Prueba del Abarth 124 Spider 2017

Prueba del Abarth 124 Spider 2017

12 octubre, 2017

Abarth ha sabido recrear bastante bien al clásico de los años setenta tomando como punto de partida el descapotable más vendido de todos los tiempos. ¿Tiene alguna ventaja este Abarth frente al Miata original?¿En qué es mejor y en qué es peor?, vamos a verlo.

Nuestra valoración: 7,0 Bastante bueno

Diseño 8

Notable

Motor 7

Bastante bueno

Comportamiento 8

Notable

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 6

Bueno

Consumos 6

Bueno

Destacable

  • Peso ajustado
  • Diversión al volante
  • Prestaciones

Mejorable

  • Suspensión trasera
  • Antena de la radio
  • Acabado mate delicado

Abarth rememora una de sus etapas de mayor esplendor con un modelo como el Abarth 124 Spider, la versión más extrema del Fiat 124 Spider y que evoca a los años dorados de la marca en el mundial de rallys. Desarrollado conjuntamente con Mazda, esta asociación ha hecho posible que existan en el mercado 3 roadsters con idéntico ADN pero de personalidades muy diferenciadas. El MX-5 es el más fiel a la idea original, con un buen equilibrio entre deportividad y facilidad de conducción, el Fiat 124 Spider con un enfoque más pensado para disfrutar de paseos al aire libre y el Abarth, en el que la vertiente sport es la más explotada.

En la actualidad no hay muchos coches en el mercado en el que se ha tenido claro que el protagonista debe ser el conductor y su pilotaje. Apenas hay aditivos que puedan desnaturalizar la conducción de este modelo. Tal vez los más cercanos por concepción sean los otros mellizos del mercado, el Toyota GT86-Subaru BRZ, coupés ligeros y con un excelente equilibrio entre sus prestaciones y su bastidor.

El Abarth 124 Spider es el más radical de todos ellos, tanto por estética como por prestaciones y puesta a punto y como tal hay que verlo. Si buscas un coche cómodo y repleto de gadgets ni te lo plantees. Si, en cambio, buscas un coche que te haga disfrutar tanto a sus mandos como mirándolo, entonces sí, éste puede ser tu coche.

Diseño Retro y mate

El capó delantero negro es una herencia de la competición.El capó delantero negro es una herencia de la competición.
El capó delantero negro es una herencia de la competición.
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No todo el público comulga con el diseño del Abarth 124 Spider con el capó en negro mate y los detalles en rojo en las carcasas de los retrovisores, el faldón y las tapas de los cáncamos de remolcaje. A mí el capó delantero mate me hace gracia por lo que representa, pero el trasero lo veo innecesario. La razón por la cual estuvo de moda en los años setenta pintar los capós de color negro mate era porque en los coches de carreras se solía hacer esto para evitar que los reflejos del sol y de los faros adicionales en las etapas nocturnas pudieran deslumbrar al conductor y confundirle. De lo que se trataba era de mejorar la visión del conductor y la verdad es que es un método bastante eficaz, aunque no tanto en los coches actuales, pues en la mayoría de los modelos modernos el capó delantero no es visible desde el puesto del conductor.

Sin embargo, en el Abarth 124 Spider sí que se ve su largo morro desde el asiento del piloto y sí que se agradece tener una superficie que no produce reflejos. Además, también destacan más las nervaduras del capó delantero y le dan un aspecto más deportivo a esta carrocería.

Parece mentira que cambie tanto el aspecto de un coche simplemente montando diferentes parachoques y faros. Muy poca gente se da cuenta de que el Mazda MX-5 y éste son el mismo coche y que las únicas diferencias están en el capó, el paragolpes delantero y trasero y los grupos ópticos, además de las llantas- que van calzadas con idéntica medida (205/45-17).

Confieso que a mí me gusta más el frontal del Fiat/Abarth que el del Mazda, pero la parte trasera no me parece bien resuelta. Si el frontal sí me recuerda al clásico del que toma el nombre, los grupos ópticos traseros no se me parecen en nada a los de aquel y ese plástico del color de la carrocería en el centro de los mismos no me gusta, del mismo modo que no me agrada en los renovados Fiat 500.

En cuanto a los acabados, la pintura mate es difícil de aplicar pero su aspecto es bueno. Lo que ya no es tan bueno es su mantenimiento, pues se raya fácilmente y deberemos ser muy cuidadosos a lavarlo, secándolo lo antes posible pues, si dejamos que se seque al sol, enseguida se marcarán los cercos de cal que deja el agua al evaporarse.

Sigue sin gustarme la antena fija. Al igual que en el Mazda, es fácil darse con ella en la cara cuando vas a meter algo en el maletero. La capota, en cambio, me parece perfecta. Es ligera, cierra muy bien y su accionamiento manual es tan sencillo que podemos abrirla o cerrarla en un segundo, y no lo digo por decir, es el tiempo real que tardamos en descapotar o capotar este spider.

En cuanto a la comparativa obvia entre el MX-5 y el 124, los acabados son mejores en el japonés. Si te fijas en la galería de fotos, el capó delantero del 124 no ajusta perfectamente y no queda bien enrasado, sobre todo en el filo delantero. Tampoco la tapa del maletero, que tiene un pequeño spoiler de goma en el borde que es por donde lo tocamos para abrirlo y tiene un tacto que da sensación de fragilidad.

Interior Para pilotos

El interior es idéntico al Mazda salvo por la piel vuelta y el logo del volante.
El interior es idéntico al Mazda salvo por la piel vuelta y el logo del volante.
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Al abrir las puertas o la capota del 124 Spider nos encontramos con el mismo interior que en el Mazda MX-5. Aquí la única diferencia estará en que nos encontramos con el escorpión de Abarth en el centro del volante y en la consola central, que en los respaldos de los asientos veremos el nombre de la marca italiana, que hay piel vuelta en la parte del salpicadero y un cuentavueltas de color rojo. También el pomo del cambio es exclusivo de este Abarth.

La instrumentación es completa pero su lectura es complicada por el pequeño tamaño de los gráficos. La ventanita del cuentavueltas que nos indica la marcha insertada es muy pequeña y también el velocímetro.

Si por fuera me gusta más el diseño del italiano aunque sus acabados me parecen peores que los del Mazda, en el interior todo me gusta más en el Abarth. La piel vuelta le da un aspecto más cuidado al interior y los defectos que encuentro están presentes también en el Mazda, como la columna de dirección que sólo se puede regular en altura y no en profundidad y el bulto en la zona de los pies del copiloto.

El espacio es reducido pero no resulta agobiante aunque llevemos la capota cerrada. Los asientos, aunque tienen poco mullido, resultan cómodos y se amoldan bien a nuestro cuerpo, aunque hecho de menos algo más de apoyo lateral para la espalda en un coche que aguanta muy bien las aceleraciones laterales.

La postura de conducción es buena, con un volante perfecto por dimensiones y tacto, pero se podría mejorar con reglajes en altura del asiento y de profundidad en la columna de dirección. También el pedalier se puede mejorar. Su posición es perfecta, pero el pedal de freno se hunde bastante y hace que el doble embrague sea complicado, al quedar mucho más bajo que el del acelerador cuando estamos frenando y queremos ir bajando marchas.

En el lado del copiloto no queda espacio para una guantera, que se ubica en un cofre que hay entre los respaldos de los asientos. Tiene una buena capacidad, pero su boca de acceso es algo pequeña. Lo mismo le pasa al maletero; tiene una buena capacidad, pero sus formas son irregulares y su carga no es cómoda por la altura del umbral y el tamaño de la tapa.

Motor Con un buen par

El motor 1.4 turbo tiene un rendimiento muy bueno.
El motor va montado completamente por detrás del eje delantero.
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La gran diferencia entre el Mazda MX-5 y este Abarth está bajo el capó y marca una enorme diferencia entre el japonés y el 124. Aunque su cilindrada es mucho menor que la del Mazda (1,4 frente a 2 litros), el peso es prácticamente el mismo en ambos casos, pues el turbo añade un buen puñado de kilos al hacer necesario un intercooler y el propio turbocompresor. Se trata del mismo motor del Abarth 595 pero colocado en posición longitudinal por detrás del eje delantero para centrar más las masas y conseguir un reparto del 50% del peso sobre cada eje.

El peso es casi el mismo y la potencia también (10 CV más el Abarth, que llega hasta los 170 CV), pero el par es mucho mayor (250 Nm frente a 200 Nm) y llega de forma mucho más impetuosa en este Abarth que en el MX-5. Mientras que en el Mazda el empuje va llegando de forma progresiva hasta alcanzar su máximo a 4.500 rpm, en el motor turbo del Abarth nos encontramos de golpe con los 250 Nm a sólo 2.500 rpm y lo mantiene constante hasta casi las 5.000 rpm.

Su empuje es mucho más impetuoso y esto es bueno y malo. Es bueno porque hace que tengamos unas aceleraciones y recuperaciones muy buenas, pero desequilibra un poco el coche y es difícil ser finos con él porque todo sucede de manera un poco brusca. Este chasis es una maravilla y se nota claramente que ha sido diseñado para el temperamento del Mazda y no para el del Abarth. Mientras que todas las reacciones son dulces y progresivas en el japonés, en el italiano se pierde parte de esa dulzura y es menos fino cuando queremos ser precisos en las trazadas.

Esta versión monta el escape deportivo con 4 salidas en la parte trasera y un sonido al ralentí que es muy ronco y enamora. Si queremos más gorgoteos y petardazos al reducir, podemos activar el modo Sport, que también hace más sensible el pedal del acelerador. Su sonido es muy bueno al ralentí y cuando reducimos, pero cuando damos gas a fondo, más que un ronquido lo que se oye es un resoplido en la parte trasera, demasiado artificial.

La caja de cambios es deliciosa por su tacto, precisión y escalonamiento. Cada vez que pasamos a la siguiente marcha nos cae en la zona óptima de par y el empuje es constante. Eso sí, no merece la pena ir más allá de las 5.500 rpm. A partir de ahí el motor respira mal y merece más la pena aprovechar el empuje del buen par motor que nos da su turbo que intentar lograr caballos a base de seguir subiendo de vueltas.

La guinda del pastel la pone un diferencial trasero autoblocante que nos permitirá sacar la quintaesencia de este deportivo auténtico.

Comportamiento Para hilar fino

El balanceo de la carrocería es bastante acusado.
El balanceo de la carrocería es bastante acusado.
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Tras una semana de convivencia con el Abart 124 Spider puedo confirmar que, claramente, el chasis de este coche está diseñado desde un principio para el Mazda MX-5 y que el motor turbo desequilibra un modelo cuyo diseño es tan equilibrado que el más mínimo cambio implica grandes alteraciones y que, para compensarlas, todo es parche sobre parche. Esto no quiere decir que el 124 Spider sea un mal coche ni mucho menos, al contrario, es uno de los mejores deportivos auténticos que hay en el mercado, pero el mayor agrado que nos proporciona su mejor empuje gracias al turbo frente al Miata, se esfuma en los tramos virados, donde la mayor suavidad de entrega de par del motor japonés hace que todo sea más dulce y preciso.

En ciudad el Abarth tiene el problema de todos los cabrios cuando circulamos con ellos capotados: la mala visibilidad. La luneta trasera es pequeña y apenas veremos nada en los 3/4 traseros. Por suerte, los retrovisores del 124 Spider son de buen tamaño y podremos controlar el tráfico que nos sigue y nos rodea. La vista hacia delante tampoco es muy buena, con un capó muy largo que hace que nos dé la sensación de que vamos a rozar con todas las esquinas.

Sin embargo, el tamaño de este coche es muy compacto y la dirección es muy buena, así que acabaremos callejeando con él de forma muy ágil. Pese a que es un deportivo autético, sus suspensiones no son tablas y tenemos un buen nivel de confort incluso a la hora de pasar por badenes, bandas reductoras de velocidad y pasos de cebra elevados. Tampoco supone demasiados problemas aparcar en batería, pues el faldón no va arrastrando por el suelo.

En autovía es un coche que transmite confianza y eso no es nada fácil en este tipo de coches tan ligeros y en los que vamos sentados muy cerca del eje trasero, que tampoco es que tenga mucha distancia con el delantero. En curvas rápidas, los coches con poca batalla (distancia entre ejes) y poco peso tienden a darnos la sensación de que en un bote que demos- en una junta de dilatación, por ejemplo- acabaremos fuera de nuestro carril. Para nada tendremos esa sensación en el Abarth 124 Spider, que transmite mucha seguridad en curvas rápidas y en autovía.

En carreteras secundarias es una verdadera delicia y la única pega será el tener un depósito de sólo 45 litros de capacidad que nos cortará la sonrisa con frecuencia para parar a repostar, pues su autonomía no da para mucho más de 350 km cuando avivamos el ritmo en carreteras de montaña.

La dirección es muy precisa y el eje delantero nos obedece a la menor insinuación. Sólo si hacemos las cosas rematadamente mal (dando gas demasiado pronto o entrando muy pasados) nos dirá que no quiere entrar. La medida de los neumáticos a muchos les parecerá ridícula, con sólo 205 mm de ancho, pero son perfectas para este tipo de coche, lo atan al suelo pero no lo hacen torpe.

Es un coche que apetece conducir.
Es un coche que apetece conducir.
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Con una distribución de pesos perfecta y una masa contenida, el Abarth es un coche muy sensible a las transferencias de masa que provoquemos con el freno y el acelerador y aquí es donde viene el matiz por el que el MX-5 resulta más gratificante. Sí, ya sé que el coche acelera tanto como le digamos nosotros que acelere con el pie derecho, pero es mucho más fácil dosificar eso con un motor que va subiendo de par progresivamente hasta llegar al máximo cerca de las 5.000 rpm que en uno en el que a 2.500 llega todo de golpe y, además, es un 25% más que el máximo del Mazda.

Esto hace que cuando queremos trasladar algo más de peso al eje trasero no podamos hacerlo con tanta precisión como en el japonés y las reacciones son mucho más bruscas, lo que nos hace perder precisión y que tengamos que estar mucho más atentos. Otro problema que se suma es que es más fácil saturar la adherencia de los neumáticos traseros porque llega mucha más potencia de manera inmediata a ellas. En línea recta esto se traduce en unas recuperaciones y unos adelantamientos mucho más seguros que en el MX-5, pero en curva, de nuevo nos exigirá mucha más precisión en el pie derecho y que seamos mucho más rápidos con las manos en el volante, lo que hace la conducción del Abarth más exigente.

En el circuito de pruebas, con los controles desactivados, esto es mucho más patente. El eje delantero es una maravilla y obedece de inmediato (repito, si no pegamos el pisotón antes de tiempo) y una vez que entramos, podemos cerrar más el giro o abrirlo simplemente levantando el pie del acelerador- o frenado suavemente- o acelerando un poco. Si lo que queremos es romper la adherencia del eje trasero para hacer algo de drifting es muy fácil lograrlo ahuecando un poco, al instante tenemos el peso delante y la trasera descargada, en ese punto damos gas y empieza el derrape… pero dominarlo no es tan sencillo como en el Mazda.

Al ser turbo tenemos un pequeño retraso de respuesta y cuando llega lo hace más de golpe. Si no acertamos a la primera con el gas que tenemos que darle ya no saldrá bien. Si nos pasamos y ahuecamos, enseguida vuelve a atarse al suelo y si insistimos con él acabará por adelantarnos la trasera. Además, hay una reacción algo desconcertante y es que se nota como si la parte trasera diese unos pequeños botes que hacen que la derrapada no la sintamos continua y progresiva sino como con pequeños deslizamientos. Podría deberse a un autoblocante que no funcionase correctamente y a veces trabase y otras no, o bien (y me inclino más por esta hipótesis) a una estabilizadora trasera algo excesiva que provoca que la rueda interior se quede en el aire. En ese momento, hasta que el autoblocante reacciona y mantiene cierto par en la exterior para seguir avanzando, perdemos velocidad, vuelve a posar la pata en el suelo y así sucesivamente.

Lo que queda claro es que el peso de poco más de una tonelada en orden de marcha es una verdadera gozada y permite unos tiempos de espera muy cortos sin necesidad de una suspensión dura como una tabla, al contrario, la amortiguación de los Bilstein que monta este Abarth llega incluso a parecer excesivamente blanda, pero es casi perfecta así. Hacer más duro un coche tan ligero lo único que logra es que, si el asfalto está algo rugoso, las ruedas de despeguen del suelo y que el ABS sea una pesadilla, algo que no sucede con el tarado actual.

La maniobra de esquiva a 80 km/h es coser y cantar para este coche, diseñado para que los cambios de trayectoria sean rápidos y sin aspavientos. Lo mismo sucede con los frenos, que logran unas distancias de detención muy buenas y un excelente aguante al calor gracias al poco peso del coche y la poca energía que tienen que disipar en cada frenada.

En definitiva, el Abarth 124 Spider  es un coche que nos hará disfrutar al volante, que podremos llevar de paseo en marchas largas gracias a su buen par motor o en el que llegaremos a sudar si queremos esmerarnos en una conducción deportiva.

Equipamiento Nada que pese

El equipamiento del Abarth es completo.
El equipamiento del Abarth es completo.
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El Abarth 124 Spider cuenta con un equipamiento muy completo en el que no echaremos nada de menos en lo referente a la conducción. Control de crucero, encendido automático de luces y limpiaparabrisas, faros direccionales (de excelente iluminación, por cierto, antinieblas delanteros y traseros, climatizador automático, navegador, volante multifunción, asientos calefactados con tapicería de cuero… en lo único que peca es en cuanto a sistemas ADAS (asistentes avanzados de conducción) como los sensores de ángulo muerto, alerta de pérdida de carril… pero es que, si de verdad quieres estos elementos, ni el Abarth ni el Miata son tus coches. Aquí uno viene a “trabajar” y a pilotar, no a que lo hagan por ti.

Entre las concesiones al lujo que nos encontramos en este Spider está el equipo de sonido Bose que cuenta con altavoces integrados en los reposacabezas de los asientos, una excelente idea en un coche descapotable, pues nos permite escuchar bien la música o la conversación telefónica aunque vayamos a cielo abierto.

Aunque su equipamiento es más que suficiente en cosas “mundanas” como los sensores de aparcamiento o los elevalunas, lo más importante es lo que el Abarth 124 Spider trae de serie para ponernos una sonrisa en la cada cada vez que salgamos a carretera con él, y en eso es uno de los coches mejor dotados del mercado.

Seguridad

Equipamiento de Serie

  • ABS
  • Airbag acompañante
  • Airbags de nueva generación
  • Anclaje para asientos infantiles
  • Cinturones de seguridad con pretensionador motorizado
  • Control de estabilidad
  • Faros traseros LED
  • Inmovilizador automático pasivo
  • Interruptor de desconexión de airbag de pasajero
  • Luces de conducción diurna
  • Repetidor de intermitencias laterales
  • Airbag conductor
  • Airbags laterales delanteros suplementarios
  • Faros halógenos para luz de cruce y carretera
  • Luces antiniebla
  • Luz antiniebla trasera
  • Nivelado de faros eléctrico
  • Reposacabezas activos
  • Sensor de presión de neumáticos
  • Temporizador de apagado de faros

Confort

Equipamiento de Serie

  • 4 altavoces
  • Aire acondicionado manual con microfiltro
  • Alfombrillas delanteras
  • Arranque sin llave
  • Cubierta de las barras de seguridad en gris oscuro
  • Cubierta motor Abarth
  • Diferencial autoblocante mecánico Abarth D
  • Faldones laterales con acento en color negro
  • Kit reparapinchazos
  • Llantas de aleación deportivas de 17´´
  • Luz de cortesía delantera
  • Manillas de las puertas pintadas en color carrocería
  • Neumáticos Bridgestone
  • Parasol de pasajero con espejo
  • Pintura metalizada Negro San Marino
  • Pomo de cambios tapizado en cuero perforado
  • Retrovisor con función de día-noche manual
  • Selector de modo de conducción
  • Tapizado de salpicadero premium
  • Techo convertible con aislante sonoro y térmico
  • Toma eléctrica de 12V en el habitáculo
  • Volante regulable en altura e inclinación
  • Acceso sin llave
  • Alerta de cinturón de pasajero
  • Alternador 150 amperios
  • Anilla de remolque
  • Asiento del conductor regulable en 6 vías, pasajero en 4 vías
  • Caja de cambios manual de 6 relaciones
  • Cierre centralizado
  • Control de crucero
  • Cuadro de instrumentos deportivo
  • Cubierta gris oscura para retrovisores
  • Cubrepedales metálicos
  • Dirección asistida eléctrica
  • Elevalunas eléctricos
  • Iluminación de acceso
  • Insignia frontal
  • Limpiaparabrisas de velocidad variable
  • Luz de maletero
  • Neumáticos 205/45R17
  • Retoques deportivos estéticos Abarth
  • Salpicadero de tacto blando
  • Suspensión deportiva
  • Tapizado premium del cuadro de relojes
  • Toques negro mate en el habitáculo
  • Volante deportivo
  • Pack Scorpione

Equipamiento Opcional

  • 1500.2 €Asientos de cuero Abarth
  • 650.13 €Pintura Blanco Col de Turini
  • 1999.43 €Pinzas de freno rígias Brembo delanteras en rojo

Multimedia y Audio

Equipamiento de Serie

  • Ordenador de abordo
  • Radio AM/FM MP3
  • Mandos de radio integrados en el volante

Otros

Equipamiento de Serie

  • Centralita de motor Abarth
  • Elevalunas de un toque
  • Limitador de carga en cinturones de seguridad
  • Maletero tapizado
  • Reposacabezas homologados para mercado estadounidense
  • Sensores de ocupante en el asiento del pasajero
  • Velocímetro en Km/h
  • 4 salidas de escape
  • Kit base
  • Lavorazione Mirafiori
  • Protección activa de peatones
  • Receptáculo de carga trasero con llave

Consumo No pesan los kilos

Los consumos del Abarth 124 Spider son bajos gracias a su poco peso.
Los consumos del Abarth 124 Spider son bajos gracias a su poco peso.
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Gracias al poco peso del 124 Spider, este Abarth puede presumir de unos consumos bastante contenidos y, sobre todo, de que no se disparan demasiado cuando hacemos una conducción deportiva, y eso que los motores turbo suelen ser muy sensibles a lo que nos pese el pie derecho.

Abarth homologa un consumo de 8 l/100 km en ciudad para este modelo, una cifra que se va hasta los 9 l/100 km en uso real y que no es muy elevada para un coche de gasolina de 170 CV.

En carretera, el valor oficial de gasto es de 5 l/100 km y, aunque es un valor que podemos conseguir si practicamos una conducción muy eficiente, sin tráfico y sin desniveles, lo normal es que nos movamos en el entorno de los 6,5 l/100 km con cruceros entre 70 y 100 km/h y teniendo que hacer algún adelantamiento.

En autopista la aerodinámica pasa su factura y el consumo medio sube hasta los 7,5 l/100 km a 120 km/h, un valor aceptable para un descapotable, que suele generar turbulencias.

Con un depósito de sólo 45 litros, estos consumos dan para una autonomía en el entorno de los 500 km, que se queda en la mitad si nos dejamos seducir por su sonido y su dinamismo.

Rivales Rivales del Abarth 124 Spider 2017

Abarth 124 Spider 1.4 Scorpione

Desde
37.020 €

Gasolina

Manual
marchas

MX-5 2.0 Luxury Sport RF

Desde
33.300 €

Gasolina

Manual
6 marchas

160

7,3

6,9

154

GT86

Desde
34.490 €

Gasolina

Manual
6 marchas

200

7,6

7,8

181

Elise Sport 220

Desde
53.975 €

Gasolina

Manual
6 marchas

220

4,6

6,3

149

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