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Prueba del Lexus ES 300h: Eco, lujoso, y exclusivo

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04 de febrero, 2020

El Lexus ES ha llegado para cubrir un hueco entre el IS y el GS y lo hace con una construcción completamente diferente, recurriendo a la tracción delantera en lugar de la trasera. Esto consigue algunas ventajas, entre ellas un interior más espacioso y confortable del que saca buen partido.

Con Infiniti batiéndose en retirada, Lexus es la única marca japonesa que mantiene el pulso entre los modelos de lujo en Europa y una de sus armas es el Lexus ES, que cubre el hueco entre el IS y el GS en cuanto a estatus de gama, pero por espacio, es incluso más amplio que el GS gracias a su motor delantero transversal. Para ver cómo de bueno es este coche, hemos sometido a examen en esta prueba al Lexus ES 300h con el sistema híbrido de 218 CV.

Tal vez no parezca una cifra de potencia muy llamativa en un coche de casi 5 metros de largo y que aspira a rivalizar con modelos como el Audi A6, BMW Serie 5 o Mercedes Clase E, pero se mueve con soltura más que suficiente, consume poco y es facilísimo de conducir.

Está construido sobre la nueva plataforma modular para vehículos electrificados de tracción delantera de Toyota y cuenta con el sistema híbrido de cuarta generación en el que se usa una batería algo más grande y un motor eléctrico más potente que permite dar más minutos de descanso al motor de combustión. Con esto se logra reducir el consumo y las emisiones, mejorando la eficiencia.

Tras una semana de pruebas intensivas, el Lexus ES 300h ha demostrado ser un coche muy cómodo, con una conducción relajante y una calidad fuera de dudas.

En qué es mejor el Lexus ES frente a sus rivales

Este Lexus es un coche realmente bueno. Su único punto débil frente a rivales como el A6, Serie 5, Clase E y similares es que no hay mucha variedad. Mientras que en las gamas de sus enemigos se puede elegir entre multitud de mecánicas y acabados con potencias que van desde alrededor de los 200 CV hasta más del doble, aquí sólo hay esta opción mecánica con 4 niveles de acabado.

Frente al trío alemán, el Lexus ES cuenta con una calidad real superior y, además, es más exclusivo y eso se nota mucho en el trato a los clientes en la red comercial de la marca. Sí, Mercedes o BMW pueden vender modelos más caros, pero Lexus se ha especializado muy bien en dar un trato muy personalizado y saca mucho partido de la ventaja que para ello supone vender muchos menos vehículos en nuestro mercado.

Gracias al motor delantero transversal que ocupa poco espacio, el Lexus ES ofrece un interior más espacioso, aunque el maletero se resiente por el espacio reservado para las baterías, lo cual también hace que no se pueda sacar mucho partido de abatir los respaldos traseros.

En este sentido, la alternativa del Volkswagen Arteón también se beneficia de un chasis con motor delantero transversal y, además, un portón trasero, ofreciendo más versatilidad que el Lexus ES y un diseño también llamativo. Donde no puede competir el Arteon con el Lexus es en calidad real de materiales y acabados.

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 8

Motor 6

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 8

Destacable

  • Calidad real
  • Imagen de marca
  • Facilidad de conducción

Mejorable

  • Sonido de la mecánica
  • Acceso al maletero
  • Detalles anacrónicos

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Distinguido y diferente

El ES tiene un diseño atractivo y distinguido.

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El Lexus ES no deja indiferente a nadie y, aunque a algunos les resulta algo exagerado su frontal, a la mayoría le gusta e impresiona. En lo que todos los ojos que lo miran coinciden es en la calidad de ajustes y de acabados, especialmente de la pintura o incluso del lacado de las llantas (por cierto, muy fáciles de limpiar).

El frontal de Lexus es muy característico y diferenciado del resto de marcas con esa especie de doble boomerang y una parrilla muy pronunciada. Los faros rasgados y de formas complejas son también muy llamativos y, con tecnología matrix led, su iluminación es excelente.

Ya que hablo sobre su iluminación, el Lexus ES cuenta con asistente de luz de carretera que varía el haz de luz en función del tráfico, pero no funciona muy bien. La cámara en el parabrisas no detecta los vehículos que vienen de frente y en muchas ocasiones los deslumbraremos si no bajamos a cruce manualmente.

En la vista lateral queda claro que estamos ante un coche grande, con casi 5 metros de longitud. Personalmente, la forma en la que cae la luneta trasera y se prolonga hacia la tapa del maletero me recuerda a la primera generación del Opel Insignia en las versiones de 4 puertas.

La parte trasera está dominada visualmente por los grandes grupos ópticos con tecnología led, el spoiler sobre la tapa del maletero y la moldura cromada que va de lado a lado.

Un detalle que no me gusta mucho es que el mando de apertura del maletero está en el lado derecho en lugar de centrado y, sobre todo, que la cámara de marcha atrás está muy expuesta a las salpicaduras de las ruedas traseras los días de lluvia, de modo que no se ve nada bien la imagen.

Interior: Mimo oriental

El interior es acogedor, con buenos materiales y de calidad.

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El interior del Lexus ES no es tan espectacular e histriónico como su carrocería, pero también tiene ese aire característico de la marca que se ve en detalles como la forma de la pantalla del sistema multimedia, la capilla de la instrumentación o “los cuernos” sobre ésta en los que se integran los mandos de los distintos modos de conducción y del ESP, demasiado alejados, por cierto. Para accionarlos tendremos que despegar nuestra espalda del asiento.

Otro detalle característico es la moldura de madera que recorre el salpicadero, los paneles de puerta y el volante. Tiene un tacto cálido y, a diferencia de sus rivales que usan plástico, es natural.

Todos los mandos que tocamos tienen un tacto excelente y están bien ubicados (salvo los citados cuernos sobre la capilla de relojes), pero algunos son un poco anacrónicos. En medio de un salpicadero de diseño muy moderno, contrastan unos pulsadores para la climatización o el sistema de audio que parecen sacados de una cadena de música de los años ochenta.

El acceso para los pasajeros es muy cómodo gracia a unas puertas de buen tamaño y que abren un ángulo generoso.

Los vajeros delanteros viajan a cuerpo de rey en unos asientos muy cómodos y con bastante espacio. El conductor encuentra enseguida la postura correcta gracias a los reglajes de la dirección y del propio asiento y, como todo está a mano y tiene buen tacto, rápidamente nos sentimos como en casa.

Las plazas traseras son también excelentes en cuanto a espacio para las piernas y dos pasajeros irán a sus anchas y con detalles de gran lujo como los mandos de la climatización y el sistema de audio integrados en el reposabrazos central.

Como de costumbre, tres son multitud en las plazas traseras. Ni la anchura ni la configuración del asiento hace que sea cómodo que tres personas viajen en la fila trasera.

Si necesitamos meter bultos largos, podemos hacerlo a través de la portezuela tras el reposabrazos central, pero no podemos abatir los respaldos.

El maletero no es un ejemplo de aprovechamiento. Su capacidad es correcta, pero el acceso está muy limitado por una portezuela de pequeñas dimensione y, además, las formas no son muy regulares.

El hueco ocupado por la batería de alta tensión hace que no quede espacio para una rueda de repuesto, ni siquiera de galleta.

Motor: Híbrido de cuarta generación

El motor tiene un buen rendimiento y sus consumos son muy ajustados.

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Aunque su hermano pequeño, el Lexus IS, recurre a la tracción trasera y también su hermano mayor, el GS, esta berlina de casi 5 metros de Lexus emplea la plataforma modular del grupo Toyota para modelos electrificados de tracción delantera.

El motor de 4 cilindros de gasolina atmosférico de 2,5 litros de cilindrada ofrece una potencia combinada con el sistema eléctrico de 218 CV. No es una cifra de potencia muy elevada para un motor de este cubicaje, que además cuenta con un motor eléctrico que trabaja en combinación con él, pero es que aquí lo que se busca es el máximo rendimiento termodinámico, con unos bajos consumos, y lo consigue.

El motor de gasolina está diseñado para sacar todo el partido de cada gota de combustible y formar un matrimonio perfecto con el sistema híbrido de cuarta generación. Funciona muy bien en régimen estacionario (manteniendo unas revoluciones constantes) para gastar lo mínimo posible mientras recarga las baterías y asiste al eléctrico en los desarrollos del cambio.

Las prestaciones son buenas gracias a que tiene una entrega de par generosa debido a su elevada cilindrada y a que el motor eléctrico también arranca con fuerza. De este modo, sus aceleraciones y recuperaciones son buenas y mejores de lo que uno espera en un coche de este tamaño y con menos de 220 CV de potencia.

Lo que no es muy agradable es el sonido del motor cuando subimos un puerto a los máximos legales o al hacer un adelantamiento. El motor se pone a régimen de máxima potencia girando en el entorno de las 5.000 rpm y suena bastante, pese a la buena insonorización del interior. Además, el sonido es bastante rudo.

La caja de cambios es tipo transaxle. Los diferentes desarrollos se obtienen modificando las velocidades relativas de los motores eléctricos y el de combustión. El resultado es una transmisión que se comporta como un variador continuo, pero empleando trenes epicicloidales en lugar de poleas de paso variable.

Su principal virtud es la sencillez con la que se conduce. Todo es suave, fácil y desestresante. Además, este tipo de transmisión lleva muchos años demostrando una fiabilidad a prueba de bombas.

Sobre la capilla de los relojes, en «el cuerno» del lado derecho podemos variar la personalidad del Lexus ES eligiendo los siguientes modos:

  • Sport: el acelerador es más sensible y la transmisión busca llevar el motor en la zona óptima de par para mejorar las prestaciones, a costa de subir el consumo sensiblemente.
  • Normal: busca un buen compromiso entre consumo y prestaciones.
  • Eco: el acelerador pierde sensibilidad y el sistema híbrido busca bajar el consumo al mínimo.

Además de estos modos, junto a la palanca de cambios tenemos una tecla EV que fuerza a que el coche funcione en modo eléctrico exclusivamente, pero rápidamente encenderá el motor de combustión en cuanto tengamos una pendiente o necesitemos acelerar con algo de brío.

En teoría, el coche es capaz de circular en modo eléctrico hasta bien superados los 100 km/h y lo logra una vez lanzados.

Comportamiento: Fácil y cómodo

Este Lexus es un coche que busca el confort y los mínimos consumos por encima del dinamismo.

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La vocación de este coche es, sin duda, realizar viajes con un confort absoluto para sus pasajeros y lo cierto es que lo consigue, además, con unas reacciones muy seguras y con muy poco estrés para el conductor.

La tracción delantera no es un problema para un coche de este rango de potencia y ésta es más que suficiente para movernos a buen ritmo y también para hacer adelantamientos con seguridad. No echaremos de menos más caballos, aunque siempre reconforta esa sensación de aplastarse contra el asiento.

Es un coche muy racional, nada de exageraciones. En ciudad es comodísimo y sólo su tamaño nos limita. Conducirlo es muy fácil gracias a la caja automática y a que funciona bastante en modo eléctrico, de forma que apenas suena y eso nos quita estrés en los atascos y en medio del tráfico.

Los problemas en ciudad vienen a la hora de encontrar un hueco para aparcar sus casi 5 metros y movernos en zonas de espacio reducido porque la dirección no vira demasiado en sus poco más de 2 vueltas de volante entre topes.

En carreteras secundarias se mueve con soltura, los adelantamientos se realizan con seguridad y las suspensiones filtran muy bien las irregularidades, proporcionando un excelente confort de rodadura a los pasajeros. La nota negativa está en el sonido de la mecánica. No es que suene mucho, pero sí se oye como se revoluciona el motor en cuanto pisamos el acelerador en un repecho y, además, es un sonido poco atractivo.

En zonas viradas es claramente subvirador y no demasiado ágil, pero es que tampoco es su pretensión el serlo. Es un coche fácil y cómodo y eso lo hace de maravilla.

A la hora de rodar largas distancias por autopista es una delicia. Su larga distancia entre ejes hace que las curvas rápidas se tracen con mucho aplomo. Las suspensiones absorben bien las junta de dilatación y los badenes aunque los pasemos con el coche en pleno apoyo y, una vez más, todo transmite confianza y es muy fácil para el conductor sentir que todo está bajo control.

En el circuito de pruebas, la maniobra de esquiva a 80 km/h la supera gracias al trabajo del ESP, que mantiene la trayectoria segura en todo momento, a costa de parar mucho el coche, pero lo importante es que conseguimos esquivar el obstáculo sin riesgo.

La frenada de emergencia desde 140 km/h la pasa con buena nota en cuanto a distancias de detención, pero su aguante a la fatiga no es de los mejores y empezamos a necesitar más metros para pararnos tras un par de intentos debido a la temperatura de los frenos.

En resumen, el Lexus ES deja claro que es una berlina en la que viajar con mucho confort, segura y suficientemente rápida, un coche eficiente y que cumple con aquello para lo que fue concebido de forma sobresaliente.

Equipamiento: No falta nada

El equipamiento es completo.

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Con un precio en el entorno de los 60.000 euros, el Lexus ES no es un coche barato, pero, si tenemos en cuenta su calidad y su equipamiento, los euro rinden más aquí que en la mayoría de sus rivales.

La dotación de serie es muy completa y no hay tantas opciones como en los modelos alemanes, casi todo viene de serie y no admite críticas en materia de seguridad ni de conectividad ni de confort.

En cuanto a seguridad, el Lexus ES cuenta con todos los sistemas ADAS (Ayudas avanzadas a la conducción) que hay en el mercado: asistente de cambio de carril, alerta de colisión con frenado de emergencia, control de crucero adaptativo, sensores de ángulo muerto, alerta de tráfico transversal trasero, sistema de reconocimiento de señale, head up display (por cierto, muy visible y grande)… en fin… de todo.

Sobre la conectividad no hay crítica posible. El sistema multimedia tiene una calidad de sonido excelente y es compatible con la mayoría de smartphones actuales. Su manejo es muy llamativo a través de un touch pad con un tacto muy característico al que rápidamente te acostumbras y acaba siendo muy cómodo. Eso sí, en lo que está por detrás de rivales alemanes, Mercedes especialmente, es en cuanto al manejo mediante comandos de voz, aquí los de la estrella juegan en otra liga con su asistente de IA.

El confort está garantizado por un excelente equipo de climatización con 3 zonas independientes, unos asientos calefactados y ventilados recubiertos de cuero de gran calidad y con regulación eléctrica, cortinillas en las puertas y en la luneta trasera (esta última de accionamiento eléctrico), volante calefactado, etc.

Consumo: Un buen viajero

Los consumos son muy contenidos para un coche de este porte.

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Los consumos reales medidos durante la prueba han sido realmente buenos, mejorando las expectativas que tenía sobre él y muy cerca de las cifras oficiales.

En ciudad, este Lexus homologa un consumo de 5,4 l/100 km y la cifra real es la que más difiere respecto al oficial, con un consumo de 7 l/100 km, que es un valor excelente para una berlina de este tamaño en tráfico urbano.

En carretera la cifra homologada es de 4,5 l/100 km y es un valor que podemos lograr si nos empeñamos en hacer una conducción ultra eficiente, pero con una conducción natural, aunque sin brusquedades, el consumo medio real ha sido de 5,2 l/100 km, con tráfico real y algún adelantamiento.

En autopista, con la velocidad fijada a 120 km/h reales el consumo medio ha sido de sólo 6,4 l/100 km, con 3 puertos de montaña en el recorrido.

Con estos consumos, es fácil hacer 650 km con un depósito de sólo 50 litros, pero ojo con la reserva, cuando se enciende apenas nos quedan 35 km para encontrar una gasolinera.

Rivales: Rivales del Lexus ES 300h 2019

Vehículo

Lexus ES 300h Executive

Volkswagen Arteon 2.0 TSI Elegance 4Motion DSG7 200kW

Bmw 320iA

Mercedes-benz C 200d 9G-Tronic

Precio Desde
60.200 €
Desde
52.430 €
Desde
43.750 €
Desde
45.404 €
Combustible Híbrido Gasolina Gasolina Diesel
Cambio 6 marchas 7 marchas 8 marchas 9 marchas
Potencia (CV) 218 272 184 160
Aceleración 0-100 km/h (s) 8,9 5,6 7,1 7,9
Consumo Medio (l/100 km) 4,7 7,0 5,5 4,6
Emisiones CO2 (g/km) 103 159 124 122

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