Prueba completa del Mercedes C Coupé 220 CDi34

Prueba completa del Mercedes C Coupé 220 CDi

29 Octubre, 2012, modificada el 30 Octubre, 2012 por

Con una línea mucho más atractiva que la de la berlina, el Mercedes C Coupé ofrece un gran agrado de conducción, con la calidad de rodadura típica de la marca de la estrella. La única nota discordante la pone la excesiva rumorosidad del motor 4 cilindros diésel que tenemos en esta prueba.

No valorado

Destacable

  • Diseño llamativo.
  • Tren de rodadura.
  • Consumos contenidos.

Mejorable

  • Rumorosidad mecánica.
  • Calidad de algunos plásticos.
  • Precio.

La marca de la estrella ha decidido seguir los pasos de su eterno rival de Munich, BMW, y, al igual que éste, ha estructurado la Clase C en tres carrocerías: berlina, coupé y state. A la espera de un posible cabrio que complete la gama, el Mercedes C Coupé es el más deportivo de la familia y, aunque su diseño ha buscado ser discreto, lo cierto es que sus líneas son un imán para las miradas.

Aunque el frontal es casi idéntico al de la berlina, su techo más bajo lo hace parecer más ancho y agresivo, sensación que se confirma en su vista lateral. En ella, la ventana de custodia ha abandonado la terminación redondeada de anteriores generaciones del CLK: ahora adopta una arista que recuerda bastante a la del BMW Serie 3.

Mercedes C Coupé 220 CDi, Hostal de San Marcos, León, Rubén Fidalgo34
Hasta las estatuas se giran a mirarlo.

En la zaga, unas ópticas de nuevo muy parecidas a las de la berlina hacen que sea difícil distinguir ambas… Es, sin duda, la parte más austera en cuanto a diseño. Aun así, me confieso un gran admirador de las carrocerías de dos puertas de Mercedes y me alegro de la aparición de este Clase C Coupé como sustituto de los anteriores CLK. Esta nueva imagen me parece muy atractiva, especialmente la vista frontal, presidida por una enorme estrella que me recuerda a los impresionantes coupés de la Clase S con código W 126.

La unidad de pruebas es un Mercedes C Coupé 220 CDi equipado con algunos extras (como el paquete deportivo, caja de cambios 7G Tronic, navegador, dirección paramétrica, depósito de combustible de autonomía extendida…) que hacen que la factura supere los 49.000 euros, no está mal. Veamos qué nos ofrecen los alemanes por esta suma.

Bienvenido al Mercedes C Coupé 220 CDi

Exteriormente, no hay duda posible: estamos ante todo un Mercedes. Su aspecto es discreto, los ajustes son buenos y no hay estridencias, ni alerones que desentonen en un conjunto muy proporcionado y elegante. Al abrir la puerta, la primera impresión no defrauda; el tacto de la manilla, el peso de la puerta, el sonido que hace cuando la cerramos… todo nos confirma que se trata de un coche bien armado y de calidad.

Mercedes C Coupé 220 CDi, interior, Rubén Fidalgo34
El acabado es muy bueno, pero los materiales no son dignos de un Mercedes.

Una vez dentro, nos acogen unos asientos de piel con multitud de reglajes que nos permiten ajustarnos al puesto de conducción como si fuese nuestro coche de siempre. Me alegra ver que el volante tiene unas proporciones lógicas y un tacto muy agradable, al igual que el pomo del cambio y los botones que accionamos con más frecuencia.

Me sigue sorprendiendo que Mercedes insista en agrupar en un único mando las luces, intermitencias, limpiaparabrisas… todo está en una sola palanca, a la izquierda de la caña de la dirección. Esto tendría su lógica para dejar la mano derecha libre para la caja de cambios, pero en un modelo automático como éste… darle algo de trabajo a la mano derecha no vendría mal. De hecho, podrían haber puesto el mando del control de crucero y limitador de velocidad al lado derecho y, así, no lo accionaríamos por error cada vez que vamos a poner el intermitente.

Mercedes C Coupé 220 CDi, Cruise, Rubén Fidalgo34
El mando del control de crucero se confunde con los intermitentes.

Los acabados del habitáculo son muy buenos y la presentación es más que correcta. Me gustan los interiores austeros, pero con algo de personalidad; éste tiene ambas características. Sin embargo, creo que un coche que roza los 50.000 euros debería tener unos materiales algo más nobles, con partes del salpicadero tapizadas en cuero, por ejemplo.

La instrumentación es muy legible y en apenas 5 minutos -con el manual de instrucciones- nos hacemos con el control de todos y cada uno de los mandos, incluido el “clásico” freno de estacionamiento de pedal. Rápidamente aprendo para qué sirve cada cosa y ajusto mi asiento para empezar a divertirme donde más se disfruta un Mercedes: en la carretera.

El Mercedes C Coupé 220 CDi, un “viajero dicharachero”

Me aseguro de que la palanca del cambio está en P, piso el freno, introduzco la llave en el clausor, pongo contacto, compruebo los distintos chivatos de advertencia, giro un poco más y… el motor se pone en marcha con una sacudida típica de mecánica diésel que no me esperaba en este Mercedes.

Inicio mi viaje y compruebo lo bien que se maniobra en el aparcamiento y por la ciudad; creo que esto de la dirección paramétrica me va a gustar. Moverse en el tráfico urbano es muy sencillo. Las suspensiones están perfectamente afinadas y, como siempre en un modelo de la estrella, la calidad de rodadura está “en otra liga”. Nadie como ellos (o los Citroën hidroneumáticos) saben filtrar así las irregularidades del asfalto.

El dispositivo Start/Stop funciona muy bien, es rápido y el único “pero” posible viene impuesto por la tosquedad con la que el propulsor 4 cilindros diésel se pone en marcha. Rodando a ritmos tranquilos, el silencio en el interior es elogiable. La cosa cambia en cuanto nos incorporamos a una circunvalación. Pisar el acelerador y llevar el motor por encima de las 2.500 rpm se traduce en un enorme aumento del sonido de la mecánica, que se cuela con descaro y de forma algo desagradable en el habitáculo.

Mercedes C Coupé 220 CDi, Teis, Rubén Fidalgo34
El buen radio de giro le permite callejear sin problemas.

Por ciudad, la limitada visibilidad de sus pequeños cristales queda compensada por el buen funcionamiento del sistema de advertencia de ángulo muerto, que trabaja muy bien.

Hoy hace un día muy bueno y me apetece salir de la capital por el puerto de los Leones. Los 170 CV del 220 CDi parecen más gracias al generoso par y al trabajo de las 7 relaciones de la caja de cambios, algo lenta, pero equilibrada con la gran respuesta de este motor. Empiezo la subida sin nada de tráfico y “me animo” un poco. Es un tramo de tres carriles con buena visibilidad, así que me arrimo a mi derecha y, en la primera horquilla cerrada a izquierdas, la dirección paramétrica me confunde y me voy más de lo deseado al carril central. No era mi intención, apenas he girado el volante, ¿qué ha pasado?… En la siguiente curva, permanezco atento a este efecto y… otra vez. Al principio giro y el coche apenas responde, doy un poco más de volante para meterlo en la trazada y me paso… esto tendré que analizarlo en el circuito, ya lo veré más adelante.

Los adelantamientos, aunque se trate de largos camiones, son coser y cantar. Sobre todo, “cantar”: cada vez que pisamos con decisión el acelerador es como si nos “teletransportásemos” al interior de una furgoneta de reparto urgente… sigo pensando que la mecánica suena demasiado. Conecto el sonómetro y me sorprende: no superamos los 82 dB. No es mucho, pero resulta desagradable. Sin embargo, con el control de crucero a 120 km/h y el motor apenas a 2.000 rpm estamos en 70 dB, una cifra muy baja: a ese régimen oigo hasta el gasóleo moverse en el tanque de combustible.

Con el depósito opcional, el Mercedes C Coupé 220 CDi supera los 800 km de autonomía; esta cifra es posible gracias al bajísimo consumo de este modelo. La caja de cambios de 7 marchas, una buena aerodinámica y un discreto nivel de pérdidas por rozamiento me permiten viajar en un coche de 170 CV y más de tonelada y media con un gasto de carburante de sólo 6,3 l/100 km, ¡menos que un Toyota Prius!.

Mercedes C Coupé 220 CDi, La Virgen del Camino, Rubén Fidalgo34
La estrella preside el frontal.

Los kilómetros “caen” sin la menor fatiga ni para la máquina, ni para los viajeros y la noche, de luna nueva completamente negra, se rasga con una enorme cinta de luz blanca que vamos proyectando sobre el asfalto. Los faros bi-xenón adaptativos son una maravilla y, además, por primera vez me subo en un modelo en el que el cambio automático entre cruce y largas no deslumbra a la mayoría de los camiones con los que me encuentro.

Sin duda, estoy en un rutero excepcional. Si le busco las cosquillas con el acelerador, también puede ser muy divertido, pero el ruido mecánico hace que acabe por bajar el ritmo y así seguir disfrutando del viaje en una “alfombra voladora”.

El Mercedes C Coupé 220 CDi, en la pista de pruebas

Tenía ganas de  comprobar si las sensaciones que me había dado la dirección paramétrica eran algo real o, simplemente, un error de apreciación por mi parte. En el circuito tengo la posibilidad de poder realizar la misma curva una y otra vez variando la trazada, jugando con el gas, balanceando… sin poner en peligro a nadie y así sacar conclusiones.

Mercedes C Coupé 220 CDi, A Pastoriza, Rubén Fidalgo34
El comportamiento de este Mercedes es muy noble. En modo Sport el ESP permite ciertas licencias.

Las direcciones paramétricas llevan años en el mercado y parten de una muy buena idea: a veces conviene que la dirección sea directa (un mínimo giro de volante supone un gran movimiento de la dirección), como en maniobras de aparcamiento, curvas muy cerradas… y, sin embargo, esa rapidez de respuesta puede ser negativa en otras ocasiones, como al circular por autovía a alta velocidad, ya que cualquier mínimo movimiento en el volante nos puede desestabilizar.

En este tipo de mecanismos no se varía la asistencia (la dureza del volante al girar), sino la relación de giro entre el volante y la dirección en función de la velocidad, el ángulo de giro, etc: es más directa o desmultiplicada según convenga.

La teoría promete y, en la práctica, algunos han conseguido una buena puesta a punto de este sistema, como el Porsche Panamera… pero en este Mercedes falta algo. Realizando una conducción deportiva, es muy difícil ser preciso. Me explico.

Cuando se rueda rápido, algunos movimientos se mecanizan. El cerebro se concentra en captar datos y tomar decisiones y la vista, en la carretera, no en el volante. En este punto, uno mueve el volante un ángulo concreto que nuestro cerebro ha aprendido y automatizado recorriendo kilómetros con un coche determinado. Si varía la desmultiplicación de la dirección, es como si en mitad de la curva apareciésemos sentados en otro vehículo distinto, con diferentes reacciones; nuestro cerebro (el mío, al menos) no es capaz de adaptarse instantáneamente a esa nueva desmultiplicación, de modo que nos pasaremos o nos quedaremos cortos y tendremos que corregir dirección.

Mercedes C Coupé 220 CDi, A Pastoriza, Rubén Fidalgo34
Cuando la cosa se complica, la dirección paramétrica entorpece el trabajo.

Este efecto está muy marcado en este modelo y hace que sea casi imposible hacer dos veces la misma curva exactamente por el mismo sitio. Si las ruedas fuesen empapadas en pintura, dejaríamos una huella diferente cada vez que abordáramos el mismo giro.

Si desconectamos el control de estabilidad, la situación se complica, porque hace muy difícil adivinar cuánto estamos deshaciendo el contravolante en caso de sobreviraje; controlar las derrapadas se convierte en algo complejo.

Ya que hablo del ESP, tiene tres modos de trabajo:

  • Completamente activo: el mínimo ademán de descontrol es cortado de raíz.
  • Sport: al seleccionar este modo, la suspensión, la dirección y el cambio modifican su puesta a punto y el ESP permite un cierto ángulo de deriva, divertido y seguro a la vez.
  • Desconectado: si entramos en el menú de sistemas de asistencia y lo desactivamos, lo haremos con todas las consecuencias. Lo que ocurra, sucederá bajo nuestra responsabilidad.

Las suspensiones me han gustado mucho. Tienen un buen tarado y se tragan las irregularidades de forma eficaz, mientras su firmeza permite contener el balanceo y los cabeceos en las frenadas. El cambio 7 G Tronic es algo lento, aunque el matrimonio con la mecánica diésel es bastante acertado.

El motor tiene un buen empuje y su entrega de par, tan generosa, debe ser tenida en cuenta para dosificar bien el gas. Lástima que el sonido no acompañe, porque la verdad es que este Mercedes puede ser muy divertido.

En definitiva, salvo por la dirección paramétrica, estamos en un automóvil muy racional que puede sacarnos una enorme sonrisa si nos sentimos retozones.

Conclusión

Hay dos situaciones en las que la satisfacción que proporciona este automóvil es tremenda: cuando nos acercamos a él mientras está aparcado y nos deleitamos mirando su preciosa carrocería y cuando paramos en una gasolinera a repostar y comprobamos lo poco que nos ha costado realizar un buen montón de kilómetros “a lomos” de este infatigable rutero.

En el interior no me convencen los materiales empleados, algo “convencionales” para estar sentados en un coche que luce la estrella de Mercedes y cuyo precio ronda los 50.000 euros. Sin embargo, los ajustes y la ergonomía no tienen crítica posible; bueno, sí: el mencionado mando del control de crucero.

La mecánica pasa inadvertida siempre que la mantengamos por debajo de las 2500 rpm, algo fácil gracias a los largos desarrollos de su caja de cambios de 7 velocidades. Por encima de dicho régimen, el sonido se eleva de manera exponencial y lo hace con una rumorosidad más propia de un vehículo industrial que de un sofisticado coupé.

Mercedes C Coupé 220 CDi, maletero, Rubén Fidalgo34
Las bisagras del maletero le restan mucho espacio.

Si eres un conductor con un perfil más bien “sport”, mi consejo es que te ahorres la opción de la dirección paramétrica. En una semana de convivencia, no he conseguido saber cuánto giro de volante necesitaba para realizar bien las trazadas: unas veces un giro pequeño suponía demasiado y otras veces el mismo giro no era suficiente. En maniobras de aparcamiento y por ciudad es muy cómoda, pero no para subir un puerto a buen ritmo.

En definitiva, estamos ante un automóvil elegante y de aspecto dinámico con el que se pueden hacer miles de kilómetros sin que nos arruine su consumo. Además, cuenta con ciertas dotes prácticas que lo convierten en un compañero de viaje ideal y también divertido. Sus prestaciones son buenas, pero no estamos ante un deportivo. El precio, en mi opinión, no está muy justificado: por esa cifra hay opciones más especializadas si buscas prestaciones puras (o diseño por encima de todo o un buen rodador, etc). Sin embargo, sí hay que reconocer que este Mercedes C Coupé 220 CDi destaca por el equilibrio que muestra entre todas estas cualidades.

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Rubén Fidalgo

8 Comentarios

Rubén Fidalgo 29 Octubre, 2012

Un gran coche sin duda…pero por ese precio se merece una mecanica menos sonora.

OSCAR 30 Noviembre, 2012

EL RUIDO DEL MOTOR SOLAMENTE ES CUANDO ACELERAS (RUGE) Y CREO QUE ESTA HECHO A PROPOSITO PARA DAR UN CARACTER DEPORTIVO AL COCHE, YA QUE LA VERSION STATE O FAMILIAR CON LA MISMA MOTORIZACION NO SUENA IGUAL.

Rubén Fidalgo 30 Noviembre, 2012

Hola, en la berlina suena igual que en este coupé. Para mi gusto, el sonido que tiene no es nada deportivo. Al no acelerar no suena porque en los diésel, la mayor parte del ruido mecánico lo provocan los inyectores al abrir paso al gasóleo a alta presión, ese claqueteo metálico lo producen por un lado el propio inyector debido a la presión, y por otro un leve picado de biela que se produce al inicio de la aceleración.
El sonido deportivo se suele crear a base de acústica en el sistema de escape o bien por admisiones de mayor caudal.

mjid elouad 3 Diciembre, 2012

mersedes benz220CDI ano2005esta2009

Jose Antonio Garrido Sanchez 27 Abril, 2013

Tengo un mercedes 220 c coupe manual de un año y medio con 10.800 km , con el cual no estoy contento. Con 10.500 km me dejo tirado ,me cambiaron el embrague, el sensor del bote del limpia cristales, me han cambiado los dos pilotos traseros porque se pusieron como empañados y cuarteados,el retrovisor derecho hace ruido después de recogerlos, me lo miraron y sigue haciendo ruido,el sillón del conductor venia con un pequeño corte en la tapicería. de fabrica, ahora tengo que llevarlo al taller porque no me funciona bien unos de los faros inteligente. Tengo tres años de garantía y me estoy
planteando que. cuando se me acabe esta me lo venderé. Espero que no le salgan mas cosas.

Rubén Fidalgo 27 Abril, 2013

Buenas tardes Jose Antonio, lamento de verdad que estés tan descontento con el coche. Desde luego no es para menos con la lista de fallos que nombras, no es admisible en ningún coche, pero menos en un mercedes con este precio. Espero que por lo menos te los hayan solucionado satisfactoriamente (salvo el ruido del retrovisor). Como comento en la prueba creo que algunos plásticos podrían mejorar su calidad a tenor del precio pagado, pero no me pareció un mal coche ni mucho menos. Seguro que una vez solucionados esos problemas lo disfrutarás. Un saludo y gracias por compartir con nosotros tu interesante experiencia.

Luciano Lois 24 Mayo, 2013

Mi 220CDI cumplirá 10 años en Septiembre,hoy tiene encima 365.000 Km,solamente he tenido que cambiar un colector de admisión,menos de 1000 euros y la bateria es la 2ª.Quizás sea el tipo de uso que yo le doy,pero a decir verdad creo que ha sido la mejor compra que haya hecho.El consumo siempre está por debajo de los 5.9 l/100 km y es algo a mencionar.¿que os parece?

Rubén Fidalgo 24 Mayo, 2013

Hola Luciano, muchas gracias por tu aportación y por leernos. Me alegra leer que estás tan satisfecho con tu Mercedes y que lo has amortizado bien, 365.000 km en 10 años no está nada mal. Efectivamente el consumo es algo que me ha llamado la atención muy positivamente a lo largo de la prueba. Un saludo y gracias de nuevo.

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