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Prueba del Audi Q2 1.6 TDi 116 Sport Edition 2017

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06 de marzo, 2017

El Audi Q2 es uno de los SUV más compactos del mercado. Audi ha logrado un diseño atractivo y un coche que entra por los ojos, especialmente si cuenta con detalles de personalización como el paquete Sport o el llamativo color amarillo de la unidad de pruebas. Pero... ¿merece la pena frente a un Audi A3? Vamos a verlo.

El Audi Q2 es un modelo al que no es fácil encontrarle un rival entre las marcas que se suelen considerar como “premium”. Por su tamaño y enfoque, está un peldaño por debajo del BMW X1 o del Mercedes GLA (cuyo rival con anillos sería más bien el Q3) y está más próximo a conceptos de marcas generalistas como el Mazda CX-3, Nissan Juke o el Mokka de Opel. Sin embargo, los casi 36.000 euros de precio de tarifa de la unidad de pruebas que puedes ver en estas imágenes lo alejan bastante de estos rivales.

¿Merece la pena pagar esa cantidad por un Q2? Si somos racionales, la respuesta es claramente un no, pero, si hay una compra irracional, es precisamente la de adquirir un coche. Si realmente echásemos números de lo que nos cuesta un coche y el servicio real que nos presta, la mayoría no compraríamos uno y, visto desde el punto de vista irracional y de las emociones, el Audi Q2 ofrece “intangibles” que sí lo hacen algo deseable.

Gustos y razones aparte, el Audi de esta prueba es un coche atractivo, que da una buena sensación de calidad, con un interior acogedor y, con la mecánica 1.6 TDi de 116 CV de esta unidad, sus prestaciones y consumos hacen que resulte un coche muy versátil, cómodo de utilizar en ciudad y con el que apetece hacer excursiones los fines de semana o viajes sin el menor temor a quedarnos justos.

El acabado Sport Edition hace que gane mucho en atractivo  -algo a lo que también ayuda el color amarillo de este ejemplar- y, si tenemos en cuenta lo que añade por lo que cuesta, la verdad es que el Sport Edition sale a cuenta, pues su sobreprecio es un 20% más bajo que lo que costaría añadir todos los extras que aporta pagados por separado.

¿Tras la senda del UrQuattro?

El pilar C tan grueso es un recurso que pretende evocar al mítico Audi Quattro.

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Dicen sus diseñadores que con el Audi Q2 han querido hacer un guiño a uno de los modelos más emblemáticos de la marca y que ha sido el precursor de una de las señas de identidad de Audi, el Audi Quattro de los años ochenta. En realidad, al que le han buscado parecido es a la versión de tracción delantera, denominada Coupé a secas y que carecía de los abultados pasos de rueda del Quattro. Ese ADN lo han buscado en un pilar C muy grueso y en el que “han tatuado” los aros de Audi.

En mi opinión, aunque sí es cierto que el diseño de aquel Coupé contaba con un pilar C muy grueso, la luneta trasera mucho más vertical y las proporciones generales del coche hacen que me recuerde más a un Citroën C4 Cactus, sobre todo cuando lo veo desde una de las esquinas traseras. Esto no quiere decir que no me guste, al contrario. Esta unidad de pruebas en este color amarillo me parece todo un acierto y resulta mucho más atractiva en directo que en las imágenes.

Vídeo prueba del Audi Q2 1.6 TDi Sport Edition

Nuestra valoración: 6,8

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 6

Interior 7

Equipamiento 6

Consumos 7

Destacable

  • Diseño atractivo
  • Posibilidades de personalización
  • Imagen de marca

Mejorable

  • Espacio en plazas traseras
  • Precio
  • Suspensiones secas

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Con ciertos aires Quattro

Desde algunos ángulos recuerda al Citroën C4 Cactus.

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Como decía antes, esta unidad de pruebas resulta especialmente llamativa gracias a su acabado Sport Edition, que se caracteriza por añadir elementos de carrocería del pack S-Line. Con ellos (y con el color amarillo) se consigue dar a este pequeño SUV un aspecto con ciertos aires deportivos.

La parte baja del faldón trasero imitando aluminio y a juego con los marcos de las entradas de aire laterales del faldón delantero, los paragolpes más deportivos, las llantas de 18 pulgadas (con neumáticos 215/50-18) y las taloneras hacen que el Q2 gane muchos puntos en empaque y vistosidad.

Sus proporciones son compactas, hablamos de un coche que es más o menos del tamaño de un VW Polo, aunque algo más alto. Esta mayor altura de la carrocería permite que entrar y salir de él resulte más cómodo y que tengamos mejor visibilidad del resto del tráfico, pero también un mejor aprovechamiento de las plazas traseras, que, al poder ir más erguidas, ganan algo de espacio para las piernas.

En el frontal, la parrilla delantera lo distingue rápidamente del resto de modelos de Audi. La marca alemana quiere diferenciar claramente a sus modelos de motor transversal de los que lo llevan en posición longitudinal y, mientras que por encima del Audi A3 montan la parrilla “Singleframe” con un perímetro en el que los bordes superiores están achaflanados y le dan un aspecto hexagonal al frontal, en el Q2 las esquinas son más vivas.

La unidad de pruebas equipa los faros full LED adaptativos (con una iluminación excelente, por cierto) con luz dinámica de curva y los intermitentes secuenciales, detalles que contribuyen a darle un aspecto más tecnológico y moderno a este SUV.

Los ajustes son buenos y la pintura está muy bien igualada y acabada, lo cual no es fácil con el color amarillo, que cubre muy mal la imprimación y que resulta muy complicado que tenga la misma tonalidad cuando está sobre una superficie metálica o plástica.

Sin duda, en este apartado el Audi Q2 está en la parte alta de su categoría y transmite la sensación de coche de calidad y bien fabricado.

Interior: Ajustando el espacio

La calidad aparente es buena, pero no sobra el espacio.

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El Q2 es uno de esos coches que parecen más grandes de lo que en realidad son, pero te das cuenta rápido en cuanto abres las puertas traseras y ves que los respaldos delanteros quedan muy cerca de la banqueta trasera. Si los pasajeros de la primera fila superan el metro ochenta de estatura (algo bastante frecuente en la actualidad), atrás no hay mucho sitio para los que midan más de 1,7 m de alto. Tampoco la anchura es generosa y, aunque para dos está bien, tres irán con apreturas, y tampoco cabrán tres sillas de seguridad en estas plazas.

Delante, en cambio, el espacio es bueno y los asientos deportivos sujetan el cuerpo de maravilla. Los plásticos y el tacto de los mandos que tocamos con más frecuencia es realmente bueno y uno entiende en parte el mayor coste a pagar por este coche frente a rivales como el Juke, que están claramente por detrás en calidades.

La ergonomía es buena, con una postura de conducción muy cómoda y una distribución de los mandos que sigue la lógica de los modelos del grupo Volkswagen y a la que es fácil acostumbrarse aunque no estés familiarizada con ella.

La instrumentación es muy completa y fácil de leer y la vida a bordo del Audi Q2 es agradable. En la consola central tenemos, además del selector del cambio, los mandos para manejar el sistema multimedia (navegador, manos libres, ordenador de viaje…) y del freno de estacionamiento eléctrico.

La consola central está presidida por la pantalla del sistema multimedia, que rompe por completo la fluidez de las líneas del tablero de mandos y que no es retráctil como sí sucede en el A3. No me gusta mucho cómo queda y, además, sus aristas son muy vivas y parece poco integrada.

El maletero tiene unas dimensiones correctas y es aprovechable gracias a sus formas, pero tiene un detalle un poco absurdo que hace que pierda unos 60 litros de capacidad. Alrededor del subwoofer del equipo de audio opcional han colocado unas piezas de poliespán en las que van las herramientas para cambiar la rueda de repuesto y que impide que se pueda poner la tablilla en una posición más baja para ganar espacio de carga o para tener un doble fondo.

Por un lado, es absurdo que un coche que no tiene rueda de repuesto tenga un gato (no sirve para nada) y, por otro, perder unos 15 cm más de profundidad de maletero en un coche en el que el espacio no sobra es un lujo que no debería permitirse.

Motor: Audi Q2 1.6 TDi: sin riesgos

El motor 1.6 TDI ofrece unas buenas prestaciones y consumos.

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La unidad de pruebas equipa el motor 1.6 TDi que cumple la norma Euro6 sin necesidad de recurrir al engorro del sistema AdBlue, así que podemos olvidarnos de tener que repostar urea y estar pendiente de él. No hay mucho reseñable de esta mecánica, que se equipa en muchos modelos de las marcas del grupo. Su respuesta es buena en todo momento y mueve con mucha soltura al Q2.

Tecnológicamente no hay nada reseñable en este motor, que cuenta con inyección directa de diésel con presiones en el entorno de los 2.000 bares y sobrealimentación por turbo de geometría variable de mando electro neumático.

Me ha sorprendido lo bien aislada que está del habitáculo y, en cuanto superamos los 30 km/h, el motor apenas se escucha en el interior del Q2, y eso que por fuera no destaca por su silenciosa marcha ni por tener un sonido especialmente atractivo, más bien al contrario.

La caja de cambios manual de 6 marchas está bien escalonada para la respuesta de esta mecánica y permite moverse con suficiente agilidad y mantener unos consumos ajustados cuando llaneamos por autovía, con el motor apenas murmurando a 2.000 rpm a los máximos legales.

Su tacto es bueno y la palanca tiene unos recorridos correctos que dejan claro cuándo está la marcha introducida.

Al ser más pequeño que un A3, el Q2 no emplea la plataforma MQB sino una adaptación de ésta para modelos más compactos y no tiene disponible la opción del eje trasero multibrazo, sino la de brazos tirados. En este sentido, se parece también más a un Polo que a un A3.

 

Comportamiento: Poco SUV y muchos botes

El Q2 tiene unas suspensiones demasiado duras y de reacciones secas.

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Con unas ruedas en medida 215/50-18 y un centro de gravedad alto, los de Audi han tenido que recurrir a unas suspensiones demasiado duras para que este coche. El resultado es que su balanceo no es excesivo, pero a costa de una pérdida de confort evidente.

En ciudad, los pasos de cebra elevados, las tapas de alcantarilla y los parches de las obras se notarán de manera palpable en los riñones pese al formidable mullido de los asientos, que son una maravilla. Gracias a sus compactas dimensiones, es fácil maniobrar con él, aunque el ángulo de giro de las ruedas no es de los mejores, pero, como el coche es corto, acabamos moviéndonos con mucha agilidad en medio del tráfico y las maniobras.

Aunque la postura de conducción es más bien alta, la escasa superficie acristalada hace que no tenga una visibilidad muy buena, especialmente en los tres cuartos traseros, pero los sensores de aparcamiento nos ayudarán, de nuevo junto a una longitud contenida, a estacionar fácilmente.

En carreteras secundarias el eje trasero es algo rebotón, como si llevásemos la presión de los neumáticos muy alta, pero, tras comprobarla, no era ése el problema, sino la amortiguación, demasiado dura. Esto hace que el coche en algunas curvas lentas con firme irregular sea más nervioso de lo deseable, y tampoco ayuda a hacer más progresivas esas reacciones un neumático de 215 mm de ancho y perfil 50.

En autopista sorprende el poco ruido que se oye en el habitáculo, que da la sensación de ir en una berlina de lujo a sus mandos… eso sí, en la primera junta de dilatación volveremos a notar que la suspensión es demasiado seca de reacciones.

La dirección es excelente por su nivel de asistencia (ni muy pesada ni demasiado asistida) y su precisión. De hecho, es tan buena que hace que parezca que el coche es menos subvirador de lo que en realidad es. Además, el volante deportivo tiene un tacto excelente, lo cual termina de redondear estas sensaciones.

En la prueba de esquiva a 80 km/h, el eje trasero tiende a dar un coletazo al querer volver a nuestro carril, pero la cosa no pasa de ese amago gracias a la acción impecable de un control de estabilidad que funciona de maravilla.

La frenada de emergencia desde 100 km/h también obtiene buena nota y el Q2 se detiene en una distancia corta y con total estabilidad.

En definitiva, el Q2 es un coche que no nos pondrá en aprietos nunca, al menos con este nivel de potencia. Su comportamiento es noble y fácil, pero, con unos neumáticos de mayor perfil y menos llanta y una amortiguación menos seca en el rebote, mejoraría mucho.

Equipamiento: Para caprichosos

El Sport Edition tiene un precio de partida interesante, pero los extras añaden un buen pellizco a la factura final.

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La unidad de pruebas supera los 35.000 euros, una barrera psicológica dura de afrontar en un coche de apenas 4 metros de longitud y con un motor diésel de 116 CV, pero que tiene cierta justificación para los que valoren tener unos anillos en el frontal y, desde luego, por su aspecto, que sí parece el del un coche de primer nivel.

En cuanto a equipamiento, el acabado Sport Edition incluye elementos como el paquete S-Line de carrocería e interiores, el faldón delantero de aspecto deportivo, el trasero imitando aluminio, las llantas de 18 pulgadas (algo excesivas para las prestaciones de esta versión) o los faros full LED, tanto delante como en los grupos ópticos traseros, de muy buena visibilidad.

Me ha gustado el funcionamiento del control de crucero adaptativo. Se nota que la tecnología avanza y en este modelo no he tenido nunca falsas alarmas ni fallos con su funcionamiento, correcto en todo momento.

Climatizador bi-zona, volante multifunción (y redondo, afortunadamente), asistente de aparcamiento, sensor de lluvia y luz, equipo de sonido de alta fidelidad, navegador, sistema manos libres…La verdad es que el equipamiento es muy completo e incluye hasta wifi, de modo que podrás darle un “zasca, en toda la boca” al repelente niño del anuncio de televisión de uno de los rivales de este Audi.

 

Consumo: La aerodinámica pasa factura

Los consumos son correctos. La aerodinámica penaliza en autovía.

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Las diferencias de consumo real con el homologado son generosas en el Audi Q2, y eso que estos días no hace demasiado calor y no hay que “tirar de aire acondicionado” para viajar. En concreto, donde la marca homologa un consumo urbano de 5 l/100 km, en el tráfico real es más probable que nos movamos en el entorno de los 6,2 l/100 km, un valor elevado para un coche de este tamaño, pero es que sus enormes ruedas son un lastre importante en estas condiciones.

En carretera, el valor oficial es de 4,3 l/100 km, mientras que el real con una conducción suave pero sin querer batir récords de consumo va a estar en el entorno de los 4,8-5 l/100 km.

En autovía, de nuevo las enormes ruedas pasan factura y se nota tanto a nivel de rozamiento contra el asfalto como aerodinámico. Con el control de crucero a 120 km/h, el consumo se ha estabilizado en los 6,1 l/100 km, un valor algo elevado.

Con estos datos de consumo y un depósito de 50 litros, la autonomía del Q2 llega fácilmente hasta los 800 km.

 

Rivales: Audi Q2 1.6 TDi

Vehículo

Audi Q2 1.6TDI Sport edition 85kW

Mazda CX-3 1.5D Style+ Navegador 2WD

Fiat 500X 1.6Mjt Cross Plus 4x2 DDCT 88kW

Audi A3 Sportback 1.6TDI 85kW

Precio Desde
30.180 €
Desde
23.144 €
Desde
26.920 €
Desde
27.460 €
Combustible Diesel Diesel Diesel Diesel
Cambio 6 marchas 6 marchas 6 marchas 6 marchas
Potencia (CV) 116 105 120 116
Aceleración 0-100 km/h (s) 10,3 10,1 10,5 10,5
Consumo Medio (l/100 km) 4,6 4,0 4,3 4,1
Emisiones CO2 (g/km) 118 105 113 106

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