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Prueba del Land Rover Discovery First Edition 2017

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20 de septiembre, 2017

El Land Rover Discovery ha sufrido una completa renovación y estrena una nueva plataforma que promete ser más ligera y eficiente. Su estilo se ha vuelto más burgués y se ha acercado mucho al de la gama Range Rover. Hemos probado la versión con el motor diésel V6 de 258 CV y en el acabado First Edition y aquí tienes nuestras conclusiones.

Land Rover ha puesto al día su todo terreno más puro tras las desaparición del emblemático Defender. Hablamos del Land Rover Discovery, un modelo que se posiciona como tope de gama de la familia Land Rover y que se aproxima mucho a la de sus hermanos más lujosos, los Range Rover, concretamente al Velar, con el que comparte plataforma y componentes mecánicos.

Aunque su nombre y algunas líneas recuerdan al que puedes ver en la prueba del Land Rover Discovery Sport, aquel modelo correspondía más bien a la gama que sustituye al Freelander, mientras que el modelo de hoy es el hermano mayor.

Por primera vez el Discovery abandona el chasis por largueros con la intención de ahorrar peso y mejorar su rendimiento en carretera, pero, como han querido mantener intactas sus cualidades de auténtico 4×4, la reductora, la robusta estructura autoportante y el extenso equipamiento han hecho imposible bajar de peso a esta mole y, además de otros detalles, el resultado es que ha mejorado algo en carretera, pero no tanto como esperábamos, verás por qué.

Nuestra valoración: 6,5

Diseño 6

Motor 7

Comportamiento 6

Interior 8

Equipamiento 7

Consumos 5

Destacable

  • Confort de marcha
  • Cualidades 4x4
  • Imagen de marca

Mejorable

  • Peso excesivo
  • Comportamiento en carretera
  • Relación precio/calidad

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Con escuadra y cartabón

Las asimetrías en el diseño del Discovery no son atractivas.

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El diseño del nuevo Discovery no deja indiferente. Para muchos es muy atractivo e impone por sus rotundas proporciones; para otros -entre los que me incluyo- hay detalles que desconciertan, como la asimetría del portón trasero (con la matrícula desplazada hacia la izquierda, como en los vehículos industriales) o la maciza vista en 3/4 traseros, que a mí me recuerda a un SsangYong Rodius, un coche que destaca más por su tamaño que por su elegancia, al contrario que su hermanastro, el Range Rover Velar, mucho más atractivo y con un diseño más fino, elegante y sugerente.

Esta unidad, con el acabado First Edition, cuenta con un color azul oscuro metalizado que es tan oscuro que se ve negro en casi todas las condiciones de luz (sólo veremos sus matices azulados cuando el sol incide directamente sobre ella). La ausencia absoluta de molduras cromadas o en acero que contrasten con este color tan oscuro hace que todavía parezca más mole de lo que es.

Los acabados exteriores son buenos y los ajustes correctos, aunque algunos elementos quedan muy expuestos a golpes y enganchones en un coche que puede abrirse camino fuera del asfalto. Una buena idea es que las enormes puertas (que dejan un cómodo acceso al interior) cubren por completo el faldón, de modo que éste está siempre limpio y no nos mancharemos los pantalones al subir o bajar del Discovery.

También me gustan las luces delanteras y traseras que se ven muy bien desde los laterales, lo cual aporta seguridad cuando nos incorporamos a una carretera en un cruce en perpendicular.

El enorme parabrisas delantero está recubierto con una lámina atérmica que evita que el Discovery se convierta en un auténtico invernadero. También tiene unas pequeñas resistencias eléctricas para caldearlo y que se desempañe y se descongele rápidamente. La idea es buena (un invento de Ford), pero en conducción nocturna molesta algo, ya que los faros y las señales de tráfico producen unos incómodos destellos, como cuando tenemos polvo en el parabrisas y nos da el sol de frente.

Interior: Espacio y lujo

El interior del Discovery es atractivo y lujoso.

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Las enormes y pesadas puertas nos dan acceso a un habitáculo típicamente Land Rover, pero con un lujo mayor y más cercano a lo que nos tienen acostumbrados sus hermanos de apellido más noble, los Range. El Discovery puede presumir de ser uno de los pocos todo terreno con 7 auténticas plazas, y es que el espacio interior está muy bien aprovechado; no en vano el Discovery es un coche  grande que supera los 4,8 m de longitud.

Pensado para familias audaces, el nuevo Discovery cuenta con soluciones propias de modelos monovolumen que hacen que sea un coche muy versátil. Los asientos de la segunda fila se pueden desplazar hacia delante o atrás para aumentar el espacio para las piernas de sus pasajeros o la capacidad del maletero, hay multitud de huecos en los que dejar cosas, y el mecanismo que abate o despliega los asientos lo puede manejar cualquiera simplemente usando un dedo.

La postura de conducción es buena gracias a los formidables asientos delanteros, realmente cómodos. Como es lógico, su posición es algo elevada y esto dificulta algo el acceso. Aunque la suspensión neumática permite bajar la altura del coche, siempre queda un poco alto y, salvo que superes el metro ochenta de estatura, hay que subirse a él más que sentarse.

Una vez acomodado, los mandos principales son accesibles y su distribución bastante racional. En pocos minutos te has acostumbrado a él y dominas todo su equipamiento con facilidad. La instrumentación es muy completa, pero no es fácil de leer debido al pequeño tamaño de los gráficos de la pantalla digital entre los dos diales principales (que indican la velocidad y las rpm del motor). Esto hace que la temperatura del motor y el aforador de combustible se vean con dificultad.

La consola central está presidida por la pantalla táctil del sistema multimedia y los mandos de la climatización, que se pueden abatir y dejan acceso a una guantera de buenas dimensiones.

Las plazas de la segunda fila gozan de buen espacio en todas las direcciones y su confort es muy elevado. Las que tienen más problemas son las de la tercera fila. Para empezar, su acceso es incómodo debido al poco espacio que dejan entre el asiento abatido y el marco de la puerta. Una vez dentro, el problema está en que dos adultos irán algo estrechos y con poco sitio donde meter los pies.

El maletero tiene una tablilla controlada eléctricamente que me parece casi inútil. Lo único bueno es que evita que se caiga algo del maletero cuando abrimos el portón con el coche en una pendiente, pero el mecanismo eléctrico que la abate y la eleva es lento y, si no la abatimos, meter y sacar el equipaje es incómodo.

Otros 5 pulsadores accionan el plegado y desplegado de los asientos. Su funcionamiento impresiona, pero la verdad es que es más rápido hacerlo a mano, simplemente tirando del respaldo tras desbloquearlo. Este tipo de mecanismos son muy llamativos, pero añaden peso, cuestan dinero y son susceptibles de padecer averías.

La rueda de repuesto va bajo la carrocería y es de las mismas dimensiones que el resto de neumáticos.

En general, la sensación en el interior del Discovery es muy positiva, pero más por la calidad de los asientos y el generoso espacio que se abre ante nosotros que porque los ajustes y materiales sean los de un coche de este precio. La unidad de pruebas tenía algunos ruidos y grillos interiores, impropio de un automóvil de este precio y que tiene que batirse con lo mejor del mercado.

Motor: Suavidad y sofisticación

Las prestaciones son correctas.

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La unidad probada equipa el motor diésel de 6 cilindros con 258 CV. Su respuesta es muy agradable y su finura de funcionamiento está a años luz de los 4 cilindros ingenium. Asociado a una caja de cambios automática tradicional de 8 marchas, es un conjunto muy equilibrado y que casa a la perfección

La caja de cambios transmite la potencia del motor a las ruedas a través de tres diferenciales y una caja transfer con reductora, características que permiten al Discovery poder decir que es un verdadero 4×4, aunque su lujoso aspecto nos sugiera que se trata de un SUV de boulevard.

El sistema que gestiona el reparto de par entre cada una de las ruedas, All Terrain Select, es muy fácil de manejar y tiene una serie de programas preconfigurados para poder afrontar casi cualquier tipo de complicación en el terreno.

Lo normal es que circulemos en modo Auto, aquí el sistema busca un mínimo consumo y un elevado nivel de confort y seguridad. Para ello, baja la altura de la carrocería (para facilitar el acceso y bajar el centro de gravedad, reduciendo el balanceo en curva). Si pulsamos el selector, emerge una ruleta con la que seleccionamos los diferentes programas Off Road, pensados para que la mecánica responda de la mejor manera posible a las dificultades. Hay un programa para superficies resbaladizas (nieve, hierba mojada…) que lo que busca es trabajar con marchas largas y un reparto de par entre las 4 ruedas para evitar saturar su adherencia. Otro para arena, otro para rocas y zonas trialeras, etc. Por si esto no llegase, podemos conectar las marchas cortas e incluso activar el control electrónico de velocidad de descenso, que funciona de manera impecable y permite que hasta el más torpe pueda bajar una fuerte pendiente con total seguridad.

Además de sistema de tracción inteligente con reductora, el Discovery confía su eficacia en campo a la suspensión neumática. Gracias a ella puede ofrecer unos recorridos de rueda enormes sin necesidad de tener que rodar por carretera sobre “zancos” de manera permanente, adaptando la altura de la carrocería y su centro de gravedad a las necesidades.

Comportamiento: Pesan los kilos

El excesivo peso del Discovery hace que su comportamiento en carretera sea muy torpe.

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El peso y, sobre todo, la altura a la que se encuentra son los elementos que más condicionan las cualidades dinámicas de esta mole. Aunque con la adopción de una estructura monocasco se han ahorrado unos cuantos kilos, el Discovery sigue siendo un peso pesado en su segmento y esto repercute en su comportamiento, que es claramente peor que el de rivales como el Mercedes GLE, BMW X5 o VW Touareg, éste último con la posibilidad de contar con reductora e igualar las cualidades todo terreno del Discovery.

En ciudad la ventaja la tendremos en una posición tan elevada que prácticamente es como conducir un mirador con un enorme balcón, de modo que podemos ver qué está sucediendo varios coches por delante del nuestro y anticiparnos. El cambio automático es el otro aliado, junto con el asistente de aparcamiento.

Lo que más nos va a condicionar en el día a día a la hora de aparcar este Land Rover es su anchura y sus enormes puertas. Alrededor de 2 m de ancho son suficientes como para quedarnos atrapados en la mayoría de los estacionamientos en batería, aunque tengamos radar de alerta de tráfico lateral para mejorar la seguridad al salir de este tipo de aparcamientos.

El peso se nota en cada paso de cebra elevado y banda reductora que pisamos (o más bien aplastamos), aunque la suspensión neumática se encarga de aumentar el confort.

En carreteras secundarias es donde más incómodo se encuentra, salvo que salgamos decididos a viajar con calma y parsimonia. A la suspensión neumática se le amontona el trabajo en zonas con curvas enlazadas, el peso hace que sea muy torpe en giros cerrados y los frenos sufren lo suyo para detener esta mole lanzada a favor de una pendiente. Claramente no es su hábitat. No quiero dar la impresión de que se trate de un completo desastre en este apartado, pero no está a la altura de rivales de su precio y porte.

En autopistas, siempre que nos mantengamos a los límites legales, viajaremos con mucha seguridad y con un elevado nivel de confort a bordo. La dirección es rápida y, en algo menos de dos vueltas entre topes, tendremos un buen radio de giro.

En las pruebas de seguridad activa realizadas en circuito, el peso es, no podría ser de otra manera, un gran factor en contra. Sus reacciones son torpes, sus inercias, enormes y, en maniobras bruscas, como la esquiva a 80 km/h o la frenada de emergencia, los controles electrónicos tienen que venir en nuestra ayuda para mantener las cosas bajo control. Por cierto, ya que hablo de ellos, el control de estabilidad es muy intrusivo y salta a la mínima… por suerte. Sí, nos frenará mucho, pero es que con las inercias que tiene el Discovery es mejor parar las cosas de raíz, incluso antes de que surjan, que pretender contenerlas una vez lanzadas.

En la prueba fuera del asfalto es donde más positivas son las conclusiones, hasta el punto de poder decir que, con los neumáticos apropiados, el Discovery pasa por cualquier sitio… si cabe. Los enormes recorridos de suspensión hacen que sea muy difícil que las ruedas pierdan el contacto con el suelo y, aunque esto suceda, el sistema de control electrónico de tracción frenará rápidamente la rueda que patina para hacer trabajar a la que sí está en el suelo y tracciona. Las marchas cortas son lo bastante cortas como para poder afrontar fuertes rampas o atacar obstáculos con suavidad pero con potencia.

Como digo, las limitaciones para hacerse camino están más en sus dimensiones (es un coche muy grande) y por sus neumáticos, que, debido a su bajo perfil y un diseño del dibujo pensado para el asfalto, sufren mucho en zonas pedregosas, donde será fácil cortar un flanco o pinchar.

Conclusión: el nuevo Discovery hace honor a su nombre y no defraudará a los que, cuando compran un coche, lo que quieren es un Land Rover.

Equipamiento: Un tope de gama

El equipamiento del First Edition es muy completo.

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El First Edition forma parte de una serie limitada para el lanzamiento del modelo y destaca por su completa dotación de serie. Su precio es elevado, pero, si tomásemos como punto de partida un modelo básico y lo mejorásemos hasta equipararlo con éste, la factura sería mayor. Tapicería de cuero, asientos con reglaje eléctrico, portón trasero automático, cámara de visión periférica, llantas de aleación, volante multifunción, climatizador independiente para las plazas traseras, guantera central refrigerada, control de crucero con limitador de velocidad, sistema multimedia con pantalla táctil y navegador… No echaremos nada en falta.

La iluminación se deja en manos de unos faros delanteros full led que proporcionan  una buena iluminación, aunque peor que en otros modelos que he probado del grupo, por ejemplo, el Range Rover Vogue. Tampoco me ha convencido su asistente de luz de carretera, algo lento de reacciones para evitar deslumbrar al resto del tráfico. Llamativos es el adjetivo que se me ocurre para definir sus antiniebla. Enrasados en el filo inferior del faldón delantero, sus dimensiones son minúsculas y su iluminación es más práctica como luz de curva o en los cruces en ciudad que realmente para mejorar nuestra visión en condiciones de niebla.

Detrás también nos encontramos con tecnología led en los grupos ópticos, que destacan por su tamaño y por envolver los laterales de la carrocería.

En el apartado de sistemas de asistencia a la conducción (los denominados ADAS), el Discovery está a la última y cuenta con sistema de detección de peatones, alerta de fatiga y de colisión, alerta de salida del carril… tal vez lo único que he echado de menos es el control de crucero adaptativo.

Ya que hablo de estos sistemas, no me ha gustado mucho el de alerta de pérdida de carril. Nos alerta haciendo vibrar la columna de dirección, pero esta vibración casi se percibe más como una avería del coche que como una alerta, lo cual no deja muy buena impresión en este modelo.

En cuanto al equipo de sonido y multimedia, el Discovery está a un buen nivel y resulta muy fácil de manejar gracias a una infografía y menús muy intuitivos.

Consumo: Lo esperable

Los consumos de este Discovery son elevados.

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Como es lógico, un coche que supera con creces las 2,5 toneladas en orden de marcha, que tiene unos enormes rodillos por ruedas y una enorme superficie frontal no puede consumir poco. Aunque bajar de los 10 l/100 km a esta mole es todo un logro, lo cierto es que sus rivales alemanes consiguen mejores cifras de gasto, aunque en defensa del británico hay que aclarar que ninguno de ellos carga con el lastre de un sistema de tracción total con reductora.

En concreto, donde el Discovery anuncia un consumo de 8 l/100 km, en realidad es más fácil movernos en el entorno de los 11 l/100 km en ciudad, donde, cada vez que un semáforo cambia a verde, hay que poner en movimiento un enorme peso.

En carretera, el valor declarado es de sólo 6 l/100 km, un gasto que sólo es posible con todo a favor. El consumo real en carretera del Discovery está en el entorno de los 7,5 l/100 km manteniendo cruceros entre 70 y 100 km/h.

Esta cifra sube hasta los 9 l/100 km al rodar a 120 km/h, dejando claro que la aerodinámica es un gran lastre para un coche de este tamaño.

Con estos valores de consumo y un depósito de 89 litros de volumen, la autonomía del Land Rover Discovery es de unos 800 km.

Rivales: Rivales del Land Rover Discovery First Edition 2017

Vehículo

Land-rover Discovery 3.0TD6 First Edition Aut.

Volkswagen Touareg 3.0TDI V6 BMT TerrainTech Premium 193kW Tip.

Land-rover Velar 2.0 R-Dynamic SE 4WD Aut.

Volvo XC90 D5 Inscription AWD 235 Aut.

Precio Desde
91.750 €
Desde
75.100 €
Desde
77.004 €
Desde
74.018 €
Combustible Diesel Diesel Gasolina Diesel
Cambio 8 marchas - 8 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 258 - 250 235
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,4 - 6,7 7,8
Consumo Medio (l/100 km) 7,2 - 7,6 6,0
Emisiones CO2 (g/km) 189 - 179 158

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