Prueba del Infiniti Q60 2.0t Premium 201754

Prueba del Infiniti Q60 2.0t Premium 2017

24 Mayo, 2017, modificada el 1 Junio, 2017 por

El Infiniti Q60 es uno de esos coches que mucha gente se pierde porque no lo conoce, pero, si lo pruebas, te convence. Su calidad está fuera de duda, su chasis combina perfectamente deportividad y confort, su estilo entra por los ojos… pero en Europa nos resistimos a admitir que Japón puede hacer mejores coches que Alemania.

Nuestra valoración: 7,8 Notable

Diseño 8

Notable

Motor 8

Notable

Comportamiento 6

Bueno

Interior 8

Notable

Equipamiento 8

Notable

Consumos 9

Sobresaliente

Destacable

  • Exclusividad
  • Calidad
  • Consumos ajustados

Mejorable

  • Dirección imprecisa
  • Altura de las plazas traseras
  • Boca de carga del maletero

Al igual que le pasó a Toyota con Lexus, a Nissan le está costando más trabajo convencer a los europeos con su marca Infiniti que a los americanos. Mientras al otro lado del Atlántico ya están completamente rendidos a los encantos de la marca de lujo de Nissan (que está mejor considerada que la propia Lexus o que marcas autóctonas como Cadillac o Lincoln), en Europa seguimos cerrados en banda y, a la hora de pensar en berlinas o coupés de lujo, nos cuesta salirnos del sota-caballo-rey alemán; una pena, porque nos estamos perdiendo coches extraordinarios, como el Infiniti Q60 2.0t de la prueba de hoy, un automóvil que no tiene nada que envidiar al Audi A5, Clase C coupé o BMW Serie 4, tal vez incluso al contrario.

Es verdad que los alemanes cuentan con una gama más amplia de motores que incluso llegan a superar los 400 CV, frente a la gama del Infiniti Q60, que se ciñe a dos únicas mecánicas. Pero, salvo que busquemos versiones radicales, el Infiniti Q60 es uno de los mejores coupés que nos podremos comprar en la actualidad y, en mi humilde opinión, está claramente por encima de su principal rival: el Lexus RC 300h que probamos aquí también.

Desde los ajustes de todos los paneles de su carrocería hasta el tacto de cada pieza, del interior del Q60 nos convencerá su calidad, y no sólo aparente, también real, algo que no siempre se puede decir de los productos alemanes, cuyo Made in Germany lleva años viviendo de rentas pretéritas. Sí, hay algunos detalles que rechinan, como las palancas de los intermitentes y limpiaparabrisas del Mégane, pero, aunque su origen pueda parecernos humilde, no son peores que los de un BMW.

Infiniti Q60 2.0t: más que suficiente

El Infiniti Q60 con el motor 2.0t tiene unas prestaciones buenas, unos consumos ajustados y un precio razonable.54
El Infiniti Q60 con el motor 2.0t tiene unas prestaciones buenas, unos consumos ajustados y un precio razonable.

Puede que a muchos se les antoje poco refinado un motor de 4 cilindros para un coupé de formas elegantes y con un precio de partida de 43.990 euros, pero para nada es así. Para empezar, el motor de 4 cilindros turbo rinde 211 CV, una potencia que no mueve nada mal a este coupé, no suena nada mal (casi ni se oye, la verdad) ni vibra… y está perfectamente casado con una caja de cambios de 7 marchas de muy buen funcionamiento.

Su precio puede parecer elevado, pero la unidad de pruebas (con la pintura negra black obsidian y el interior en piel blanca) tiene un equipamiento realmente completo por los 49.000 euros de tarifa -hay descuentos atractivos- que cuesta. Si igualamos su dotación en sus rivales alemanes, acabaremos pagando claramente más por un coche que no es mejor en la mayoría de los casos, así que este Infiniti se revela como una interesante alternativa si buscas un producto de estas características.

A lo largo de la semana de pruebas con él, me ha convencido de lo bien hecho que está, hasta el punto de poder perdonarle el que para mi gusto es su punto más débil: una dirección a la que cuesta acostumbrarse y, aunque lo hagas, no te convence, pero eso lo veremos más en detalle a lo largo de este examen exhaustivo.

El color negro disimula muchas de las complicadas formas de la preciosa estampa del Q60.54
El color negro disimula muchas de las complicadas formas de la preciosa estampa del Q60.

Los modelos de la gama actual de Infiniti se caracterizan por unas líneas repletas de curvas que confluyen formando aristas. Este tipo de superficies son muy complicadas y caras de fabricar y requieren de un mimo especial a la hora de hacer los ajustes para que, por ejemplo, la puerta y los paneles delantero y trasero queden perfectamente alineados.

Desde la pintura (que parece cerámica) hasta los ajustes de cada pieza de la carrocería (con ranuras ínfimas entre las diferentes piezas), todo deja claro que el Infiniti Q60 es un coche bien armado y, cuanto más lo miremos, más detalles de finura iremos descubriendo, como la forma del intermitente integrado en los retrovisores, que sigue la línea visual de la moldura cromada que hace esa extraña Z en el cristal lateral trasero.

Desde ciertos ángulos recuerda al Alfa Romeo Giulia, sobre todo en el 3/4 delantero y trasero. Creo que se debe a que las formas de sus grupos ópticos son similares. Los faros delanteros proporcionan muy buena luz, aunque este calificativo no se puede extender a los antiniebla, que apenas aportan nada de iluminación.

Las puertas son enormes y se nota que son pesadas, pero las bisagras y los fijadores que evitan que se cierren accidentalmente hacen que se manipulen con facilidad y sorprende la suavidad y precisión con la que cierran, algo difícil de conseguir en un coupé, y más si las ventanillas carecen de marco, como es el caso.

Su tamaño permite un cómodo acceso al interior, incluso para gente mayor, siempre que nos refiramos a las plazas delanteras. Entrar atrás ya es otra cosa. Los asientos son eléctricos y tardan un mundo en echarse hacia delante para dejar el máximo espacio de acceso, lo cual se hace tedioso (especialmente si llueve).

Otro detalle que deja claro que los de Infiniti son mucho menos rácanos que los alemanes está en la tapa del maletero. En los años noventa muchos coches teutones montaban unas complicadas bisagras que permitían no robar ni un centímetro de espacio dentro del maletero, pero eran caras, así que volvieron a las tradicionales. En el Q60 nos encontramos con estas bisagras de doble cinemática, caras pero eficaces. Pese a ellas, la boca de carga del maletero es algo pequeña.

Las llantas de 19 pulgadas son atractivas, pero demasiado grandes y sobrecalzadas. Es absurdo montar unos neumáticos de 255 mm de ancho en un coche con este nivel de prestaciones, pero la estética manda, así que…

El color negro obsidiana de la unidad de pruebas es mucho más atractivo en directo que en las fotos, que no permiten apreciar la complejidad de las formas de la carrocería del Q60.

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Rubén Fidalgo

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