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Prueba del Audi Q2 30 TDi automático 2019

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07 de mayo, 2019

El Audi Q2 se ha puesto al día recientemente y, además, con un cambio de denominación en sus mecánicas que tiene un poco despistado al público. Hemos elegido la versión 30 TDi para probar todas sus mejoras y ver si sigue estando en lo más alto del segmento SUV-B frente a sus nuevos rivales.

Audi apenas tenía enemigos a su nivel cuando presentó el Audi Q2 hace apenas dos años, pero la categoría de los SUV pequeños ha explotado en este tiempo, pasando de ser un mercado de nicho a ser casi el más importante, repleto de rivales bien armados. La marca alemana ha implantado un nuevo formato para sus denominaciones y lo que en 2017 probábamos como Audi Q2 1.6 TDi hoy lo llamamos Audi Q2 30 TDi.

El motivo tiene su lógica: en la actualidad, la potencia no va tan ligada a la cilindrada como a otras tecnologías como la sobrealimentación o la hibridación, de modo que en las nomenclaturas de la marca hacen referencia a su nivel de potencia y no a su cilindrada. En este caso, el número 30 indica que este motor está entre los 81 y los 96 kilowatios (entre 110 y 130 CV).

Tras esta prueba, me ha sorprendido ver cómo los nuevos sistemas de control de las emisiones han restado mucho brío a la respuesta del motor. Aunque su potencia oficial es la misma y no varían las cifras oficiales, este Audi Q2 30 TDi me ha parecido más remolón que en su día el 1.6 TDi, especialmente en las recuperaciones.

El Audi Q2 frente a sus rivales

El segmento de los SUV B es el que más apogeo tiene en este momento y al pequeño Audi no paran de salirle rivales por todas partes, incluso en su propia familia, con el VW T-Roc, que se beneficia de un diseño algo más moderno que ha permitido integrar mejor elementos como la pantalla multimedia, que en el Q2 se ve algo anticuada, plantada como un postizo en medio del salpicadero.

Con los BMW X1, X2 y Mercedes GLA posicionados más cerca del segmento C que del B, el principal rival del Q2 es precisamente el T-Roc, con el que comparte plataforma y mecánicas. La ventaja para el Audi está más en la imagen de marca y en la calidad de algunos acabados que en aspectos técnicos.

El Hyundai Kona es otro de sus rivales más fuertes. Técnicamente está a un nivel que no tiene nada que envidiar al Audi, pero el coreano no puede competir con el alemán en cuanto a imagen de marca, sobre todo en un mercado como el español, en el que Audi es una referencia para el público en general.

Justo ahora acaba de nacer el que puede ser un rival muy duro para el Q2. Se trata del nuevo DS3 Crossback, un coche que también apuesta por diferenciarse con acabados premium, una estética muy elaborada y un cuidado especial en los detalles. Frente al Q2, el DS3 Crossback tiene la ventaja de un diseño más fresco, un mayor cariño puesto en los materiales del interior y una gran variedad de personalizaciones.

Otros rivales, como el Kia Stonic, el Jeep Renegade o el Seat Arona, están también en el segmento SUV-B, pero en inferioridad técnica y también con una notable diferencia de precios.

Nuestra valoración: 7,3

Diseño 8

Motor 6

Comportamiento 9

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Imagen de marca
  • Comportamiento dinámico
  • Variedad de personalizaciones

Mejorable

  • Precio
  • Llantas de 19 pulgadas
  • Respuesta remolona

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Presumiendo de Audi

La coraza delantera deja claro de qué coche se trata.

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Desde 2017 pocos cambios se han realizado en el Audi Q2, apenas la forma de las entradas de aire del faldón delantero y la llegada de nuevos colores y llantas. Tampoco le hace falta nada más y, desde el primer momento, este Audi entró por los ojos al público y los nuevos rivales no le han hecho demasiada sombra estéticamente.

La unidad de pruebas viene equipada con el paquete S-Line (faldón delantero con entradas de aire de mayores dimensiones, taloneras, faldón trasero… que le da un toque más llamativo al Q2) y aderezada con las llantas opcionales de radios cruzados con medidas 235/40-19. Esta medida es una verdadera exageración para un coche de este peso y potencia. Además de penalizar los consumos, también contribuye a empeorar las recuperaciones y aceleraciones de esta versión. Estéticamente son todo un acierto para la mayoría de los gustos, pero son poco recomendables por todo lo demás.

La calidad de acabados y ajustes es buena. No hay diferencias de tonalidades entre las piezas plásticas y las metálicas; las puertas y capós están perfectamente alineados y enrasados.

Interior: Diferencias de clase en el mismo coche

El interior está bien acabado, pero en algunos detalles se notan los años.

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Por dentro, el Audi Q2 sigue siendo un coche que deja una muy buena impresión, aunque hay detalles en él que también son algo cutres, como la costumbre generalizada entre una gran cantidad de fabricantes de montar peores materiales en las plazas traseras que en las delanteras, algo que queda patente sobre todo en los guarnecidos de los paneles de puerta.

En cuanto a diseño, no hay pegas, salvo por la pantalla del sistema multimedia, sobre la que todo el mundo que se sube al coche lo primero que pregunta es si es retráctil o se puede desmontar, porque no está muy bien integrada.

El paquete S-Line interior añade unos asientos deportivos que son muy recomendables, porque aportan mucho confort al sujetar mejor el cuerpo. Lo que ya no es tan bueno es el volante deportivo achatado, que sólo tiene su lógica en un coche bajo y con una dirección ultra rápida, como puede ser el Audi R8, donde pocas veces deberemos girar más de tres cuartos de vuelta hacia cada lado la dirección y el achatamiento facilita meter y sacar las piernas. Sin embargo, en un coche como el Q2, en el que hay espacio de sobra para las piernas, un volante redondo es siempre la mejor opción. En lo que no hay queja es en el tacto de su piel perforada y en el grosor del aro.

La postura de conducción es muy cómoda y todo nos cae bastante a mano. Los pasajeros delanteros viajan muy cómodos en este coche, en gran medida gracias a los excelentes asientos. Atrás, el problema, como en todos los modelos de esta categoría, es el espacio, que no sobra ni a lo ancho ni a lo largo.

El maletero tiene unas dimensiones correctas dentro de esta categoría y podemos ampliarlo abatiendo los respaldos traseros. Esta unidad cuenta con el portón de accionamiento eléctrico, una opción que personalmente encuentro poco útil por varios motivos:

  • Su accionamiento es lento y tarda más en abrirse y cerrarse, lo cual es un verdadero incordio los días de lluvia
  • Los brazos eléctricos que lo accionan son más pesados y mucho más caros que los amortiguadores de gas convencionales, además de más difíciles de sustituir
  • Realmente no es más práctico ni cómodo que abrirlo manualmente. Para accionarlo deberemos liberar una mano (ya sea para pulsar el botón de la llave o el del propio portón) y aunque tenga la opción de apertura manos libres pasando “la patita” por debajo del faldón. ¿Realmente es buena idea poner todo el peso sobre un solo pie cuando estamos con las manos cargadas de bolsas?. No lo veo…

Motor: No es un tres litros

No te asustes, no es un V6 de 3 litros.

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Aunque cambia de nombre, realmente no hay demasiadas modificaciones bajo el capó delantero y seguimos con un motor diésel de idéntica potencia en el que lo único que varía es el sistema de tratamiento de los gases de escape y la puesta a punto para compensar sus prestaciones.

A diferencia del probado en 2017, éste equipa el sistema con catalizador de óxidos de nitrógeno con AdBlue, un nuevo filtro anti partículas y una gestión de motor actualizada para reducir sus emisiones. La contrapartida es que su respuesta es algo más remolona que antes.

El motivo (además de que ahora tenemos un tapón más grande en el tubo de escape debido al laboratorio de química necesario para el tratamiento de los gases) es que la señal del acelerador está mucho más filtrada que antes para reducir las emisiones. Cuando más contamina un motor es en las fases de transición, cuando pisamos el acelerador para ganar velocidad. Una vez que vamos ya a un régimen constante, las emisiones se estabilizan. Una de las formas que tienen los diseñadores de reducir las emisiones es que sean más suaves esas transiciones. Aunque pisemos el acelerador a fondo, la unidad de control de motor va dosificando muy progresivamente esa aceleración.

La caja de cambios S-Tronic de 7 velocidades también varía un poco su gestión para propiciar unas menores emisiones y ahora busca más que antes el circular en marchas más largas. Aunque tenemos varios modos de conducción que varían la respuesta del acelerador y del cambio, incluso en modo Dynamic (acelerador más sensible, dirección algo menos asistida y cambio deportivo) o con el selector del cambio en modo Sport, las reacciones no son nada deportivas.

Esto no quiere decir que sea un coche lento o torpe, ni mucho menos. Sus prestaciones son más que suficientes para las necesidades reales y sólo echaremos en falta algo más de empuje en algunas maniobras como los adelantamientos, pero está claro que sus 116 CV no dan tanto de sí como los 110 CV de un A3 1.9 TDi de hace quince años, algo a lo que tampoco ayudan sus enormes ruedas.

Comportamiento: Entre los mejores

El comportamiento es muy bueno, con reacciones nobles y predecibles.

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Dinámicamente, el Audi Q2 es uno de los mejores SUV-B del mercado. Claramente está en el top 3 del segmento con el VW T-Roc (que es básicamente idéntico) y el Hyundai Kona. Todas las reacciones del Q2 son muy progresivas y naturales y su conducción resulta muy agradable y homogénea.

En ciudad, el cambio automático es definitivo para quitarnos estrés y facilitarnos las cosas. El start & stop funciona correctamente:  dentro, no molesta demasiado el ruido y el buen radio de giro, las dimensiones compactas y la buena visibilidad de un puesto de conducción un poco elevado terminan de configurar un coche que se desenvuelve muy cómodamente en recorridos urbanos.

A la hora de plantearnos un viaje largo, también cumple y es cómodo tanto en autovía como en carreteras secundarias. Me ha sorprendido muy gratamente el correcto ajuste de la suspensión. Esperaba reacciones más secas y rebotes más bruscos, sobre todo del eje trasero, debido al tamaño de los neumáticos opcionales, pero no ha sido así y la merma en confort está más en el ruido de rodadura de unas ruedas muy anchas que en el filtrado de las suspensiones.

En curvas rápidas de autopista es un coche que transmite mucha confianza. También la iluminación es buena (aunque el asistente de luz de carretera es poco fiable y muchas veces deslumbraremos al tráfico contrario) y contribuye a que sea agradable viajar con el Q2.

Cuando nos perdemos por carreteras secundarias y puertos de montaña, este Audi también deja una buena sensación y es muy agradable en todo momento, incluso cuando avivamos el ritmo. La dirección tiene un tacto poco informativo, pero el eje delantero va muy bien guiado y entra de maravilla en las curvas, con muy poco subviraje.

El eje trasero va muy asentado y, aunque nos ayudará de forma sutil si lo provocamos, sus reacciones son muy nobles y seguras.

Lo único que no me ha gustado mucho de su dinámica es el equipo de frenos. El coche va tan bien en todo lo demás que se quedan algo escasos y es fácil llegar a “tostarlos” si apuramos los puertos.

En el circuito de pruebas rodando al límite se corroboran estas buenas sensaciones en carretera. El ESP trabaja muy bien y corrige nuestros errores de forma progresiva. Está claro que el chasis del coche también le pone las cosas fáciles para que así sea.

La maniobra de esquiva a 80 km/h la supera con facilidad, aunque el ESP interviene para mantener el coche en la trayectoria.

En las frenadas de emergencia desde 120 km/h, las primeras distancias son correctas, pero enseguida se empiezan a alargar tras apenas tres intentos. Las llantas de 19 pulgadas con un momento cinético muy generoso no ayudan demasiado en este apartado tampoco.

En definitiva, el Audi Q2 es uno de los mejores de su categoría en este apartado. Cualquier conductor se siente cómodo a sus mandos. Es agradable ir “de paseo” con él y también divertido si lo apuramos. Lo mejor de todo es que consigue un elevado nivel de eficacia sin perder confort.

Equipamiento: Para caprichosos

El equipamiento es muy completo, pero también se paga.

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Con un precio de partida claramente por encima de los 30.000 euros, está claro que el Q2 juega en una liga superior dentro de su categoría. Si además queremos vestir un poco el coche y añadimos extras como la pintura metalizada, las llantas de 19 pulgadas, el paquete S-Line, la tapicería de cuero…, al final nos encontramos con un coche de auténtico capricho, que es lo que busca el cliente de este tipo de coches.

De serie no echaremos en falta nada de lo imprescindible, sobre todo en aspectos como la seguridad activa y pasiva, así como en los modernos asistentes avanzados a la conducción, conocidos como ADAS por sus siglas inglesas.

Tratándose de un coche prácticamente de última generación, en el Q2 están disponibles los sistemas más actuales, como el asistente que nos mantiene dentro de nuestro carril, el control de crucero adaptativo, la alerta de ángulo muerto, detector de fatiga del conductor, sistema de alerta de colisión con frenado de emergencia… de todo.

En lo que ya empiezan a estar más avanzados sus rivales es en el apartado multimedia. Sí, tenemos manos libres y función mirror link, así como un llamativo cuadro de instrumentos completamente digital, pero sus rivales, especialmente Mercedes y BMW (y ahora también el nuevo DS3 Crossback), ya ofrecen sistemas con inteligencia artificial para los comandos de voz y aplicaciones para el móvil vinculadas con el vehículo para, por ejemplo, poder abrir las puertas desde el teléfono, que aún no están disponibles en el Q2.

En resumen, el Audi Q2 es un coche de precio elevado y por el que, además, pagaremos bastante en cada extra, pero es que, como dice el anuncio, no tenemos caprichos baratos y tanto este Audi como sus rivales directos están en esa onda.

Consumo: Sin sorpresas

Los consumos son correctos.

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Los consumos del Audi Q2 30 TDi son correctos, pero muy diferentes a los oficiales ofrecidos por Audi, especialmente en ciudad, donde los 5,4 l/100 km se van hasta 6,6 l/100 km, y eso que en la semana de pruebas no hizo ni demasiado calor ni demasiado frío, factores que suelen disparar los consumos debido al trabajo extra de la climatización.

En carretera se pueden conseguir con cierta facilidad los 4,2 l/100 km homologados, pero, en una conducción real, a cruceros entre 70 y 100 km/h y teniendo que adelantar algún vehículo, lo normal es que nos movamos en el entorno de los 5 l/100 km.

Al subir nuestra velocidad de crucero hasta 120 km/h en autopistas y autovías, la aerodinámica juega en contra y la cifra media se va hasta los 6,3 l/100 km.

Con estos valores de consumo y un depósito de 50 litros, la autonomía del Audi Q2 ronda los 800 km.

Rivales: Rivales del Audi Q2 30 TDi automático 2019

Vehículo

Audi Q2 30 TDI Sport S tronic 85kW

Ds DS3 Crossback BlueHDi Performance Line 100

Bmw X2 sDrive 16dA

Jeep Renegade 1.6Mjt Limited 4x2 DDCT

Precio Desde
32.013 €
Desde
28.450 €
Desde
36.363 €
Desde
32.061 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 7 marchas 6 marchas 7 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 116 100 116 120
Aceleración 0-100 km/h (s) 10,3 11,4 11,5 10,2
Consumo Medio (l/100 km) 4,7 3,7 4,1 5,0
Emisiones CO2 (g/km) 122 105 108 122

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