Probamos el VW Jetta 1.6 TDi 105 CV DSG 7

26 Julio, 2011, modificada el 17 Noviembre, 2017 por

La ultima generación del Jetta se sitúa en un interesante término medio entre el Golf y el Passat. Es un coche amplio por dentro, agradable de conducir con el motor 1.6 TDi 105 CV y cambio DSG 7, gasta poco y anda lo correcto. Le faltaría mejorar algunos remates.

No valorado

Destacable

  • Proporciones y tamaño.
  • Amplio interior.
  • Motor 1.6 TDi 105 de bajo consumo.

Mejorable

  • Detalles del interior.
  • Aislamiento acústico.
  • Remates del maletero.

A simple vista, la última generación del Volkswagen Jetta atrae por la similitud que guarda con su hermano mayor -el Passat- y con el Golf, modelo con el que comparte plataforma y algunos elementos. Palabras mayores, dada la calidad e imagen que atesoran tanto la berlina como el compacto. Sin embargo, al investigar a fondo el Jetta aparecen algunos detalles que deberían mejorar para convertirse en referencia dentro del segmento de los sedanes derivados de compactos, tipo Ford Focus Sedán o Renault Fluence. Aunque el Jetta es un buen coche, parece como si Volkswagen no lo hubiese mimado tanto como al resto de sus hermanos.

Pese a que la firma insiste en que el Jetta es un producto independiente, lo cierto es que (como ya te dije) comparte numerosos elementos con el Golf, algo positivo sin duda, a la vez que por diseño parece un Passat a escala. De hecho, entre ambos sólo hay 13 centímetros de diferencia en cuanto a longitud de carrocería, a favor del Passat. La pregunta es obvia: ¿qué merece más la pena comprar, un Jetta o un Passat? El precio oficial es casi idéntico en las versiones 1.6 TDi de 105 CV, mientras que a partir de los TDi 140 CV ,el Passat cuesta unos 3.000 euros más. La respuesta, al final del reportaje.

Distinguido y proporcionado

La sexta entrega del Jetta -también llamado en otras generaciones Vento y Bora-, dispone del exterior más equilibrado de todas. Si ser un coche que llame la atención notablemente -ese no es su objetivo-, me atraen las perfectas proporciones de la carrocería, donde no hay zona alguna que quede mal resuelta. La adaptación del actual ADN del diseño de Volkswagen en el Jetta ha sido más que preciso.

Es un coche de líneas elegantes, que tampoco desentona de puertas hacia dentro. El habitáculo rezuma detalles provenientes del Golf, aunque (a mi entender) la calidad de algunos elementos está un punto por debajo de la del compacto. Los plásticos duros, por ejemplo, son más evidentes en el Jetta, y el techo carece de la robustez al tacto de otros modelos de Volkswagen. Conseguir una postura de conducción cómoda al volante es fácil, pero en el Jetta la regulación de los asientos se hace mediante palanca y no por medio de las más cómodas y precisas ruedas giratorias.

En cuanto al espacio interior (muy importante en este tipo de vehículos, sobre todo en el caso de nuestro protagonista), al tener como referente por la parte de arriba el Passat, os puedo confirmar que, en este punto, entre el Jetta y su hermano mayor no hay prácticamente diferencias. Tanto en las plazas delanteras como en las traseras, el espacio es similar. Quizá sea algo más amplio el Passat en cuanto a la anchura en la parte trasera. En el Jetta, la plaza central es incómoda por la dureza del respaldo y por el volumen del túnel central. Tanto delante como detrás hay numerosos huecos para dejar todo tipo de objetos.

El maletero, también fundamental en un tres volúmenes, es uno de los puntos fuertes del Jetta, no por la calidad que exhibe, sino por los 510 litros de volumen que ofrece, tan sólo 55 litros menos que en el Passat. Los respaldos de los asientos traseros se pueden abatir, eso sí desde el interior del maletero, para llevar objetos grandes. Que monte rueda de repuesto convencional, ubicada debajo de la moqueta del suelo, es para mi gusto un gran acierto. Menos acertado es el nivel de algunos acabados interiores del maletero, con demasiada chapa, muelles y tornillos a la vista, algo impensable en un Golf o en un Passat.

Conducción cómoda y eficiente

En marcha, el Jetta se mueve de maravilla. Ofrece un agradable tacto de volante y un elevado nivel de tecnología en el apartado de seguridad. Las suspensiones están taradas para ofrecer comodidad, pero sin restar eficacia, siempre que no practiquemos una conducción excesivamente decidida. De hacerlo, el Jetta tenderá a irse levemente de la parte delantera, algo fácil de solucionar levantando ligeramente el pedal del acelerador ya que la trasera, equipada con suspensión multibrazo, responde con agilidad.

La mecánica 1.6 TDi de 105 CV de potencia es idónea para mover con soltura y consumo contenido el Jetta. Es un motor que nunca desfallece y siempre está dispuesto a ofrecer fuerza desde regímenes de funcionamiento bajos. Su mejor aliado es el cambio de doble embrague DSG de siete marchas, que trabaja prácticamente sin saltos entre relaciones y que ofrece la posibilidad de apurar las marchas seleccionando la posición ‘S’ de la palanca. Cuenta con levas en el volante para un manejo secuencial.

Con esta mecánica es posible hacer unos consumos reales medios por debajo de los 6 litros/100 km, cifra que no está nada mal en un vehículo que, sin ser un cohete en aceleración y recuperaciones, se defiende perfectamente en cualquier circunstancia. Para los que quieran algo más de empuje y energía, o viajen cargados a tope, una interesante alternativa es el motor 2.0 TDi de 140 CV de potencia, cuyo precio es unos 2.000 euros superior al 1.6 TDi 105 CV.

El acabado Sport de nuestra unidad se distingue exteriormente del básico Advance por los dos listones cromados que exhibe la parrilla a la altura del emblema, además de algunos detalles decorativos del interior.  Incluye, de serie -entre otros-, seis airbags, control de estabilidad, aire acondicionado, luz de marcha diurna y sistema de ayuda al arranque en pendiente.

A la respuesta que planteeé al principio de si merece más la pena un Jetta o un Passat, yo me quedo a igualdad de precio con el hermano mayor, de más empaque, detalles mejor resueltos e incluso con un mayor valor de compra como usado. Y si tuviera que viajar mucho a plena carga, sí pagaría los 3.000 euros de más que cuesta el Passat TDi 140 CV con respecto al Jetta 1.6 TDi 105 CV.

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