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Prueba del BMW 840i 2020: gran turismo con mayúsculas

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17 de julio, 2020

Examinamos a fondo incluso en circuito el BMW 840i, un modelo que evoca un pasado al que también enfrentamos en esta prueba en la que lo hemos podido comparar con sus antepasados V8 y V12. Un auténtico gran turismo repleto de tecnología.

BMW ha vuelto a resucitar la mítica Serie 8 con exactamente el mismo concepto. Lejos de buscar un deportivo radical, lo que tenemos ante nosotros en este BMW 840i es un gran turismo auténtico, un coche diseñado para rodar y rodar.

Llevábamos nada menos que 20 años sin poder disfrutar de un Serie 8 en el catálogo de BMW, así que no he podido resistirme a la tentación de enfrentarlo a sus antepasados y ver qué ha pasado en estas dos décadas. Con una potencia similar a la del BMW 850 Ci (el azul oscuro con motor V12 y 326 CV), el nuevo BMW 840i arrasa en prestaciones gracias a la eficacia de la sobrealimentación y de una caja de cambios infinitamente más eficiente. También resulta más fácil de conducir y de dominar a la hora de rodar rápido gracias a la electrónica.

Lo mismo podría decirse frente al BMW 840i (el de color granate y motor V8 de 286 CV), algo más ágil que el pesado V12 y con un sonido muy evocador.

Tecnológicamente, el nuevo Serie 8 es una auténtica maravilla, lo mismo que en su día lo fueron los otros dos modelos que puedes ver en la galería de fotos junto a nuestro protagonista. Sin embargo, sus antepasados fueron mucho más llamativos y «estratosféricos» cuando se presentaron de lo que hoy en día resulta el nuevo BMW 840i.

Los dos ejemplares «clásicos» que hemos enfrentado al nuevo Serie 8 tienen más de 25 años a sus espaldas y siguen siendo un imán para las miradas y con unas líneas que han aguantado el paso del tiempo de maravilla.

Los rivales del BMW 840i: Japón, EE.UU., y Reino Unido

Dos generaciones de BMW 840i juntas.

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Cuando se presentó el BMW 850i en 1989 no había muchos coches capaces de plantarle cara ni por diseño, ni por tecnología ni por prestaciones y confort. El nuevo BMW 840i lo tiene mucho más difícil hoy en día.

Los rivales naturales de este BMW 840i podrían ser el Lexus LC 500h, el Ford Mustang Bullit o el Jaguar F-Type, por poner tres ejemplos. Si somos de los que prestamos más atención a la tecnología, probablemente el Lexus nos seduzca más, además de tener un diseño más «cibernético» y llamativo. Es más cómodo y en cuanto a eficacia también es sensacional, aunque le falta el portentoso empuje de la sobrealimentación del BMW. Si valoramos el tacto deportivo, entonces el Mustang nos puede seducir más. Las sensaciones están menos filtradas y, además, el sonido del V8 es completamente natural y sin artificios.

El Jaguar tiene unas líneas algo más originales y llamativas, pero pierde la batalla en el apartado tecnológico y en parte también en prestaciones y dinamismo.

Nuestra valoración: 7,3

Diseño 7

Motor 8

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 8

Destacable

  • Prestaciones
  • Tecnología
  • Iluminación

Mejorable

  • Falta emoción
  • Maletero irregular
  • Batería de la llave

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Si el Mustang fuese alemán...

El BMW 840i recuerda más al Ford Mustang actual que al Serie 8 al que rinde homenaje.

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Antes de nada, me gustaría agradecer a la gente de Cimalab y a Rubén que se prestasen a perder una tarde para dejarnos comparar sus formidables Serie 8 clásicos con el nuevo BMW 840i, ha sido una gozada ver cómo han aguantado el paso del tiempo estos GT, tanto por calidad de fabricación como por diseño.

Confieso que la imagen del BMW 850i a finales de 1989 me pareció espectacular y uno de los coches más llamativos que había en el mundo en su momento. Para mí era especialmente atractiva la parte trasera, dominada por unos enormes pilotos que hacían que el coche pareciese enorme, y sí que lo era.

Cuando comparas un automóvil actual con uno de hace casi un cuarto de siglo, el clásico suele quedar ridículo al lado de su sucesor porque los coches han crecido una barbaridad. Sin embargo, en el nuevo Serie 8 sólo las llantas y la altura resultan mucho mayores que las de sus antecesores.

Si los primeros Serie 8 derrochaban personalidad, en el nuevo me he llevado una leve decepción. En él veo más una evolución de un Ford Mustang actual que guiños a sus antepasados. Las nervaduras del capó, el perfil del techo y la zaga, hasta la forma de las puertas me recuerda muchísimo a la de un Mustang. De hecho, cuando lo miro desde los 3/4 traseros, salvo por la forma de los pilotos traseros, parece que lo que estoy fotografiando es un Mustang.

En la vista frontal se echa de menos la sutileza de los riñones de los clásicos y sus llamativos faros escamoteables, hoy en día incompatibles con las pruebas de seguridad ante peatones. El nuevo 840i impone por su anchura y por la formidable calidad de la luz de sus faros full led con tecnología láser para unas «súper largas» que tienen un alcance de 700 metros y que hacen que conducir por la noche sea como estar a medio día.

El frontal del E31 era mucho más sutil y elegante.

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La rejilla delantera del nuevo 840i también merece que nos fijemos en ella, al ser de tipo activo para mejorar la aerodinámica o la refrigeración, según sea necesario.

En la vista lateral la vista se nos va a ir a las enormes llantas de diseño muy ligero y que dejan ver unos discos de freno enormes. Sus neumáticos de 245/35-20 en el eje delantero y de 275/30-20 en el trasero hacen que las llantas del 850 ci, que eran de las más grandes en su día, parezcan las de un utilitario al lado de éstas. Espectaculares, pero no más elegantes que las del clásico.

En la zaga es donde más pesado se ve el diseño del nuevo BMW 840i, sobre todo al compararlo con sus antecesores, mucho más sutiles y elegantes, pero no cabe duda de que los tiempos cambian y los gustos también… aunque esos grupos ópticos gigantescos de los viejos Serie 8 habría que verlos con tecnología oled actual, podrían ser un auténtico espectáculo.

Los ajustes y la calidad de acabados son impecables en el nuevo BMW 840i, aunque hay detalles algo «rácanos» como el que te encuentras al abrir el maletero trasero y comprobar que no está completamente tapizado (ver galería fotográfica) y que deja chapa a la vista, algo que no sucede en el Lexus LC, por ejemplo.

Interior: Sobrio y bien rematado

El interior es sobrio, pero está bien acabado.

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Al abrir las enormes puertas del nuevo BMW Serie 8 te encuentras con un interior bien acabado, con materiales de calidad y unos asientos que son impecables por ergonomía y por la infinidad de reglajes que ofrecen.

Encontrar la postura perfecta es fácil gracias a ellos y una columna de dirección regulable eléctricamente. Una vez acomodado tenemos ante nosotros una instrumentación completamente digital en una pantalla de gran definición y que muestra mucha información. Es una lástima que, ya que es virtual, no existan diferentes modos de mostrar la información con diseños diferentes, aunque cuando elegimos el modo Eco-Pro el cuentavueltas se convierta en un económetro y varíe la escala del velocímetro.

Los mandos de las luces a la izquierda de la columna de dirección y en una posición muy baja nos obligan a quitar la vista de la carretera para manipularlos, pero en general todo está a mano y es fácil de manejar.

En la consola central nos encontramos con los mandos para manejar el sistema de infoentretenimiento y la llamativa palanca de cambios de plástico imitando una especie de cristal de Swarovski. Ninguno de los dos los vamos a manejar mucho, el primero porque es más fácil usar los comandos de voz que volvernos locos en los menús con la ruleta, y el segundo porque en modo manual usaremos más las levas en el volante.

Personalmente me molesta bastante la consola central. Me gusta conducir con el asiento muy bajo (no sólo se siente mejor las reacciones del coche al acercarme a su centro de gravedad, esta postura también nos obliga a mirar más lejos en la carretera) y el codo derecho me pega con ella en algunos giros.

Las plazas traseras sirven para llevar dos sillas infantiles, tienen los anclajes isofix para ello y hay espacio suficiente. Sin embargo, en cuanto superas el metro sesenta de estatura tu cabeza ya roza con el techo y no tienes donde meter las piernas tras los respaldos delanteros, salvo que «enlatemos» a los de delante. En resumen, dos adultos o adolescentes las pueden usar, pero para un desplazamiento corto.

El maletero tiene muchísimo fondo. Desde el borde de carga hasta el respaldo de los asientos traseros hay que estirarse para coger, por ejemplo, los triángulos de emergencia. Su volumen es amplio, pero tiene una boca de carga muy pequeña y unas formas muy irregulares, lo que hace que no sea tan aprovechable como debería. Si necesitamos más espacio, podemos abatir los respaldos traseros.

Las calidades son buenas y la ergonomía también, pero el diseño es demasiado austero y poco emocionante, en un coche en el que las emociones deben destacar.

Motor: Par a raudales

El 840i actual tiene un 6 cilindros con doble turbo.

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Probablemente sea éste el apartado en el que mayor ha sido la evolución. El nuevo BMW 840i es mucho más poderoso incluso que el V12 del 850 ci y también que el V8 del 840i que hemos tenido ocasión de reunir aquí también.

Con casi la mitad de cilindrada y la mitad de cilindros, el 3 litros de 6 cilindros en línea es una auténtica locomotora gracias a la sobrealimentación de sus dos turbos en cascada. Disponemos de un turbo pequeño de baja inercia que hace que la respuesta en baja sea instantánea y uno más grande para ser capaz de mantener la presión con mayor caudal  a altas revoluciones. El complicado sistema de control permite que trabaje sólo el pequeño, ambos o sólo el más grande en cada momento de forma óptima y el resultado es que no se notan los turbo, simplemente parece que tenemos un motor gigantesco y repleto de par dispuesto bajo el pie derecho.

Esta mecánica va unida a una caja de cambios automática de 8 marchas que es suficientemente rápida, aunque con tanto par como entrega este motor la verdad es que no necesitamos tantas marchas. Podemos pasar por una misma curva en dos o tres marchas diferentes con idéntica respuesta en cuanto a empuje.

Disponemos de un sistema que nos permite elegir entre varias personalidades:

  • Sport: el acelerador es más sensible, el cambio busca siempre la zona óptima de revoluciones y es más rápido y brusco, sobre todo en las reducciones.
  • Confort: todo se optimiza para hacer más cómodo el viaje, con transiciones más suaves.
  • Eco-pro: el acelerador es menos sensible, la caja de cambios busca ir en la marcha más larga posible y, además, se activa la rueda libre.
  • Adaptative: en función de cómo tratemos el acelerador y cómo sea nuestro estilo de conducción, el 840i se ajusta a nuestra manera de llevarlo y va aprendiendo hasta anticiparse a lo que haríamos.

Toda la potencia llega únicamente a las dos ruedas traseras, que son más anchas que las delanteras (275/30-20 frente a las 245/35-20) controladas por el control de tracción y con el sistema de dirección, que actúa sobre las ruedas traseras también.

Las suspensiones están muy bien elegidas y tienen un excelente equilibrio entre la dureza del muelle y de la amortiguación, además de que no se han pasado haciéndolas demasiado duras. Muchos conductores aman las suspensiones como tablas, pero lo cierto es que en la mayoría de los casos, salvo que rodemos en circuito, son mucho menos eficaces al producir rebotes que restan adherencia.

En cuanto a frenos, su mordiente no está mal y aguantan bien la temperatura, aunque el tacto es algo esponjoso.

Comportamiento: Un gran turismo dominado por la electrónica

La electrónica domina las reacciones de este GT.

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Cuando uno ve el Serie 8 presupone que su comportamiento dinámico va a ser excepcional, pero la sorpresa te la llevas cuando haces un viaje con él y compruebas su elevado nivel de confort. Realmente el BMW 840i es un auténtico gran turismo, un coche en el que cada viaje es una gozada.

Los asistentes a la conducción hacen que sea un coche muy fácil de conducir para cualquier persona, incluso en ciudad, donde la dirección en las 4 ruedas permite que maniobremos en un espacio mínimo. El mayor problema en uso urbano lo tendremos al aparcar en batería. El Serie 8 es muy ancho y, además, sus puertas muy largas, de modo que tendremos que tener espacio suficiente hasta el coche de al lado para podernos subir y bajar de él.

El sistema de dirección total hace que las ruedas traseras viren en sentido contrario a las delanteras a velocidades bajas para hacer más ágiles los giros. A velocidades de autovía, viran paralelamente a las delanteras, de modo que, por ejemplo, al cambiar de carril en un adelantamiento, el coche se desplaza lateralmente con menos inclinación y mayor suavidad.

Básicamente es el mismo sistema que tenemos en un Renault Mégane con 4Control y es muy eficaz para facilitarnos las cosas. Sólo hay una situación en la que su trabajo nos despista un poco y es cuando conducimos de forma sport con los controles activados. Además de los frenos, el ESP de este coche aprovecha el eje trasero direccional para corregir los subvirajes y los sobrevirajes. Si entramos algo colados en una curva, las ruedas traseras nos ayudan a meter el morro dentro, pero en cuanto el sistema detecta que empieza a «irse» de atrás, invierte el giro y eso nos despista porque son reacciones a las que no estamos acostumbrados.

En el circuito de pruebas pudimos sacarle todo el partido.

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En carreteras secundarias se nota mucho el peso, que roza las dos toneladas, con unas enormes inercias, aunque el coche es ágil pese a ello gracias a la suspensión muy bien elegida y al sistema de dirección en las 4 ruedas, además de la potencia del motor biturbo.

A la hora de rodar por autopista y autovía, la confianza que transmite es absoluta. Su único defecto es que apenas da sensación de velocidad, de modo que es mejor usar el limitador o el control de crucero si no queremos pasarnos de los límites legales.

En la pista de pruebas de PTC Escuela en A Pastoriza, pudimos sacarle su quintaesencia y desconectar los sistemas para ver cuáles son sus reacciones naturales, pero también comprobar la eficacia de los mismos a la hora de enfrentarnos a la maniobra de esquiva o la frenada de emergencia, que son coser y cantar para este BMW.

Con los controles desconectados y en una conducción deportiva, el 840i nos ha sorprendido. El eje trasero direccional facilita mucho las cosas para llevar el coche a donde apuntemos con el volante y sorprende su agilidad y precisión, que no tienen nada que ver con las que nos encontramos con los controles activos. Cuando somos nosotros los que tenemos el control (y siempre que sepamos lo que se hace), el BMW 840i es muy obediente, realmente deportivo y preciso, con una herramienta más para llegar al punto de la curva que queremos. Sin embargo, con los controles activos, el BMW corta el más mínimo desmadre y nos frena casi por completo, de forma bastante brusca incluso aunque vayamos en modo Sport Plus.

Esto no es un defecto, en realidad es como deben ser las cosas. Para perder el control de este coche con sus sistemas activos hay que hacer las cosas rematadamente mal, y eso es para lo que están, para mantenernos en lo negro hagamos lo que hagamos.

Equipamiento: Con todo lo que puedas pagar

El equipamiento es muy completo, como no podía ser de otra manera en un coche de este precio.

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Como de costumbre en la marca, el BMW 840i tiene muchas opciones de personalización, no sólo estéticas, también de equipamiento y de rendimiento. La unidad probada añade un buen puñado de euros a la factura final que disparan su precio de partida de poco más de 105.000 euros hasta casi otros 30.000 extras en elementos como el paquete M que añade las llantas de 20 pulgadas, spoiler trasero, los cinturones con la bandera tricolor, las molduras en negro satinado, etc.

También los faros láser (que proporcionan una iluminación excepcional y cuestan algo más de 2.000 euros), la tapicería en cuero integral, las molduras en fibra de carbono para el interior, el paquete de asistentes a la conducción… los sueños no son baratos.

Está claro que por esta cantidad de dinero tienen que darnos mucho y bueno y el Serie 8 cumple. Sus asistentes a la conducción tienen un buen funcionamiento y son precisos a la hora de mantenernos en el carril, ayudarnos en las maniobras de aparcamiento, etc.

En materia de seguridad no hay crítica posible y este BMW Serie 8 equipa todo lo que hay disponible ahora en el mercado, además, con un funcionamiento muy bueno, sin falsas alarmas del control de crucero adaptativo, precisión, etc.

El otro campo de moda en la actualidad, el de la conectividad, también está a un nivel muy alto. El asistente de voz inteligente hace que manejar todos los sistemas sea muy sencillo y es muy intuitivo. Gracias a la aplicacción de My BMW Connected Drive podemos interactuar con el coche y ver en el móvil la imagen de su entorno, geolocalizarlo o comprobar si las ventanillas y puertas están cerradas, por ejemplo. Incluso podremos programar la climatización para que al sentarnos en el coche esté a una temperatura confortable, tanto en invierno como en verano.

El equipo de audio tiene también una calidad excelente y llena de sonido el habitáculo de este Serie 8, para aquellos prefieran escuchar música antes que al 6 cilindros turbo, que es bastante discreto en cuanto a sonido, por cierto.

En definitiva, el nivel de equipamiento y las posibilidades de personalización son acordes con el tipo de coche y el rango de precio en el que nos estamos moviendo.

Consumo: Eficiente... si quieres

Los consumos a velocidades legales son muy ajustados.

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Uno se espera tener que ir parando cada 200 km a llenar un depósito de sólo 68 litros cuando éste tiene que alimentar el motor de 340 CV con doble turbo de un coche que pesa 2 toneladas y que tiene unas ruedas como rodillos. Nada más lejos de la realidad. Con un sólo depósito, este Gran Turismo recorre fácilmente más de 700 km, siempre que no nos pese el pie derecho y nos mantengamos a los máximos legales.

Salvo en ciudad, donde el consumo homologado es de 9,1 l/100 km y se va hasta los 10,2 l/100 km de gasto real, los consumos del BMW 840 i sorprenden por lo bajos que son, teniendo en cuenta sus prestaciones, peso y porte.

La cifra oficial de consumo en carretera es de 6,4 l/100 km, que se pueden obtener si nos lo proponemos, aunque lo normal es que nos movamos en el entorno de los 7 l/100 km en tráfico real, a los máximos legales y con algún adelantamiento.

Si subimos la velocidad máxima hasta los 120 km/h en autovía, el consumo medio ha sido de sólo 7,5 l/100 km, una cifra muy buena y que deja claras la eficiencia de su motor y la buena aerodinámica.

Rivales: Rivales del BMW 840 i 2020

Vehículo

Bmw 840iA

Lexus LC 500h Sport +

Ford Mustang Fastback 5.0 Ti-VCT Bullit

Jaguar F-Type Coupé 2.0 I4 R-Dynamic Aut. 300

Precio Desde
114.600 €
Desde
135.199 €
Desde
56.400 €
Desde
76.632 €
Combustible Gasolina Híbrido Gasolina Gasolina
Cambio 8 marchas 10 marchas 6 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 340 359 460 300
Aceleración 0-100 km/h (s) 5,3 5,0 - 5,7
Consumo Medio (l/100 km) 7,4 6,5 12,4 8,1
Emisiones CO2 (g/km) 165 148 287 184

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