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Probamos el BMW X2 sDrive 18i: ¿merece la pena la versión de acceso al X2?

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05 de marzo, 2020

El BMW X2 está siendo uno de los modelos más importantes para la marca de Múnich gracias a sus buenas ventas. Hoy probamos la versión con el motor de gasolina y tracción delantera y éstas son nuestras conclusiones.

BMW cuenta con una de las gamas más variadas del mercado, hasta el punto de que en el segmento del BMW X2 tiene también el X1. Tras haberlo podido probar en su versión superior en esta vídeoprueba del BMW X2, ahora tocaba ver cuánto da de sí la motorización de acceso a la gama y examinar el BMW X2 S-Drive 18i con el motor de 140 CV.

Me ha sorprendido la suavidad de funcionamiento del motor de tres cilindros de doble turbo, especialmente en el apartado de sonoridad, pues pasa inadvertido para los pasajeros. Su respuesta es suficientemente alegre y, con unos consumos ajustados, es un buen compañero de viaje.

Lo que ya no me ha gustado tanto es la altura en las plazas traseras. Si en ellas tienen que viajar personas de más de 1,75 m de estatura, mejor que lo elijas sin la opción de techo panorámico.

Dinámicamente me ha gustado su dirección, pero no tanto la respuesta de la suspensión trasera, algo brusca en rebote, y los frenos, a los que les falta mordiente cuando tenemos que parar con urgencia.

Los rivales del BMW X2 s-Drive 18i

El X2 tiene que lidiar en el segmento más competitivo del mercado y contra un gran número de rivales, aunque por estatus y precio, los que más directamente atacan a este modelo son los que hemos seleccionado. No está el Mercedes GLA porque está a punto de ser relevado por la nueva generación.

El primer rival es obvio y no es otro que el Mini Countryman, con el que el X2 comparte chasis, mecánicas y soluciones prácticas, lo mismo que con el propio BMW X1. Aquí las diferencias y ventajas son más una cuestión de gustos que motivos realmente objetivos. Básicamente son el mismo coche con diferentes estéticas. Algo más sport el X2 y más prácticos el X1 y el Countryman.

Otro rival es el Lexus UX. Aquí el japonés gana en cuanto a la ventaja de su etiqueta Eco de la DGT y en unos consumos menores, además de unas prestaciones algo mejores. A favor del BMW tenemos unas plazas traseras y un maletero mucho más espaciosos. En cuanto a calidad de acabados e imagen de marca, ambos están muy igualados.

El Audi Q2 sería también una alternativa. El BMW gana en calidad de materiales y acabados, sobre todo en el interior, más cuidado en este aspecto que el del Audi, que peca de unos plásticos de calidad mejorable, especialmente en las plazas traseras.

Por último, el Mazda CX-30 Skyactiv-X sería otra buena alternativa. En este caso el japonés supera al BMW en prácticamente todos los apartados, pero pierde en un detalle muy subjetivo pero decisivo a la hora de adquirir un automóvil ya un poco de «capricho»: el caché.

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 8

Motor 8

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 6

Consumos 7

Destacable

  • Imagen de marca
  • Diseño
  • Confort de marcha

Mejorable

  • Espacio en plazas traseras
  • Precio de las opciones
  • Reacciones del cambio

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Gusta al público

El X2 tiene unas líneas más deportivas y juveniles que el X1.

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Uno de los atractivos del X2 es su diseño. De hecho, su imagen ha prevalecido frente a otros aspectos prácticos, al revés que el X1. Esto repercute en el espacio para las plazas traseras y también en cuanto a la visibilidad. Si puedes convivir con esos dos inconvenientes, la verdad es que el X2 llama la atención y entra por los ojos, como se suele decir.

Su menor altura, la caída de la parte trasera y detalles como los logos de BMW en los montantes traseros ( como los llevaban los preciosos BMW 3.0 CS de los años setenta ) o la parrilla delantera con los riñones más anchos en la parte inferior, hacen que tenga una presencia más juvenil y deportiva.

Personalmente me gusta sobre todo el frontal, en el que encuentro detalles que, además de lograr esa imagen más agresiva, son prácticos, como las entradas de aire en los bordes del paragolpes que reducen la sección frontal al viento para mejorar la aerodinámica.

El pack M que equipa la unidad de pruebas le sienta muy bien estéticamente y añade unas llamativas llantas con neumáticos 225/45-19 que son demasiado grandes. Quedan bien a la vista, pero dinámicamente lastran muchísimo a este X2.

La calidad de ajustes y acabados de todas las partes de la carrocería son muy buenos y también la tonalidad de la pintura, que no tiene diferencias entre las partes metálicas pintadas en la línea de montaje y las de plástico que vienen pintadas de los diferentes proveedores.

El BMW X2 es un coche que, «si lo vistes» un poco y te gastas dinero en añadir algunos extras y accesorios, queda muy pintón.

Interior: Es un BMW

El interior tiene buenos materiales y ajustes, pero falta espacio en altura en las plazas traseras.

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Por fuera esta unidad cuenta con varios extras que hacen que resulte muy atractivo, como las llantas, la pintura metalizada o el pack M. Dentro sucede lo mismo y la tapicería en cuero de color vainilla, las molduras y embellecedores, la iluminación ambiental… todo consigue también que nos encontremos con un BMW muy acogedor y de aspecto premium de verdad.

Las plazas delanteras son muy cómodas. Los asientos tienen muchos reglajes y, como son eléctricos, podemos ajustarlos a la perfección a nuestras preferencias. El conductor rápidamente encuentra la postura ideal para disfrutar a sus mandos, que están muy bien ubicados desde el punto de vista de la ergonomía.

Un aspecto que desentona un poco a estas alturas es la instrumentación. Los dos relojes principales con una pantalla informativa que muestra diferentes datos es algo anticuada, además faltan datos como la temperatura del motor, que para conocerla hay que buscarla entre los datos del ordenador de viaje.

Las plazas traseras tienen suficiente espacio para las piernas y a lo ancho no están mal, aunque tres adultos viajan muy apretados. El problema en ellas está en la altura. La unidad probada cuenta con techo panorámico, que quita unos centímetros de altura, y a mí (que mido 1.85 metros) me pega la cabeza en el techo al sentarme en ellas.

La parte práctica del X2 viene por la configuración de los asientos traseros, con 3 respaldos independientes que se pueden regular en inclinación para ampliar ligeramente el espacio de carga o hacer más cómodos los viajes a los pasajeros.

En cuanto al maletero, su capacidad es buena y también sus formas son muy aprovechables. También es práctico el poder abatir los respaldos en 40/20/40 para acomodar diferentes bultos o pasajeros.

Motor: Eficiente y silencioso

El motor de 3 cilindros destaca por su silencio de marcha.

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Hay muchos memes y bromas sobre los BMW con motores de 3 cilindros, pero dejémonos de complejos y prejuicios. Este motor no va nada mal, es suave, apenas suena y sus prestaciones son más que decentes para un modelo que es el básico de la gama.

Gracias a su generosa entrega de par su respuesta al acelerador es suficientemente contundente y tiene un reprís y unas recuperaciones que recuerdan a los de un turbodiésel.

La unidad de pruebas monta la caja de cambios automática de 8 marchas con función de rueda libre cuando elegimos el modo Eco-Pro de funcionamiento, que nos ayuda a reducir los consumos cuando llaneamos a ritmos constantes.

Los desarrollos son un poco largos porque están pensados principalmente para reducir los consumos y aprovechar la buena entrega de par en bajo y medio régimen, pero hace que a veces nos quedemos un poco «vendidos» en las rotondas e incorporaciones, donde no siempre reduce marchas con la velocidad que sería deseable.

Como de costumbre, tenemos varios modos de funcionamiento para cambiar la respuesta de la mecánica: Sport, Normal y Eco Pro. Lo que hacen es modificar la respuesta del pedal del acelerador y de la caja de cambios para propiciar las prestaciones o reducir los consumos, según deseemos.

Comportamiento: Faltan frenos

El X2 es fácil de conducir, pero los frenos son mejorables.

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El BMW X2 comparte plataforma con el Mini Countryman, aunque los bávaros ponen su punto en la puesta a punto y hay algunas diferencias. La unidad de pruebas, con el pack M y las llantas de 19 pulgadas tiene un eje trasero que es demasiado seco en los rebotes, lo que resta confort y también complica un poco las cosas cuando rodamos rápido por asfaltos que no están perfectos.

En ciudad es muy fácil de conducir gracias a la caja de cambios automática y a que sus dimensiones son compactas, aunque debemos tener cuidado con las llantas de 19 pulgadas que están muy expuestas a roces en los bordillos, sin apenas protección del neumático. Eso sí, la elevada línea de cintura y la pequeñas ventanas hacen que la visibilidad en el 3/4 trasero sea escasa.

Cuando salimos de viaje con él se agradece la nobleza del conjunto. El BMW X2 es un coche muy fácil de conducir, puesto a punto para ser algo subvirador pero no de forma exagerada y con un eje trasero muy tranquilo. Si buscas provocarlo para que ayude un poco a redondear en las curvas lentas no vas a tener mucha colaboración. No tiene un tacto sport pese a su imagen y lo que busca es, sobre todo, hacer las cosas fáciles a cualquier conductor.

Un detalle que no me ha gustado demasiado es el apartado de los frenos. Tienen un buen tacto en un uso normal, pero si avivamos el ritmo o, esto es más grave, si sucede algo imprevisto y tenemos que clavar los frenos, falta mordiente y las distancias de detención se alargan más de lo deseable.

En autopista y autovía se mueve bien en curvas rápidas y sorprende el silencio de marcha a los máximos legales, haciendo muy cómodos los viajes en él. El exceso de neumático y las suspensiones M hacen que sea algo buscón y que el morro busque bastante las roderas de los camiones en el carril derecho, que suele estar deformado por el peso del transporte por carretera.

En el circuito de pruebas la maniobra de esquiva la salva gracias al trabajo del control de estabilidad, que frena mucho el coche para mantenerlo en la trayectoria. Sobre todo en el segundo golpe de volante, para volver a nuestro carril, se nota que el BMW X2 tiene unos tiempos de espera algo más largos de lo deseable y que al dar el bandazo lo cogemos un poco por sorpresa.

La frenada de emergencia desde 140 km/h no obtiene buenos resultados. Sus distancias son más largas de lo deseable y, además, se alargan claramente en los sucesivos intentos debido a la temperatura.

En resumen, es un coche fácil de conducir y que es difícil que nos ponga en situaciones de riesgo, pero un sistema de frenos más eficaz le vendría de perlas.

Equipamiento: Cuesta vestirlo

Con el Pack M el aspecto mejora mucho.

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Aunque quedan lejos los tiempos en los que un BMW no traía de serie ni el cierre centralizado ni los elevalunas eléctricos y hoy en día no les falta nada de lo imprescindible, sigue siendo necesario invertir una buena cantidad de euros en «vestirlos» un poco.

La unidad de pruebas, por ejemplo, de los 37.200 euros de tarifa del modelo de serie a los casi 57.000 euros de la unidad probada, hay una buena diferencia.

Eso sí, de serie no hay nada que añadir en materia de seguridad, pues ya incluye todo un arsenal de sistemas de asistencia a la conducción como la alerta de colisión con frenado de emergencia. Lo único que se paga a mayores es el asistente de conducción en atascos, que mantiene el coche en el carril y se detiene y avanza automáticamente a velocidades de hasta 60 km/h en retención en autopistas.

La tapicería de piel, los asientos con reglaje eléctrico o el excelente equipo de sonido Harman Kardon se pagan también como extras, lo mismo que el sistema de navegación pro, las llantas de 19 pulgadas o la suspensión M.

En cuanto al sistema de infoentretenimiento, este X2 está a buen nivel pero no consigue igualar al MBUX y su asistente virtual. Sí, aquí podemos dar las órdenes por voz, pero su sistema de reconocimiento no es tan preciso ni está tan integrado con todas las funciones del vehículo. Aquí Mercedes marca el camino a seguir y casi todas van detrás, por no decir todas.

Consumo: Bueno si no nos venimos arriba

Los consumos son aceptables.

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Aunque los consumos reales durante la prueba han sido buenos para el tipo de coche que es y con un motor de gasolina, las cifras son claramente superiores a las declaradas por el fabricante, si bien es cierto que esta unidad está muy equipada y añade bastante peso con elementos como el techo panorámico, por ejemplo.

En concreto, donde la marca homologa un consumo urbano de 6,8 l/100 km, el consumo real en ciudad del BMW X2 s-Drive 18i ha sido de 9 l/100 km.

En carretera es fácil conseguir los 4,6 l/100 km homologados, si hacemos uso del modo eco-pro y sacamos mucho partido de la rueda libre. Pero lo normal, con algo de tráfico y teniendo que hacer algún adelantamiento, es que nos movamos en el entorno de los 5,5 l/100 km con cruceros entre 70 y 90 km/h.

En autopista y autovía, manteniendo los máximos legales, el consumo medio ha sido de 7 l/100 km.

Con estos consumos y un depósito de 51 litros de gasolina, la autonomía de este BMW X2 ronda los 650 km. Si no es suficiente para nuestras necesidades, BMW ofrece un depósito de mayor tamaño, que es el que equipa la unidad de pruebas.

Rivales: Rivales del BMW X2 s-Drive 18i 2019

Vehículo

Bmw X2 sDrive 18iA

Lexus UX 250h Luxury 2WD

Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-X Zenith White 2WD 132kW

Mini Mini Countryman Cooper ALL4 Aut.

Precio Desde
40.117 €
Desde
53.899 €
Desde
34.875 €
Desde
33.900 €
Combustible Gasolina Híbrido Gasolina Gasolina
Cambio 7 marchas 1 marchas 6 marchas 8 marchas
Potencia (CV) 140 178 180 136
Aceleración 0-100 km/h (s) 9,6 8,5 8,5 9,8
Consumo Medio (l/100 km) 5,4 4,1 4,6 6,0
Emisiones CO2 (g/km) 122 96 105 141

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