Prueba del Infiniti Q30 2.2d 170 CV Premium 2016

Prueba del Infiniti Q30 2.2d 170 CV Premium 2016

22 septiembre, 2016

Tras haber podido probar el modelo con el motor 1.5 dCi durante su presentación, ahora llega el momento de ver qué da de sí el modelo con la mecánica diésel más potente, el 2.2 de 170 CV. Además de unas buenas prestaciones, destaca por su consumo y agrado de utilización.

Nuestra valoración: 7,5 Notable

Diseño 7

Bastante bueno

Motor 8

Notable

Comportamiento 7

Bastante bueno

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 9

Sobresaliente

Destacable

  • Confort
  • Consumos ajustados
  • Exclusividad

Mejorable

  • Algunos grillos interiores
  • Poca iluminación en carretera
  • Falta de identidad

Ya han pasado varios meses desde que, en la presentación del Infiniti Q30, pude probar por primera vez este modelo. En aquella ocasión la versión que estaba disponible era la de motorización más básica, con el 1.5 diésel de 109 CV con cambio manual. Me gustó en general, pero en la ruta elegida, con puertos de montaña, quedó claro que iba algo justo para mover este modelo… y eso que sólo íbamos dos personas en él.

En la prueba de hoy sometemos a examen a la otra cara de la moneda, la versión 2.2 diésel de 170 CV de origen Mercedes con la caja de cambios 7G-Tronic de idéntica procedencia. Sus prestaciones son francamente buenas y sus consumos incluso más bajos que en el caso del motor básico, al menos en carretera y autovía. El motivo es que va mucho más desahogado y puede mantener los máximos legales sin esfuerzo, aunque lo carguemos con toda la familia.

Con el acabado Premium tenemos un nivel de equipamiento más que aceptable para su precio (teniendo en cuenta que se trata de una marca de prestigio), aunque he echado en falta una iluminación de mayor calidad. Que un coche de esta categoría no ofrezca bi-xenón o LED de serie no tiene excusa.

Su principal rival es, precisamente, el mismo coche que le presta el 70% de sus órganos, el Mercedes A 220d. Frente a él tiene la ventaja de un precio algo más interesante y que sus clientes tendrán un trato más personalizado que los de “la estrella”. No es que en Mercedes no mimen a sus clientes, pero siempre es más fácil que te reconozcan por tu nombre cuando eres uno entre cien que entre mil y, pese a que el Q30 tiene la misión de propagar la marca Infiniti en España, sigue siendo más exclusiva que Mercedes.

Aunque no se trata de un SUV de verdad, para eso ya estará en breve el QX30, el Infiniti Q30 es un coche bastante alto y que tiene una imagen que recuerda en cierta manera a modelos como el Mercedes GLA o el Mini Countryman, pero en la lista también hay modelos con cierto regusto “elitista”, como el BMW Serie 2 Active Tourer o el DS 4, por ese estilo a medio camino entre un compacto y un crossover.

No hay un claro vencedor entre estos rivales. Todos ellos son buenos coches, con sus ventajas y sus inconvenientes. Decantarse por uno u otro es más una cuestión de gustos que algo objetivo. El Infiniti tiene a su favor la gran baza de ser el más exclusivo. Además, aunque es un modelo relativamente joven, ha llegado con toda la experiencia adquirida durante años del Mercedes Clase A, sin fallos de juventud.

Aunque el salto económico es de casi 4.000 euros entre el 1.5 diésel y el 2.2 de 170 CV, su agrado de utilización es mucho mayor, sus consumos son muy ajustados y la seguridad que transmite a la hora de afrontar un adelantamiento es definitiva frente a su hermano menor. Sin duda mucho más recomendable esta versión.

Diseño Infiniti Q30 2.2d Premium 2016: con influencia kodo

Prueba del Infiniti Q30 2.2d 170 CV Premium 2016
Las formas sinuosas se extienden por toda la carrocería.
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El Infiniti Q30 tiene unas formas muy sinuosas y llamativas, aunque Mazda se le ha adelantado con su Mazda3 (al que recuerda bastante desde ciertos ángulos), lo cual le ha quitado algo de originalidad a su diseño. Esto no significa que no resulte atractivo o que no llame la atención, al contrario, es un coche que la gente se queda mirando, pero no sorprende tanto como podría.

El color negro de la unidad de pruebas hace que se disimulen muchas de sus complicadas curvas e intersecciones de distintas superficies. Tampoco permite apreciar los contrastes de las piezas pintadas en color negro, como las entradas de aire delanteras, la parte baja de los paragolpes, etcétera, pero, a cambio, destacan más las molduras cromadas que definen su silueta lateral y hace que el coche resulte más compacto y elegante a la vista.

La calidad de fabricación es elevada y todas las piezas de la carrocería ajustan con mucha precisión, las puertas están perfectamente alineadas y la pintura tiene un acabado muy bueno, sin diferencias de tono entre las piezas plásticas y las metálicas, algo difícil de conseguir con los tonos metalizados.

Las llantas de 18 pulgadas (con neumáticos 235/50-18) tienen un aspecto atractivo y son fáciles de limpiar, pero no me gusta que no sean simétricas. Si miramos el coche por el lado izquierdo, la inclinación de los radios es en sentido contrario al de la marcha, mientras que, si lo vemos desde el derecho, van al contrario. Es un detalle que pasa inadvertido para muchos porque nadie ve el coche por los dos costados a la vez, pero ahí está.

Las puertas son amplias y permiten un acceso cómodo al interior. Una de las ventajas de que su diseño recuerde a un SUV es que su altura al suelo es algo mayor de lo normal, lo cual facilita mucho el acceso al no ser necesario agacharse tanto.

Interior Falta altura

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El interior del Infiniti es acogedor.
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Si por fuera es difícil imaginarse que bajo su piel hay un Mercedes Clase A, al abrir las puertas no se puede negar el origen de este modelo. El volante (salvo el logo de Infiniti que hay en su centro) es idéntico al del Mercedes, lo mismo que la columna de dirección, los mandos de ésta, los de los paneles de puerta, la climatización, el sistema multimedia… todo nos recuerda de dónde procede.

Esto hace que Infiniti pierda algo de identidad propia. En el Q30 nos encontramos con los mandos de intermitentes, limpiaparabrisas, etc de un Mercedes Clase A, en el Q50 los de un Renault Mégane… así es difícil crear una imagen de marca asentada, aunque no haya reproche posible hacia la calidad de los elementos en sí, como es el caso.

El salpicadero tiene un diseño diferenciado (salvo la instrumentación, que es trasplantada directamente del Mercedes) y logra crear un ambiente acogedor y de lujo gracias a su recubrimiento imitando al cuero y con los pespuntes en color blanco. La ergonomía es buena y los mandos son sencillos de manejar. Personalmente prefiero el mando del cambio en la consola central en lugar de en la palanca por la derecha del volante que emplea Mercedes, pero no me convence la ubicación de la tecla del freno de estacionamiento, a la altura de la rodilla izquierda, bastante a desmano.

Los asientos son cómodos y el conductor puede encontrar la postura perfecta gracias a la multitud de reglajes que tiene a su disposición. Aquí encontramos otro detalle que desmerece y es que el copiloto no tiene los mismos privilegios. No podrá regular ni la altura ni la inclinación de la banqueta. Esto es un problema si mides más de 1,85 m, porque tu cabeza rozará el techo al ir muy alto el asiento. Para evitarlo, hay que reclinar el respaldo demasiado y esa postura fatiga en viajes largos, además de restar efectividad al cinturón de seguridad.

El espacio es correcto para las dimensiones del Q30. Cuatro adultos podrán viajar con bastante confort en su interior, pero el tercero de la plaza trasera irá algo apretado, un mal común en los modelos actuales.

El maletero tiene una buena capacidad y sus formas son muy cúbicas. El portón trasero es amplio y facilita mucho la carga del equipaje y los bultos que deseemos transportar. Por desgracia, no hay hueco para poder llevar una rueda de repuesto, aunque sí para meter algunas cosas bajo la tablilla.

Los respaldos traseros son abatibles en dos partes (60/40) y dejan un suelo casi totalmente plano, lo que amplía la versatilidad de este modelo.

La unidad de pruebas tenía un par de ruidos parásitos provocados por alguna pieza mal fijada en el interior del pilar B, posiblemente alguno de los clips del montaje de la tapicería interior no estaba bien encajado. Es poco probable que sea un defecto del modelo, porque otros en los que me he podido sentar no lo tenían. La insonorización del habitáculo es correcta pese a que la mecánica de Mercedes es bastante ruidosa.

 

Motor Prima la eficiencia

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El motor Mercedes de 170 CV destaca por su eficiencia.
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En la presentación del modelo hace medio año tuve la oportunidad de probar la versión de acceso a la gama. Su rendimiento era bueno y agradable, pero se quedaba algo justo para moverse por zonas de montaña. En este caso he podido disponer del modelo con el motor Mercedes de 170 CV y con el cambio automático de 7 marchas con tracción delantera.

Este motor nunca ha destacado por su finura de funcionamiento y, aunque ha mejorado bastante, sigue siendo ruidoso. Sin embargo, su respuesta es muy agradable, con un amplio margen de utilización y una entrega de par muy progresiva.

La caja de cambios también ofrece unas buenas sensaciones y cuenta con 3 modos de funcionamiento que se eligen con una tecla en el propio selector, algo pequeña y enrasada, difícil de localizar sin apartar la vista de la carretera. Al pulsarla, variamos la respuesta de la caja de cambios y la sensibilidad del pedal del acelerador entre el modo sport y el normal (que tira bastante hacia el ahorro), además de la función manual con levas en el volante.

Como puede dividir los desarrollos entre 7 marchas, el escalonamiento de esta caja es bastante cerrado, aunque su desarrollo final sea largo. Gracias al generoso par motor, podremos circular en la marcha más larga por los puertos de montaña de las autovías sin problemas. Si necesitamos realizar un adelantamiento, es mejor anticiparse y usar las levas que pisar a fondo el acelerador y que se active el kick down.

Si lo hacemos a base de “pisotón”, el cambio reduce demasiadas marchas y pone el motor muy alto de vueltas, casi al corte, de modo que luego hará un cambio durante el adelantamiento. Sin embargo, si antes de adelantar ponemos la marcha correcta, además de ganar en suavidad y confort para los pasajeros, haremos más rápida la maniobra.

Comportamiento Fácil y confortable

Prueba del Infiniti Q30 2.2d 170 CV Premium 2016
La dirección es precisa y rápida.
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El Infiniti Q30 tiene como punto de partida un bastidor muy eficaz, con un eje delantero obediente y una trasera que no nos va a coger por sorpresa en ningún caso. La mayor altura con respecto al Mercedes Clase A y un enfoque más dirigido al confort le restan algo de agilidad. También los neumáticos con bastante perfil pese a llevar llanta de 18 pulgadas contribuyen a darle ese tacto aburguesado, pero que para el uso cotidiano resulta muy agradable.

Su uso en ciudad es fácil para cualquiera gracias al cambio automático y a una visibilidad buena desde nuestra posición. La dirección tiene un radio de giro correcto y maniobra bien en zonas reducidas. Las suspensiones blandas y las ruedas de perfil 50 hacen que no se atraganten demasiado los pasos de cebra elevados. También la altura de la carrocería facilita el poder aparcar en batería sin sufrir demasiado por el faldón delantero.

En carretera sigue siendo el confort la nota predominante. En zonas con el asfalto roto no se transmiten muchas vibraciones al interior, aunque se oye el mencionado “grillo” en la zona superior del pilar B en esta unidad. Tal vez lo más destacable del apartado de comportamiento sea su dirección, bastante rápida y con un tarado de la asistencia que hace que resulte agradable de conducir.

Si avivamos el ritmo en una zona virada, salen a relucir algunos pecados perfectamente perdonables a cambio del confort y la facilidad de conducción que tiene este coche. Aunque su eje delantero es obediente, tiene unos tiempos de espera algo largos en zonas de curvas enlazadas, provocados por una suspensión de recorridos largos y por la deriva de los neumáticos.

En autopista es donde más cómodo se encuentra este coche. En curvas rápidas su estabilidad es muy buena y no se descompone al pasar por badenes o juntas de dilatación. Lo único que se podría mejorar algo es el ruido de rodadura, que se oye bastante en el interior.

En el circuito de pruebas la maniobra de esquiva a 80 km/h no supone ningún problema pese a su altura relativamente elevada. El ESP entra en acción incluso con el asfalto seco, pero no lo hace de manera exagerada y apenas se percibe.

Si forzamos las cosas para provocar la intervención del control de estabilidad en las curvas, su funcionamiento es muy bueno. Esto se debe en gran medida al buen bastidor del coche, con unas buenas geometrías de suspensión y pesos que facilitan mucho el trabajo al ESP.

La frenada de emergencia desde 100 km/h se lleva a cabo en unas distancias correctas, aunque después del tercer intento empieza a notarse cierta fatiga y se alarga algunos metros, pero el coche mantiene una trayectoria muy estable, sin que la trasera haga cosas raras aunque la llevemos de puntillas.

En definitiva, el Infiniti Q30 es un coche muy fácil de conducir y en el que el confort ha sido uno de los pilares para su puesta a punto. Gracias al buen bastidor del que parte, esta configuración más bien blanda y una altura libre al suelo algo elevada no suponen un problema para la estabilidad, que sigue siendo muy buena.

Equipamiento Completo y exclusivo

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El equipamiento de la versión Premium es completo.
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No es un coche económico, pero, si tenemos en cuenta su equipamiento y la exclusividad que supone tener un Infiniti, el Q30 es una compra interesante y creo que esta versión lo es todavía más. Por 33.900 euros tienes un coche con una mecánica potente que resulta muy agradable para viajar incluso con él cargado hasta los topes, un interior confortable, con sensores de aparcamiento traseros, cambio automático, llantas de 18 pulgadas, control y limitador de la velocidad de crucero, volante multifunción, sistema de alerta de salida del carril, de colisión frontal, un buen sistema de audio y multimedia…

La unidad de pruebas montaba la única opción disponible para esta versión, el navegador integrado, con un sobreprecio de casi 1.600 euros.

Es una lástima que en Infiniti no permitan configurar el coche un poco más a nuestro gusto. Personalmente prescindiría del navegador (hoy en día llevamos casi todos uno en el bolsillo) y pondría unos faros bi-xenón en lugar de los halógenos que equipa esta versión, con una luz deficiente, con poco alcance y poco brillante. Tampoco entiendo que monte sensores de aparcamiento traseros y no los equipe delante, especialmente en un coche con un frontal con formas tan complejas y una coraza delantera tan expuesta a golpes.

Si quieres disponer de estos elementos, hay que dar el salto al acabado Premium Tech, lo que significa desembolsar 5.000 euros más. Por esa suma la verdad es que ya no hay nada más que meterle al Q30, pero a lo mejor no me apetece tener unos asientos de cuero de excelente calidad y sí quiero tener una buena luz porque viajo por la noche o por zonas con mala climatología.

El sistema multimedia es fácil de manejar gracias a la pantalla táctil de buen tamaño y respuesta muy rápida. También son sencillos de entender los menús de funcionamiento y la conexión con el teléfono móvil. Además de la pantalla táctil, el manejo se puede hacer mediante las teclas y la ruleta colocadas en la consola central.

El equipo de sonido, sin ser excelente, tiene una calidad buena y hace que podamos olvidarnos del sonido del 4 cilindros diésel que llevamos delante.

Seguridad

Equipamiento de Serie

  • Faros delanteros halógenos con línea distintiva Infiniti de LED
  • 7 airbags
  • Sistema de control de Presión de Neumáticos (indicador)
  • Sistema de advertencia de abandono de carril
  • Reconocimiento de señales de tráfico
  • ABS
  • Faros delanteros antiniebla de LED
  • Sensores de luz
  • Faros traseros combinados de LED
  • ESP con control de tracción
  • Sistema de advertencia de Colisión Frontal
  • Alarma
  • Faros delanteros y traseros antiniebla de LED

Confort

Equipamiento de Serie

  • Limitador de velocidad
  • Elevalunas eléctricos
  • Llantas aleación 18´´
  • Ayuda de arranque en pendiente
  • Asientos traseros abatibles 40/60
  • Volante de cuero
  • Sensor de lluvia
  • Soporte lumbar para el asiento del conductor, ajustable electrónicamente
  • Espejo interior con antideslumbramiento automático
  • Dirección asistida
  • Asientos de tela, con inserciones de cuero en puertas, apoyabrazos central y en la consola
  • Espejos eléctricos calefactados, autoabatibles electrónicamente y antideslumbramiento
  • Sistema de climatización dual
  • Asientos delanteros calefactados
  • Cierre centralizado
  • Pintura metalizada Ink Blue

Equipamiento Opcional

  • 900 €Pintura metalizada
  • 591.05 €Techo panorámico
  • 396.29 €Cristales tintados
  • 700 €Pintura Black Obsidian
  • 990.74 €Llantas aleación 19´´

Multimedia y Audio

Equipamiento de Serie

  • Sistema Bluetooth para conectividad con teléfonos móviles y reconocimiento de voz
  • Reproductor de CD con pantalla táctil de 7’’
  • 2 puertos USB
  • Radio digital DAB

Equipamiento Opcional

  • 2861.53 €Tech Pack
  • 792.59 €Bose premium audio system
  • 3553.53 €Safety Pack (Automáticos)

Consumo Infiniti Q30 2.2d: ahorrador

Prueba del Infiniti Q30 2.2d 170 CV Premium 2016
Los consumos de este Infiniti son muy buenos.
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Es muy probable que estemos ante uno de esos casos en los que la versión más potente es la que consigue unos consumos más ajustados. Los valores oficiales son un gasto medio de 4,7 l/100 km tras ponderar un consumo de 5,7 l/100 km en ciudad y de 4 l/100 km en carretera. Durante la prueba los valores han estado muy parejos, pero el que más me ha sorprendido es el gasto en autopista a 120 km/h, lo que deja claro el buen trabajo en la aerodinámica y en los desarrollos de la caja de cambios.

Gracias al buen par motor puede ir en séptima marcha casi todo el camino en autopista. Con el control de crucero a 120 km/h el consumo medio en 600 km con 3 puertos de montaña ha sido de 5,4 l/100 km, un valor excelente y más bajo que el que he conseguido con el motor pequeño de 109 CV.

En ciudad tampoco se dispara mucho respecto al homologado, con medias de 6,4 l/100 km, un valor que me parece bueno.

En carretera, si buscamos una conducción eficiente es posible incluso bajar el valor homologado, siempre que tengamos suerte con el tráfico. En una conducción normal y con tráfico normal el valor medido ha sido de 4,4 l/100 km, una cifra también muy buena.

Con estos valores de consumo y un depósito de 50 litros, el Infiniti Q30 2.2d tiene una autonomía que ronda los 1.000 km.

Rivales

Infiniti Q30 2.2d Premium 7DCT

Desde
33.900 €

Diesel


7 marchas

170

8,3

4,7

120

Mercedes-benz A 220d 7G-DCT

Desde
36.000 €

Diesel


7 marchas

177

7,5

4,1

107

Bmw 220dA Active Tourer

Desde
36.650 €

Diesel


8 marchas

190

7,5

4,3

113

Ds DS4 Crossback 2.0BlueHDi S&S Sport EAT6

Desde
35.330 €

Diesel


6 marchas

180

8,6

4,4

115

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