Prueba

Prueba del Ford Puma ST Line X automático 2020

38 fotos

Ampliar

09 de noviembre, 2020

Tras haber probado la versión manual, llega el momento de poner a examen al Puma con cambio automático de 7 marchas y comprobar si merece la pena o no. Tal vez te sorprenda el resultado.

Ford necesitaba un producto como el Ford Puma en su catálogo. Los SUV pequeños cada vez atraen a más público y hay que satisfacer esa demanda. Otra tendencia que está cambiando en el mercado es el aumento de las ventas de versiones de cambio automático, así que hemos querido examinar esta versión del Ford Puma ST Line X con cambio automático de 7 marchas y el motor 1.0 Ecoboost de 120 CV con el recuerdo todavía fresco del Ford Puma manual de 155 CV de hace unas semanas.

Las ventas de coches automáticos en los segmentos de lujo eran mayoritarias, pero en las categorías de los utilitarios, pequeños y compactos las cifras eran testimoniales hasta no hace tanto tiempo. A medida que los cambios automáticos han ido perfeccionándose reduciendo los consumos y mejorando su respuesta, cada vez más clientes se deciden por ellos. Gran parte del éxito se debe a que también cada vez más se atreven a probarlo porque, no nos engañemos, la mayoría de conductores que prueban bien un automático y superan esos primeros kilómetros de adaptación, luego no quieren volver a pisar un embrague en su vida. Gran parte del motivo de que antes no se vendiesen más automáticos era simplemente por desconocimiento, aunque sigue habiendo conductores que siguen prefiriendo el cambio manual.

En el caso del Ford Puma, el cambio automático es una alternativa recomendable para la mayoría. Responde bien, los consumos son prácticamente idénticos, quita mucho estrés en el tráfico urbano y es mucho más fácil de conducir. Ahora bien, hay cosas que mejorar, como su respuesta cuando pisamos el acelerador con decisión para, por ejemplo, un adelantamiento. Es un problema que, conociéndolo, podemos evitarlo anticipándonos nosotros y bajando manualmente una marcha o dos.

Los rivales del Ford Puma automático

Antes eran pocos los modelos que ofrecían la alternativa del cambio automático en coches de esta categoría, ahora prácticamente todos los rivales del Puma tienen una versión con este tipo de transmisión. Por número de ventas, sus principales rivales son el Renault Captur con cambio automatico, el Seat Arona con cambio DSG y el Peugeot 2008 con el cambio EAT8. Son tres modelos que ya hemos probado y cuyos exámenes puedes ver al final de esta prueba para compararlos.

De todos ellos, el cambio que más suele gustar es el del Seat Arona de doble embrague. Su respuesta es muy rápida y directa y proporciona un tacto más deportivo que el de este Puma o los otros dos rivales. El de Renault es algo más remolón todavía que el del Puma, pero es más suave en las maniobras de aparcamiento que el del Arona y luego está el del Peugeot, que es el único que no se trata de un cambio manual robotizado sino de un cambio verdaderamente automático con convertidor de par. Tiene la ventaja de tener 8 marchas y unos desarrollos que hacen trabajar más desahogada a la mecánica. También es el más suave de todos ellos en las maniobras de aparcamiento al no utilizar embragues sino un convertidor de par.

El Puma automático está en un buen punto de equilibrio. Es más cómodo y menos brusco que el DSG del Arona, más reactivo que el del Captur y sólo un poco menos confortable que el del 2008.

En cuanto a si merece la pena pagar el extra del cambio automático en el Puma frente al manual, en mi opinión sí merece la pena, sobre todo si hacemos un uso prioritario del coche en ciudad, donde los cambios de marcha son más frecuentes y nada placenteros, ni siquiera para los defensores a ultranza de los cambios manuales.

Nuestra valoración: 7,0

Diseño 8

Motor 6

Comportamiento 8

Interior 6

Equipamiento 8

Consumos 6

Destacable

  • Diseño
  • Comportamiento
  • Facilidad de conducción

Mejorable

  • Plazas traseras
  • Cambio perezoso
  • Consumos

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Acierto pleno

Exteriormente nada diferencia a la versión automática.No hay nada en el exterior del Puma automático que lo diferencie de las versiones manuales, ni siquiera un logo que aluda a su mecánica. Todo lo descrito en nuestra prueba de la versión manual de 155 CV es válido para éste.

El diseño es atractivo, la calidad de acabados es buena y sólo unas puertas traseras algo pequeñas y que, además, no abren un ángulo muy generoso nos han parecido detalles verdaderamente importantes que se deberían mejorar.

El Ford Puma es un coche moderno, atractivo y que ha dado bastante en el clavo con los gustos del público en el segmento en el que milita, algo que se ve reflejado en las cifras de ventas y en que es el coche por el que más preguntan los clientes de la red Ford en España.

Interior: Plazas traseras justas

Sólo la palanca del cambio varía en el interior.

38 fotos

Ampliar

Si por fuera no hay nada que diferencie al Puma automático de las versiones manuales, en el interior sólo hay tres detalles que lo delatan:

  • El selector del cambio en la consola central.
  • Que no tiene pedal de embrague y a cambio el de freno es más grande.
  • Que en el cuadro de instrumentos hay un display que nos informa de la posición de la palanca selectora.

Todo lo demás es idéntico a lo que tenemos en el modelo manual, así que te recomiendo que consultes la prueba para ver los detalles.

El interior está bien rematado, con materiales de buena calidad, aunque es una lástima el detalle de los paneles de puerta traseros de peor calidad que los delanteros. Su mayor punto débil está en unas plazas traseras con poco espacio para las piernas pese a que el Puma mide 4,2 metros de largo, una longitud que hasta no hace mucho era la de un compacto como el Golf, que ofrecía más espacio a sus pasajeros que este Puma.

En el maletero tenemos unas buenas dimensiones y soluciones prácticas como el cajón impermeable que hay en el doble fondo, lo que diferencia al Puma del resto de sus rivales.

Motor: Un cambio interesante

El cambio automático es algo lento de reacciones.

38 fotos

Ampliar

El Ford Puma automático está disponible con el motor de gasolina Ecoboost de 3 cilindros y un litro de cubicaje de 120 CV. Sus prestaciones son muy correctas y permiten movernos con alegría e incluso cierta deportividad si queremos.

El cambio automático del Ford Puma es un doble embrague de 7 marchas que puede usarse como cambio manual mediante las levas en el volante y que modifica su respuesta en función del modo de conducción que seleccionemos con la tecla que hay en la consola central.

En modo normal tiene una función autoadaptativa que se ajusta a nuestra manera de conducir y se hace más cómodo si somos suaves o más brusco si practicamos una conducción deportiva. Su respuesta es buena y me ha sorprendido muy gratamente a la hora de hacer maniobras, que es el punto débil de este tipo de cambios, que suelen ser muy bruscos.

En carretera el punto más negativo es que, cuando pisas el acelerador con decisión para hacer un adelantamiento, la caja tarda en reaccionar y perdemos unos instantes preciosos en los que el coche no empuja hasta que decide qué marcha meter para darnos el máximo empuje.

Esto se soluciona si antes de pisar el acelerador le damos a la leva del lado izquierdo para bajar una o dos marchas antes de salir de detrás del camión que queremos adelantar.

Su manejo es muy sencillo y nos quita muchísimo estrés a la hora de conducir por ciudad. Además, este cambio automático se lleva muy bien con el control de crucero adaptativo, que nos permite ajustar nuestra distancia de seguridad al coche que nos precede si tener que cambiar nosotros de marcha.

En conducción sport es más rápida y eficaz que la mayoría de conductores y, además, tenemos la ventaja de contar con un desarrollo más y poder dividir entre siete en vez de entre seis las relaciones de cambio. De este modo, el motor está en un rango mayor de velocidades en su zona óptima de rendimiento, lo que ayuda a mejorar las prestaciones y los consumos.

Por su facilidad de uso y por esa capacidad de poderla utilizar como manual cuando queremos o como automático cuando no nos apetezca pelearnos con el embrague y el cambio es por lo que me parece una alternativa muy recomendable para la gran mayoría de los conductores.

Comportamiento: Sin reproches

El cambio automático hace mucho más fácil su conducción.

38 fotos

Ampliar

En la conducción del Puma automático la mayor diferencia la vamos a tener en lo fácil que es y el estrés que nos ahorra en ciudad. Eso de no tener que estar pendiente del pedal del embrague en los atascos es una bendición.

Está claro que en ciudad es donde más vamos a valorar la caja automática, pero también en carreteras secundarias y puertos de montaña, donde muchos conductores no saben sacar partido de la caja de cambios correctamente.

Incluso si eres un conductor de perfil deportivo, poder usar el cambio con las levas del volante puede ser una experiencia muy gratificante, aunque aquí, si de verdad sabes usar bien el cambio, probablemente sí fuese mejor alternativa el manual, que en ningún caso va a decidir cambiar de marcha en el momento menos apropiado, algo que sí puede pasar con la automática si estamos cerca del límite de revoluciones del motor.

En autopista no usamos el cambio apenas, pero también hay ventajas aquí para el Puma automático, en el que bastará con pulsar el boton «RES» del control de crucero al salir del peaje para volver a ponernos a velocidad de crucero, por ejemplo, o donde tampoco forzaremos el motor haciéndolo sufrir con el acelerador a fondo en la marcha más larga para llegar a la cima de un puerto de montaña, algo que sí hacen algunos conductores con los manuales.

Por comportamiento dinámico y estabilidad no hay absolutamente ninguna diferencia con el manual, ni siquiera en lo referente al freno motor cuando reducimos, así que, de nuevo, ventaja en general para el automático, que es más fácil de conducir y que hace sufrir menos a la mecánica.

Equipamiento: Completo y moderno

El equipamiento es muy completo en el acabado ST Line X.

38 fotos

Ampliar

Tampoco hay diferencias en cuanto al equipamiento en las versiones automáticas. Aquí el nivel de dotación lo limita el acabado, que es el ST Line X en el caso de la unidad de pruebas.

Como puedes ver en la ficha adjunta, su equipamiento de serie es muy completo, sobre todo en los dos grandes pilares de la actualidad: asistentes avanzados a la conducción (ADAS) y conectividad. En este sentido no hay nada que añadir a lo ya descrito en la prueba de la versión manual de 155 CV, por lo que te remitimos a la ficha adjunta y a la mencionada prueba.

Consumo: Puede mejorar

Los consumos son algo elevados para un modelo de este tamaño.

38 fotos

Ampliar

Tenemos el prejuicio de que los coches automáticos consumen mucho más que los manuales. En este caso, las diferencias de consumo van a venir impuestas por la diferente gestión electrónica del motor de 120 CV de esta unidad frente al de 155 CV del manual probado y, aunque creas que un coche más potente debe consumir más que uno menos potente, no siempre es así. El de 155 CV va más desahogado a la hora de subir un puerto de montaña o viajar con carga, lo que hace que sus consumos puedan llegar incluso a ser menores.

En el caso de estos dos modelos probados las diferencias en las cifras reales medidas en idénticas condiciones son mínimas, algo lógico si tenemos en cuenta que los pesos son prácticamente los mismos, ambos llevan exactamente los mismos neumáticos y su motor, aunque con diferente configuración en los mapas de gestión, es básicamente el mismo.

En concreto, los consumos logrados por el manual fueron de 6,3 l/100 km en autopista, 4,9 en carretera y 6,6 en ciudad, y eso que el de 155 CV va asistido con el sistema de baja hibridación del que carece el de 120 CV.

Los consumos medidos con el automático han sido de 6,6 l/100 km en autopista, lo mismo que el manual y esperable teniendo en cuenta que la aerodinámica es el principal factor de incremento de consumo a esa velocidad.

En carretera, el consumo del automático ha sido de 4,7 l/100 km, una diferencia mínima a favor del automático.

En ciudad el consumo medido por el automático ha sido de 6,7 l/100 km, una diferencia mínima en contra del automático y que puede estar provocada por una peor dosificación del embrague en las salidas de los semáforos o diferencias en la densidad del tráfico en los días que se realizaron ambas pruebas.

En resumen, el consumo no debe ser lo que nos amedrente a la hora de decidirnos por el automático, que logra unos valores tan buenos como el manual pese a no tener el sistema de baja hibridación.

Rivales: Rivales del Ford Puma ST Line X automático 2020

Vehículo

Ford Puma 1.0 EcoBoost ST-Line Aut. X 125

Renault Captur TCe Zen + EDC 96kW

Seat Arona 1.0 TSI Ecomotive S&S FR DSG7 110

Peugeot 2008 1.2 PureTech S&S GT Line EAT8 130

Precio Desde
28.050 €
Desde
26.640 €
Desde
26.479 €
Desde
29.250 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 7 marchas 7 marchas 7 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 125 130 110 130
Aceleración 0-100 km/h (s) - 10,6 10,1 9,1
Consumo Medio (l/100 km) 4,9 5,6 4,8 4,7
Emisiones CO2 (g/km) 110 127 109 109

Comparte este artículo:

Comentarios

* He leído la Política de privacidad.

Guarda mi nombre y correo electrónico en este navegador para la próxima vez que comente.

Síguenos en las redes

Aquí está tu coche