Prueba del Audi A7 TDi Biturbo36

Prueba del Audi A7 TDi Biturbo

17 Diciembre, 2012, modificada el 29 Julio, 2017 por

El Audi A7 TDi Biturbo es una máquina total para realizar viajes a vuelo rasante con unos consumos contenidos, o volvernos locos en un tramo de montaña. No puedes quitarte la sonrisa de la cara ni de los oídos.

No valorado

Destacable

  • Prestaciones
  • Comportamiento dinámico
  • Diseño

Mejorable

  • Precio
  • Opciones caras
  • Tamaño

El Audi A7 es el único automóvil de su segmento con portón trasero, junto a su “primo”, el Porsche Panamera. Sus otros dos rivales -el BMW Serie 6 Gran Coupé y el Mercedes CLS– tienen líneas de coupé, pero cuentan con carrocerías de 3 volúmenes. Esto da cierta distinción al modelo de los cuatro aros, que posee una zaga más personal. Para mi gusto, incluso el tercio final del A7 resulta más equilibrado, ligero y atractivo que la maciza trasera del Panamera.

Dicho portón tiene claras ventajas en cuanto a la capacidad de carga y versatilidad de uso del Audi, aunque también influye en la rigidez torsional y el aislamiento acústico. Pese a ello, nuestro protagonista no presenta ningún problema en estos dos puntos. Su bastidor es muy rígido y el maletero no actúa como caja de resonancia.

Prueba Audi A7 TDi Biturbo, Mera, Rubén Fidalgo36

Con el paquete S-Line y las llantas de 20″, el aspecto de nuestro Audi A7 impone respeto y te convierte en el centro de todas las miradas… El que no se gire ante su visión lo hará en cuanto se ponga el semáforo en verde y escuche el sonido de su sistema de escape.

Audi A7 TDI Biturbo, el diésel “de gasolina”

Como hace poco que probé un Audi A8 V6 TDi de 204 CV, no necesité demasiado tiempo para aprenderme las distintas funciones de cada tecla del A7, así que pude empezar la prueba rápidamente y, además, tengo una referencia de una mecánica con unas prestaciones más que buenas y unos consumos de auténtico utilitario. A ver si el doble turbo y los más de 300 percherones se vuelven mucho más sedientos.

Iniciamos el viaje como siempre, rodando en medio del tráfico urbano, donde el tamaño y la escasa visibilidad hacia atrás de la luneta trasera quedan minimizadas por una dirección muy ágil y el sistema de alerta de ángulo muerto, que funciona francamente bien. El generoso par motor hace que la caja de cambios de 8 velocidades llegue a ir en quinta en apenas 50 metros recorridos. Al poder rodar en marchas largas y con el sistema Stop&Start, los consumos por ciudad se quedan en 8 l/100 km, no está mal para un trasatlántico como éste, y apenas un litro más que el A8 con 110 CV menos.

Prueba Audi A7 TDi Biturbo, motor, Rubén Fidalgo36

Al ralentí suena parecido a cualquier V6 TDi pero, en cuanto pasamos de 1.200 rpm, empieza a haber flujo de aire en el tubo de escape como para hacer sonar ese sistema de audio y un ronquido embriagador envuelve el ambiente.

Una vez en carretera, impresiona la capacidad de aceleración de este automóvil. Sus 313 CV parecen muchos más gracias a sus 650 Nm de par, que ya están disponibles desde las 1.450 rpm. El turbo más pequeño cuenta con geometría variable eléctricamente, de forma que puede suministrar presión desde muy bajas vueltas.

Por encima de las 3.000 rpm el protagonista es el enorme turbo sin geometría variable eléctrica, no le hace falta a ese régimen. El motor empuja como un poseso hasta pasar las 5.000 rpm. Impresionante. Si no me dicen que es un diésel, no me lo habría imaginado.

En carreteras viradas el comportamiento sorprende tanto como su mecánica. No te esperas que un automóvil de 5 m de largo y dos de ancho con 2.000 kg a sus espaldas sea capaz de enlazar curvas con semejante agilidad, y además tan confortablemente. La tracción quattro es de las de verdad, nada de haldex, aquí cada rueda tiene siempre que empujar al Audi, no sólo cuando alguna de sus compañeras deja de hacerlo, y se nota. La motricidad es excelente en todo momento.

Prueba Audi A7 TDi Biturbo, interior, Rubén Fidalgo36

Los consumos a ritmo normal se quedan en 6,5 l/100km si elegimos el modo “efficiency”, con el cual los turbos sólo soplan a pleno pulmón si pisamos el `quick down´, y la suspensión se pone en la posición más baja para reducir la resistencia aerodinámica. Si hacemos una conducción “a fondo” para sacarle los colores a algún GTi pretencioso, nos iremos hasta los 17 l/100km. Puede parecer mucho, pero cualquier coche de gasolina a ese ritmo iría claramente por encima de los 20 litros. En este modo de conducción echo de menos que el Head Up Display no me marque la marcha en la que voy.

En autovía y autopista con el control de crucero a 120 km/h, el consumo se queda en 7 l/100 km clavados. El A8 con el motor menos potente consume exactamente un litro menos de combustible. Sigue asombrándome este A7 biturbo en este aspecto. Vale que es un litro de diferencia, pero es que la reserva de potencia que tenemos es casi el doble que la de su hermano más austero.

Los días son ya más cortos y la noche se echa encima. La iluminación es muy buena con su tecnología LED, y el habitáculo resulta más llamativo y acogedor aún que a plena luz del día. La iluminación en rojo de los mandos y consola central sigue resultándome agresiva e incómoda. Me gusta más la blanca o verdosa, deslumbra menos y hace más visibles los posibles chivatos de advertencia. Por culpa de mi estatura, todos los coches con Head Up Display me provocan el mismo efecto óptico por la noche, desdoblan la imagen de los faros y pilotos de los coches, algo que acaba fatigando. Esto se debe al recubrimiento que tiene el parabrisas para reflejar la información del HUD.

Lujo y deportividad a bordo del Audi A7 TDI Biturbo

Me llama la atención la doble personalidad de este automóvil. No es como Jekyll y Hyde, lo uno o lo otro, no en todo momento uno nota el confort de marcha, el lujo que le rodea, la calidad de los ajustes, la suavidad…, pero también nota en los dedos la precisión de su dirección, la contundencia del pedal del acelerador, la enorme aceleración disponible, y ese gorgoteo que emite el sistema de escape reconvertido en instrumento de viento que parece afinado por la “Deutsche Grammophon“. ¿Cómo es posible que un 3.0 V6 diésel suene mejor que un V8 de gasolina? Sé de resonancias y frecuencias, interferencias de ondas… pero esto ha tenido que ser obra de un músico más que de un ingeniero.

Prueba Audi A7 TDi Biturbo, Mera, Rubén Fidalgo36

El interior con el paquete S-Line es muy acogedor. La tapicería en Nappa perforada es muy atractiva. El diseño del tablero de instrumentos, paneles de puerta, consola, etc. es muy atractivo y la calidad de los materiales y ajustes son acordes con el precio de este palacete rodante.

Pese a la caída de su techo, es fácil entrar y salir de las plazas traseras del A7 y también hay suficiente espacio para un tipo de 1,90 m, tanto para sus piernas como para su cabeza.

Si por el día su agradable interior nos hace encontrarnos muy a gusto en este Audi, por la noche, la iluminación ambiental de los paneles de puerta, filos de la consola central, zona de los pies, incluso umbrales de puerta, crean una sensación muy acogedora en el habitáculo. No sólo nos hace sentir muy reconfortados y nos permite encontrar los distintos mandos, también hacen que parezca mucho más amplio.

Prueba Audi A7 TDi Biturbo, iluminación, Rubén Fidalgo36

La iluminación exterior también corre a cargo de LEDs y es muy buena. Delante llama la atención el sistema de luces de niebla y lluvia. No sólo cambia la forma del haz de luz, algo más ancho y recortado, sino que también cambia el tono de la luz, bajando un poco ese blanco tan peculiar de los LED para provocar menos auto-deslumbramiento. Muy eficaz.

En las traseras, lo más espectacular es su luz de niebla, que apenas parece tener el tamaño de una moneda de 2 euros, pero que proyecta un chorro de luz sobre la niebla como un láser y hace que seamos muy visibles sin deslumbrar al resto del tráfico.

El Audi A7 TDi Biturbo en el Circuito de A Pastoriza

Siempre me gusta comprobar hasta qué punto cambia la efectividad real de un coche el poder modificar el tarado de las suspensiones y de la tracción, o si se trata de un efecto placebo. En el menú “CAR” del sistema multimedia del A7 podemos configurar la respuesta del motor/caja de cambios, la altura y dureza de la suspensión, el sonido del motor… pero sobre todo, el reparto del sistema de tracción.

Prueba Audi A7 TDi Biturbo, A Pastoriza, Rubén Fidalgo36

Sobre el sonido, no tengo duda: Dynamic. El bramido que emite me pone los pelos de punta y no es en absoluto molesto. Es más, al ser algo más ruidoso, en carretera voy algo más despacio. En modo Comfort es tan silencioso que la sensación de velocidad es nula, y cuando echas un vistazo al velocímetro te puedes llevar un susto.

Con el reparto de tracción en modo “Dynamic”, cobra mayor protagonismo el eje trasero. El Audi A7 biturbo se convierte en un coche que no me imaginaba en absoluto por su tamaño y peso. Con una motricidad absolutamente inquebrantable, me pregunto si en lugar de ruedas llevo ventosas. El peso es enorme para el trazado de A Pastoriza, y el motor va completamente colgado por delante del eje delantero. Pese a ello, el morro entra muy bien en las curvas y la preponderancia de tracción sobre el eje trasero en modo Dynamic me ayuda a redondear los giros como se puede ver en el vídeo, con una insinuación de la zaga que, lejos de ponerte en aprietos, te ayuda a cerrar el giro pese a la enorme inercia lateral de este aparato.

La caja de cambios es muy conservadora, pero es rápida y, como el par motor es tan descomunal, sales catapultado del mismo modo en segunda que en tercera, que en cuarta… y es que ese turbazo genera tal presión, que más que diésel parece una mecánica de aire comprimido.

Prueba Audi A7 TDi Biturbo, A Pastoriza, Rubén Fidalgo36

El coche es muy noble y, pese a la suspensión neumática (que tras varias curvas enlazadas a buen ritmo se vuelve un poco loca y luego notas cómo en la recta se va recalibrando), transmite mucha información de lo que está pasando, pero sin ser incómodo. Se me está poniendo una sonrisa en la cara como si Mónica Bellucci me acabase de guiñar un ojo… Si hasta ahora me había gustado viajar en este Audi, aquí ha terminado de enamorarme.

El tiempo por vuelta ha sido casi 3 segundos más rápido con el reparto de par en modo “Dynamic” que en modo “Confort”. El motivo es que en Dynamic tenemos más motricidad en el eje trasero que en el delantero y podemos abrir gas antes en cada curva, ya que no saturamos la rueda delantera interior que tiene menos adherencia; además, el diferencial trasero nos mete en el giro enviando más par a la rueda exterior. Una maravilla.

La maniobra de esquiva y la frenada de emergencia son un juego de niños para este automóvil. En la esquiva tenemos el apoyo de una dirección muy rápida y una plataforma con las ruedas tan separadas que la posibilidad de vuelco es muy remota y, aunque pesa lo suyo, tiene una adherencia extraordinaria.

En la frenada de emergencia tenemos unos frenos con un buen mordiente y un chasis muy estable. Además han aguantado bastante bien el trabajo en la pista. Sólo criticaría su tacto de pedal. Me gustan algo más duros y con menos recorrido, pero la efectividad no admite crítica.

Vídeo del Audi A7 en el Circuito de A Pastoriza

Conclusión

No hace mucho tiempo era impensable imaginar un motor diésel capaz de desarrollar más de 100 CV/litro en un automóvil matriculable. Audi lo ha conseguido y, además, con el respaldo de su apabullante victoria en las 24H de Le Mans.

Por desgracia no he podido probar un Audi R18 TDi pero, de todos los automóviles diésel que he probado en mi vida, el Audi A7 TDi Biturbo es sin lugar a dudas el mejor. Gasta poco para lo que anda, suena de maravilla, tiene un tacto embriagador y corre y acelera mejor que muchos deportivos de campanillas.

Prueba Audi A7 TDi Biturbo, Baldaio, Rubén Fidalgo36

No es un coche barato, en absoluto, pero por la cantidad desembolsada es difícil esperar más de lo que ofrece el A7. Es un coche con un diseño atractivo, confortable, con bastantes gadgets electrónicos de esos que enamoran a los que quieren estar a la última, su maletero no está mal, puedes viajar a ritmo tranquilo envuelto en un confort absoluto o soltarte la melena en una carretera revirada… incluso podrás llegar a la estación de esquí en medio de una nevada considerable avanzando entre algún SUV pretencioso pero con sistemas de tracción total claramente inferiores al del A7, es todo un polivalente.

Sus rivales más directos son el Porsche Panamera, el Mercedes CLS y el BMW Serie 6 Gran Coupé, personalmente lo tengo claro: me quedo con este Audi, que además es el más económico.

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Rubén Fidalgo

2 Comentarios

Camionator 17 Diciembre, 2012

Impresionante cómo lo conduces por el circuito. Por fuera suenan las ruedas y por dentro vas tan tranquilamente. Sí que parece un gran coche

Rubén Fidalgo 17 Diciembre, 2012

Sin duda el Audi A7 Biturbo se ha convertido en uno de mis 10 favoritos tras esta prueba. No me gustan los motores diésel, pero éste me ha enamorado, por sus prestaciones y… por su sonido.
El afinado del sistema de escape para lograr que un V6 diésel suene como un V8 de gasolina es impresionante, y es sólo uno más de los muchos detalles de este automóvil.

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