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Prueba de Mini Cooper SE: ¿el rey de la ciudad?

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18 de agosto, 2020

Tras el ensayo realizado hace más de una década, Mini por fin tiene su primer vehículo 100% eléctrico que nosotros hemos probado en profundidad. Así es el Mini Cooper SE.

Ahora que el sector poco a poco se va electrificando y va poniendo el foco en los segmentos más urbanos, parece que son muchos los fabricantes que se van subiendo a dicho tren. Otros, sin embargo, ya llevaban capitaneándolo casi una década. Este es el caso de Mini quien hace más de 12 años cuando presentó el Mini Electric que nunca llegó a comercializarse en masa y que únicamente sirvió como laboratorio para el desarrollo del BMW i3 y del protagonista de estas líneas: el Mini Cooper SE.

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Ente medias, la inglesa ha ido adquiriendo experiencia eléctrica con la versión híbrida enchufable del Countryman, el cual se ha convertido en el best seller de la gama. Un bagaje que ahora llega a su punto álgido con el Cooper SE que probamos y que entra a formar parte de un sub-segmento de coches eléctricos que podríamos catalogar como “los eléctricos de los 200 km  y 35.000 €”.

El Mini eléctrico tiene pocos rivales y todos urbanos

Que por qué nos hemos inventado dicho enunciado, muy sencillo, porque aunque muchos piensen que el Mini Cooper SE puede rivalizar contra los Opel Corsa-e, Peugeot e-208 o Renault ZOE estará completamente equivocado. Primero, porque la filosofía Premium de la marca le sitúa un peldaño por encima y, segundo, porque esta terna le saca, como mínimo 100 km de autonomía eléctrica.

Entonces, ¿quiénes son sus principales rivales? Siendo justos, por concepto y semejanza el único que podríamos meter en el saco sin miedo sería el Honda e pese a que genere menos potencia. Si abrimos un poco más la mano para justificar nuestro enunciado también estaría por recorrido y precio que no por silueta, tamaño y potencia, el Mazda MX-30. Por último estaría el BMW i3 con quien comparte buena parte del rendimiento mecánico aunque resulta significativamente más caro.

Si bien antes de comenzar con el análisis, cabe detallar que este Mini Cooper SE se diferencia de todos los contenientes antes descritos en una cosa: su concepción original no incluía esta versión eléctrica. La realidad es que se ha adaptado tomando como base el Mini Cooper de 3 puertas al que se le ha extraído todo lo relacionado con el sistema de propulsión (motor, transmisión y depósito de combustible) sustituyéndolos por los relativos al entramado eléctrico. Con todo la gama del Mini Cooper SE oscila entre los 33.950 € y los 41.000 €.

Nuestra valoración: 8,5

Diseño 8

Motor 9

Comportamiento 9

Interior 9

Equipamiento 8

Consumos 8

Destacable

  • Elementos de diseño específicos más atractivos
  • Habitáculo con ambiente retro
  • Rendimiento mecánico

Mejorable

  • Autonomía algo escasa
  • Tiempos de carga
  • Precio de la versión más equipada

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Detalles que le diferencian

Es fácil distinguirle por la parrilla delantera cerrada.

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Dado que hablamos de una adaptación cero emisiones del Mini de 3 puertas, este Cooper SE no varía un ápice sus dimensiones externas. Disponible únicamente en dicha carrocería, mantiene unas cotas escuetas con 3,84 metros de largo, 1,73 de ancho y 1,43 metros de alto. Una invariabilidad que se extrapola igualmente al apartado estético, al menos en una unidad como la nuestra que resulta complicada de diferenciar de no ser por los detalles en amarillo y los logos situados en el portón y el frontal. Calandra que, por cierto, cambia y presenta un diseño completamente cerrado para optimizar la aerodinámica.

Los más ávidos notarán igualmente que se han suprimido las tomas de aire del paragolpes (no es necesario refrigerar nada) mientras que aquellos que opten por las nuevas opciones de personalización del vehículo (con inéditos juegos de llantas o colores), sí irán pregonando a los cuatro vientos que conducen el primer Mini eléctrico de la historia.

Interior: Estrena cuadro digital

El salpicadero mantiene ese halo retro.

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De puertas para dentro la semejanza con otros hermanos de gama se mantiene y de no ser únicamente por el montaje de un nuevo cuadro de instrumentos digital, nos resultaría igual de complicado diferenciarle. De aspecto ovalado y con un tamaño de 5,5 pulgadas, cambia de color en función del programa de conducción escogido aunque mantiene la indicación del porcentaje de potencia empleado (izquierda) como de carga de batería (derecha). En el centro y con unos gráficos nítidos tenemos tanto el velocímetro como el ordenador de a bordo, en el que se incluyen el flujo eléctrico o los asistentes a la conducción.

La pantalla central parte de las 6,5 pulgadas aunque se puede aumentar hasta las 8,8 pulgadas adquiriendo el Connected Navigation Plus (de serie en el acabado más alto). Como en el resto de Mini le dota de un aspecto retro muy llamativo y en ella el conductor puede moverse por los diferentes menús del sistema, entre los que destacan los relativos al sistema eléctrico. Su manejo es tanto táctil como mediante el comando iDrive situado en el túnel central, siendo en ambos casos bastante intuitivo.

El resto permanece, por suerte, invariable pues ni la habitabilidad ni la capacidad del maletero se ven afectadas por el montaje del entramado eléctrico. Esto implica que mantenemos una zona trasera apta para dos adultos (con un acceso algo complicado si el pasajero es demasiado voluminoso) o unos más que aceptables 211 litros, en los que se incluye un doble fondo que gana en practicidad para guardar tanto la señalización de emergencia como los cables de carga.

Motor: Tanto tranquilo como endiablado

El rendimiento del motor se asemeja al de un JCW.

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Bajo el característico capó de los Mini, la firma inglesa ha retirado todo resto de mecánica de combustión colocando en su lugar un motor eléctrico síncrono de imanes permanentes que declara un total de 184 CV y un par máximo de 270 Nm, el cual se alimenta de una batería de 32,6 kWh de capacidad bruta (28,9 kWh neta). Cifras que le asemejan al Cooper S de combustión pero con el valor añadido de tener una respuesta inmediata desde que pisamos el acelerador (el par se transmite instantáneamente) que nos hacen pensar en los John Cooper Works.

Ahora bien, para sentir que nuestra espalda se pegue con el asiento, será necesario escoger el modo más deportivo de los cuatro propuestos: Sport. Con él los parámetros de conducción cambian y son con los que conseguiremos los 7,3 segundos para pasar de 0 a 100 km/h, llegando mucho más rápido a los 150 km/h de velocidad punta que posee (autolimitada). El resto de programas son Green+, Green y Mid. Como decimos, en cada uno se ajusta la potencia del motor a los parámetros elegidos, siendo notorio lo perezoso que se vuelve en los modos más verdes, pues están enfocados a optimizar la autonomía. De hecho, en el Green+ se desactiva la climatización y se limita la velocidad a 90 km/h.

Comportamiento: Como siempre, como nunca

Dinámicamente transmite las mismas sensaciones que cualquier otro Mini,

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Una de las máximas que han querido mantener en Mini con este Cooper SE es que fuera tan dinámico como el resto de hermanos de combustión. Y vaya si lo han logrado. Cierto es que presenta ligeros cambios en el chasis para optimizar la colocación de las baterías (situadas en el fondo plano) como es un aumento de la altura de casi 2 cm, pero ello no le ha impedido ser igual de Mini que siempre.

De suspensión firme, el tacto general del vehículo tiende a ser duro. Menos que los primeros Mini de hace una década, pero más que otros rivales eléctricos de corte urbano. Con ello conseguimos una sensación similar a la que tuvimos con el MX-30, es decir, que no notemos diferencias al bajarnos de un Cooper S y subirnos a un Cooper SE o viceversa. La dirección es rápida y directa lo que le beneficia tanto a la hora de circular por una carretera revirada como para callejear por la ciudad… aunque quizá en este punto es algo más pesada de lo que nos gustaría. Hecho que se deja notar igualmente cuando seleccionamos el modo Sport, pues todo parece ser incluso más duro que antes.

La única diferencia respecto a un Mini Cooper S la obtenemos en la frenada regenerativa propia de los eléctricos. En el caso de este Cooper SE podemos escoger entre dos niveles, uno medio y otro intenso. Curiosamente el que tenemos por defecto es el más severo, aquel con el que podemos realizar una conducción a un solo pedal (sin tocar el freno) sin necesidad de ‘entrenar’ demasiado. Si queremos reducirlo o volver a activar el más intenso, bastará con pulsar la tecla situada a la izquierda del arranque.

Equipamiento: Sin añadidos extra

La pantalla de 8,8 pulgadas está disponible en el acabado más alto: el XL.

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La gama comercial del Mini Cooper SE se divide en cuatro acabados: S, M, L y XL y, a diferencia de los de combustión, no hay opción de escoger equipamiento opcional. Todos son cerrados, lo que facilita sobremanera la elección entre uno y otro. Desde el más básico parte con faros LED, cuadro de instrumentos digital, climatizador con contenidos ampliados, retrovisores en amarillo llantas de 16 o 17 pulgadas, navegador y Apple CarPlay.

Nuestra unidad iba asociada al nivel más alto de todos, el XL que incorpora como estándar el techo solar panorámico, el techo y los retrovisores en el mismo color de carrocería, la pantalla central de 8,8 pulgadas, la cámara de marcha atrás, el color Chili Red (también está disponible el British Racing Green) o algunos elementos MINI Yours como la tapicería en cuero, la moldura situada frente al copiloto retroiluminada.

Un equipamiento que, obviamente incorpora el adherido a los niveles precedentes, con el sistema de sonido Harman/Kardon, faros LED autoadaptables, acceso y arranque sin llave, sensores de aparcamiento traseros, asientos calefactables, paquete de ayudas Driving Assistant o el Head-up Display. Quizá los 41.000 € de este nivel echen atrás a más de uno dejando los 36.500 € del Cooper SE M como la opción más racional, pero de siempre el cliente de Mini ha optado por la distinción sin importarle en exceso el tema económico.

Consumo: No te despistes

Con la batería descargada se necesita invertir bastante tiempo si se conecta a una toma doméstica.

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El consumo homologado por Mini para este Cooper SE es de 15,5 kWh/100 km, una cifra que será sencilla de conseguir sin necesidad de hacer grandes alardes de conducción eficiente. Ahora bien, una de las principales desventajas que hemos visto durante la semana de pruebas está asociada con la mente, porque ninguno de los días que teníamos la batería al 100% vimos en el ordenador de abordo una autonomía superior a los 200 km.

Ello no significa que no lo podamos cumplir, pero de primeras no ayuda a iniciar el trayecto con calma. Cambiar de uno a otro modo de conducción sirve, además de para variar la respuesta del vehículo, para ir ‘jugando’ con la autonomía. Cierto es que la ganancia apenas es reseñable al pasar del Sport al Mid o al Green, pero si elegimos el Green+ podremos incluso ver cómo el recorrido aumenta hasta en 30 kilómetros a costa, eso sí, de ir con el clima apagado y de limitar tu velocidad a 90 km/h. El climatizador también incide en la autonomía reduciendo en 3 km el rango por cada nivel de intensidad que subíamos.

Con todo, los gastos que hemos medido durante la semana de pruebas han sido los siguientes:

  • 18,4 kWh en autopista y autovía, circulando a ritmos legales de entre 90 y 120 km/h.
  • 16 kWh/100 km en tramo de montaña, con el modo Sport activado y haciendo un uso severo de la regeneración de la frenada. Este es quizá el dato que más nos ha sorprendido.
  • 12,7 kWh/100 km en ciudad, alternando tanto los modos Green y Mid como los dos nieles de retención.
  • 13,1 kWh/100 km de media combinando varios escenarios y sin pasar al modo Sport salvo en contadas ocasiones. Con este consumo es relativamente sencillo cumplir con los 200 kilómetros de autonomía.

Otro menester es el de la carga de la batería. Con dos tipos de carga admitidos (Tipo 2 y CCS) en una toma doméstica, con 1,8 kW de potencia y con un 29% restante de carga, le ordenador de a bordo marcaba casi 12 horas de espera. De serie trae un cable que admite cargas hasta de 3 kW, necesitando cerca de 10 horas. Adicionalmente, puede conectarse a wallbox hasta de 11 kW de potencia invirtiendo en este caso 2 horas y media para llegar al 80% y una hora más para el 100%. Por último, admite cargas de 50 kW en el que la marca asegura poder llenar el 80% de la misma en menos de 35 minutos.

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