Prueba del BMW X5 3.0d X-Drive 201753

Prueba del BMW X5 3.0d X-Drive 2017

25 julio, 2017 por

El BMW X5 mantiene el tipo mejor de lo esperado pese a que la mayoría de sus rivales se han renovado completamente en los últimos tiempos. Mientras esperamos la nueva generación (que llegará previsiblemente el año que viene), el 3.0d X-Drive de esta prueba es uno de los más apetecibles de la gama, verás por qué.

Nuestra valoración: 7,2 Notable

Diseño 7

Bastante bueno

Motor 8

Notable

Comportamiento 6

Bueno

Interior 8

Notable

Equipamiento 6

Bueno

Consumos 8

Notable

Destacable

  • Confort de marcha
  • Imagen de marca
  • Relación prestaciones/consumo

Mejorable

  • Peso excesivo
  • Estribos incómodos
  • Precio de las opciones

Ya hace la friolera de 18 años que BMW decidió lanzar el primer BMW X5 al mercado y, desde entonces, no sólo ha sido un éxito en sí mismo sino que también ha sido el germen para que la marca bávara tenga uno de los catálogos SUV más completos del mercado, con nada menos que 5 carrocerías a las que sumará una sexta (X1, X3 X4, X5, X6 y el nuevo X2). Aunque lleva ya dos años en el mercado y su sucesor se espera para la segunda mitad del 2018, creemos que es un modelo que todavía puede plantar cara en un mercado en el que sus rivales son cada vez más y mejores.

Para la ocasión hemos elegido al BMW X5 3.0d xDrive con el motor diésel de 6 cilindros y doble turbo que rinde 256 CV, una potencia respetable y que proporciona unas buenas prestaciones y, sobre todo, que destaca por su finura de funcionamiento y ese sonido que sólo un motor de 6 cilindros en línea es capaz de crear.

Donde más se le notan los años es en el apartado de sistemas de asistencia a la conducción y multimedia. No es que no cuente con ellos, pero no con la última generación de éstos, algo que queda patente si, por ejemplo, lo comparamos con el BMW 520d que probamos en Autocasión.

Estéticamente el BMW X5 mantiene su atractivo, sobre todo en el caso de la unidad probada, equipada con una atractiva pintura metalizada marrón y unas llantas de 20 pulgadas, llamativas pero excesivamente calzadas con unos enormes rodillos de 315 milímetros de ancho.

 

BMW X5: estilo clásico

El X5 tiene un tamaño considerable.53
El X5 tiene un tamaño considerable.

El diseño del BMW X5 mantiene el tipo pese a que se trata de uno de los más veteranos de la categoría. El lavado de cara al que fue sometido en 2015 logró darle un toque lo bastante fresco como para que siga haciendo girar las miradas a su paso. El frontal es rotundo, la vista lateral llamativa… tal vez la perspectiva menos agraciada sea la trasera. La culpa la tienen unas ruedas tan anchas que hacen que el eje parezca estrecho y se vea cierta desproporción, pero las llantas descomunales están de moda y resultan de lo más “in” en el momento actual que yo denomino “smartTV”, con una obsesión por cuántas más pulgadas mejor.

El BMW X5 tiene un diseño algo desfasado en la actualidad, pero sigue gustando.53
El BMW X5 tiene un diseño algo desfasado en la actualidad, pero sigue gustando.

Aunque la generación actual se presentó en 2006, en 2015 el X5 fue sometido a una profunda actualización que ha sido muy acertada y ha logrado mantenerlo vigente hasta el día de hoy. Donde más se le notan los años es en la vista lateral, que apenas ha cambiado salvo por el diseño de las nuevas llantas, como las opcionales que monta esta unidad.

En la vista frontal y trasera los cambios sí han sido profundos y hacen que el BMW X5 de esta prueba cuente con las señas de identidad de los BMW más actuales: riñones más anchos, faros más rasgados y frontal con generosas entradas de aire para reducir la superficie expuesta al viento, los winglets tras los pasos de rueda delanteros…

Los faros delanteros full LED dan una luz magnífica y los antiniebla son realmente operativos. Los pilotos traseros también son led y dan una imagen muy moderna al coche, además de resultar muy visibles en la noche.

Los acabados son los que uno se espera en un coche de este precio y hay detalles que dejan claro que no se ha escatimado demasiado, como el mecanismo asistido de cierre de puertas, que las ciñe hasta el tope aunque las hayamos cerrado mal.

La unidad de pruebas monta unos estribos en los laterales que son francamente incómodos. Sobresalen lo justo como para que tengamos que “echar la pata” muy hacia fuera para no rozarlo, pero, como son estrechos, no sirven para apoyar el pie al subirnos. Esto, unido al volumen de la carrocería y la altura a la que están los asientos, hace que sea incómodo subirse al X5, salvo que seas de talla grande y midas más de 1,75 m.

El color marrón de la carrocería es muy original. La mayor parte de las veces parece que el coche es negro, pero, según sea la luz del día (o de la calle), empiezan a surgir matices de marrón que combinan de manera muy elegante con el interior tapizado en cuero color vainilla.

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Rubén Fidalgo

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