Prueba BMW Serie 1 116i Sport43

Prueba BMW Serie 1 116i Sport

12 Abril, 2016, modificada el 15 Abril, 2016 por

El nuevo BMW Serie 1 es un vehículo más maduro y atractivo que su anterior diseño, mantiene sus grandes virtudes en carretera y el confort de conducción es muy elevado. El motor, sin embargo, apenas tiene empuje por debajo de las 2.000 vueltas.

Nuestra valoración: 7,8 Notable

9

6

9

8

8

7

Destacable

  • Buen chasis
  • Diseño acertado
  • Confort

Mejorable

  • Interior sobrio
  • Motor limitado
  • Túnel central muy alto

El BMW Serie 1 ha madurado de una manera brutal, solo hay que ver el mejorado diseño, que le hace un coche más adulto. Su mayor atractivo le ayudará a enfrentarse a sus principales rivales: el Audi A3 y el Mercedes Clase A.

Por otro lado, me ha gustado mucho las calidades de su interior y la gran cantidad de recovecos que tiene para guardar objetos, aunque sigue pecando de sobrio y eso le resta puntos. Pese a ello, si eres amante de los coches poco recargados, esta es una gran opción.

A nivel de comportamiento, su tremendo chasis está a años luz del motor tricilíndrico que monta. Me ha gustado mucho su comportamiento en carretera, pero no las reacciones del propulsor en bajas revoluciones. En esta ocasión, el coche necesita subir por encima de las 3.000 rpm para tener un rendimiento óptimo o activar el modo sport, que dispara el gasto de combustible.

En definitiva, es un coche premium para usarlo en ciudad, pero también capaz de ser utilizado para hacer viajes o recorrer tramos revirados con una sonrisa en la cara. Estamos ante un coche divertido, pero también seguro y estable en carretera, por lo que su versatilidad es muy alta.

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BMW ha cambiado el diseño de su Serie 1 con un acertado restyling que, bajo mi punto de vista, da más empaque y seriedad a su compacto. Aunque a grandes rasgos el coche mantiene cierta continuidad -no deja de ser alemán-, los cambios en el frontal y la trasera hacen que el Serie 1 se parezca más a los últimos modelos lanzados por la marca, con una nueva línea de diseño inaugurada por el Serie 5 y que poco a poco se ha ido extendiendo a todos los modelos de BMW.

Ese nuevo aire de familia se ha logrado, principalmente, con los nuevos faros delanteros y los pilotos traseros de mayor tamaño, que, además, cuentan con tecnología LED, algo que consigue acrecentar su personalidad y, sobre todo, su visibilidad en carretera. Su brillo ahora es más intenso y su dibujo característico, más distinguible por la noche.

Por el día, sus luces diurnas se aprecian con claridad y por la noche la visibilidad es excelente. Al conducir por una carretera, veremos muy bien las líneas y el trazado de la vía. De hecho, en las zonas más oscuras, apenas tendremos que recurrir a las largas para poder percibir con claridad por dónde circulamos.

Las tomas de aire inferiores también han cambiado: de una fina entrada de aire que recorría toda la parte de abajo del frontal a tres con más peso dentro del diseño. Con estos cambios, el nuevo frontal del Serie 1 resulta más rotundo visualmente, con un aspecto más deportivo y la sensación de ser más ancho y pegado al asfalto.

La altura de los faldones del vehículo es óptima para no comerse bordillos al aparcar en batería y el sonido de sus puertas al cerrarse transmite robustez: sin duda, en el aspecto de diseño, BMW ha dado un gran salto que lo sitúa, bajo mi punto de vista, por delante de sus competidores.

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