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Prueba del Audi Q7 e-tron 2019: un diésel con etiqueta Cero

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27 de agosto, 2019

Examinamos la variante más eficiente que hay actualmente en la gama del Audi Q7. ¿Un diésel para evitar las restricciones al tráfico de las ciudades?

El hecho de que la moratoria de Madrid Central fuese tumbada por un juez no extraña prácticamente a nadie. La lógica indica que los principales núcleos urbanos deben blindarse a los coches más contaminantes -y no sólo en nuestro país.- Por eso, cada vez son más los que se plantean un coche catalogado como Cero Emisiones por un organismo estatal tan importante como lo es la DGT, sin importar a día de hoy de qué tipo sea la mecánica que acompaña a lo eléctrico. En esta prueba del Audi Q7 e-tron resolveremos la duda: SUV + diésel + híbrido enchufable, ¿sí o no?

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Antes de nada hay que comentar que el Q7 acaba de recibir una serie de mejoras (ver en Audi Q7 2020), pero lo cierto es que el modelo lanzado en 2015 -el de esta prueba-, por su atractivo y robustez, podría estar en el mercado unos cuantos años más. En cualquier caso, la variante PHEV del nuevo Q7 no llegará hasta más adelante, en una fecha aún sin concretar, por lo que es una buena oportunidad para hacerte con uno por un precio mucho más bajo (que no asequible.)

Cómo es este Audi Q7 e-tron

Si el colosal exterior impresiona con esas formas tan cuadradas, el interior también lo hace. Cada elemento está perfectamente rematado para ofrecer una sensación sublime, tal y como nos tienen acostumbrados en Audi. Lo que quizá sí se queda algo anticuado, sobre todo si nos fijamos en los últimos lanzamientos de la marca (Q8, A8, A7…), es el aspecto tecnológico que envuelve al habitáculo.

En cualquier caso, en cuanto a comportamiento, le podemos achacar pocas quejas. El motor está lleno de par en todo el régimen y cuenta además con la fuerza adicional del sistema eléctrico y con la posibilidad de rodar sin gastar un litro de gasoil. Está claro que, si no en lo referente a prestaciones y deportividad, sí se merienda al Cayenne en comodidad y confort de marcha. Por si todo ello fuera poco, la suspensión neumática y la tracción total hacen que las expectativas fuera del asfalto vayan aumentando por momentos.

Nuestra valoración: 8,2

Diseño 9

Motor 8

Comportamiento 8

Interior 9

Equipamiento 8

Consumos 7

Destacable

  • Estética
  • Etiqueta Cero Emisiones
  • Confort

Mejorable

  • No disponible con 7 plazas

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Un tanque de etiqueta

El Azul Galaxia Metalizado tiene un sobrecoste de casi 1.300 euros.

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El diseño de la segunda generación del Audi Q7 lo analizamos profundamente en la prueba que hicimos hace un año con la versión 3.0 TDI de 272 CV. Con respecto a ella, este e-tron cuenta con un par de detalles exclusivos: la luz diurna delantera en forma de seis rayas que se sitúa junto a los antinieblas y la tapa adicional que encontramos sobre la aleta trasera izquierda (para la toma de carga eléctrica.) Por lo demás, sus formas cuadradas y robustas le dan el aspecto a todoterreno que en realidad la inmensa mayoría busca en un SUV.

Las llantas de 21 pulgadas con diseño Turbina le dan el toque dinámico, aunque, eso sí, es necesario desembolsar por ellas la friolera de 3.795 euros. Están calzadas con unas gigantescas gomas Continental ContiSportContact en medida 285/40 que tampoco te costará poco cambiar.

La iluminación es full led y funciona como se espera en un coche de estas características, así como los sensores de luces y lluvia. El haz es muy blanco y tiene un alcance correcto tanto en las de cruce como en las de carretera.

Las puertas son enormes y dejan paso sin ningún tipo de problema al interior. También lo es el portón del maletero, con apertura eléctrica. La boca de carga que queda es inmensa y lo suficientemente baja como para que no conlleve dificultad alguna meter algún bulto de grandes dimensiones. Además, el usuario se puede beneficiar de las ventajas de la suspensión neumática, que logra reducir todavía más esa distancia libre al suelo a la hora de cargar el coche.

En relación a ajustes y calidades, el exterior del Q7 no admite crítica. Todo ajusta a la perfección, los paneles están bien enrasados y el conjunto da una sensación de calidad digna de un vehículo premium.

Interior: Espacio, calidad y confort

Interior del Audi Q7 e-tron.

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En el interior, tan sólo la configuración del cuadro de instrumentos -Audi Virtual Cockpit de serie- nos dice que estamos ante la variante e-tron. El tradicional cuentarevoluciones pasa a ser en este caso un potenciómetro que nos indica el grado de fuerza que estamos demandando del motor eléctrico. En uno de los tantos modos de visualización también es posible reflejar un pequeño cuentavueltas que, en cualquier caso, queda en un segundo plano.

El resto coincide al 100%, incluso en las opciones estéticas de personalización del habitáculo -a excepción del cuero blanco-, con lo visto en el Q7 3.0 TDI ya probado al que nos referimos en el anterior apartado. Sólo se da la particularidad de que en el PHEV no está disponible la tercera fila de asientos, debido a que monta bajo el suelo del maletero la batería de 17,3 kWh. Esto puede suponer un importante hándicap para alguien con familia numerosa, pero no hay que olvidar que aun así cubica un volumen de carga en el maletero de 650 litros (240 litros menos), que pueden llegar a ser 1.835 abatiendo los respaldos de las plazas traseras.

Sin duda, el espacio, el confort y la calidad son aspectos innegables en cualquier plaza del Q7. La posición del conductor es bastante moldeable con reglajes electrónicos y permite que cada conductor se adapte a sus gustos, pero siempre gozará de una buena visibilidad dada su altura. El tacto del volante y, en definitiva, de cada componente del interior es muy agradable, pese a que algunos de ellos son plásticos. Lo único que le hace quedarse un poco atrás en el mercado actual es la pantalla central, minúscula si la comparamos con las del nuevo Q8 o Touareg.

Motor: Patada de Hulk

El motor es un V6 TDI de 3 litros.

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El sistema mecánico se compone de un V6 TDi de tres litros de cubicaje y de un motor eléctrico del tipo síncrono que brinda 128 caballos adicionales y que, junto con la batería, engordan a este Q7 400 kg más en comparación con las demás versiones. Eso sí, la potencia conjunta asciende hasta los 373 CV con unos bestiales 700 Nm de par máximo. La encargada de transmitir todo esto a ambos ejes es una caja de cambios automática del tipo convertidor de par con ocho relaciones. Su funcionamiento en el modo de conducción normal es bastante suave y está enfocada al ahorro de combustible, aunque cuando optamos por el modo manual se muestra rápida y obediente.

El motor diésel está absolutamente lleno a partir de las 2.000 rpm y el eléctrico se ocupa de que no falte ni un ápice de fuerza antes de ese régimen, por lo que desde el momento en que apretamos el acelerador vamos a tener siempre una respuesta contundente. De hecho, en aceleraciones y arrancadas, este Q7 da la sensación de ser incluso más poderoso que el Cayenne E-Hybrid de mayor potencia e idéntica cifra de par. A este respecto, nunca tendremos sustos en adelantamientos o situaciones similares.

El Audi Drive Select permite que cambiemos el comportamiento del conjunto mecánico según la necesidad o la preferencia del conductor en cada momento. Podemos seleccionar hasta siete: Offroad, Allroad, Efficiency, Comfort, Auto, Dynamic e Individual. Además, es posible limitar el trabajo del motor eléctrico para guardar la carga disponible con el modo Battery Hold o potenciar las frenadas regenerativas para cargar batería con el Battery Charge.

Comportamiento: Un avión para viajar

Imágenes dinámicas del Q7 e-tron.

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Nuestra unidad contaba con la suspensión neumática opcional (con casi 3.000 euros de sobrecoste) y este es un punto fundamental a la hora de hablar de su comportamiento. Hace que el Q7 sea comodísimo sobre asfalto y que gane una funcionalidad impensable en un coche de estas dimensiones cuando optamos por la tierra. Si a eso le sumamos la tracción total, obtenemos un coche en el que será fácil rondar las 3 toneladas y que sorprendentemente se muestra muy capaz.

No obstante, sin duda alguna, el hábitat del Q7 son las vías rápidas. En ellas da lo mejor de sí a sus ocupantes y hace posible que viajar por carretera sea lo más parecido a volar sobre ruedas. Pese a su tamaño, los ruidos exteriores no son muchos ni muy molestos. Lo que sí que tendremos que tener es mucho cuidado con el acelerador para no pasarnos de lo legal.

En convencionales también es un coche confortable y fácil de manejar. Incluso cuando nos enfrentamos a tramos muy revirados no será difícil contener las inercias lógicas de un mastodonte como el Q7. Los apoyos ofrecen seguridad y, gracias a la neumática, los balanceos apenas salen a la luz si vamos demasiado alegres.

Tan solo el tacto del freno es mejorable. Lo cierto es que peca de suavidad y en según qué momentos puede influir en que el conductor no gradúe como quisiera la frenada. En este aspecto hay que tener en cuenta que estamos ante un híbrido y, como tal, requerirá algo de práctica y aprendizaje para familiarizarnos con él.

Equipamiento: Extras a base de ceros

Las llantas de diseño Turbina llegan a las 21 pulgadas.

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El Q7 e-tron equipa de serie elementos como asistente de arranque en pendientes, frenado de emergencia, Audi Drive Select, sensores de aparcamiento con cámara trasera, control de crucero adaptativo, diferencial central autoblocante, retrovisores exteriores térmicos, portón electrónico, Audi Virtual Cockpit, sistema de infoentretenimiento MMI con navegación y conectividad con pantalla de 8,3 pulgadas, WiFi, llantas de 19 pulgadas, control de descenso en pendientes, kit antipinchazos, cable de carga Mennekes, etc.

Nuestra unidad equipaba extras que tienen un importante sobrecoste. Los más destacados son las llantas de 21 pulgadas (2.400 euros), la tapicería de cuero blanco (2.500 euros), el equipo de audio firmado por Bang&Olufsen (7.225 euros) y llave confort (1.140 euros), entre otros.

Consumo: El Q7 que menos gasta

Imágenes dinámicas del Q7 e-tron.

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Durante nuestra semana de pruebas hemos registrado un consumo medio de 6,7 l/100 km en carreteras convencionales y de 7,5 l/100 km en autovía. En uso exclusivamente urbano, las cifras obtenidas se movían entre los 9 y los 9,5 litros de gasóleo, con un gasto de 11 kWh. Si llevamos la batería cargada, no superará los 3 litros. Con ello, y teniendo en cuenta su batería de 17,3 kWh y su depósito para 75 litros de diésel, obtenemos una autonomía media cercana a los 900 km. La autonomía en modo 100% eléctrico ronda los 50 km.

En cuanto a los tiempos de carga, dependerán de la potencia de la toma y el cargador. Con el que viene de serie, en una toma convencional nos llevará cerca de ocho horas completar el proceso. En un puerto de 400 V y 20 A, el tiempo se reduce hasta las dos horas y media.

Rivales: Rivales del Audi Q7 e-tron

Vehículo

Audi Q7 3.0TDI e-tron quattro Tiptronic

Porsche Cayenne E-Hybrid Aut.

Bmw X5 xDrive45e

Mercedes-benz GLE 500 e 4Matic

Precio Desde
85.921 €
Desde
94.761 €
Desde
81.950 €
Desde
76.600 €
Combustible Híbrido Híbrido Híbrido Híbrido
Cambio 8 marchas 8 marchas 8 marchas 7 marchas
Potencia (CV) 373 462 394 449
Aceleración 0-100 km/h (s) 6,2 5,0 6,6 5,3
Consumo Medio (l/100 km) 1,8 3,2 1,7 3,3
Emisiones CO2 (g/km) 48 74 38 78

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