuestro mercado, sometido al sota, caballo y rey alemán.

¿Es el Lexus LC 500h el mejor Gran Turismo?

El segmento de los grandes coupés de lujo está en crisis. Ahora preferimos llamar la atención mirando al resto por encima del hombro sentados en un SUV a que nos vean en un modelo deportivo. Esto hace que los rivales del Lexus LC se cuenten apenas con los dedos de una mano y entre ellos tenemos modelos que van desde un enfoque más deportivo, como el Porsche 911, a otros de filosofía más afín como el Mercedes Clase S Coupé o el BMW Serie 8, tal vez el principal rival.

Frente a ellos, el Lexus LC 500h ofrece una mayor calidad real de materiales y constructiva y, aunque parezca mentira, mayor exclusividad y una red comercial en la que Lexus es el modelo a seguir en cuanto a trato al cliente. En tecnología multimedia y gadgets electrónicos el modelo japonés está bastante por detrás de sus rivales alemanes y es algo bastante contradictorio. Pese a la imagen que tenemos de los japoneses como una sociedad ansiosa de la última tecnología, se muestran muy reticentes a que sus coches estén repletos de lucecitas, pantallas y vínculos con el smartphone.

Si buscas un deportivo radical te equivocas de pleno con el LC. Aunque sus líneas tienen algunos matices inspirados por el mítico Lexus LFA, este coupé quiere que disfrutes del viaje envuelto en confort y eso lo hace mejor que la mayoría sin quedarse muy descolgado en dinamismo. Sí, a sus mandos uno disfruta como para que no te puedas quitar de la cara una sonrisa, pero mucho más cómodo.

Nuestra valoración: 8,3

Diseño 10

Motor 8

Comportamiento 8

Interior 8

Equipamiento 8

Consumos 8

Destacable

  • Diseño
  • Calidad
  • Prestaciones/consumo

Mejorable

  • Maletero pequeño
  • Asistente de luz de carretera
  • La envidia

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: No hay nada igual

El Lexus LC 500h enamora al ojo.

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Dicen que una imagen vale más que mil palabras y en la galería de fotos tienes casi cien imágenes en las que poder ver cada detalle de las espectaculares líneas de este Lexus, uno de los coches más llamativos que hemos probado y, personalmente, de los que más me han gustado en cuanto a diseño.

En el frontal la gran protagonista es la característica calandra de Lexus con esa forma que recuerda a la silueta de un diábolo. En otros modelos de la marca queda algo excesiva, pero en éste encaja muy bien con el resto del coche y se ve más proporcionada. Lo siguiente que llama la atención son los faros triangulares y compuestos a su vez por otros tres puntos de luz triangulares en su interior, haciendo un claro guiño al LFA, y subrayados por las luces de marcha diurna que recuerdan al logotipo de Nike.

Ya que hablo de los faros, aunque no son adaptativos ni matrix led, su luz es excepcional en todos los aspectos:

  • Homogeneidad: la huella de luz no tiene zonas más claras y oscuras como sucede con la mayoría de matrix led. Delante de nosotros hay una alfombra de luz muy homogénea que reduce la fatiga y que ilumina bien la calzada por igual.
  • Luminosidad: la cantidad de luz es buena, todo está bien iluminado
  • Alcance: en cruce su alcance es bueno sin deslumbrar al tráfico contrario y al poner las largas es como si amaneciese, con un alcance excepcional y manteniendo en todo momento esa huella de luz tan homogénea sobre el asfalto.

Lo que ya no me ha gustado tanto es el funcionamiento del asistente de luz de carretera, que no detecta en demasiadas ocasiones al resto del tráfico, provocando deslumbramientos.

En la vista lateral lo más llamativo son sus proporciones y el ensanchamiento de la carrocería en el eje trasero, con una toma de aire por delante del paso de rueda trasero que hace que parezca todavía más musculoso y deportivo. Las enormes llantas de 21 pulgadas (con neumáticos 245/40-21 delante y 275/35-21 en el eje trasero) son el otro punto al que se nos van directamente los ojos, aunque a mí no terminan de convencerme con ese acabado cromado. Eso sí, su superficie es tan lisa que con un manguerazo las dejamos impolutas.

Un detalle muy visible porque el coche es bastante bajo es el techo, realizado en fibra de carbono y enmarcado por dos franjas cromadas que perfilan la silueta del Lexus LC.

La vista trasera es espectacular también por sus proporciones, con una relación entre altura y anchura que dejan claro que este coche ha nacido para amar la carretera. Sobre la tapa del maletero tenemos un pequeño alerón activo que se eleva en función de la velocidad y del modo de conducción que seleccionemos, pero que podemos elevar manualmente, por ejemplo, para limpiarlo correctamente.

Otro aspecto llamativo de la vista trasera son los grupos ópticos. Cuando están apagados son de color metálico, casi como su fuese un espejo opaco. Cuando encendemos las luces entonces sí se ven de color rojo y, además, con un efecto tridimensional muy vistoso. Los indicadores de dirección colocados verticalmente y enormes se ven muy bien y también llaman la atención.

Los acabados y ajustes son impecables. Todo está muy bien rematado, alineado y las rendijas entre las puertas y los distintos paños de la carrocería son mínimos. Otro detalle que deja claro el cuidado y esmero que pone Lexus en la fabricación de este coche lo tenemos en su pintura, sin el menor cambio de tonalidad entre las piezas de diferente material que componen su carrocería.

El Lexus LC es un coche muy caro y complicado de fabricar. Su esqueleto es de aluminio y también la mayoría de los paneles metálicos de la carrocería, pero se combina con muchos elementos en fibra de carbono para reducir el peso. Al abrir las puertas comprobaremos que el panel interior de la misma (también el de la tapa del maletero) es de fibra, material que también veremos en los umbrales de acceso.

El diseño es algo subjetivo y, aunque a mí me parece uno de los coupés más bonitos del mercado, es una opinión personal, pero en acabados, calidad de materiales y ajustes, este Lexus LC está por encima de sus rivales.

Interior: Confort y calidad

El interior del Lexus LC sobresale por sus materiales y acabados.

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Al abrir las puertas (con unos tiradores que quedan ocultos y que al desplegarse dejan ver el logo de Lexus) nos encontramos con un interior impecablemente rematado, pero que no es tan llamativo como el exterior.

Los asientos están tapizados en cuero de excelente tacto y calidad combinado con Alcantara perforada para permitir la transpiración y la ventilación del sistema de climatización de los mismos. Sujetan nuestro cuerpo a la perfección y, además, resultan muy cómodos.

De nuevo los materiales y ajustes son muy superiores a la media y mejores que en sus rivales y el plástico no se deja ver demasiado. Hasta los paneles de puerta están tapizados en piel y Alcantara.

El cuadro de instrumentos es el típico de Lexus, con el peculiar disco que se desplaza lateralmente para mostrar la información del ordenador de a bordo y las diferentes pantallas de información. La lectura es clara y muy completa y, además, también disponemos de un Head Up Display proyectado sobre el parabrisas que se ve muy bien.

Sobre el panel de instrumentos tenemos los dos mandos heredados del LFA que quedan algo a desmano y para accionarlos tenemos que separar la espalda del asiento. El izquierdo actúa sobre el control de tracción y el derecho modifica los modos de conducción.

En la consola central tenemos pocos mandos, sólo los de la climatización y luego, tras el selector del cambio y hacia la derecha, el touch pad y los mandos para navegar en el sistema multimedia y los menús de configuración del vehículo, climatización de los asientos y el volante, teléfono, navegador, etc.

La postura de conducción es perfecta y uno se siente muy arropado a los mandos del Lexus LC. El único aspecto que no me ha gustado nada es que el pedal del freno sale con una palanca que está muy cerca del reposapié y a veces he pisado el freno sin querer con el pie izquierdo desde el reposapié, al quedar demasiado expuesta esa palanca del pedal, un detalle a revisar, se nota que lo han diseñado en un país donde el conductor se sienta del otro lado.

El pasajero delantero también viaja de maravilla. La consola central tiene un asa muy práctica y que queda perfectamente simétrica con la de la puerta para sujetarse si el conductor aviva demasiado el ritmo.

Las plazas traseras son sólo aptas para niños o para un apuro. No hay apenas espacio para las piernas y menos todavía para las cabezas, pero bueno, como en un Porsche 911.

El maletero tiene un volumen de carga muy reducido, aunque caben perfectamente 3 maletas de cabina, los triángulos y el kit de reparación de pinchazos.

Motor: Buen rendimiento

El motor del Lexus LC 500h destaca por su eficiencia termodinámica.

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El Lexus LC 500h cuenta con un sistema híbrido de propulsión compuesto por un motor V6 de 3,5 litros de cilindrada colocado delante en posición longitudinal por detrás del eje delantero. Este motor se une a una caja de cambios automática de trenes epicicloidales que cuenta con 10 relaciones de cambio y en la que se integra un motor eléctrico, pero no es como en los modelos de motor transversal de Toyota y Lexus un Transaxle, aquí los motores de combustión y eléctrico se combinan de otra manera.

Con este sistema, el Lexus LC 500h inicia su rodadura asistido por el motor eléctrico para reducir el consumo en este momento tan crítico para el motor de combustión y, además, actúa como una especie de kers en las fases de aceleración. De esta forma se reduce el consumo a la vez que se mejoran las aceleraciones y recuperaciones. El motor eléctrico es capaz de mover el coche a velocidades por encima de los 100 km/h de modo que muchas veces veremos que vamos llaneando por Castilla a 120 km/h reales mientras el motor de combustión está apagado y sólo el eléctrico es capaz de mantener constante esa velocidad.

La potencia conjunta de este sistema es de 359 CV y sus prestaciones son muy buenas. Acostumbrados al par tan generoso de las mecánicas sobrealimentadas se echa de menos algo de patada y esa sensación de quedarse pegado al respaldo, pero con el cronómetro en la mano, las aceleraciones y recuperaciones de este coche son mejores de lo que las sensaciones nos hacen creer.

Disponemos de varios modos de conducción que actúan sobre la respuesta del sistema híbrido, la caja de cambios, el control de tracción y la sensibilidad de la dirección y el acelerador:

  • Normal: el sistema híbrido busca un compromiso entre eficiencia y prestaciones.
  • Eco: el sistema híbrido busca el mínimo consumo.
  • Sport: máximas prestaciones, un sonido más deportivo y tacto más sport.
  • Sport+: todo lo anterior y, además, el control de estabilidad deja más margen de maniobra al conductor.
  • Confort: busca unas transiciones de marchas lo más suaves posible y la mayor comodidad para viajar.

Además de estos modos, se dispone de una tecla EV que fuerza a que el coche funcione en modo exclusivamente eléctrico, aunque su autonomía y empuje son reducidos.

El mando izquierdo sobre los instrumentos actúa sobre el control de tracción y estabilidad y cuenta con el modo normal, el de arranque sobre nieve o superficies deslizantes (reduce el par motor) y la desconexión del control de tracción.

De la caja de cambios con el motor eléctrico sale el eje de transmisión a las ruedas traseras, donde un diferencial autoblocante se encarga de garantizar una buena motricidad y algo de dinamismo. Está tarado más alto de lo que uno espera en un coche tan enfocado al confort, hasta el punto de que al girar la dirección a tope y maniobrar a baja velocidad se nota como la rueda interior ya arrastra por efecto del bloqueo.

Además del diferencial autoblocante, el eje trasero cuenta con su propio sistema de dirección. Las ruedas viran en sentido contrario a las delanteras cuando circulamos a baja velocidad para reducir el radio de giro en las maniobras y hacer más ágil el trazado de las curvas más cerradas. A alta velocidad, las ruedas viran en el mismo sentido que las delanteras.

Su efecto se nota muchísimo en las maniobras y curvas lentas y logra que el Lexus LC 500h sea mucho más ágil de lo que su tamaño y peso nos pueda hacer pensar.

Comportamiento: Un verdadero Gran Turismo

El Lexus LC 500h es más confortable que eficaz, pero se disfruta mucho con él.

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Tal vez su aspecto engañe a algunos y lo vean como si de un superdeportivo se tratase, pero en realidad es un GT, un coche pensado para que disfrutemos conduciéndolo, pero viajando a buen ritmo más que exprimiéndolo en un puerto de montaña o en un circuito. Si lo analizamos como un deportivo puede que nos decepcione, no tanto por su eficacia (su rendimiento es bueno y su estabilidad también) sino por las sensaciones que transmite, más enfocadas a hacernos la vida fácil y confortable que a que sintamos cada reacción en las manos y en la cadera.

Tenemos que tener en cuenta que el cliente de este tipo de coches no suele ser un chaval de 25 años sino más bien una persona madura por encima de los cuarenta años y que busca otro tipo de placeres a la hora de conducir un coche.

Algo en lo que nos va a sorprender una vez acomodados en su interior es su confort. Las suspensiones filtran muy bien las imperfecciones del asfalto, los badenes, las tapas de alcantarilla, las bandas reductoras de velocidad… y eso que tenemos unas ruedas de perfil muy bajo en unas enormes llantas de 21 pulgadas.

Esto, unido a la facilidad de conducción que permite el sistema híbrido en el que no hay que usar el cambio para nada, hace que conducirlo por ciudad sea muy placentero. Además, como tiene dirección en las 4 ruedas maniobra en espacios más reducidos que algunos utilitarios y, encima, como funciona bastante tiempo en modo eléctrico en el tráfico urbano, nos quita mucho estrés al no escucharse nada salvo el formidable equipo de audio en su interior.

Lo único que sí que resulta molesto en ciudad es la escasa visibilidad en el 3/4 trasero debido a su techo tan bajo y las pequeñas ventanas lateral y trasera.

Donde más cómodo se encuentra este coche es rodando por autopistas y autovías. Su bajísimo centro de gravedad hace que afronte las curvas rápidas sin apenas balanceo, con un agarre absoluto y muchísima precisión, transmitiendo mucha confianza al conductor. Además, como las suspensiones no son como tablas, aunque pasemos una junta de dilatación o un bache en pleno apoyo el coche no se descompone, absorbe el defecto y se recupera sin hacer nada extraño.

En carreteras secundarias también cumple de sobra. El eje trasero direccional hace que no tengamos que jugar mucho con los pesos para lograr que la parte trasera nos ayude a redondear los giros y, además, el eje delantero va tan bien guiado que es poco subvirador, y eso que va mucho más calzado atrás que delante. La dirección tiene un tacto exquisito y sólo dos factores nos perturbarán: la masa y los frenos.

Al ser un híbrido, el sistema de frenos es complejísimo. El pedal realmente es un simulador que tiene que mantener un tacto normal mientras la electrónica decide cuánto de freno eléctrico y cuánto de freno hidráulico aplica y esto no está muy bien logrado y unas veces frenará de forma más contundentes que otras aplicando la misma fuerza al pedal, lo cual desconcierta un poco, aunque, si hace falta parar, para con eficacia.

El peso se nota en unas inercias elevadas. El Lexus LC es muy ágil, pero hay que asumir que pasamos de la tonelada y media y hay que darle tiempo a recolocar los pesos en los cambios bruscos de trayectoria. En todo momento las reacciones son las que uno espera, no hace cosas raras y su límite de adherencia y paso por curva son muy elevados, pero enlazar curvas muy seguidas a buen ritmo lo lleva algo peor, como cualquier coche de este peso.

Las aceleraciones y recuperaciones son muy buenas y los adelantamientos se realizan con una seguridad absoluta y en menos metros de lo que la presión de nuestra espalda contra el asiento nos hace creer. El coche realmente corre más de lo que nos parece.

Lamentablemente, en esta ocasión no tuve oportunidad de realizar las mediciones de esquiva y frenada de emergencia en el circuito de pruebas, pero sí pude rodar con Lexus LC en el circuito de Ascari, en Ronda, durante su presentación y me dejó claro que es un coche rápido y capaz de alcanzar unas velocidades a las que, por muy asistidos que estemos, hacen falta manos y reflejos porque las cosas pasan volando.

En definitiva, el Lexus LC 500h es un coche en el que uno disfruta plenamente de la conducción, sin estridencias ni explosiones en el escape, hasta en eso es elegante.

Equipamiento: Nada que objetar, salvo...

El equipamiento es muy completo, pero falla en materia de conectividad.

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El Lexus LC es un buque insignia de una marca de gran prestigio, así que no es de extrañar que su equipamiento sea muy completo, como puedes ver en detalle en la ficha técnica adjunta. Un interior recubierto de materiales nobles, asientos con reglaje eléctrico, ventilados y calefactados, columna de dirección de regulación eléctrica, Head Up Display, climatizador bizona, volante multifunción, control de crucero adaptativo, un equipo de audio de alta fidelidad que suena excepcional… nada que reprochar en cuanto al mimo y cuidado hacia los pasajeros.

Tampoco hay nada que objetar en materia de seguridad activa, pasiva ni en ADAS (asistentes avanzados a la conducción) al ofrecer elementos como el asistente de mantenimiento en el carril, detector de fatiga del conductor, sensores de ángulo muerto, asistente de aparcamiento con cámara de marcha atrás, asistente de luz de carretera, alerta de colisión con frenado de emergencia… no le falta de nada.

En lo que sí que se le nota que es un modelo desarrollado hace ya 5 años en en materia de conectividad y en cuanto al manejo de su sistema de infoentretenimiento, un campo en el que es donde más desventaja tiene este Lexus frente a rivales de BMW, Audi y, sobre todo, Mercedes, que es la que lleva la voz cantante en este sentido.

Nada de aplicaciones en el móvil que nos permitan desbloquear las puertas o consultar la ubicación de nuestro coche desde el smartphone, un sistema de control por voz que está a años luz del que ofrece Mercedes con su asistente tipo «Alexia»… sí, podemos conectar nuestro móvil al Lexus LC y escuchar la música que tengamos en nuestras carpetas, realizar llamadas… pero poco más, aunque sí disponemos de WiFi integrada en el vehículo.

Consumo: Mejor de lo esperado

Los consumos del Lexus LC 500h sorprenden.

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Con un enorme depósito de gasolina de 82 litros, el Lexus LC 500h sorprende por su autonomía de más de 800 km, poco frecuente entre los modelos coupés y más todavía entre los japoneses, que suelen huir de lastrar con muchos litros sus modelos.

Además de por la cantidad de litros, esa autonomía se logra también por su eficiente sistema híbrido que permite que un coche de este peso, calzado con unas enormes ruedas y con casi 360 CV tenga unos consumos menores que muchos de los SUV con la tercera parte de potencia que se comercializan.

En ciudad el consumo que homologa Lexus para este modelo es de 7,3 l/100 km y durante la prueba se ha ido hasta los 8,5 l/100 km, una cifra que no está nada mal teniendo en cuenta el coche del que hablamos, sus rivales directos superan holgadamente los 10 l/100 km en estas situaciones.

En carreteras secundarias, a los máximos legales y con una conducción realista se hacen con facilidad medias de 7 l/100 km. Para lograr los 6 l/100 km homologados hay que proponérselo y practicar una conducción eficiente extrema.

En autopista y autovía a los máximos legales y con 3 puertos de montaña en el recorrido, el consumo medio ha sido de 8,5 l/100 km, de nuevo un valor sorprendente en un coche de este porte.

Rivales: Rivales del Lexus LC 500h 2019

Vehículo

Lexus LC 500h Sport +

Mercedes-benz S Coupé 560 4Matic 9G-Tronic

Bmw 840iA xDrive

Porsche 911 Carrera Coupé PDK

Precio Desde
130.000 €
Desde
166.099 €
Desde
105.899 €
Desde
120.457 €
Combustible Híbrido Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 10 marchas 9 marchas 8 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 359 469 340 385
Aceleración 0-100 km/h (s) 5,0 4,6 4,9 4,2
Consumo Medio (l/100 km) 6,5 10,2 7,7 9,0
Emisiones CO2 (g/km) 148 232 176 206

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