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Prueba del Hyundai i30 Fastback 1.0 TGDI 2018

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25 de diciembre, 2018

Hemos probado la versión coupé de 4 puertas del i30, un coche que gana enteros en cuanto a diseño exterior y atractividad. En matrimonio con el tricilíndrico 1.0 TGDI, ha demostrado ser un coche con un comportamiento dinámico excelente aunque algo falto de potencia en ciertas situaciones.

Hyundai llegó a España en el año 1992 y, desde el primer momento que aterrizó en territorio nacional, contaba con un modelo coupé en su gama, el Pony. Desde entonces, ha seguido con su tradición lanzando modelos de este tipo con más o menos éxito: el Coupé, un modelo con un diseño atractivo, sobre todo en las últimas generaciones, pero castigado severamente por el mundo del tuning; el Génesis, parecido a su hermano pequeño  y que podía montar incluso un V6 de 3.8 litros y 300 caballos y por último el Veloster, una extraña creación con dos puertas en un lado y una en el otro.

Sin embargo, el mundo de los coches de tres puertas cada vez va perdiendo más adeptos, por lo que es normal ver como las marcas ya suprimen sus versiones más pequeñas: Renault lo ha hecho con el Clio, Seat con el Ibiza, Ford con el Fiesta, etc.

Una de las principales bazas con las que cuenta el Hyundai i30 Fastback es que no tiene rivales en el mercado. Lo más parecido que podemos encontrar en cuanto a tamaño es el Mercedes CLA, aunque el precio no se acerca ni de lejos. Por este motivo, Hyundai ha conseguido encontrar un hueco en el mercado que le puede garantizar un buen número de ventas.

Por este motivo, la marca ha creído que es el momento perfecto para respetar su ADN y adaptarse además a la tendencia actual del mercado. El resultado de esto es el i30 Fastback, una versión de su modelo compacto con un diseño más deportivo, sin duda más atractivo y conservando la habitabilidad y practicidad del i30 convencional, todo esto por 800 euros más.

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 9

Motor 6

Comportamiento 8

Interior 6

Equipamiento 8

Consumos 6

Destacable

  • Agilidad
  • Diseño exterior
  • Comodidad

Mejorable

  • Consumos
  • Calidad de materiales en el interior
  • Visibilidad trasera

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño:: Más deportivo, pero conservando la habitabilidad

El Hyundai i30 Fastback tiene una figura deportiva y elegante a la vez

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Con unas dimensiones de 4.455 mm de largo, 1.795 mm de anchura y 1.425 mm de altura, el Fastback tiene unas cotas diferentes a la versión Hatchback exceptuando  su anchura (que es la misma). La longitud aumenta en 11,5 centímetros y la altura está rebajada en 3 centímetros.

El Hyundai i30 Fastback es un coche con un diseño atractivo y que llama la atención. La delantera es idéntica a la del i30 convencional, con una calandra de generoso tamaño escoltada por dos hilos de luces LED en sus lados que actúan como luces diurnas. Las ópticas delanteras nacen en los extremos de la calandra y tienen forma ascendente hacia las aletas, por lo que si vemos el coche desde la parte delantera, nos da la sensación de que este Hyundai está enfadado.

Vayamos al perfil del coche, su punto fuerte, y es que sólo hace falta ponerse a su lado para dejarse encandilar por la seductora caída trasera de su techo. Hyundai ha conseguido solventar de gran manera la forma descendente de esta parte trasera, integrando muy bien las puertas traseras y terminando de una forma muy elegante en el pequeño alerón de su zaga. El acabado de nuestra unidad de pruebas era el Tecno, por lo que incorporaba como antena una aleta de tiburón y las llantas de 17 pulgadas con un diseño tipo turbina.

La parte trasera, al igual que el perfil, es lo que más llama la atención cuando vemos un Fastback. Los faros traseros en disposición horizontal le dan una imagen muy armoniosa a la parte posterior del coche. Hyundai ha incorporado algunos guiños a la deportividad como el bonito alerón en forma de cola de pato que adorna el portón trasero.

Algo que no hemos entendido mucho es la línea justo debajo de este, que une los faros y que no tiene ninguna función en especial, ya que a priori parece que el portón se divide en dos partes, pero no es así. Debajo de esta, nos encontramos el logo de Hyundai y por debajo de este, la palabra mágica que distingue a este modelo: “Fastback”. En la parte baja del portón, se puede ver un nervio que recorre de manera horizontal toda la zaga y que termina en la parte baja del paragolpes abrazando a los reflectores traseros.

Interior:: Sobriedad por bandera

El interior del coche tiene una imagen algo aburrida

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Una vez que abrimos la puerta del Hyundai i30 Fastback, nos topamos con un interior sobrio llegando a ser incluso algo aburrido. El volante de tres radios de generoso tamaño comanda el puesto de conducción con un tacto agradable. Detrás de este, encontramos una instrumentación clásica, con dos indicadores analógicos y, entre estos dos, un display que se controla desde el volante y en el que podremos consultar la información del coche.

En la consola central, destaca la pantalla de 8 pulgadas en la parte superior. Desde esta, se controla el sistema de infoentretenimiento, con tres botones a cada lado de la pantalla y un joystick debajo de cada hilera de selectores. Esta solución de poner la pantalla flotante se ha puesto de moda en la actualidad, por lo que Hyundai no se ha complicado la vida a la hora de colocarla.

Debajo de esta, encontramos las toberas del aire y en la parte baja los mandos del climatizador bizonal. Si seguimos con el repaso visual, tenemos una guantera en la que se incorporan las dos puertos USB y que deja un espacio en la parte izquierda ideal para dejar nuestro teléfono móvil.

Una parte positiva del habitáculo del Hyundai i30 Fastback es la cantidad de huecos de buen tamaño que ofrece para vaciarnos los bolsillos: el anteriormente mencionado debajo de los mandos de la climatización, en el apoyabrazos central y en las puertas.

En el túnel de transmisión encontramos una palanca de cambios con un pomo que se adapta bien a la mano a la hora de hacer los cambios, y a sus lados los controles de los asientos y el volante calefactable, el botón para desconectar la cámara trasera de aparcamiento y el del sistema de Start & Stop.

Cuando nos sentamos detrás del volante, es fácil encontrar una postura cómoda, ayudado esto por un asiento con ajustes eléctricos que hace mucho más sencilla esta tarea. Una vez que la encontramos, el habitáculo del coche es muy cómodo, con todos los mandos a mano y con unos asientos que recogen muy bien nuestro cuerpo. Sujetan de una manera correcta en caso de hacer una conducción más deportiva y tienen un mullido adecuado como para poder hacer kilómetros sin que el cansancio acuse nuestro cuerpo demasiado.

La calidad de los materiales que percibimos es dispar. En la parte superior del salpicadero, Hyundai ha puesto un plástico blando con un tacto agradable que no disgusta. Sin embargo, toda la parte central del salpicadero lleva una moldura de plástico duro (en nuestra unidad de pruebas de un color más claro) que no tiene buen tacto y que, cuando le damos un par de golpes, suena un tanto hueco.

Hyundai quizá ha abusado demasiado de este tipo de materiales en su interior, encontrándolos también en los paneles de las puertas. Ojo, los ajustes son buenos, ya que no encontramos ningún crujido y todas las partes están bien alineadas, pero sin duda, poner estas partes de otro material, como por ejemplo de aluminio en caso del salpicadero o algún símil, habrían mejorado la sensación en gran medida.

El espacio en las plazas traseras es lo suficientemente amplio como para que dos personas puedan viajar cómodamente, con un hueco correcto para las rodillas. La caída del techo no penaliza demasiado el espacio libre al techo, por lo que personas de hasta 1,85 metros podrán ir sin golpearse la cabeza en cada bache (excepto en la plaza central).

El acceso al maletero es uno de los puntos en los que el Fastback queda penalizado debido a su diseño. La boca de carga queda demasiado alta, por lo que en caso de tener que meter la pesada maleta de nuestras vacaciones de verano, será mejor ponernos una faja si no queremos estar acordándonos durante una semana.

El volumen del maletero es de 450 litros, ampliable hasta los 1.351 en caso de que abatamos los asientos traseros. Esto significa que el Fastback ha ganado 55 litros de capacidad respecto al i30 con los asientos montados y de otros 50 litros en caso de abatir los asientos. Hyundai ha puesto los tiradores para tumbar la fila trasera en los respaldos de la misma, por lo que plegarlos desde el maletero es sencillo.

Otro de los puntos en los que flaquea el Fastback debido al diseño descendente de su zaga es la visibilidad trasera. La pequeña luneta posterior no tiene espacio suficiente como para dar una imagen clara de lo que tenemos detrás, por lo que en muchas ocasiones, nos veremos obligados a fiarnos de los retrovisores laterales. Tampoco habría estado de más que Hyundai hubiera colocado un parabrisas trasero, puesto que en caso de circular en un día de lluvia intensa, la poca nitidez que tenemos en situaciones normales se convierte en prácticamente nula.

La insonorización interior es realmente buena. En caso de ir por autopista, el ruido de rodadura y el sonido del motor es prácticamente imperceptible (ayudado en este aspecto por el motor tricilíndrico del que hablaremos posteriormente). Algo que si ha llamado la atención es que en caso de abrir las ventanas traseras a altas velocidades, se producen unas turbulencias que llegan a hacer vibrar los retrovisores exteriores.

Motor:: Suficiente para diario, justo para largos desplazamientos

El 1.0 TGDI tiene 3 cilindros en línea y un turbo

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El motor probado en el Hyundai i30 Fastback ha sido el 1.0 TGDI de 120 CV. Este motor es un tricilíndrico con turbo que destaca por lo silencioso que es su funcionamiento. Cuando arrancamos el coche, nos es difícil saber si está encendido o no.

Este propulsor se ha mostrado perezoso en la zona baja del tacómetro: para extraerle los 171 Nm de par que ofrece tendremos que esperar a que su turbo entre a algo más de las 2.000 rpm. Hasta ese momento, el motor se queda algo muerto y le cuesta arrastrar los 1.317 kilos que pesa el coche. Por este motivo, en el momento de adelantar o hacer recuperaciones, nos veremos obligados a jugar en el cambio para extraerle todo el jugo. Los desarrollos de la caja de cambios son largos en las primeras marchas, dejando que el conductor estire hasta llegar a algo más de las 6.000 rpm.

La conclusión es que para los trayectos diarios es un motor que se comporta bien, siendo muy silencioso y confortable incluso circulando por autopista a 120 km/h. Sin embargo, para viajes largos con cuatro personas y equipaje, quizá echemos en falta 20 caballos más.

Comportamiento: Un sobresaliente en agilidad

El comportamiento del Hyundai i30 Fastback es ágil y divertido

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El Hyundai i30 Fastback no es un simple ejercicio de diseño para la marca coreana, sino que de verdad han hecho que tenga un comportamiento más deportivo que su hermano. Las suspensiones han sido rebajadas en 3 centímetros y endurecidas un 15%. Son cómodas en todo momento, pero sí notamos una mayor estabilidad a la hora de negociar curvas cerradas.

El chasis del coche nos ha gustado en gran medida, con un comportamiento muy ágil que hace que llegue a ser divertido de conducir en carreteras convencionales y puertos de montaña. Esta agilidad se ve favorecida por la sensación de ligereza que da el coche: en ningún momento sus 1.300 kilos sobre la báscula se convierten en un lastre para el Fastback.

El tacto de la dirección eléctrica es mejorable, ya que al estar demasiado asistida, es difícil sentir la carretera, aunque no llega a ser imprecisa en ningún momento. En cuanto al cambio, es algo que tampoco ha convencido del todo: cuenta con unos recorridos demasiado largos, por lo que en ciertas situaciones guiar la palanca de marcha a marcha cuesta más de lo normal.

En el apartado de frenos, el Hyundai i30 Fastback monta discos ventilados en el eje delantero y convencionales en el trasero. La respuesta que se recibe al pisar el pedal de freno es sensacional, con una mordiente suficiente como para poder detener el coche de una manera rápida y en poca distancia.

Equipamiento:: Muy completo en el acabado Tecno

El acabado Tecno proporciona un equipamiento de serie muy completo

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Nuestra unidad de pruebas llevaba el acabado Tecno, disponible desde 21.365 euros y que, sin duda, es muy completo. Disponemos de serie de sistemas de seguridad como el asistente de mantenimiento en carril, control de crucero, aviso de colisión frontal, cámara de visión trasera, faros LED, etc. El sistema de infoentretenimiento con la pantalla de 8 pulgadas y compatible con Android Auto y Apple Car Play también está equipado de serie.

Este acabado trae además elementos exteriores específicos como las llantas de 17 pulgadas o los retrovisores pintados en color negro, que ayudan a que la imagen del Fastback sea mucho más deportiva.

Consumo:: Más alto de lo esperado

Los consumos han sido más elevados de lo que se esperaba de un motor tricilíndrico

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Los consumos del 1.0 TGDI han sido algo más elevados de lo que se esperaba de un motor trcicilíndrico. En entorno urbano, es difícil rebajarlos de los 7,5 litros, algo elevado para un motor que se supone que tendría que ser ahorrador a la hora de meterse en ciudad. A la hora de hacer trayectos por autovías y autopistas a 120 km/h, estos se estabilizan alrededor de los 6 litros. Con estos datos y después de 1.000 kilómetros en los que se han alternado recorridos de todo tipo, el consumo medio se ha quedado en los 7 litros (casi dos más que los 5,2 que tiene de consumo oficial).

 

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