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Videoprueba del Ford Mustang Bullitt: un coche de película

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14 de febrero, 2019

El Mustang, que ya es todo un icono en el mundo de la automoción, tiene en su catálogo una edición que lo hace aún más especial si cabe. Con un diseño sin rivales en Europa, un motor V8 que es una auténtica delicia, detalles estéticos exclusivos y un precio realmente competitivo, el Ford Mustang Bullit se posiciona en el mercado como una alternativa única y muy, muy apetecible.

La actual generación del Ford Mustang, la primera que se vende de forma oficial en Europa, aterrizó en el mercado en 2015. Concebido por primera vez como un producto global, esta sexta generación del icónico modelo de Ford ha supuesto toda una evolución respecto a los modelos que le precedieron, ya que cuenta con materiales de mayor calidad en el interior, la última tecnología de la marca en cuanto a seguridad y conectividad se refiere y, sobre todo, un comportamiento dinámico más refinado gracias a la incorporación de una suspensión multibrazo en el eje trasero.

Para pulir aún más su deportivo, Ford llevó a cabo un restyling el pasado año, que aprovechó para actualizar la estética, revisar la mecánica y ampliar el equipamiento. Además, añadió una nueva y muy especial versión a su catálogo, el Ford Mustang Bullitt, un variante que, a menos que quieras el descapotable, nos parece la mejor opción de toda la gama.

El Ford Mustang es un producto muy especial y que en Europa, al menos, no tiene rivales. Su diseño con cierto regusto a clásico y su gigantesca mecánica V8 de 5 litros lo convierten en un modelo único. ¿Se puede pedir más? Sí, el Ford Mustang Bullitt. Esta edición especial añade a esas cualidades un punto más de exclusividad y encanto, con sus detalles específicos en homenaje a otro icono, esta vez del séptimo arte, la película Bullitt.

Protagonizada nada menos que por Steve McQueen, Bullitt es todo un mito del cine, siendo especialmente recordada por la persecución de coches rodada por las empinadas calles de San Francisco, que supuso toda una revolución a la hora de captar en imágenes una persecución y que tendría una enorme influencia en el cine posterior. En ella, McQueen, en el papel del teniente Frank Bullitt, intentaba, a los mandos de un Ford Mustang GT 390 de color verde, dar caza a unos peligrosos asesinos a sueldo.

En definitiva, el Ford Mustang Bullit reúne a las cualidades necesarias para convertirse en todo un clásico, una pieza de colección. A este respecto hay que señalar que Ford no ha comunicado el número de coches que fabricará. Se trata de un dato importante, ya que en función del número de unidades producidas puede variar su valor en el futuro. En cualquier caso, su precio de reventa será, sin duda, más elevado que el de un Ford Mustang GT a secas.

Videoprueba del Ford Mustang Bullit

Fotos y vídeo: Javier Martínez

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Si quieres conocer más detalles del coche, sigue leyendo la prueba del Ford Mustang Bullit.

Nuestra valoración: 8,0

Diseño 9

Motor 9

Comportamiento 8

Interior 7

Equipamiento 8

Consumos 7

Destacable

  • Un coche único
  • Respuesta y sonido del V8
  • Precio

Mejorable

  • Acceso a las plazas traseras
  • Consumo urbano
  • Carnet por puntos

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: verde que te quiero verde…

El Ford Mustang es el coche que más veces ha aparecido en el cine.

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El restyling recibido por el Ford Mustang en 2018 alteró sutilmente varios elementos de la carrocería, dejándose notar especialmente las modificaciones en la parte frontal: parrilla con nuevo entramado, ópticas de diseño más afilado, parachoques totalmente rediseñado, nuevos intermitentes led, faldón de líneas más agresivas… Además, el largo capó bajo el que se esconde el V8 también fue rediseñado, con nuevas nervaduras y unas tomas de aire que acentúan su carácter deportivo. En la vista lateral y la zaga, los cambios son más discretos, siendo lo más reseñable los nuevos diseños de las llantas y la salida de escape, que en las versiones GT pasa de 2 a 4 cuatro colas.

Tras este somero repaso por las modificaciones estéticas introducidas con el restyling, toca centrarse en el protagonista de esta prueba, el Ford Mustang Bullitt, que cuenta con varios detalles específicos. Para empezar, el color Verde Oscuro Highland de la carrocería, que es exclusivo de esta edición especial y muy similar al del Mustang GT de 1968 conducido por Steve McQueen en la película. También está disponible en negro Shadow, pero quién en su sano juicio escogería este color para el Mustang Bullitt: el verde le sienta de maravilla, combina a la perfección con las llantas y en él reside gran parte del encanto de esta edición especial. Otro de los guiños al coche de la película lo encontramos en las llantas de 19 pulgadas en color negro, con perfil cromado y, claro, cierto aire retro. Por cierto, tras estas se esconden las pinzas en rojo del equipo de frenos firmado por Brembo.

Mencionados el color de la carrocería y las llantas, el tercer detalle que más distingue al Ford Mustang Bullitt del resto de la gama lo encontramos en la parrilla o, mejor dicho, no lo encontramos. La calandra luce limpia, sin el logo del mítico caballo a galope. ¿Por qué? Sencillo, el coche que aparecía en la película tampoco lucía ningún logo y el motivo no era otro que Ford no había accedido a las pretensiones de patrocinio de los productores, por lo que estos decidieron eliminar cualquier rastro de Ford en el coche. Algo inútil, la verdad, porque la silueta de este coche es inconfundible. Por cierto, el logo de Ford solo lo encontraremos impreso de manera muy discreta en la parte superior de la luneta delantera.

El último cambio lo encontramos en la zaga, donde Ford ha sustituido el emblema GT por el de Bullitt.

Si os fijáis, los cambios no son muy numerosos. Sin embargo, sí son suficientes para que quede justificada una edición especial que, además, enamora nada más verla. Lo mejor de este Mustang es que sin recurrir a elementos estridentes, como un gran alerón o un color llamativo para la carrocería, transmite la sensación de estar ante una versión especial. Sí, el Mustang de serie ya cuenta con unas líneas preciosas repletas de carisma, una silueta inconfundible, un zaga para enmarcar… pero el Bullitt es algo diferente. El único inconveniente es que, en cada semáforo, serás el blanco de todas las miradas.

Interior: numerado

El diseño del salpicadero está inspirado en el del modelo original.

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El interior del Ford Mustang Bullitt no desmerece el conjunto, si bien es cierto que los cambios son quizás demasiado discretos para tratarse de una edición especial. Lo primero que nos encontramos al abrir las puertas son unos umbrales de puerta en aluminio y personalizados con el nombre de esta edición especial, que también encontraremos en el logo colocado en el centro del volante. Por cierto, ya que hablamos de él, el volante nos ha parecido excelente por el aspecto y tacto de la piel con la que está recubierto, pero está repleto de botones y hacerse con el manejo de las distintas funciones es algo complicado.

La inscripción Bullitt también está presente en una placa identificativa con el número de la unidad colocada en la parte derecha del salpicadero, que, por cierto, simula con sus formas al del original.

Uno de los detalles que más llama la atención en el interior del Ford Mustang Bullitt es el pomo del cambio manual, que cuenta con forma de bola de billar y es de color blanco nacarado. Similar al que montaba el Mustang conducido por McQueen, le sienta muy bien y aporta un toque clásico al habitáculo. Por último, los pespuntes en verde presentes en la tapicería de piel de los asientos, los paneles de puerta, el volante o la palanca del freno de mano también son exclusivos de esta versión.

El resto de elementos son idénticos a los de cualquier otro Mustang. Destaca especialmente el nuevo panel de instrumentos digital con pantalla de 12 pulgadas. Ofrece mucha información, de forma clara y precisa, y su visibilidad es muy buena. Además, permite a conductor elegir entre tres modos para mostrar la información: Normal, Deportivo y Circuito.

En cuanto al sistema multimedia, que se maneja a través de una pantalla de táctil de 8 pulgadas, funciona con rapidez y los menús, de diseño sencillo, permiten un manejo muy intuitivo. Sí, es cierto que no está a la altura de los equipos que montan marcas como Audi o Mercedes, pero su funcionamiento es correcto y, con lo que hay bajo el capó, creo que es algo que puedo pasar por alto.

El Ford Mustang cuenta con una configuración 2+2. En las plazas delanteras, amplias y con unos asientos cómodos, no hay problema. El problema viene en la parte trasera, ya que acceder no es fácil y, una vez acomodados, podemos tener problemas con la altura. La caída del techo hace que la luna quede muy cerca de la cabeza, llegando a rozarla, si superas los 1,75 metros de estatura.

En cuanto a calidad de materiales y ajustes, no hay reproche posible: las piezas encajan a la perfección, no se escuchan grillos, el tacto de los mandos es bueno, la tapicería de piel transmite buenas sensaciones… Puede que, en este aspecto, no esté a la altura de un Cayman, un Audi A5 o un BMW Serie 4 Coupé, pero, claro, a igualdad de equipamiento y motor, el precio de esos tres modelos se dispara muy por encima del de este Mustang Bullitt y, por cierto, ofreciendo la mitad de carisma y personalidad.

Motor: en vías de extinción

El gorgoteo del motor V8 es música celestial para el conductor.

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Bajo el capó del Ford Mustang Bullitt nos encontramos con un enorme motor V8 atmosférico de 5 litros de cilindrada, 459 CV de potencia y 529 Nm de par máximo que es, simple y llanamente, una auténtica gozada.

Con el restyling, Ford acometió una profunda revisión del motor V8 que, manteniendo su excelente respuesta, mejoró su rendimiento y eficiencia. Además, se incrementó la potencia hasta los 450 CV. En el caso del Ford Mustang Bullitt, tenemos, gracias a una toma de aire heredada del Shelby GT350 (modelo que no se vende en Europa) y a algunos que otros ajustes, un extra de potencia de 9 CV frente a las variantes GT. En cualquier caso, esos caballos de más no resultan significativos, ya que el Bullitt mantiene las mismas cifras de aceleración y velocidad máxima que el GT, con un 0 a 100 km/h en 4,6 segundos y una punta de 263 km/h.

Más allá de cifras o datos, la mecánica del Ford Mustang resulta soberbia por su funcionamiento suave, progresivo y siempre acompañado de esa melodía grave tan característica de los motores V8 made in USA. El bramido nada más arrancar es espectacular, dejando claro a tu copiloto y a todos los presentes en varios metros a la redonda quién se encarga de mover a este Mustang Bullitt. Eso sí, Ford permite elegir un modo silencioso para que no despiertes a los vecinos cada mañana, modo que, probablemente, desactivarás nada más pisar la calle.

Repleto de par en todo el rango de revoluciones, el Ford Mustang Bullitt empuja con fuerza desde prácticamente el ralentí y hasta casi las 7.000 rpm. En este sentido, resulta sorprendente la facilidad con la que responde bajo casi cualquier circunstancia. Podemos ir a 50 km/h en cuarta o quinta marcha sin temor a que se cale y, al pisar el acelerador, contar con la fuerza suficiente para ganar velocidad. Eso sí, si reduces marcha notarás todo su poderío, saliendo catapultado y con una sonrisa de oreja a oreja.

Por cierto, el Ford Mustang Bullitt monta un sistema que, denominado Rev-Matching, simula la maniobra del punta tacón en las reducciones y de paso nos regala un fugaz y precioso rugido con el golpe de gas. Este sistema se puede desactivar.

En cuanto al cambio, el Ford Mustang Bullitt solo está disponible asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades. Es precisa y su tacto algo “rudo”, con mucha resistencia al inicio del recorrido. El accionamiento del embrague es duro y al principio cuesta acostumbrarse. 

Comportamiento: un buen compañero de viaje

El Ford Mustang Bullit cuenta con ‘Launch Control’.

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El comportamiento dinámico de este Mustang es excelente, si entendemos que su filosofía no es 100% la de un deportivo, sino la de un Gran Turismo. En este sentido, el coche se siente más cómodo en vías rápidas y con curvas amplias que un tramo lento, revirado y de curvas muy cerradas. Esto no quiere decir que se desenvuelva mal en un carretera revirada, ya que, aunque su cambios de apoyo no son los más rápidos, la motricidad es muy buena y la dirección rápida y precisa. Es decir, no es tan ágil como otros modelos de corte más deportivo, pero sí más de lo que a priori pensaríamos dadas sus dimensiones y peso.

Las suspensiones, cómo es lógico, tienen un ajuste más bien firme, pero aun así resulta cómodo circular por la urbe, a menudo plagada de baches y pasos de cebra elevados. En ciudad, son las dimensiones su mayor problema, aunque el buen radio de giro mitiga en parte esta desventaja.

En viajes largos por autovía o autopista será, sin duda, donde más disfrutaremos de este Ford Mustang, con un confort de marcha notable y una sensación de seguridad y aplomo sobresalientes. Además, los adelantamientos, gracias al enorme empuje de la mecánica, los realizaremos en un abrir y cerrar de ojos y con un gesto de satisfacción muy reconfortante.

Si quieres conocer más detalles sobre el comportamiento del Ford Mustang o sus modos de conducción y funciones especiales, te recomiendo que leas la prueba de mi compañero Rubén Fidalgo, que tuvo ocasión de probar en circuito sus reacciones. 

Equipamiento: full equipe

El panel de instrumentos muestra la información de forma clara y precisa.

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El equipamiento de serie del Ford Mustang Bullitt es muy completo: climatizador bizona, asientos de cuero calefactados, faros con tecnología led para todas sus funciones, navegador con pantalla de 8 pulgadas, Android Auto y Apple CarPlay para conectar el smartphone, equipo de sonido de 12 altavoces firmado por Bang & Olufsen

En cuanto a sistemas de seguridad y asistencia a la conducción, cuenta, entre otras cosas, con sistema de frenada automática, control de crucero adaptativo, cambio automático de luces, alerta por cambio involuntario de carril, asistente de mantenimiento en el carril…

En definitiva, una lista muy completa en la que pocas cosas echaremos en falta. Una de ellas son los asientos de tipo baquet del especialista Recaro, aunque los de serie son muy cómodos y sujetan bien la espalda. Aun así resulta difícil justificar los 6.000 euros de sobrecoste frente al Mustang GT, siendo el argumento de la exclusividad y el encanto que desprende este Bullitt casi las únicas razones.

El precio de partida del Ford Mustang Bullitt es de 55.550 euros, una cifra más que razonable si tenemos en cuenta lo que nos ofrece a cambio: un diseño espectacular, un comportamiento dinámico francamente bueno, un motor V8… y personalidad e historia por los cuatro costados. A día de hoy, no hay en el mercado un coche con este carisma, estas prestaciones y este equipamiento que pueda hacer frente a este precio.

Consumo: razonable en vías rápidas

La única pega que puede ponérsele al Ford Mustang Bullitt es su excesivo consumo de carburante, aunque quién se enfrente a un coche de estas características ya da por descontada esta desventaja.

Tras un recorrido que incluyo un puerto de montaña, carreteras secundarias, autovía y ciudad, el ordenador de abordo marcó un consumo medio de 15 l/100 km. Si bien es cierto que el tipo de conducción no primo la máxima eficiencia.

Donde sí se obtiene un valor razonable es en autovía. Circulando tranquilo y a los máximos legales, 120 km/h, podemos obtener un consumo de entre 8 y 9 litros. No está nada mal, si tenemos en cuenta que muchos SUV premium con motores potentes, aunque, eso sí, menos que V8 del Mustang, llegan con facilidad a esa cifra. El problema es que difícilmente te resistirás a, de vez en cuando, a reducir, pegar un pisotón y disfrutar del tremendo empuje de la mecánica y de la deliciosa sintonía que lo acompaña, lo que pasará factura al tanque de combustible.

Por cierto, con un depósito con capacidad para 61 litros, la autonomía del Mustang Bullitt se sitúa entre 400 y 500 kilómetros.

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