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Prueba del Audi Q8 50 TDi 2018

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11 de abril, 2019

Sometemos a examen al Audi Q8, tal vez el SUV de lujo con aspecto de coupé más proporcionado y elegante del mercado. En esta ocasión el elegido es el motor diésel con el sistema de baja hibridación de 48 voltios que le permite obtener al etiqueta Eco pese a su potencia, tamaño y emisiones. Vamos a ver lo que da de sí.

Cuando en el 2005 SsangYong presentó su Aktyon muchos encontraron aquella especie de todo terreno con línea de coupé un engendro espantoso. Tres años más tarde BMW lanzó el primer BMW X6 y eso de los SUV coupé adquirió un caché que ha llevado a Mercedes a ofrecer lo mismo en su catálogo y ahora es Audi la que ha acabado por entrar en la guerra de los SUV de aspecto coupé con el modelo que probamos hoy aquí, el Audi Q8.

Su nombre confunde a muchos y la mayoría piensa que el Q8 es más grande que el Q7. La verdad es que lo más razonable sería que el Q7 fuese algo así como el SUV del Audi A7 y el Q8 el del Audi A8, pero es justo lo contrario. El Audi Q8 es casi 10 cm más corto que el Q7 y 3 cm más bajo. Precisamente esa menor altura y ser casi 3 cm más ancho es lo que hace que el coche de esta prueba tenga un aspecto más deportivo y que impresione bastante al verlo. Una de las claves del diseño de un automóvil son las proporciones. Ser más corto, más ancho y más bajo es la clave para darle esa imagen de coche deportivo con cierto aire coupé.

¿Es mejor el Audi Q8 que el BMW X6 o el Mercedes GLE Coupé?

La estética es cuestión de gustos y prefiero reservarme los míos sobre los GLE Coupé y BMW X6 y centrarme en aspectos más objetivos. El Audi Q8 tiene una enorme ventaja frente a los modelos de Mercedes y BMW y es que han logrado mantener un excelente espacio interior pese a buscar esa estética deportiva. Sí, pierde la posibilida de llevar a 7 pasajeros como el Audi Q7, pero cinco pueden viajar con un buen nivel de confort en él y con un buen maletero, algo que no pueden decir el X6 o el GLE Coupé, cuyas plazas traseras se ven muy penalizadas por su diseño.

A nivel dinámico también el Audi Q8 está entre lo mejor (siempre que no salgamos del asfalto) gracias a un buen reparto de pesos, una buena geometría de las suspensiones y un bien equilibrio en su calzado. Mientras que en BMW y Mercedes insisten en montar neumáticos más anchos en el eje trasero que en el delantero pese a que estos coches tienen más peso sobre el eje delantero, el Q8 monta exactamente la misma medida en las cuatro ruedas, muy de agradecer, sobre todo los días de lluvia.

Otro punto a favor del Q8 está en su sistema de baja hibridación de 48 voltios. La reducción del consumo no es lo más importante en realidad sino el hecho de poder disfrutar de la etiqueta Eco.

Sólo hay un aspecto en el que el Audi Q8 me ha parecido estar por detrás de sus rivales y es en el cuidado puesto en los materiales y el diseño del interior. Por la noche es muy bonito gracias a las filigranas de la luz ambiental led, pero por el día es demasiado sobrio y se abusa en exceso del plástico negro brillante, un material que ni es noble ni práctico (es imposible no tenerlo permanentemente sucio con huellas dactilares o polvo, produce destellos cuando el sol incide sobre él…) ni duradero (se raya con facilidad).

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 8

Interior 6

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Diseño atractivo
  • Comportamiento para su tamaño
  • Iluminación

Mejorable

  • Tamaño de las llantas
  • Demasiado plástico "negro piano"
  • Peso

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Más proporcionado que sus rivales

El Audi Q8 es más atractivo que el X6 o el GLE Coupé.

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Como decía al principio, las proporciones son las que determinan en gran medida el aspecto de un coche y pese a ser un SUV, este Q8 no es demasiado alto y sus casi 2 metros de ancho y cortos voladizos hacen que tenga una aspecto muy sport sin necesidad de que el techo vaya muy tendido en la parte trasera.

Aristas muy marcadas, pasos de rueda abultados y unas enormes llantas terminan de reafirmar esa apariencia de coche deportivo que se confirma aún más al abrir las puertas y ver que sus ventanillas no tienen marcos.

El frontal impresiona por su anchura y por la forma de su calandra, muy marcada y de grandes dimensiones en la que se integran la cámara de infrarrojos para el sistema de visión nocturna y los sensores de los dispositivos de asistencia avanzada a al conducción.

Los faros son muy rasgados y proporcionan una excelente luz gracias a su tecnología full led con función de luz de carretera adaptativa de impecable funcionamiento.

En la vista lateral la vista se nos clavará en las enormes llantas de 22 pulgadas de diámetro (con neumáticos 285/40-22) y en la elegante silueta de la línea de cintura y los cristales sin marcos. También los pasos de rueda ensanchados e inspirados en los del mítico Audi Quattro le dan un punto picante al diseño del Q8.

Las puertas son de gran tamaño y dejan un cómodo acceso al interior, pero no estaría mal que, ya que no tienen marcos en las puertas, las ventanas bajasen más al abrir la puerta. Los cristales sin marco no se ven bien y es fácil darse con su canto sin querer. Para colmo, el pico de la ventana delantera a mí me queda justo a la altura de la cara.

La parte trasera está presidida por una enorme luminaria que se extiende de lado a lado y que al iluminarse hace que este coche sea muy visible y llamativo. Para conseguir que sea toda vía más un punto de atracción para nuestros ojos, cada vez que nos acercamos al Q8 o desbloqueamos su puertas se ejecuta un juego de luces digno de la mítica fuente del Bellagio de Las Vegas.

Los ajustes y acabados son muy buenos y el Audi Q8 deja claro desde el primer instante que lo que tenemos ante los ojos es un coche de lujo.

Interior: Sobriedad con luces

En el interior se abusa demasiado del plástico negro brillante tipo “madera de piano”.

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Al abrir las puertas nos encontramos con un interior que nos resultará muy familiar ya que cuenta con muchas de las soluciones presentadas en el Audi Q8, como las pantallas hápticas del sistema multimedia y del módulo de climatización. También el cuadro de instrumentos es similar al de otros modelos de Audi.

La unidad de pruebas tiene una combinación de colores que no me termina de encajar. La carrocería es verde metalizada y dentro predomina el color gris en el salpicadero, paneles de puerta, enmoquetado, volante… incluso las molduras de madera tienen ese tono. Sin embargo, los asientos son de color tabaco, como los reposabrazos de las puertas y, por si no llega con colores, el más aburrido de todos: el negro piano… de plástico. Demasiados colores que no combinan nada bien ni entre ellos ni con la carrocería.

Un detalle que me ha decepcionado en cuanto a la calidad de los materiales del interior (algo que no es exclusivo de este Audi) es, precisamente el plástico negro piano. En el panel que está sobre la guantera frente al copiloto, este Audi Q8 tenía el plástico como velado. Al principio pensé que era grasa de algún producto de limpieza o como si estuviese empañado, pero tras intentar limpiarlo me da más la sensación de que el problema es que el adhesivo de montaje que tiene por la otra cara penetra demasiado en el material y altera el acabado de la cara que queda a la vista.

Los asientos son muy cómodos en todas las plazas y tienen una banqueta muy larga que ayuda a reducir la fatiga en los viajes largos a los que tenemos cierta estatura. El puesto de conducción está muy bien resuelto desde el punto de vista de la ergonomía y uno se encuentra muy cómodo a sus mandos desde el primer momento, con los mandos muy a mano y fáciles de manejar.

Las plazas traseras son muy amplias y sus asientos se pueden regular tanto longitudinalmente como la inclinación del respaldo. También la altura al techo es generosa y no habrá problemas para las cabezas de los más altos, algo que no se puede decir de muchos de sus rivales.

Por la noche la iluminación ambiental consigue crear un ambiente de lo más acogedor. Unas finas tiras led perfilan todos los bordes del salpicadero, paneles de puerta y umbrales. Podemos elegir entre varios tonos e intensidades de iluminación y gracias a ello al final resulta que es más alegre y acogedor por la noche que por el día.

El maletero tiene una buena capacidad, unas formas muy regulares y un acceso muy cómodo gracias al amplio portón, pero se echan de menos más argollas y elementos para poder fijar la carga cuando no lo llevamos todo lleno y metido con calzador.

Motor: Eficiciencia de 48v

El motor diésel de 286 CV mueve muy bien este coche y con unos consumos muy razonables.

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No, no es un 5 litros aunque se llame 50 TDi. Como a partir de ahora los coches van a ser híbridos o eléctricos, en Audi se han adelantado y han preferido desvincular sus denominaciones de una cilindrada que no sería real. Aquí lo que tenemos es un motor V6 diésel de 3 litros sobrealimentado y asistido por un sistema de baja hibridación de 48 voltios.

Este sistema lo que consigue principalmente es que Audi haya logrado la catalogación de este vehículo como Eco por las autoridades de diferentes países europeos, entre ellos por la DGT española, lo cual le otorga determinados privilegios.

Esto lo logra gracias a que el Audi Q8 apaga el motor de combustión en determinadas condiciones de circulación mientras el coche rueda, como si se tratase de un híbrido “de verdad”.

El sistema de 48 voltios sustituye el alternador y el motor de arranque por una máquina eléctrica reversible que funciona como motor cuando recibe corriente de la batería de 48 voltios y como generador cuando es arrastrado por el movimiento del coche o por el motor de combustión.

Cuando funciona como motor es capaz de poner en marcha la mecánica de combustión y, además, proporcionarle algo más de par y ayudarle en las situaciones en las que los motores térmicos tienen menos rendimiento: en las transiciones cuando aceleramos.

Su potencia de arranque también se aprovecha para que se pueda apagar el motor mientras el coche circula en rueda libre, reduciendo así los consumos y haciendo mucho más eficaz el sistema de start & stop.

El sistema de transmisión consta de una caja de cambios automática de 8 marchas con rueda libre, bloqueo del convertidor de par y varias leyes de funcionamiento en su gestión electrónica. Para completarlo se une a un sistema de tracción total con reparto de par variable entre ambos ejes en función de las necesidades y de la motricidad de cada rueda. Es muy eficaz y hace que podamos aprovechar toda la adherencia disponible en cada situación, pero no creas en los milagros: si no hay un mínimo de adherencia la tracción total no sirve de nada.

Aunque no tenemos reductora, entre la tracción total y la posibilidad de alterar la altura libre al suelo gracias a la suspensión neumática, el Audi Q8 puede permitirse algunas excursiones campestres, pero no te lo creas demasiado si equipas las llantas de esta unidad de pruebas. Su perfil es muy bajo y son unos neumáticos pensados para circular sobre asfalto. Tratar de ir con ellos por un camino muy roto es como intentar caminar con tacones de aguja sobre un suelo adoquinado.

Otro de los refinamientos tecnológicos que nos encontramos en el Audi Q8 es que dispone de dirección en las cuatro ruedas. El eje trasero cuenta con un mecanismo eléctrico que hace virar las ruedas traseras en función de las necesidades. En maniobras y curvas lentas, las ruedas traseras viran en sentido contrario a las delanteras para reducir el radio de giro y que el eje trasero ayude al delantero a entrar en los giros y reducir el subviraje.

A velocidades más elevadas, las ruedas traseras viran en la misma dirección que las delanteras para reducir la guiñada y que los desplazamientos laterales no provoquen tanto balanceo y los cambios de carril sean más seguros. Se trata del mismo sistema que podemos encontrar en un Renault equipado con 4Control y que ya tenían algunos deportivos y berlinas japonesas hace un cuarto de siglo, pero que ahora se está extendiendo entre coches de gama alta y altas prestaciones como Porsche, BMW, etc.

Su funcionamiento es muy bueno y dota de una agilidad inusual al Audi Q8, que se lleva como si fuese mucho más compacto y ligero de lo que en realidad es.

Comportamiento: Mejor de lo esperable

En los apoyos fuertes mantiene la compostura y el eje trasero direccional ayuda a darle agilidad.

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Con un peso en orden de marcha que se pasa claramente de las dos toneladas y semejantes dimensiones, el Audi Q8 debería ser más un elefante que una gacela, pero gracias a la cantidad de gadgets como la dirección en los dos ejes, la suspensión neumática con balonas de triple cámara, unas buenas geometrías de suspensiones y una correcta elección de los materiales en zonas estratégicas para mantener el centro de gravedad lo más bajo posible, el Q8 va mejor de lo esperable.

En ciudad es un coche muy cómodo y, aunque su tamaño impone, la direccionabilidad de las ruedas traseras permite que maniobre en espacios donde un coche medio metro más pequeño no es capaz. El cambio automático, los asistentes de aparcamiento o el sistema de asistencia de conducción en atascos hace que sea muy fácil de conducir y, sobre todo, que apetezca conducirlo.

En carreteras viradas es más ágil de lo que uno pueda pensar. El eje trasero nos ayuda a redondear los giros y apenas subvira, pero está claro que el peso es el que es y hay que tenerlo en cuenta porque sus inercias son elevadas y, sobre todo, los frenos se agotan.

Parte de este equilibrio de reacciones hay que agradecérselo a que, aunque va calzado con unos rodillos enormes, son de las mismas dimensiones en todas las ruedas, de modo que podemos usar las transferencias de masas y modificar el reparto de pesos dinámicamente a nuestro antojo con reacciones naturales y, sobre todo, que en condiciones de lluvia sus reacciones sean seguras.

Sus 286 CV lo mueven con mucha agilidad y tiene unas aceleraciones y recuperaciones muy buenas.

Aunque en tramos de montaña y vías secundarias va muy bien, está claro que es un coche pensado para viajar por autopistas y autovías con un confort de marcha muy elevado y haciendo que los kilómetros caigan sin que la fatiga nos moleste. Las curvas rápidas las traza con absoluta seguridad y los cambios de carril no provocan apenas balanceo.

En el circuito de pruebas sus resultados son también muy buenos, sobre todo en la maniobra de esquiva, donde la ayuda del eje trasero direccional se nota y se puede apreciar lo bien calibrado que está el sistema de control de estabilidad, que trabaja de forma impecable.

La frenada de emergencia se realiza en unas buenas distancias, pero los frenos tienen que pelear con unas masas enormes y el calor hace mella en ellos en los sucesivos intentos.

No he querido arriesgarme a cortar un neumático y quedarme tirado en medio de una pista, así que no he querido probar este coche fuera del asfalto más allá de caminos en muy buen estado o alguna zona para posar para las fotografías. Tampoco el faldón delantero y el trasero ni su altura libre al suelo son los ideales para hacer una conducción 4×4, no nos equivoquemos, nadie compra un coche así para usarlo como un todo terreno, como mucho para llegar a una caballeriza, arrastrar un remolque, ir a la nieve… y para eso sobra con unos buenos neumáticos y la tracción total.

Equipamiento: El límite es alto

El equipamiento es muy completo y en él destaca el excelente rendimiento de los faros matrix led.

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En esta categoría hablar de equipamiento es siempre nombrar una interminable lista de dispositivos, opciones, extras… la verdad es que configurar un coche de este nivel requiere de varias horas de estudio de nuestras prioridades y gustos para saber lo que elegimos.

Además de ser un coche de lujo, es de los más recientes, así que el Audi Q8 cuenta con la última generación de asistentes electrónicos de todo tipo, desde los destinados a velar por nuestra seguridad (los denominados ADAS por sus siglas en inglés) hasta la forma en la que manejamos las distintas utilidades presentes en él, lo que se conoce como HMI o interfaz hombre-máquina.

En materia de ADAS disponemos de todo: control de crucero adaptativo, limitador de velocidad, asistentes de mantenimiento en el carril, asistente de conducción en atascos, alerta de ángulo muerto y de tráfico cruzado… incluso dispone de cámara de infrarrojos con función de conducción nocturna y alerta de presencia de peatones.

Asientos ventilados y calefactados con infinidad de reglajes y función de masaje, climatizador independiente para cada plaza delantera y para las traseras, techo panorámico, un equipo de sonido de alta fidelidad firmado por Bang & Olufsen… también en cuanto a confort disponemos de todo lo imaginable (echa un vistazo a la lista de equipamiento de la ficha técnica adjunta).

La conectividad también es otro de los puntos fuertes y sólo hay un aspecto en el que el Audi Q8 no puede rivalizar con los que en este momento son los que más por delante del resto están: Mercedes con su MBUX y el excepcional funcionamiento de su sistema de manejo mediante comandos de voz. También lo tiene el Q8, pero no es tan eficaz como el de Mercedes y requiere de órdenes mucho más prefijadas y menos intuitivo.

En defensa del Audi, el manejo de las diferentes funciones a través de sus pantallas táctiles y hápticas es también muy cómodo y, además, sus gráficos y sus menús tienen están muy bien desarrollados y facilitan mucho las cosas. Pese a la enorme cantidad de accesorios y complejidad del sistema, en apenas media hora ya dominamos su uso.

Consumo: Pesan las ruedas

Los consumos son muy buenos para un coche con este tamaño y peso y lastrado con semejantes rodillos.

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Aunque los consumos de este Audi son muy buenos para su tamaño, peso y, sobre todo, los enormes rodillos que lleva, lo más llamativo es la enorme autonomía que tiene gracias a sus 85 litros de capacidad del depósito, con los que es fácil superar los 1.000 km sin repostar.

El sistema híbrido de 48 voltios es muy práctico para ahorrar en ciudad y cuando vamos por carreteras secundarias ya que en estas condiciones de circulación hay muchas ocasiones en las que el motor diésel se apaga mientras rodamos en rueda libre.

Con ello, el consumo real en ciudad del Audi Q8 durante la prueba ha sido de 8 l/100 km, aceptablemente cerca de los 7 l/100 km que homologa.

En carretera se pueden conseguir con cierta facilidad los 6,4 l/100 km homologados, siendo la media en un uso normal de 6,6 l/100 km.

En autopista a 120 km/h reales, el consumo medio ha sido de 7,1 l/100 km, nada mal para este mastodonte.

Rivales: Rivales del Audi Q8 50 TDi 2018

Vehículo

Audi Q8 50 TDI quattro tiptronic

Bmw X6 xDrive 30dA

Mercedes-benz GLE Coupé 350d 4Matic Aut.

Audi Q7 50 TDI Black line quattro tiptronic

Precio Desde
84.837 €
Desde
82.050 €
Desde
84.500 €
Desde
83.704 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 8 marchas 8 marchas 9 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 286 258 258 286
Aceleración 0-100 km/h (s) 6,3 6,7 7,0 6,3
Consumo Medio (l/100 km) 6,6 7,0 7,8 6,6
Emisiones CO2 (g/km) 172 183 205 173

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