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Prueba del Infiniti QX30 diésel de 170 CV 2018

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04 de septiembre, 2018

Desarrollado y fabricado en Europa, el QX30 ataca un segmento en auge, el de los SUV compactos. Con una atractiva línea exterior, un interior de calidad y una mecánica potente y muy eficiente, este SUV premium tiene argumentos suficientes para presentar batalla a sus rivales alemanes de Audi, BMW y Mercedes.

Infiniti, que vio la luz en 1989, es la marca de lujo de Nissan y, al igual que Lexus, la firma premium de Toyota, su primer modelo fue una berlina de representación pensada para el mercado estadounidense. Al otro lado del Atlántico y también en el mercado asiático, Infiniti es una marca perfectamente conocida y asentada que no necesita de presentaciones.

En Europa, sin embargo, es un gran desconocida, lo que provoca que ni siquiera aparezca entre las opciones de compra de muchos conductores. Pues bien, el Infiniti Q30 y el Infiniti QX30, que se encuadran en dos de los segmentos más vendidos en nuestro país, tienen como objetivo popularizar la marca en España, darle mayor visibilidad y, por tanto, llegar a un público más amplio.

El Infiniti QX30 es la variante SUV o crossover del Q30, el modelo compacto de la firma, que rivaliza, entre otros, con el Volkswagen Golf, el Audi A3 o el Mercedes Clase A. Las principales diferencias entre uno y otro modelo se encuentran en la línea exterior, ya que el QX30 añade los elementos típicos de los todocaminos (protecciones en los pasos de rueda, raíles de techo…) y una mayor altura libre al suelo. Además, limita su oferta a un propulsor diésel de 170 CV y uno de gasolina de 211 CV, ambos con tracción total y cambio automático de serie.

El Infiniti QX30 se construye sobre la plataforma del Mercedes GLA, modelo con el que comparte también la mecánica y el cambio automático. En el exterior son totalmente diferentes, pero de puertas para adentro la cosa cambia, ya que los parecidos son evidentes y varios mandos, idénticos. Aun así,  Infiniti ha revestido el interior con materiales mejor factura, logrando transmitir una mayor sensación de calidad.

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Otro punto a favor del Infiniti QX30 es que su precio de partida es menor, mientras que el equipamiento de serie es bastante más generoso que en el alemán.

Tras la prueba del Infiniti QX30 diésel, las sensaciones son francamente buenas y, desde luego, más positivas que las que tuvimos con su homólogo de Mercedes. Sigue leyendo la prueba, si quieres conocerlo en profundidad.

Nuestra valoración: 7,8

Diseño 9

Motor 8

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 8

Consumos 8

Destacable

  • Diseño
  • Consumo
  • Confort de marcha

Mejorable

  • Equipamiento cerrado
  • Gráficos del navegador
  • Plaza central

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Diferente y exclusivo

El diseño es una de las principales bazas a favor del QX30.

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El cliente de una marca premium busca, además de calidad, diferenciación y exclusividad. Pues bien, el Infiniti QX30 cumple a la perfección con esas dos condiciones. Al no ser una marca tan popular como Mercedes o Audi, su nivel de ventas es mucho menor y, por lo tanto, también el número de vehículos de la marca que nos encontramos por las calles. Esto convierte al QX30 en un modelo más exclusivo, una rareza que llama la atención entre el resto del tráfico.

Además de su exotismo, el Infiniti QX30 ofrece una imagen muy atractiva, con unas líneas sinuosas y muy originales que quedan perfectamente remarcadas por la pintura Graphite shadow de, por cierto, muy buena calidad, sin distinciones de tonalidad entre una pieza y otra.

Respecto al Infiniti Q30, el QX30 cuenta con unos parachoques diferentes, una parrilla con distinto dibujo, barras de techo, molduras en negro en los pasos de rueda y la parte inferior del vehículo, llantas de aleación de 18 pulgadas de diseño específico, carcasas de los retrovisores en negro brillante y unas protecciones en color plata en la parte delantera y trasera. Con estos cambios, la marca ha querido darle un aspecto más campero.

Además, ha elevado su altura en 30 milímetros, algo que, unido al buen espacio que dejan las puertas al abrir, agradecerán especialmente las personas mayores y los padres que tengan que colocar a los niños en las sillas, ya que facilita el acceso al habitáculo.

En cuanto a dimensiones, el Infiniti QX30 mide 4,42 metros de longitud, 1,81 m de anchura y 1,51 m de altura, con una batalla de 2,70 metros. Con estas medidas, sus principales rivales son el nuevo Volvo XC40, el BMW X2, el Jaguar E-Pace, el Audi Q3, el Volkswagen T-Roc y, por supuesto, el Mercedes GLA.

Interior: Sensaciones de marca premium

El interior del Infiniti QX30 cuenta con calidad por encima de la media.

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Si en el exterior es completamente distinto al Mercedes GLA, en el interior deja claro su origen alemán: el volante es, salvo por el logo, el mismo, al igual que los mandos satélites, los del elevalunas, los de la climatización, el panel de instrumentos, el sistema multimedia… Hasta la llave es la misma que la del GLA.

El diseño del salpicadero sí es propio de Inifniti y, por cierto, me gusta más que el del GLA. La otra diferencia, y más importante que la del diseño, la encontramos en los materiales empleados. Al contrario de lo que sucede en el modelo de la estrella, donde la calidad del interior decepciona un poco frente a lo que uno espera de un Mercedes, el habitáculo del Infiniti QX30 transmite una elevada sensación de calidad. El material imitando cuero que recubre el salpicadero y los paneles de puerta son una muestra de ese mejor acabado y logran que nos sintamos a los mandos de un coche premium.

En cuanto a espacio disponible, el Infiniti QX30 permite que cuatro adultos viajen con comodidad, pero no cinco, ya que la anchura es escasa y la plaza central, insuficiente para que un tercer pasajero viaje sin penurias.

El maletero del Infiniti QX30 cubica 430 litros de capacidad, una cifra que no está nada mal. Además, las formas son muy regulares, el portón deja un espacio bastante amplio y el umbral de carga no está muy elevado, características que facilitan la introducción y ordenación del equipaje. Los respaldos de los asientos, que cuentan con una trampilla para introducir objetos largos, se abaten en dos mitades y dejan un suelo de carga casi plano. La única pega en este apartado es que Infiniti no da la posibilidad de equipar una rueda de repuesto, algo que lamentablemente se está convirtiendo en una costumbre entre los fabricantes.

Motor: Motor y cambio de origen Mercedes

El motor diésel del Infiniti QX30 tiene un sonido poco atractivo.

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La gama de motores del Infiniti QX30 es muy escueta y se reduce a tan sólo una opción de gasolina y otra diésel. El motor de gasolina es un bloque turboalimentado de cuatro cilindros y 2 litros de cilindrada que desarrolla 211 CV. La variante diésel, por su parte, monta un bloque de origen Mercedes, también turboalimentado y de cuatro cilindros, de 2,2 litros de cilindrada y 170 CV. Ambos propulsores se asocian de serie a un cambio automático y a un sistema de tracción total.

El Infiniti QX30 diésel de 170 CV, que es la variante que hemos tenido ocasión de probar, resulta muy satisfactorio. La mecánica va sobrada de potencia para mover los algo más de 1.600 kilogramos que pesa el vehículo y, con una entrega de par progresiva, su respuesta es muy agradable.

El cambio automático de doble embrague también es de origen Mercedes y su funcionamiento no admite reproche, ya que inserta las marchas con suavidad y rapidez y, además, no tiene los defectos que a veces muestran este tipo de transmisiones en la maniobras a baja velocidad.

El Infiniti QX30 cuenta con tres modos de conducción que actúan sobre la repuesta de la caja de cambios y la sensibilidad del pedal de acelerador: Eco, Sport y Manual. El primero de ellos está enfocado a obtener el mínimo consumo posible y la respuesta es tan suave que da la sensación de tener menos potencia de la que realmente hay bajo el capó. Con el modo Sport, la respuesta al acelerador es más inmediata y, aquí sí, salen a relucir los 170 CV, con un tacto más radical y que aguanta más el cambio de marcha. Por último, el modo manual permite al conductor realizar los cambios de marcha a través de las levas colocadas en el volante, aunque el cambio no es 100% obediente y, al llegar al corte, sube de marcha automáticamente.

La única pega en este apartado es que el ruido del motor no es nada agradable, algo típico de este propulsor y que ya pudimos comprobar en la prueba del Mercedes Clase C Coupé. En cualquier caso, el habitáculo está muy bien insonorizado y no resulta algo crítico.

Comportamiento: Ideal para viajar

El Infiniti QX30 es un coche muy cómodo para viajar.

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El comportamiento del Infiniti QX30 está enfocado al confort y, sin duda, cumple con el objetivo, ya que es un coche tremendamente cómodo por la suspensión, la insonorización del habitáculo y el cambio automático. Aun así, no es un coche especialmente torpe y, aunque no puede presumir de las cualidades dinámicas de, por ejemplo, un BMW X2, cumple bastante bien en un tramo de curvas.

Debido a la mayor altura libre al suelo que presenta respecto al Q30, Infiniti ha optado por un ajuste más firme de la suspensión y, aunque filtra un poco peor al circular por asfalto irregular, el resultado es también muy bueno, con un punto de equilibrio entre eficacia y confort muy logrado. La dirección, por su parte, es bastante rápida y su grado de asistencia, neutro, ni demasiado blanda ni demasiado dura.

En ciudad, resulta un coche muy agradable de conducir por la buena insonorización, el radio de giro que ofrece la dirección y la facilidad que supone contar con un cambio automático que nos permite olvidarnos de engranar la marcha en cada semáforo. La única pega en este aspecto es la visibilidad y las complicadas formas de la carrocería, algo que deberemos tener en cuenta a la hora de aparcar.

En vías rápidas, el Infiniti QX30 es el compañero ideal, ya que el confort de marcha es absoluto y la sensación de seguridad y estabilidad a la hora de pasar  por curvas rápidas, notable. En un tramo de curvas, el QX30 no es, con unos cambios de apoyo algo más lentos de lo deseable, un coche especialmente eficaz, pero se defiende bien y la inclinación de la carrocería está bastante contenida. Nuestro principal enemigo en este tipo de vías es el grosor de los pilares, ya que restan visibilidad y molestan en la salida de las curvas.

En definitiva, el Infiniti QX30 es un coche muy confortable, agradable y fácil de conducir, unas cualidades que no se han conseguido a base de perder estabilidad o seguridad en su respuesta.

Equipamiento: Completo y cerrado

Los gráficos del navegador están un poco anticuados.

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Infiniti estructura la gama del QX30 en base a dos acabados: Premium y Premium Tech. El equipamiento de serie es muy completo ya desde el acabado más básico (Premium), pero la marca no permite acudir a la lista de opcionales para completarlo. De esta manera, si, por ejemplo, quiero los faros led, deberé subir al siguiente acabado (Premium Tech) que también incluye, entre otras cosas, la tapicería de cuero y tiene un sobrecoste de casi 5.000 euros.

La unidad de pruebas contaba con el acabado Premium Tech y la verdad es que no se le puede pedir más: navegador, faros led adaptativos, limpiaparabrisas calefactable con sensor de lluvia, sensores de aparcamiento y cámara de visión trasera, tapicería de cuero, techo solar, cristales tintados, acceso y arranque sin llave, asientos delanteros calefactables y con ajustes eléctricos… Un equipamiento de lujo.

En cuanto a sistemas de seguridad y asistencia a la conducción, el Infiniti QX30 cuenta con advertencia de abandono de carril (LDW), advertencia de colisión frontal (FCW) y parada automática, reconocimiento de señales de tráfico, control de crucero adaptativo y sensor de ángulo muerto. Una dotación completa también en este aspecto.

El sistema multimedia, que se maneja a través de una pantalla táctil de 7 pulgadas, es bastante rápido y muy intuitivo, siendo la única pega el diseño de los menús y los gráficos del navegador, algo anticuados.

Consumo: Buenas cifras

En un viaje por autovía y a 120 km/, el consumo del QX30 fue de 5,6 l/100 km.

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El consumo homologado del Infiniti QX30 2.2d es 4,8 l/100 km en carretera, 6,8 l/100 km en ciudad y 5,4 l/100 km en ciclo mixto. Obviamente, es imposible conseguir estas cifras, pero los valores reales no distan mucho de los publicados por lo marca y eso dice mucho en su favor.

En ciudad, el consumo real del Infniti QX30 se mueve, dependiendo del tráfico, entre los 7 y 8 l/100 km, mientras que en autovía y a una velocidad sostenida de 120 km/h el gasto de combustible se queda fácilmente por debajo de los 6 l/100 km. Por vías secundarias, el ahorro es aún mayor, pudiendo ver en el ordenador de a bordo unos magníficos 5 l/100 km que, practicando una conducción eficiente y con el tráfico de nuestro lado, se puede reducir.

Con un depósito con capacidad para 56 litros, la autonomía del Infiniti QX30 se sitúa en torno a los 800 kilómetros.

Rivales: Rivales del Infiniti QX30 2.2d Premium Tech 7DCT AWD

Vehículo

Infiniti QX30 2.2d Premium Tech AWD 7DCT

Mercedes-benz GLA 220d 4Matic 7G-DCT 177

Volkswagen T-Roc 2.0TDI Sport 4Motion DSG7

Volvo XC40 D4 Inscription Premium Edition AWD Aut.

Precio Desde
46.025 €
Desde
41.700 €
Desde
35.750 €
Desde
45.247 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 7 marchas 7 marchas 7 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 170 177 150 190
Aceleración 0-100 km/h (s) 8,5 7,7 8,7 7,9
Consumo Medio (l/100 km) 4,9 5,9 4,9 5,0
Emisiones CO2 (g/km) 155 155 134 131

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