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Prueba del Audi A1 35 TFSi 2019

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02 de julio, 2019

El Audi A1 ha cambiado radicalmente con esta nueva generación. Ahora es mucho más utilizable con mucho más espacio interior. Sometemos a examen a la versión 35 TFSi, un modelo con mucha alegría gracias a sus prestaciones.

Audi ha hecho crecer tanto su Audi A1 en esta nueva generación que casi se puede decir que es un Q2 rebajado y con más de 4 metros de longitud, casi mide lo mismo que la primera generación del Audi A3. Para ver si compensa este crecimiento y si se merece lo que vale hemos sometido a examen al Audi A1 35 TFSi en acabado Black Line, uno de los topes de gama mientras esperamos por versiones superiores.

Su nueva imagen abandona por completo las formas redondeadas de la generación anterior y ahora explota más las líneas rectas, los pasos de rueda abultados recordando al mítico ur-quattro, las aristas… que le dan un aspecto más deportivo y agresivo.

En el interior se notan mucho esos casi 10 centímetros de más y ahora las plazas traseras son plenamente utilizables y, de hecho, está homologado como 5 plazas, mientras que el anterior era un 4 plazas (5 opcionalmente en los sportback).

Esta versión 35 TFSi se posiciona de momento como una de las más potentes de la gama con su motor de 150 CV y sus prestaciones son muy alegres, con unos consumos aquilatados.

Por imagen, prestaciones y equipamiento, el Audi A1 se posiciona en lo más alto del Segmento B (utilitarios en el entorno de los 4 metros), pero algunos detalles de acabado hacen que baje mucho la nota de la unidad probada, con numerosos y molestos grillos en el salpicadero, indignos de un coche que, con esta configuración se dispara por encima de los 35.000 euros.

¿Es mejor el Audi A1 que sus rivales?

Los rivales naturales del Audi A1 serían modelos como el Seat Ibiza, el Ford Fiesta o el VW Polo, pero su marca y su precio hacen que debamos dirigir nuestras miradas hacia modelos más premium como el Mini Cooper o exclusivos como el Abarth 595.

Sinceramente, teniendo en cuenta su precio y que emplea la mecánica, la tecnología y la misma plataforma que un Volkswagen Polo, personalmente me decantaría por un Polo GTi con el que no echaría en falta equipamiento, disfrutaría mucho más por prestaciones y en calidad no tiene nada que envidiar… y encima ahorraría dinero. Podría convivir con el logo de Wolfsburg en vez de con los anillos de Ingolstadt. Objetivamente no hay nada en lo que el Audi A1 sea tan superior a sus rivales como para compensar su precio, pero precisamente son los intangibles imposibles de valorar de forma objetiva los que aportan más valor añadido en la actualidad y ahí el A1 juega con ventaja.

Nuestra valoración: 6,8

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 6

Equipamiento 6

Consumos 7

Destacable

  • Imagen de marca
  • Diseño
  • Muy personalizable

Mejorable

  • Precio
  • Volante achatado
  • Grillos en el salpicadero

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Con más músculo

El A1 crece y las redondeces se vuelven filos en esta generación.

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Sin duda es una de las grandes bazas con las que juega el Audi A1 para estar por encima de sus rivales y es que, aunque en formato pequeño, lo tiene todo para parecer un gran coche.

El cambio radical en su diseño respecto a su predecesor es todo un acierto y ahora resulta mucho más musculoso y llamativo que antes. No llega a crecer 10 cm de largo, pero parece mucho más grande que antes gracias a unas líneas más angulosas y unos relieves que hacen que parezca mucho más musculoso.

Con el acabado Black sobre el S-Line, el A1 tiene una imagen de lo más rotunda. En el frontal el negro sustituye a los cromados en el marco de la calandra y en los aros y hace que la entrada de aire frontal parezca mucho más grande y amplia, como si de un gran deportivo se tratase.

La vista lateral está reafirmada por las taloneras, también en negro satinado y unas llantas opcionales de 18 pulgadas en color bronce que le sientan de maravilla. Por suerte, aunque su diámetro es excesivo, no se han vuelto locos con la sección del neumático y se conforma con unas 215/45-18 que no lastran demasiado el coche, aunque son excesivas para sus prestaciones.

La parte trasera también juega a las apariencias con un spoiler sobre la luneta y el difusor de aire inferior con dos falsas salidas de aire en los laterales que hacen que parezca más bajo, pegado al asfalto y ancho de lo que en realidad es.

La calidad de acabados es buena y la forma de la iluminación led tanto en los faros principales como en los pilotos traseros le dan ese toque de coche de última generación muy sugerente. Ya que hablamos de los faros, su iluminación es buena, lo que ayuda a reducir la fatiga en los viajes.

Una de las grandes ventajas del Audi A1 es que ofrece una gran variedad de colores y accesorios para personalizar su aspecto y tallarlo a nuestra imagen y semejanza.

Interior: Más espacio... para los grillos

El interior decepciona por la presencia de demasiados grillos en el salpicadero.

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La primera impresión que nos causa el interior al abrir las puertas del A1 es excelente. El diseño es atractivo y todo tiene muy buen aspecto, sin duda se merecería un notable o un sobresaliente. Sin embargo, la unidad probada tenía muchos grillos en la zona del cuadro de instrumentos y tras los pulsadores del encendido de luces y, aunque en un Dacia serían perdonables, no en un coche de este precio y porte, de ahí la bajada en la nota.

La postura de conducción es buena, aunque el volante opcional deportivo con la parte baja achatada es un extra que te puedes ahorrar. La mayor facilidad para entrar y salir de él no es significativa y, aunque te guste su aspecto, a la hora de conducir de verdad, ese achatamiento resulta mucho más incómodo que tener un volante redondo.

Los mandos principales tienen buen tacto y me gusta mucho cómo se ha integrado la pantalla táctil del sistema multimedia en la consola. Por cierto, esta pantalla es de gran calidad y su respuesta es muy rápida. Además, tiene un buen tratamiento superficial para evitar dejarla demasiado marcada con nuestras huellas.

La instrumentación virtual está bien diseñada y presenta la información de forma muy ordenada y legible. Por la noche resulta muy llamativa la iluminación ambiental, que crea un marco de color en la capilla de instrumentos que se extiende por el salpicadero hasta los paneles de puerta, generando una atmósfera muy acogedora. Es una lástima que los pasajeros traseros sean tratados como unos de segunda y para ellos no haya tantos detalles de acabado.

Los asientos delanteros son cómodos y sujetan bien el cuerpo, de modo que los viajes a bordo del Audi A1 son confortables y la fatiga tarda en aparecer.

Atrás el problema está en una banqueta demasiado corta y poco espacio para las piernas, algo común en esta categoría pero que hace que uno se pregunte dónde han ido a parar tantos centímetros de confort cuando en un Audi A3 de primera generación que medía casi lo mismo, viajaban 5 adultos mucho más holgados que en este A1, que no está mal para los estándares de la categoría en la actualidad.

El maletero tiene un acceso cómodo gracias al amplio portón que deja un umbral de acceso muy bajo. Sus formas son muy aprovechables porque apenas hay recovecos que pierdan espacio y, además, tenemos dos posibles alturas para la tablilla del suelo y dejar un doble fondo o un maletero más profundo. Si necesitamos más espacio, podemos abatir los respaldos traseros de forma muy fácil.

Motor: Con alegría

La nueva denominación de los modelos de Audi despista bastante.

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La nueva forma de denominar a sus motorizaciones de Audi crea bastante confusión por ahora y mucha gente abre los ojos como platos pensando que bajo el capó delantero de este 35 TFSi se esconde un motor de 3,5 litros.

Esta nueva denominación se debe a que, con la proliferación de híbridos y eléctricos, hablar de cilindrada ya tiene poco sentido, por lo que Audi ha preferido segmentar por niveles de potencia sus denominaciones y a los 150 CV les corresponde el número 35.

El motor es el 1.5 del grupo VAG que hemos probado ya en otros modelos como el Skoda Karoq, el VW Golf… y la verdad es que en este Audi su funcionamiento ha sido más satisfactorio que en ellos, sin esos titubeos en el ralentí tras el arranque en frío y con un rodar mucho más redondo.

Esta mecánica se une a la caja de cambios DSG de 7 marchas con rueda libre y forma un buen matrimonio, proporcionando una conducción muy sencilla y unas prestaciones con mucha alegría.

Mediante el mando “Drive Select” podemos elegir entre varios modos de funcionamiento que modifican la respuesta de la caja de cambios, la sensibilidad del pedal del acelerador, la dureza de la dirección asistida o la eficiencia de la climatización.

Si elegimos el modo “Efficiency” dispondremos de la función de rueda libre en la caja de cambios, pero deberemos confirmar tras cada arranque que queremos este modo de conducción, ya que de lo contrario, aunque seguimos en modo Efficiency, la transmisión funciona en modo normal, sin rueda libre y con una configuración que no favorece la reducción de consumos.

Por supuesto, si queremos usarlo en modo manual también podemos hacerlo con toques en las levas del volante o en la palanca selectora. Aquí no es demasiado obediente y la gestión se guarda un buen número de revoluciones en la manga impidiendo que bajemos de marcha en cuanto ello suponga que el motor se ponga por encima de las 5.000 rpm al hacerlo.

Comportamiento: Divertido y fácil

El A1 es fácil de llevar, pero no supera a su predecesor.

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El Audi A1 comparte plataforma con el VW Polo y el Seat Ibiza y todavía tenía bastante fresco en la memoria el Polo GTi que probé hace apenas un mes y la puesta a punto de este A1 me lo ha recordado bastante, aunque algo menos vivo y con un eje trasero algo más rebotón y parecido al del Ibiza que al del Polo.

Precisamente son las reacciones del eje trasero las que menos me gustan de esta plataforma, hasta el punto de gustarme más el tacto que tenía el anterior A1 que éste, aunque si soy sincero, la última vez que pude probar uno en condiciones fue el S1 Quattro, que me pareció una maravilla.

Recientemente he probado más versiones, pero siempre con demostraciones para clientes en diferentes ferias y salones y en esas situaciones uno va más pendiente del cliente que del coche, así que no me arriesgo a afirmar con rotundidad que el anterior A1 (sin ser el formidable S1 Quattro con un eje trasero completamente reconfigurado para integrar el sistema de propulsión en él) fuese más efectivo, pero sí que me parecía más homogéneo.

En el nuevo A1 tenemos un eje delantero que va guiado de forma impecable y una parte trasera que no está a la altura, lo cual descompensa bastante el equilibrio y te resta mucha confianza.

En ciudad estos rebotes de la parte trasera son incómodos a la hora de pasar por baches, tapas de alcantarilla, badenes… aunque no tanto como lo es el Ibiza en acabado FR, un verdadero potro de tortura en esas situaciones. Por suerte el A1 tiene un radio de giro muy correcto y con el cambio automático resulta un coche muy cómodo de utilizar en ciudad y con el que las maniobras se hacen fácilmente en espacios reducidos.

En carretera no se amilana y uno puede plantearse un viaje largo con absoluta confianza. En vías secundarias y reviradas es ágil, frena bien y se sujeta decentemente (mejoraría mucho con una amortiguación en el eje trasero menos brusca en extensión), mientras que en vías rápidas también transmite mucha confianza en curvas de amplio radio y no se descoloca demasiado al pasar por badenes o juntas de dilatación en pleno apoyo.

En el circuito de pruebas confirma su nobleza con unas reacciones correctas, eso sí, gracias al trabajo del control de estabilidad, siempre atento para contener las reacciones de la parte trasera y corregir nuestros errores.

La maniobra de esquiva a 80 km/h la supera correctamente, eso sí, el ESP actúa desde el inicio y frena bastante el coche, pero de eso se trata, de reducir el riesgo más que de ser eficaz, así que me parece bien.

La frenada de emergencia desde 120 km/h obtiene muy buena nota. Las distancias son cortas y aguanta muy bien las sucesivas intentonas sin que el calor empiece a alargar demasiado las frenadas. Además, aunque echamos todo el peso sobre las ruedas delanteras y dejamos las traseras casi de puntillas sobre el asfalto, el A1 mantiene una trayectoria estable y sin zigzagueos parásitos.

En resumen, la conducción del Audi A1 es agradable, con reacciones fáciles de controlar y con solvencia para afrontar viajes pese a haber nacido para la ciudad.

Equipamiento: Todo se paga

El acabado S Line es completo y seductor.

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Siendo un coche que lleva pocos meses en el mercado es normal que su nivel de equipamiento sea elevado, sobre todo en materia de seguridad activa y de conectividad, equipando multitud de ADAS (asistentes avanzados a la conducción) y con un sistema multimedia muy completo.

La unidad que puedes ver en esta prueba está muy equipada con extras como la pintura metalizada, las llantas de 18 pulgadas, el paquete de iluminación, el paquete tech, el navegador más avanzado, el sistema de audio firmado por Bang & Olufsen… que hacen que la factura se dispare por encima de los 35.000 euros, todo un capricho.

En el campo de la seguridad se agradece contar con asistente de mantenimiento en el carril, alerta de ángulo muerto, alerta de colisión frontal con frenado de emergencia, alerta de tráfico cruzado, asistente de aparcamiento, control de crucero adaptativo… Prácticamente todos los sistemas que hay disponibles en la actualidad y que hasta hace apenas un par de años eran coto exclusivo de grandes berlinas de lujo y poco a poco se están convirtiendo en un estándar.

El equipo de sonido tiene una excelente calidad, aunque en este ejemplar el abuso de los graves pronto hace que aparezcan los grillos por desajustes en la zona de la capilla de la instrumentación. Para su manejo es una lástima que el sistema de reconocimiento de voz no sea tan eficaz a la hora de buscar un tema en nuestro móvil como lo es el MBUX de Mercedes, verdadera referencia del sector en cuanto al manejo por voz de los sistemas multimedia del vehículo.

Ya que hablamos de multimedia, disponemos de Apple Car Play, Mirror-Link, Android Auto y es fácil integrar nuestro smartphone en las utilidades del coche.

En definitiva, el Audi A1 está a la última en este apartado, no podría ser de otra manera teniendo que desembolsar lo que cuesta este coche y tratándose de un modelo de última hornada.

Consumo: Mejor de lo esperado

Los consumos son aceptablemente buenos.

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Aunque no cumple con los valores oficiales, los consumos de este Audi A1 son buenos teniendo en cuenta el nivel de prestaciones que ofrece y que va bastante calzado, lo cual penaliza el ahorro de combustible.

Mientras que la cifra declarada por Audi es de 6,9 l/100 km en ciudad, en la prueba ha sido imposible bajarlo de 7,5 l/100 km de gasto urbano, un valor aceptable.

En carretera es complicado conseguir los 3,7 l/100 km, pero es fácil movernos en el entorno de los 4,5 l/100 km con cruceros entre 70 y 100 km/h y una conducción natural pero tranquila.

Si subimos el ritmo a 120 km/h reales en autopistas y autovías, el consumo asciende a 6,6 l/100 km, un valor que no está nada mal si tenemos en cuenta que la corta longitud del A1 no favorece la aerodinámica.

Con esos consumos y un depósito de sólo 40 litros, la autonomía del Audi A1 35 TFSi ronda los 650 km.

Rivales: Rivales del Audi A1 35 TFSi 2019

Vehículo

Audi A1 Sportback 35 TFSI S line

Volkswagen Polo 2.0 TSI GTI DSG

Abarth Abarth 595 1.4T-Jet Esseesse Aut. 132kW

Mini Mini Cooper Aut.

Precio Desde
26.244 €
Desde
26.994 €
Desde
33.125 €
Desde
26.230 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Gasolina
Cambio 6 marchas 6 marchas 5 marchas 7 marchas
Potencia (CV) 150 200 180 136
Aceleración 0-100 km/h (s) 7,7 6,7 6,7 8,1
Consumo Medio (l/100 km) 5,2 5,9 6,0 4,8
Emisiones CO2 (g/km) 119 138 158 123

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