Prueba del Citroën C1 PureTech 82 CV, el tercer mosquetero35

Prueba del Citroën C1 PureTech 82 CV, el tercer mosquetero

1 Agosto, 2017 por

Probamos el modelo más pequeño de la gama de Citroën, un coche ideal para movernos por ciudad pero que gracias a su motor de 82 CV también se desenvuelve con soltura fuera de ella. Aquí tienes todos sus datos y un examen a fondo del Citroën C1.

Nuestra valoración: 6,7 Bastante bueno

Diseño 7

Bastante bueno

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 6

Bueno

Interior 6

Bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Práctico para la ciudad
  • Desparpajo en carretera
  • Economía de uso

Mejorable

  • Falta de asistentes a la conducción
  • Pocas salidas de aireación
  • Apertura del maletero

El Citroën C1 es el modelo más pequeño de la gama Citroën en este momento y es un verdadero especialista para sobrevivir en la jungla urbana. El acabado Furio de la unidad probada es el más alto de la gama actual y tiene un precio de partida de 11.400 euros en los que se incluye un atractivo aspecto exterior logrado gracias a los vinilos que decoran los laterales y las llamativas llantas de aleación de 15 pulgadas acabadas en negro brillante.

En España, el segmento A no logra unas ventas muy destacables. Los españoles solemos caer en la tentación del “por un poquito más…” y preferimos un C3 casi por el mismo precio, aunque en realidad el C1 cubra mejor nuestras necesidades. Si el uso que le vas a dar al coche es casi exclusivamente urbano y no sueles ir con 4 personas en él, este pequeñín es una gozada, porque cabe en cualquier sitio, gasta poco gracias a su poco peso y su imagen coqueta tiene cierto encanto.

Sí, ya sé que por ese precio te puedes comprar un coche con más maletero, más espacioso y con el que se pueden afrontar viajes por carretera con mayor confort, pero es que en ciudad el C1 es mucho más ágil y nos quitará mucho estrés meterlo en cualquier hueco y ver que las calles más estrechas o con coches en doble fila no nos obligarán nunca a plegar los retrovisores, pasaremos con holgura.

C1, 108 y Aygo; trio de ases

El C1 comparte casi todo con el Toyota Augo y el Peugeot 108.35
El C1 comparte casi todo con el Toyota Augo y el Peugeot 108.

Los modelos del segmento A (coches pequeños) son muy difíciles de hacer rentables por dos motivos: se venden pocas unidades y, como son coches económicos, dejan poco margen por unidad, algo que no sucede con las grandes berlinas de lujo, en las que, aunque el volumen de ventas pueda ser menor que en estos pequeñines, los márgenes son mucho mayores.

Esta realidad tiene dos consecuencias para los modelos de este segmento, que también se ven en el de los vehículos industriales:

  • Suelen tener unos ciclos de vida largos: amortizarlos lleva tiempo, de modo que suelen renovarse cada mucho tiempo, normalmente casi 10 años, cuando un compacto cambia de generación en apenas seis, casi la mitad.
  • Se comparten desarrollos entre fabricantes: suelen surgir alianzas entre marcas para desarrollar estos coches de forma conjunta y repartir algo los gastos.

En el caso del Citroën C1 nos encontramos con un hermano natural, porque pertenecen al mismo grupo empresarial (PSA) que es el Peugeot 108, pero también otro que puede que a algunos les sorprenda, el Toyota Aygo.

Estos tres coches son básicamente el mismo automóvil, pero cada una de las marcas ha hecho un excelente trabajo para que, pese a ser básicamente idénticos, su aspecto sea absolutamente diferente y con una personalidad propia muy marcada. Realmente ninguno es mejor que el otro, decantarse por el C1, el 108 o el Aygo es una mera cuestión de gustos.

El C1 tiene un diseño simpático.35
El C1 tiene un diseño simpático.

Una de las cosas que más llama la atención del C1 es, precisamente, su diseño. Sorprende que Toyota, Citroën y Peugeot hayan sido capaces de hacer tres coches que sean tan distintos siendo básicamente idénticos, algo que no ha conseguido (o no ha querido hacer) el grupo VAG con el Up!, el Citigo y el Mii, que apenas se diferencian.

Esto del diseño es cuestión de gustos. Hay a quien el C1 le recuerda a un crío regordete y mofletudo, a mí me parece que tiene un aspecto simpático y este recurso suele ser un acierto, porque la gente muchas veces acaba tratando a su coche como una mascota, algo más frecuente en estos modelos pequeños y juveniles.

El frontal tiene personalidad, con esos grandes faros (que además proporcionan una buena iluminación) y la forma de la coraza presidida por los dos galones de Citroën.

También nos encontramos con una buena iluminación en la parte trasera, con dos grandes pilotos que hacen que seamos muy visibles pese al pequeño tamaño del C1.

En la vista lateral la atención se centra en las llantas de aleación en acabado negro y calzadas con neumáticos 165/60-15. Le dan un toque deportivo que se ve reforzado por la franja negra difuminada del vinilo adhesivo que recorre cada costado de esta versión.

Conseguir un coche atractivo y proporcionado con unas dimensiones que tienen que ser tan cúbicas es complicado, pero el C1 cumple bien en este apartado.

Los ajustes son buenos y tiene un aspecto agradable. Las puertas son amplias y dejan un acceso cómodo al interior, salvo el portón trasero. Además de que su accionamiento es incómodo (hay que pulsar un botón en el paragolpes con una mano y tirar del portón con la otra), deja un umbral de carga muy alto, con el fondo del maletero casi 20 cm más bajo que el borde del portón.

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Rubén Fidalgo

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