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Prueba del Alfa Romeo Giulia Executive de gasolina de 200 CV 2018

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15 de enero, 2019

La versión Excecutive del Alfa Romeo Giulia ofrece una buena relación precio/equipamiento. Con el motor de gasolina de 200 CV y el cambio automático de 8 marchas es una elección muy interesante para quienes valoren el diseño, disfruten conduciendo y estén cansados del "sota, caballo, rey" alemán. Sin embargo, no todo es maravilloso en esta máquina italiana, como veremos en esta prueba.

Alfa Romeo ha añadido el acabado Excecutive al Stelvio y también a la gama del Alfa Romeo Giulia, así que hemos aprovechado para probar la versión que podríamos considerar que se encuentra en el extremo opuesto a la del Quadrifoglio que probamos hace unos meses. Si aquél era el más potente, este Alfa Romeo Executive de 200 CV es el modelo menos potente que se ofrece con mecánica de gasolina. Sin embargo, esto no significa que se quede corto, al contrario. Esta mecánica con el cambio de 8 marchas automático es muy recomendable por prestaciones, consumo y agrado de conducción.

Con el BMW Serie 3 en el punto de mira, los rivales naturales del Giulia son berlinas medias con cierto toque sport, un segmento que está en claro declive de ventas debido a la moda SUV, pero en el que tiene rivales tan duros como el nuevo Peugeot 508, el Volkswagen Arteon o el Volvo V60 R design. El BMW Serie 3 acaba de estrenar nueva generación y habrá que esperar para ver cómo va.

Frente al 508, el Giulia es más agradable de conducir y sus acabados más lujosos, pero el francés cuenta con una quinta puerta que hace que sea mucho más versátil y cómodo de usar en el día a día. A la hora de enfrentarlo con el Arteón, el italiano arrasa en estilo y calidad de rodadura, pero no puede competir en el espacio interior, un escenario similar al que nos encontramos cuando lo enfrentamos al Volvo, que ofrece uno de los interiores más acogedores y confortables del mercado.

Qué hay de nuevo en el Giulia Executive

El acabado Executive de este Alfa Romeo añade elementos a su equipamiento que hacen que sea más atractivo, especialmente las llantas de 17 pulgadas de serie (aunque la unidad probada monta las opcionales de 18 pulgadas acabadas en color negro), sensores de aparcamiento delante y detrás, manillas de puerta iluminadas y acceso con llave inteligente, así como el asiento trasero abatible, un extra que en el Giulia se paga aparte y que incorporan de serie casi todos los rivales.

Por lo demás, es el Giulia que ya conocemos, una berlina que destaca por estimular los sentidos, tanto por su estética como por su comportamiento dinámico.

Nuestra valoración: 7,3

Diseño 8

Motor 8

Comportamiento 9

Interior 7

Equipamiento 6

Consumos 6

Destacable

  • Diseño
  • Comportamiento dinámico
  • Prestaciones

Mejorable

  • Tacto de los frenos
  • Iluminación
  • Muelle de la tapa del maletero

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Rojo Alfa

Italia siempre va por delante en cuanto a diseño y el Giulia no es una excepción.

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No hay mucho que añadir en cuanto a diseño a lo ya comentado en las otras tres ocasiones que nos hemos enfrentado al Giulia: es un coche que entra por los ojos, sobre todo en la vista frontal, la más llamativa.

Los acabados y ajustes de las piezas que componen la carrocería, los juegos entre los paragoples y los pasos de rueda, las posibles diferencias de tonalidad de la pintura entre las piezas de plástico y las metálicas, etc… todo eso está bien y el Giulia no debería tener complejos para medirse con sus rivales, ni siquiera frente los alemanes.

Sin embargo, molesta ver que después de más de 2 años y varias quejas de clientes, persiste el fallo en el muelle que mantiene abierta la tapa del maletero y que hemos padecido en las 4 unidades de pruebas que han pasado por nuestras manos desde que se presentó el modelo hace ya casi 3 años.

El muelle tiene poca fuerza y no puede con el peso de la tapa. Mientras estemos en una superficie horizontal no hay problema, pero en cuanto el coche está en una pendiente, el muelle se vence y la tapa se cierra parcialmente. El resultado es que sueles acabar con el pico del cierre del portón en toda la nuca al agacharte a coger algo del maletero.

Otro problema con la puerta lo tenemos en la trasera, pero en este caso el inconveniente viene por su tamaño. Es muy corta en la parte baja y dificulta el acceso a las plazas traseras, algo que no es un problema exclusivo del Giulia, pero que es más frecuente en modelos de menor tamaño que en los de esta categoría.

Las llantas opcionales que monta la unidad de pruebas son de 18 pulgadas y calzadas con gomas 225/45-18 delante y 255/40-18 en el eje trasero. Su diseño es muy “Alfa” con unos grandes orificios redondos. Es una pena que no hayan tenido el detalle de hacerlas simétricas. Las 4 llantas son idénticas y como su diseño es direccional, las del lado izquierdo parecen apuntar en sentido horario, mientras que al montarlas en el lado derecho apuntan contra las agujas del reloj. Lo bueno es que son muy fáciles de limpiar, sobre todo con este acabado negro grafito, casi del mismo color que el polvillo que desprenden las pastillas de freno.

Interior: Dichosa tapa del maletero...

En el interior del Executive destacan los asientos de cuero.

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Al abrir las puertas nos gusta lo que vemos: un interior de diseño acogedor, unos asientos tapizados en cuero de verdad unos adornos perfectamente integrados y que armonizan todo. Nada de cromados estridentes ni molduras de plástico brillante imitando madera de piano.

El salpicadero tiene un diseño muy atractivo, con los biseles de los relojes de la instrumentación muy prominentes, un guiño al diseño tradicional de los Alfa clásicos. La pantalla del sistema multimedia está bien integrada en las líneas del panel de a bordo, pero la infografía está menos elaborada que la que vemos en otros rivales y, sobre todo, los menús para su manejo son poco intuitivos.

Los asientos tienen un cuero que da gusto tocar y que parece más natural que en la mayoría de sus rivales. Sin embargo, la banqueta delantera es algo corta y demasiado plana, lo mismo que el respaldo. Resultan confortables, pero no sujetan bien el cuerpo en zonas viradas.
La postura de conducción es ejemplar, con un volante muy vertical y un pedalier perfecto. La visibilidad es muy buena y los pilares del parabrisas están muy bien diseñados para no entorpecer demasiado la vista y que veamos bien hacia donde apuntamos con el volante, que también tiene un buen tacto, aunque los prefiero redondos y no achatados.

Fijas a la columna de dirección nos encontramos con dos levas de grandes dimensiones y de aluminio de verdad para accionar el cambio automático de 8 marchas en modo secuencial. Su tacto es muy bueno y gracias a su tamaño se pueden accionar fácilmente.

Las plazas traseras son correctas. El espacio para las piernas es normal y también la altura para la cabeza. El mayor incordio está en su acceso y, como de costumbre, en la tercera plaza. Tres pasajeros irán apretados y, además, el central muy incómodo debido a la configuración del asiento, más pensado para dos viajeros.

El maletero tiene un volumen sólo correcto y sus formas no son muy regulares debido al espacio que ocupan las bisagras de la portezuela y los pasos de rueda. Aunque abatamos los respaldos traseros, tampoco dejan demasiado hueco para transportar cosas, además de que la boca de carga es pequeña.

Motor: Dos litros turbo

El motor tiene una respuesta muy agradable y buenas prestaciones.

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Esta versión es una auténtica delicia. Su potencia es más que suficiente para disfrutar, el sonido que emiten sus 4 cilindros ha sido retocado para que resulte similar al de los clásicos biárbol de los mejores Alfa desde mediados de los cincuenta hasta hace poco más de dos décadas, con un ronquido grave cuando pisamos a fondo el acelerador.

Colocado en posición longitudinal, este motor es muy compacto y no cuelga apenas por delante del eje delantero, lo cual mejora el centrado de masas y contribuye al formidable comportamiento dinámico de este Alfa.

No hay grandes complicaciones técnicas, aunque está a la última y cuenta con distribución variable, turbo controlado electrónicamente, encendido directo, etc.

La caja de cambios automática funciona francamente bien. Es de ocho marchas y gracias al bloqueo del convertidor de par y la mecatrónica que incorpora, es casi tan rápida como una de doble embrague, pero infinitamente más agradable de utilizar en maniobras de estacionamiento y en ciudad.

Además de las 8 marchas, cuenta con mecanismo de rueda libre, que permite reducir el consumo cuando llaneamos con inercia.

El matrimonio de este motor y la caja de cambios es perfecto y, aunque gracias al turbo tenemos una entrega de potencia muy lineal y una curva de par casi plana y no necesitamos tantas relaciones de cambio, el mayor número de marchas permite que el motor trabaje más tiempo en su zona óptima de rendimiento, bajando los consumos.

Con una ruleta junto al selector del cambio podemos modificar el temperamento del Alfa Romeo Giulia, que cuenta con 3 leyes de funcionamiento, el ya característico DNA de Alfa:

  • D: es el modo dinámico. En él se hace más sensible e inmediata la respuesta del pedal del acelerador y la caja de cambios busca mantener la mecánica en la zona óptima de potencia. Además, los cambios son más rápidos y bruscos.
  • N: es el modo “natural” o normal. Busca un compromiso entre consumo y prestaciones.
  • A: allweather, este modo se puede usar para ahorrar combustible o para conducir en condiciones de poca adherencia. El acelerador suaviza su respuesta y la caja de cambios busca siempre el desarrollo más largo posible.

Comportamiento: Equilibrio perfecto

Aunque estén pintadas de rojo y sean Brembo, el tacto de los frenos es el punto débil dinámicamente en este Alfa.

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No hay muchos coches que resulten tan satisfactorios a sus mandos como lo es el Giulia, así de claro. Nada más sentarte en él y comprobar que su postura de conducción es perfecta, ya sabes que aquí vas a disfrutar. Lo mejor de todo es que es un coche ágil y eficaz sin resultar nervioso y con un elevado nivel de confort, como debe ser un buen coche.

El cambio automático, la suavidad de funcionamiento del motor de gasolina y la dirección rápida hacen que sea muy cómodo en ciudad, donde sólo deberemos ser cuidadosos al aparcar en batería debido a lo bajo que es el faldón delantero y también el trasero.

Las suspensiones son cómodas y no nos resultará demasiado molesto pasar por los guardias tumbados, baches, tapas de alcantarillado, etc.

A la hora de viajar por autopistas y autovías es una verdadera gozada. La dirección es muy precisa y rápida, de modo que no necesitaremos apenas girar el volante para trazar las curvas de radio amplio. Las suspensiones hacen a la perfección su trabajo y, además de mantener cómoda nuestra espalda, copian muy bien la superficie que pisan los neumáticos, manteniendo la compostura perfectamente al pasar por badenes o cambios de asfalto con el coche apoyado en plena curva rápida.

Los 200 CV del motor cunden mucho y se puede realizar una conducción deportiva con mucha naturalidad. También en carreteras secundarias va francamente bien y la potencia permite adelantamientos seguros.

En curvas lentas y zonas de giros enlazados es excelente y uno disfruta a sus mandos como un niño en un parque de juegos. El chasis es muy reactivo y parece que es más ligero de lo que en realidad es, con respuestas inmediatas a lo que hagamos con el volante y con el reparto de pesos a base de acelerador y freno.

Sólo un detalle desentona en este paisaje idílico y es el tacto de los frenos. Esta unidad tenía un pedal muy esponjoso, como cuando hay aire en el circuito hidráulico y, lo peor, no siempre la misma fuerza sobre el pedal se traducía en la misma fuerza de frenado. A veces tenía que pisar una barbaridad para que el coche frenase bien y otras, en cambio, al mínimo roce ya trababan, es como si el sistema de asistencia al freno actuase unas veces más que otras, lo cual desconcierta mucho y resta confianza. Sin dudas, los frenos han sido el peor apartado.

Tampoco las distancias de frenado son para tirar cohetes. Por muy pintadas de rojo que estén sus pinzas delanteras de 4 bombines, claramente no están a la altura de su formidable chasis. Una pena.

Lamentablemente, en esta ocasión no tuve oportunidad de comprobar en el circuito de pruebas las reacciones del Giulia en las pruebas de esquiva, frenada de emergencia, slalom, etc, pero no debería haber diferencias notables frente a las buenas actuaciones en ensayos anteriores.

Equipamiento: Executive

En equipamiento no hay queja pero está un poco anticuado en materia multimedia.

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El nivel de equipamiento del Alfa Romeo Giulia Executive es bueno para su precio y no echaremos en falta nada de lo realmente importante. Sin embargo, el Giulia acusa algo el paso del tiempo y carece de algunos elementos que se están volviendo poco a poco estándar, sobre todo en materia de ADAS (asistentes avanzados a la conducción).

Por ejemplo, el sistema de alerta de pérdida de carril no está a la altura de los más recientes, que mantienen el coche dentro del carril sin tocar el volante, no tenemos asistente de conducción en atascos… no son elementos imprescindibles, pero se están convirtiendo cada vez más en un estándar y este Alfa se queda fuera.

El asistente de luz de carretera, que debe cambiar de largas a cruce cuando detecta tráfico, no funciona tampoco demasiado bien y le falta sensibilidad, especialmente con los camiones, para evitar deslumbramientos. En la unidad de pruebas este fallo estaba acentuado por unos faros mal regulados. El del lado derecho estaba demasiado bajo y el izquierdo muy alto. Este inconveniente hacía que la conducción nocturna fuese muy incómoda.

También en el apartado multimedia va un poco escaso. Además de que los menús no son muy intuitivos ni podemos configurar demasiadas cosas, la pantalla que muestra la vista de la cámara trasera es ridícula y poco útil.

En materia de conectividad no hay queja y podremos utilizar el smartphone desde la pantalla del sistema multimedia, pero sus rivales ofrecen un mayor abanico de aplicaciones y utilidades.

El equipo de sonido tiene una buena calidad y es un verdadero placer escuchar buena música mientras se disfruta de la conducción de este Alfa Romeo.

Consumo: Eficiente, sobre todo en carretera

Los consumos son razonables para su potencia y peso.

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El consumo real de este Giulia es bastante cercano al declarado por el fabricante, sobre todo en carretera, donde es relativamente fácil llegar a los 6 l/100 km oficiales, aunque con una conducción normal, cruceros entre 70 y 100 km/h y algún adelantamiento, lo natural será estar sobre los 6,4 l/100 km.

En autopista a los máximos legales la cosa no sube demasiado y es fácil llegar a medias de apenas 7 l/100 km, un excelente registro al que ayuda, sin duda, el sistema de rueda libre cuando llaneamos con inercia.

En ciudad es donde más se dispara la cosa. Alfa Romeo declara una media de 8,7 l/100 km y en la prueba he registrado 9,2 l/100 km. El convertidor de par del cambio automático es donde más penaliza, al tener bastante resbalamiento en los continuos inicios de marcha cada vez que nos detenemos por el tráfico.

Con estos valores de consumo y un depósito de 58 litros de capacidad, es fácil lograr autonomías alrededor de los 700 km con este Giulia.

Rivales: Rivales del Alfa Romeo Giulia Executive 200 CV 2018

Vehículo

Alfa Romeo Giulia 2.0 Executive Aut. 200

Peugeot 508 1.6 PureTech S&S GT Line EAT8 225

Volkswagen Arteon 2.0 TSI R-Line DSG7 140kW

Volvo V60 D4 R-Design Aut.

Precio Desde
45.899 €
Desde
44.300 €
Desde
46.493 €
Desde
51.201 €
Combustible Gasolina Gasolina Gasolina Diesel
Cambio 8 marchas 8 marchas 7 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 200 225 190 190
Aceleración 0-100 km/h (s) 6,6 7,3 7,7 7,9
Consumo Medio (l/100 km) 7,0 5,7 6,0 4,6
Emisiones CO2 (g/km) 157 131 135 122

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