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Prueba del Kia Stinger GT Line 2017

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16 de enero, 2018

Tal vez sea el mejor de su especie, así de claro. Nadie más en el mercado te ofrece un coche con esta imagen, estas prestaciones, este nivel de acabado y, sobre todo, que te haga disfrutar tanto de su conducción como mirándolo. Aquí tienes la prueba en detalle del Kia Stinger de 370 CV.

Kia no pretende que este coche sea un superventas sino demostrar de lo que es capaz… y qué manera de hacerlo, porque en esta prueba del Kia Stinger GT Line 2017 queda claro que es un coche excepcional y que se puede medir sin complejos con modelos con estrellas, hélices y anillos en sus corazas.

Esta versión del  Kia Stinger, que es la tope de gama, ofrece un nivel de prestaciones y de equipamiento que uno no se espera en un coche de algo menos de 55.000 euros. Sí, ya sé que no es barato y que tendrás que dar explicaciones a muchas personas por gastar esa cantidad en un Kia. La frase más probable que oirás es «¿cómo no te has comprado un BMW por ese precio?» y pensarán que te has equivocado, pero los que están en un error serán ellos.

El Stinger con el motor V6 de doble turbo y 370 CV ofrece todo lo que uno puede esperar de él y mucho más. Tiene una planta envidiable, sus prestaciones son excelentes, su chasis te arrancará una sonrisa tontorrona o te llevará con el máximo confort, su seguridad activa y pasiva es francamente buena y su mayor defecto es que no proviene de una familia de rancio abolengo.

El Kia Stinger frente a sus rivales

Cuando probamos el Volkswagen Arteon pudimos tomar como punto de referencia a uno de sus principales rivales, junto con el A5 Sportback. Para hacernos una idea, nuestro protagonista de hoy con 370 CV y tracción total cuesta sólo 3.000 euros más que aquel Arteon diésel de 150 CV de tracción delantera. El Kia no sólo lo barre en prestaciones y comportamiento dinámico, también es muy superior en calidad de acabados, en los ajustes de todas sus piezas, en el tacto de los materiales y, aunque esto es cuestión de gustos, también en estética.

El Stinger hace girar las cabezas a su paso y dentro de él uno se siente a bordo de un coche de primera categoría. Si se hiciese una cata a ciegas con rivales de «familias nobles», puede que este «tintorro coreano» barriese del mapa a algún que otro «Chateau Lafite» con ruedas. Este Kia es, objetivamente, un coche excelente.

Nuestra valoración: 7,8

Diseño 8

Motor 8

Comportamiento 9

Interior 8

Equipamiento 8

Consumos 6

Destacable

  • Relación precio/producto
  • Comportamiento dinámico
  • Calidad real

Mejorable

  • Volante no redondo
  • Capacidad del maletero
  • Iluminación en luz de cruce

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: El Panamera coreano

La silueta y las proporciones del Stinger recuerdan al Panamera.

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Éste es el apartado más subjetivo de todos. Valorar estéticamente algo depende más del ojo que lo mira que del objeto en sí, pero si hablamos de proporciones, acabados, calidad, presencia… el Stinger lo borda.

Para algunas personas sobran las falsas salidas de aireación sobre el capó delantero y las branquias tras los pasos de rueda delanteros, pero gusta igualmente. Sus formas son complejas, con multitud de relieves y detalles que, en este color blanco, apenas se aprecian en las imágenes (un consejo, si tienes oportunidad de echar un vistazo a algún Stinger con color amarillo no lo prejuzgues, en directo es una verdadera «delicatessen»).

En el frontal la vista se nos clava en sus proporciones. El Stinger es ancho y bajo. Sus faros rasgados, la nariz de tigre de Kia y las entradas de aire en el faldón hacen que parezcan todavía más exageradas estas proporciones. Realmente parece un atleta en posición de salida para los 100 metros, con los pies calados sobre las calzas y el cuerpo pegado al suelo con los músculos tensados para salir como una ballesta.

Ya que hablo de los faros, las luces largas producen mucha luz dispersa en vertical, lo que hace que los rótulos de las autovías nos deslumbren. En cruce, en cambio, el alcance es demasiado corto. El tono de la luz es muy blanco, pero hay coches con mejor iluminación que este sistema full led adaptativo del Stinger, que no es malo, pero podría ser mejor.

La vista lateral llama la atención por lo largo que parece al tener una línea tan baja. Parece como si algún artista del Photoshop hubiese cogido un Optima de la generación 2016 (por la puerta trasera con el cristal de custodia que desapareció con el último lavado de cara del Óptima) y lo hubiesen estirado y aplanado.

El motor delantero longitudinal permite que las ruedas delanteras estén casi en el filo frontal y que el morro sea alargado, lo que le da ese aspecto de gran turismo clásico al verlo de lado. Las llantas de 19 pulgadas (con neumáticos 225 en el eje delantero y 255 atrás) dejan ver a través de sus finos radios las pinzas de freno Brembo, que terminan de darle ese toque deportivo a esta berlina de lujo.

En la parte trasera nos encontramos con unos trucos parecidos a los que hay en el frontal. El pequeño spoiler que hace el borde superior del portón, sobre los pilotos, la forma de las luces traseras, las 4 salidas de escape y el difusor inferior del parachoques hacen que parezca mucho más ancho y bajo de lo que es.

Los ajustes de los distintos paneles de la carrocería son excelentes y por más que uno le busque algún defecto al Kia Stinger cuesta encontrárselo. Por decir algo, me gustaría que esa prolongación de las luces traseras por el lateral fuese iluminada en lugar de un simple catadióptrico.

Las puertas son generosas y, además, se abren casi a 90º para facilitar el acceso. Pese a ello, entrar en las plazas traseras no es todo lo cómodo que debería ser, pero es que tampoco lo es en un Mercedes CLS, ni en un Panamera, ni en un Arteon, ni en un A5 Sportback… No se puede tener todo y esa línea tan seductora de falso coupé nos resta unos centímetros de altura para meter la cabeza en esta máquina, que nos exige cierta reverencia.

Interior: Desentona el volante

Los acabados y materiales del interior son francamente buenos.

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Si en el exterior hay cierta originalidad en el diseño, en el interior del Stinger se ven más claramente de qué aguas bebieron sus diseñadores. La capilla de la instrumentación (y los relojes) parece trasplantada de un Audi A7, los aireadores de la consola central de un Mercedes Clase E, la consola central de un BMW… El caso es que esta mezcla tan ecléctica se ha hecho con buen gusto y no parece un «collage» sino que todo es armonioso.

Los materiales están bien elegidos y nada nos «rechina» a la vista. No hay plásticos pretendiendo parecer madera (ni de piano ni beteada), las partes metálicas son todas homogéneas (del aspecto del aluminio cepillado) en vez de combinar pulidos con mates y cosas similares.

Los mandos que tocamos con más frecuencia tienen un buen tacto y están bien ubicados, la instrumentación es muy completa y fácil de leer, el Head Up Display se proyecta sobre el parabrisas y es de buen tamaño… sólo cambiaría el volante (lo preferiría completamente redondo y con un cubo central para el airbag que no fuese el de un Kia Rio) y la pantalla del sistema multimedia. Me gustan más los interiores con esta pantalla integrada en la consola que los que parecen haberla colocado como un postizo de última hora, una moda en la que también recaen Mercedes, BMW o Audi… cuestión de costes.

Las plazas delanteras son muy cómodas gracias a una postura de conducción fácil de reglar y unos asientos bien diseñados. Atrás, el espacio para los pasajeros es muy bueno en la cota longitudinal (no nos pegarán las rodillas en los respaldos delanteros aunque delante y detrás viajen personas de 2 metros), pero la cota de altura hace que si superas el metro ochenta y cinco falten algunos centímetros para ir más desahogado. El túnel de transmisión también hace que el pasajero central viaje incómodo. Realmente está pensado para ser un cómodo 4 plazas, pero al menos deja la oportunidad de llevar a un quinto pasajero, algo que no todos su rivales permiten.

El maletero tiene un buen acceso gracias al amplio portón, pero su volumen no es acorde con el de un coche de 5 metros de largo. La mayor limitación es la altura desde el suelo hasta la bandeja trasera, pero el resto de cotas son bastante cúbicas y aprovechables. Si necesitamos más espacio, podemos abatir los respaldos traseros.

En resumen, el Stinger logra mantener el buen nivel estético en el interior que su preciosa carrocería nos da en el exterior y, al igual que ésta, también da la sensación de estar en un coche de primer nivel y sin complejos.

Motor: A la altura de su imagen

Con 370 CV y este equipamiento no hay nada en el mercado.

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Esta versión monta el motor V6 3,3 litros con doble turbo. Gracias a la sobrealimentación, este bloque es capaz de rendir 370 CV y 510 Nm de par. Al utilizar dos turbos relativamente pequeños, su carga es instantánea y la respuesta al acelerador hace que parezca que hay más potencia bajo el pie derecho.

Esta mecánica sólo se puede asociar al sistema de tracción total  y a la caja de cambios automática de 8 marchas. Aquí también me queda clara la confianza que los coreanos de Kia tienen en el formidable bastidor que han diseñado. En lugar de buscar un sistema de tracción total muy conservador que enmascare algunos defectos de comportamiento, el Stinger es básicamente un tracción trasera que manda hasta el 40% del par al eje delantero sólo si las ruedas traseras no dan abasto para dosificar toda la potencia. Para poner la guinda al pastel, el eje trasero equipa un diferencial autoblocante LSD bien tarado tanto en tracción como retención.

El resultado es una agilidad que uno no se espera en un coche de 1,7 toneladas de peso y 5 metros de largo con casi 3 de distancia entre ejes.

La caja de cambios es de convertidor de par y también está desarrollada por el grupo coreano. Aunque su diseño es clásico, cuenta con algunas exquisiteces como el convertidor de par bloqueable (algo brusco, por cierto) y un sistema de procesamiento de datos con función de autoaprendizaje que funciona francamente bien. Después de algunos kilómetros, la caja de cambios se acostumbra a nuestra forma de conducir y se anticipa francamente bien a nuestros deseos.

El Stinger ofrece varios modos de conducción que actúan sobre la asistencia de la dirección, las reacciones de la caja de cambios, la amortiguación, la sensibilidad del pedal del acelerador, el tarado del control de estabilidad y el reparto del sistema de tracción total:

  • Smart: el sistema se adapta a nuestra forma de conducir, acaba siendo el más recomendable
  • Eco: el acelerador es menos sensible y la caja de cambios busca siempre la marcha más larga
  • Comfort: todo busca el máximo confort, especialmente el cambio de marchas, con un bloqueo del convertidor más suave
  • Sport: la dirección se endurece, el acelerador es más sensible, el control de estabilidad se radicaliza, la caja de cambios bloquea el convertidor rápidamente y la respuesta se vuelve más viva.
  • Sport +: este modo da una vuelta de tuerca más al paso anterior y, además, desactiva el control de tracción, pero deja el de estabilidad en un estado latente.

Una vez más, en Kia están tan seguros del buen trabajo hecho en su chasis (con detalles como las manguetas delanteras de doble rótula) que se puede desconectar por completo el control de estabilidad, algo a lo que sus rivales alemanes no se atreven (salvo en las versiones M de BMW) y comprobar hasta qué punto está bien diseñado este coche. Sensacional.

Comportamiento: A la altura de los mejores

El Stinger sorprende por su eficacia y se revela como uno de los coches más agradables de conducir.

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Si hasta aquí el Kia Stinger nos ha parecido bueno, después de 2.000 km a sus espaldas termina de enamorarte hasta el punto de ser uno de los pocos coches de los que me ha costado desprenderme para devolvérselo a sus amos.

La calidad de rodadura que se percibe en los dedos y en las caderas cuando viajas a bordo del Stinger es formidable y se puede batir el cobre sin complejos contra rivales que de lo que más pueden presumir es de tener un árbol genealógico contra el que el Stinger no puede luchar.

A la hora de movernos por la ciudad, el tamaño del Stinger parece menor gracias a una dirección muy directa que nos facilitará las maniobras (sólo 2 vueltas entre topes y gira una barbaridad). Aunque es un coche bajo, como desde el eje delantero hasta el borde del faldón apenas hay distancia, no es el típico que rozaremos en cada rampa o guardia tumbado, aunque habrá que tener precaución al aparcar en batería contra un bordillo.

Dentro de él estaremos muy bien aislados del ruido exterior y los atascos se viven de otra manera gracias a sus confortables asientos, su equipo de sonido y la total ausencia de trepidaciones o vibraciones.

Por desgracia, hay que volver a la realidad a la hora de aparcarlo y, por mucho que la dirección gire y las cámaras nos dejen controlar cada esquina, hay que encontrar un hangar de 5×2 para aparcarlo, o de 5,5 x 2,7 si queremos poder abrir las puertas y bajarnos de él.

No cabe duda de que este pájaro ha nacido para volar con holgura por las autopistas y autovías sin miedo a que sus alas tropiecen con las rejas de la jaula. En curva rápida la seguridad que transmite es total. La dirección es una maravilla y obedece al instante a nuestras órdenes. La suspensión tiene un tarado perfecto y logra filtrar las irregularidades sin que eso se traduzca en un balanceo o cabeceo excesivos y uno se encuentra rodando a los máximos legales con un esfuerzo mínimo en cualquier situación.

Esto era algo esperable, pero el verdadero milagro está cuando uno se mete con semejante trasto en una carretera secundaria o en un puerto de montaña. Su nivel de eficacia es tan alto que llegas a olvidarte de su tamaño y su peso. Pese al tamaño de sus rodillos y la potencia que hay disponible, las reacciones del Stinger son dóciles. Se puede conducir de manera precisa, apuntar con el volante y que las ruedas dibujen una trazada precisa al milímetro. Aunque no seamos tan finos, el Stinger nos perdona casi todos los pecados y no tiene ni un mal gesto aunque seamos impertinentes con él.

La dirección, el motor, la suspensión, los frenos… todo está a un nivel tan alto que uno se da cuenta de que la caja de cambios- que es muy buena- no está a la altura. El convertidor de par es demasiado brusco al bloquearse y da un pequeño empellón que, aunque no nos estorba para trazar con precisión, nos distrae un poco.

El Stinger sorprende por su excelente comportamiento dinámico.

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Los adelantamientos son muy seguros y aquí también encontraremos un fallo a la transmisión automática: es algo lenta de reacciones. Desde que pisamos el pedal del gas hasta que entra la marcha que toca y suelta la caballería hay un leve retraso. La solución es muy sencilla: anticiparnos con las levas del volante. Colocando el motor al régimen apropiado antes de echarnos al otro carril y sujetando los caballos a punta de gas, en cuanto veamos vía libre saldremos con una agilidad pasmosa.

En el circuito de pruebas no hay sorpresas. La maniobra de esquiva a 80 km/h es absolutamente segura y sin que tenga que intervenir el ESP sobre suelo seco, hasta el punto de atreverme a desconectar todos los controles para ensayarla. Perfecto.

La frenada de emergencia desde 140 km/h (en este coche hay empuje suficiente como para alcanzarlos antes de «soltar el ancla», mientras que normalmente la hago a 100 o 120 km/h dependiendo del modelo) también obtiene buena nota, tanto por distancias como por aguante al calor.

En las curvas amplias se aprecia a la perfección cómo la tracción total nos ayuda a mantener el empuje y salir del giro con una buena aceleración. Las zonas más ratoneras de la pista tampoco se le atragantan y se agradece su buen reparto de pesos y su agilidad, con unos tiempos de espera más cortos de lo que su tamaño y peso sugieren.

No me suelen gustar los coches calzados con diferente medida en el eje delantero y en el trasero. Normalmente, esto desequilibra mucho el comportamiento y estropea el trabajo hecho por los ingenieros devanándose los sesos para conseguir un reparto de pesos del 50 % sobre cada eje.

En el caso del Stinger, la diferencia de anchura es de 3 cm entre las ruedas delanteras y las traseras (pasan de 225 a 255) y se nota en un leve subviraje al inicio del giro. Esto nos obliga a entrar con el coche algo más despacio y el morro cargado. En cuanto las ruedas delanteras están dentro y apuntando donde toca, el Stinger es sensacional.

El mayor defecto de esta diferencia de calzado nos lo encontraremos en carreteras con agua, donde los flotadores más grandes en el eje trasero hacen que esta parte del coche empiece a flotar antes, lo cual no es muy recomendable.

En definitiva, en este apartado el Stinger pone contra las cuerdas a modelos más que asentados en el «conocimiento popular» y, si te gusta conducir, puede llegar a gustar más que todo un BMW Serie 5.

Equipamiento: Nadie ofrece algo similar

El Stinger ofrece mucho a cambio de lo que pagamos por él.

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¿Cómo es capaz de ofrecer Kia un coche como el Stinger por este precio? La verdad es que deberíamos plantearnos la pregunta al revés: ¿Cómo es posible que otras marcas cobren tanto por coches que no son mejores que éste?.

Bien, hay alguna explicación en este apartado. Al Stinger le faltan gadgets que sus rivales ofrecen. No hacen al coche mejor, pero sí que «mole más» cuando se lo enseñas a los colegas: que los retrovisores proyecten un logo en el suelo, los umbrales de puerta iluminados… este tipo de fuegos artificiales.

También es verdad que algunos asistentes avanzados a la conducción no funcionan tan bien como en sus rivales. El control de crucero adaptativo es uno de ellos, con muchas falsas alarmas cuando, por ejemplo, adelantamos a un camión por el carril izquierdo en una curva. El asistente de luz de carretera tampoco detecta con demasiada eficacia al tráfico que circula de frente, no tenemos un asistente de conducción en atascos y cosas así, pero todo esto también se paga aparte en sus rivales… y a buen precio.

Realmente, por este precio no hay nada que se le asemeje en el mercado y su equipamiento incluye de serie muchas cosas que en sus rivales aumentan una factura que ya de por sí es más abultada.

El sistema multimedia se controla desde una pantalla táctil de buena calidad, rápida de respuesta y con una imagen muy nítida. Se agradece contar con teclas de acceso directo a diferentes funciones como el climatizador, el navegador, la radio, la fuente del audio…

El equipo de sonido está firmado por Harman Kardon y su calidad es buena. En Kia han tenido la buena idea de que los subwoofers estén ubicados bajo los asientos delanteros, de forma que llenan muy bien de sonido el habitáculo y, además, permiten otra función. En el Stinger, el equipo de sonido emula el ronquido de un potente V8 si así lo queremos. Personalmente no me gusta esto, pero entiendo que tiene su público y, si no te gusta, lo apagas y listo.

Cámaras para controlar todo el perímetro del coche, faros full led, llantas de 19 pulgadas, techo panorámico, climatizador bizona con mandos en las plazas traseras, un buen equipo de audio, tapicería de cuero, asientos calefactados y ventilados… no hay reproche que hacer al Stinger tampoco en este apartado.

Consumo: Dentro de lo esperado

Con 370 CV, tracción total y unos enormes neumáticos, los consumos no pueden ser bajos.

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Nadie hace milagros, ni siquiera los de Kia. Como era de esperar, el consumo de este coche es elevado, pero no es desorbitado ni mayor de lo esperable en un coche de estas prestaciones, tamaño, peso y tracción total permanente. Además, sus cifras oficiales se asemejan bastante a las reales durante la prueba.

En concreto, el consumo urbano lo ha calcado, con 14 l/100 km. Pese a la función start & stop, el Stinger tiene mucha masa que poner en movimiento tras cada parada.

En carretera, el consumo de 8 l/100 km que homologa se puede conseguir en uso real siempre que resistamos la tentación de ver lo formidable que es este coche en una vía secundaria con curvas pese a su tamaño. Lo normal es movernos en el entorno de los 9 l/100 km en condiciones normales, con algún adelantamiento, etc.

Circulando a los máximos legales por autopista, el Stinger estabiliza el consumo medio en 9,7 l/100 km. Es una buena cifra y que está dentro de los valores que ofrecen rivales de similares prestaciones y categoría.

Con estos consumos, su pequeño depósito de 60 litros se queda algo escaso frente a sus rivales (que se mueven entre los 65-70 litros, lo que significa una autonomía 100 km mayor que la de éste Kia) y el Stinger se tiene que conformar con un alcance alrededor de los 550 km.

Rivales: Rivales del Kia Stinger 2017

Vehículo

Kia Stinger 3.3 T-GDI GT 4x4 Aut. 370

Volkswagen Arteon 2.0TDI R-Line 110kW

Ds DS5 2.0BlueHDi S&S Prestige EAT6 180

Audi S5 Sportback 3.0 TFSI quattro S-Tronic

Precio Desde
54.150 €
Desde
46.522 €
Desde
44.230 €
Desde
66.080 €
Combustible Gasolina Diesel Diesel Gasolina
Cambio 8 marchas 6 marchas 6 marchas 7 marchas
Potencia (CV) 370 150 180 333
Aceleración 0-100 km/h (s) 4,9 9,1 9,2 5,4
Consumo Medio (l/100 km) 10,6 4,4 4,5 9,7
Emisiones CO2 (g/km) 244 107 117 219

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Comentarios

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  • Álvaro

    La jugada maestra será comprárselo dentro de cuatro años y con 60000 km… tendrá un mantenimiento impecablemente hecho (nadie se gasta 55k€ en un coche para maltratarlo), y nos llevaremos 370 CV a casa por 25.000€. Me lo apunto.

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