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Prueba del Audi SQ2 2019

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08 de octubre, 2019

Esta vez toca examinar uno de esos coches que tiene poco de racional. Tiene cuerpo de SUV y es compacto, pero no está diseñado para arrasar fuera del asfalto o en las ciudades sino para dejar atrás a muchos deportivos. Así es el Audi SQ2 2019.

Audi tiene una de las gamas más completas del mercado, tanto por la variedad de modelos en prácticamente todas las categorías como por rango de prestaciones. El Audi Q2 de esta prueba está en entre los más prestacionales y pertenece a la familia S de Audi y, aunque se especula con la llegada de un RS, este Audi SQ2 es el más potente de la gama.

Con sus 300 CV es uno de los modelos de su categoría más potentes del mercado y sus prestaciones son de primer nivel. Su tracción total garantiza una motricidad máxima y la electrónica permite que conductores de cualquier nivel puedan rodar muy rápido con él. El comportamiento dinámico del Audi SQ2 está claramente marcado por los asistentes electrónicos, que no son desconectables aunque sí poseen varias leyes de funcionamiento. Esto es bueno y malo a la vez. Bueno porque es seguro y eficaz, malo porque resulta poco emocionante y demasiado artificial.

Me ha gustado mucho su discreción, aunque para muchos puede que esto sea un defecto y consideren que, con lo que se paga de más por este S frente a un Q2 normal, bien podrían haberse esmerado en diferenciarlo. Apenas las llantas, las salidas de escape cuádruples y las enormes entradas de aire delanteras lo diferencian del Q2 diésel que probamos hace unas semanas.

¿Es el Audi SQ2 un verdadero GTi?

Con 300 CV el abanico de rivales de este Audi SQ2 es bastante reducido, con apenas media docena de rivales. Por prestaciones y velocidad se podría considerar un verdadero GTi, pero por sensaciones está algo lejos de lo que uno se encuentra en un Civic Type R o en un Peugeot 308 GTi, mucho más ligero y ágil que este Audi.

Para ser justos, entre sus rivales he buscado modelos de potencia similar, pero también con carrocería SUV y, aunque el Cupra Ateca es más grande, su precio es muy competitivo y sus prestaciones perfectamente equivalentes, lo mismo que sus acabados, calidad percibida y tecnología, así que el español me parece una compra más inteligente, pero en este tipo de coches puede más la pasión que la razón, y al Cupra le falta ese caché que se le presuponen a los anillos.

Los otros rivales son el BMW X2 M35i con el motor de 305 CV y el Mercedes GLA 45 4Matic, que se desmarca con 85 CV más que el Audi. Son modelos bastante similares en cuanto al espacio interior y configuración mecánica, todos ellos con motores transversales y sistemas de tracción total de reparto variable, con masas y distribución de pesos muy parecidos.

Frente a ellos, el Audi Q2 adolece ya de cierta veteranía al ser el que más tiempo lleva en el mercado. El X2 y el GLA tienen un diseño más fresco y algunos detalles de equipamiento (sobre todo en el apartado multimedia) más evolucionados, pero si hablamos de prestaciones y comportamiento están muy a la par. Obviamente, los 85 CV extra del Mercedes se notan, pero también la diferencia de precio.

Nuestra valoración: 7,5

Diseño 8

Motor 9

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Prestaciones
  • Consumos a ritmos legales
  • Imagen

Mejorable

  • Comportamiento artificial
  • Dureza de suspensiones
  • Sujeción lateral de asientos

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Más discreto que sus prestaciones

El S Q2 es bastante discreto para sus prestaciones.

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Mientras que en un Honda Civic Type R o en un Renault Mégane R.S. nos encontramos con profundos cambios estéticos frente a los modelos “normales” de los que derivan, o incluso Audi hace preparaciones espectaculares en sus RS, este SQ2 resulta bastante discreto y aquí hay las dos vertientes en cuanto a gustos.

Hay quien opina que, ya que te gastas una cantidad considerable en estas versiones de altas prestaciones, deben estar claramente diferenciadas y ser espectaculares. En el lado opuesto está el que prefiere pasar inadvertido y sólo él saber lo que tiene debajo del pie derecho y del asiento. A mí me tira más la segunda forma de pensar, pero esto es cuestión de gustos. Lo que está claro es que, si el punto de partida es bueno y gusta, modificarlo sólo hace subir los costes y el riesgo de dejar de gustar a los que ya seduce.

Aquí no hay pasos de rueda sobredimensionados ni spoilers ni nada que diferencie demasiado este SQ2 de un Q2 con paquete S-Line. Las principales diferencias están en las llantas (de 19 pulgadas y calzadas con unos neumáticos 235/40-19), el parachoques delantero con un faldón más prominente y repleto de entradas de aire y un parachoques trasero con una especie de difusor inferior en el que dejar espacio para las 4 salidas de escape, que personalmente no me atraen demasiado y recargan mucho la zaga, además de hacer que el coche parezca más estrecho.

El frontal es la parte más llamativa con la calandra enmarcada en negro satinado que hace que parezca más grande, lo mismo que las tomas de aire inferiores, necesarias para la refrigeración de los radiadores de aire y los frenos delanteros.

Los faros son full led adaptativos y tienen un buen rendimiento lumínico, algo básico en un coche de estas prestaciones con el que apetece perderse por carreteras viradas. También son led las luces traseras.

Interior: Colorido con rombos

Los asientos dan un poco de color a un interior austero pero bien ejecutado.

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Si fuera manda la discreción, dentro se podría decir que también, salvo por los asientos, que son muy cómodos, con buena ergonomía y llamativos gracias a la parte central en color granate con las costuras en rombo. Excelentes, aunque se podría mejorar el apoyo lateral de la espalda.

El volante deportivo y achatado (qué manía de no hacerlos redondos… está claro que puede más “la galería” que el ser realmente eficaz) es la otra diferencia respecto al resto de modelos Q2. Todo lo demás es lo mismo que nos encontramos en sus hermanos menos motorizados.

Las plazas delanteras son muy buenas y ante ellas se presenta un salpicadero que da muy buena impresión en cuanto a calidad percibida, pero en el que rechina la pantalla del sistema multimedia, que todo el mundo acaba tocándola para asegurarse de que no es retráctil. Parece una tablet ahí plantada.

El cuadro de instrumentos es completamente digital y muestra mucha información y de forma clara. Se ve complementado por el Head Up Display, que es de los de pantalla retráctil y que hace un molesto ruido cuando se pliega y despliega después de haber tenido el coche aparcado al sol.

Para darle un toque de color a un diseño muy sobrio, la cenefa que recorre la cintura del salpicadero y los bordes de la consola central están iluminados (puedes verlo en la galería de fotos) y dan un toque de color muy acogedor por la noche.

Las plazas traseras son sólo correctas. Si el conductor mide 1,85 m, detrás de él no podrá ir nadie que supere el metro setenta y cinco sin ir clavando las rodillas en el respaldo. La cota de anchura tampoco es para tirar cohetes y la banqueta es algo corta. No son buenas noticias, pero es que en esta categoría son todos así, de manera que está en la media, ni mejor ni peor.

El maletero tiene una buena capacidad y formas muy regulares que hacen que sea muy aprovechable. Si necesitamos más espacio podemos abatir los respaldos traseros de forma sencilla.

Motor: Como un martillo

El motor turbo y la tracción Quattro marcan el temperamento del SQ2.

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El corazón de este Q2 es el conocido 4 cilindros turbo de 2 litros que en esta configuración rinde 300 CV y que destaca especialmente por una curva de par que es prácticamente plana desde poco más allá de las 1.500 rpm. ¿Qué significa esto? pues que entre 1.500 y casi 5.000 rpm el empuje al pisar el acelerador es igual de contundente.

Las aceleraciones y las recuperaciones son excelentes gracias a ese par motor tan generoso. Este Audi SQ2 cuenta también con un elaborado sistema de escape deportivo y suena bien incluso en el modo más discreto.

Los 300 CV se reparten al suelo a través de un sistema de tracción total con un “diferencial” central multidisco que varía el par entre ambos ejes según las necesidades o según el modo de conducción que tengamos seleccionado.

La caja de cambios de 7 marchas cuenta con rueda libre que nos ayudará a reducir el consumo cuando llaneemos a velocidad de crucero.

El Drive Mode Select nos permite elegir entre varias personalidades para el Audi SQ2. Si elegimos el modo Efficiency, el sistema de tracción Quattro desacopla el eje trasero para reducir las pérdidas por arrastre y la caja de cambios busca el desarrollo más largo posible y acciona la rueda libre cuando levantamos el pie del acelerador con suavidad.

Si elegimos el extremo opuesto, Dynamic, el sistema de tracción total manda más par al eje trasero, la caja de cambios busca la marcha de mayor rendimiento del motor y hace los cambios más rápidos y bruscos. Además, el control de estabilidad también favorece una dinámica más viva.

Además de todo esto, el SQ2 dispone del sistema que frena las ruedas del lado interior de las curvas para reducir el subviraje y que el coche entre con más agilidad en las curvas. Esto hace sufrir bastante los frenos y tiene otras desventajas como que el tacto del pedal de freno varía y cuando está actuando el sistema, como hay presión en el circuito, apenas un roce en el pedal se transforma en una brusca frenada. Dentro notamos que está actuando porque notamos ligeros toques de freno en el volante y porque, si llevamos la música apagada, se oye claramente el click de las electroválvulas del grupo hidráulico trabajando.

Comportamiento: Asistido electrónicamente

El Audi SQ2 está completamente dominado por los controles electrónicos.

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Llegamos al punto que es la verdadera razón de ser de este Audi, las prestaciones y el rendimiento dinámico y aquí hay que quitarse el sombrero ante los ingenieros que han desarrollado… los asistentes electrónicos, que enmascaran por completo las limitaciones del chasis.

Pocos coches de esta potencia son tan fáciles de conducir como este Audi Q2 de 300 CV, eso sí, a costa de un trabajo constante de los asistentes electrónicos, lo cual le quita mucho sabor. Es como comerse una ensalada completa sin aliñar. Sanísima y llena de nutrientes, pero insípida.

En ciudad es un coche muy fácil de conducir porque es compacto, por su cambio automático y porque la dirección es muy rápida y gira mucho (dos vueltas de volante entre topes). Lo que ya no lleva tan bien es pasar por los baches, tapas de alcantarilla y bandas reductoras de velocidad, donde la suspensión es muy seca, especialmente el eje trasero, que produce unos molestos rebotes. Parte de la culpa es de unas llantas de 19 pulgadas con neumáticos de perfil muy bajo que apenas absorben las irregularidades del firme.

En autopista resulta mucho más cómodo, siempre que no vayas por la A66 o la A52, ideales para hacerte saltar los empastes y para hacer ricos a los fisioterapeutas de Zamora y León. En curva rápida pisa con mucho aplomo y transmite mucha seguridad.

En zonas de montaña y carreteras secundarias es donde más vamos a disfrutar con él. La dirección es muy precisa, la motricidad muy eficaz y los sistemas electrónicos hacen que nos sintamos pilotos expertos. El sistema que nos frena las ruedas interiores de la curva evitará la mayoría de los subvirajes, el control de tracción evita que perdamos rueda aunque pisemos el acelerador como un elefante y antes de tiempo a la salida de los giros, el de estabilidad evitará casi cualquier desmadre… en fin… eficaz y aburridísimo.

En el circuito de pruebas queda claro que es un coche muy eficaz en cuanto miras los tiempos, pero las sensaciones (salvo la aceleración, que te pone los pelos de punta cuando te clava contra el respaldo) son un poco insulsas porque al final acabas conduciéndolo a lo burro, pisando el gas a fondo sin contemplaciones, jugando poco con las masas…

No sé lo que durarán las pastillas y discos de freno en este coche, porque en cuanto avivas un poco el ritmo están trabajando constantemente para mantener al SQ2 por donde apuntas con el volante, que básicamente es lo único que te tenemos que hacer bien.

La maniobra de esquiva a 80 km/h con el SQ2 es sencilla, pero también está trabajando desde el primer volantazo toda la electrónica. Lo bueno es que nos mantiene en la trayectoria, aunque nos frena bastante.

La frenada de emergencia desde 140 km/h la salva con unas buenas distancias de detención y aguantan bien las intentonas en cuanto a temperatura.

En resumen, el Audi SQ2 es un deportivo eficaz y en el que cualquiera puede rodar bastante rápido con seguridad, pero desde el punto de vista de las sensaciones y el disfrute al volante, si tienes algo de sensibilidad, es poco agradecido.

Equipamiento: La potencia tiene un precio

El cuadro de instrumentos digital es casi un estándar en la actualidad.

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Uno de los apartados en el que más se nota el paso del tiempo en el Q2 es el sistema multimedia, que no dispone de un control por voz tan eficaz como el MBUX de Mercedes ni las posibilidades de interacción mediante Apps con nuestro smartphone como otros rivales más recientes. Eso sí, el equipo de audio tiene un sonido de excelente calidad y es compatible con Apple Car Play y Android Auto.

Por lo demás, el Audi SQ2 está dotado hasta el techo, algo lógico, si tenemos en cuenta que es un tope de gama y que el precio base ronda los 55.000 euros, a los que habría que añadir los extras que deseemos de personalización.

En materia de ADAS (asistentes avanzados a la conducción) está bien pertrechado y dispone de control de crucero adaptativo, sistema de mantenimiento en el carril, sensores de ángulo muerto, cámara con asistente de aparcamiento, alerta de fatiga del conductor… no echaremos nada en falta.

Si hablamos de confort tampoco echaremos de menos nada y contaremos con todo lo necesario, como puedes ver en la lista detallada de la ficha técnica adjunta. En ella se muestra todo lo que trae de serie y el precio de las opciones.

Consumo: Mejor que muchos utilitarios

Los consumos son buenos para un coche de este nivel de prestaciones.

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Este cuatro cilindros sobrealimentado del grupo VW destaca, además de por sus prestaciones, por su rendimiento. Pese a tener que arrastrar una carrocería poco aerodinámica, la tracción total y unos neumáticos de bastante sección, los consumos son menores que en muchos utilitarios más pequeños y con menos potencia.

El truco está en parte en el gran par motor de esta mecánica, que permite utilizar marchas muy largas y llevar el motor muy poco revolucionado.

En ciudad es donde más se dispara la cosa, dejando un consumo real durante la prueba de 10 l/100 km en lugar de los 9,1 l/100 km declarados por el fabricante.

En carretera, con cruceros entre 70 y 100 km/h y una conducción normal, el consumo medido ha sido de 6,5 l/100 km, muy cercano al oficial de 6,2 l/100 km que se puede conseguir si nos esforzamos un poco y sacamos más partido de la rueda libre.

En autopista a 120 km/h el consumo medio ha sido de 7,5 l/100 km, un buen dato.

Con estos consumos y un depósito de 55 litros, es fácil lograr autonomías de 700 km en el Audi SQ2.

Rivales: Rivales del Audi SQ2 2019

Vehículo

Audi SQ2 TFSI quattro S tronic 221kW

Bmw X2 M35i

Mercedes-benz GLA AMG 45 4Matic 7-DCT

Cupra Cupra Ateca 2.0 TSI 300 DSG 4Drive

Precio Desde
54.728 €
Desde
58.050 €
Desde
71.750 €
Desde
45.550 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 7 marchas 8 marchas 7 marchas 7 marchas
Potencia (CV) 300 306 381 300
Aceleración 0-100 km/h (s) 4,8 4,9 4,4 5,2
Consumo Medio (l/100 km) 7,2 6,8 8,5 7,4
Emisiones CO2 (g/km) 163 154 193 168

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