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Probamos el Subaru Forester 2013 durante 1.900 kilómetros

Probamos el Subaru Forester 2013 durante 1.900 kilómetros

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08 de abril, 2013

Queremos poner a prueba el Subaru Forester, que acaba de estrenar su cuarta generación, como lo harías tú: con un viaje largo, lleno de equipaje y de ocupantes, y también en el día a día de la ciudad. Sobre asfalto seco, lluvia o por caminos… Todo, concentrado en una semana y 1.900 kilómetros.

Antes de nada, déjame decirte que, al igual que nuestro compañero Rubén Fidalgo te contó en la prueba del Subaru BRZ, la marca nipona también me gusta mucho. Aprecio sus motores bóxer y su sistema de tracción total, sus vehículos de líneas robustas y musculosas, su comportamiento intachable. Me encantaba el Tribeca, un producto que no acabó de cuajar entre el público… Y el pasado de la firma en el Mundial de Rallyes merece todos mis respetos (aún albergo la esperanza de su regreso).

Así, no hacía falta mucho para que el Subaru Forester, que estrena su cuarta generación, despertara mis simpatías nada más verlo. Tiene un aire innegable de “coche de campo”, perfecto para hacer excursiones: sus dimensiones han crecido, lo que permite aumentar el espacio para los pasajeros. Su silueta está bien “asentada” sobre la carretera y da sensación de estabilidad… Ahora bien, hay que ponerlo en marcha para que estas impresiones se confirmen.

Mediante este sencillo botón, situado en la pared del maletero, podremos abatir los asientos.

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Empezamos nuestra prueba guardando cuatro bolsas de viaje (de las grandes) en su maletero de 505 litros. Hay 55 más que en su predecesor, pero el espacio es algo justo… Sumando los abrigos, mochilas y cámaras de fotos, no sobran muchos huecos. Podríamos abatir los asientos mediante unos sencillos botones en los laterales del maletero, pero, en nuestro caso, estas plazas están ocupadas.

Por suerte para los pasajeros, en el habitáculo sí hay centímetros muy aprovechables. Los asientos son amplios y cómodos (si tienes niños pequeños, te gustará saber que hay anclajes isofix para sillitas infantiles en las tres plazas posteriores), con un espacio más que correcto para las piernas en las banquetas traseras. Las típicas botellas de agua o refrescos que nos acompañan en los viajes largos encuentran su sitio en las guanteras de las puertas.

Nuevo Subaru Forester: puesto de conducción

Si las plazas posteriores son confortables, qué decir de las delanteras, especialmente -como estarás imaginando- del puesto de conducción. El punto de visión es más alto y el pilar A ha variado su posición, lo que mejora el buen dominio de la carretera que -gracias a su altura- presentan los SUV’s. Unos enormes espejos retrovisores (tanto exteriores como interior) y una cámara de visión trasera completan el conjunto para que en todo momento controlemos cualquier ángulo del coche.

Una "extensión" en los parasoles ayuda a impedir que los rayos del sol se cuelen entre los laterales del retrovisor.

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Observo a mi alrededor mientras mis compañeros de viaje se acomodan; todos los mandos están a mano –también ofrecen un funcionamiento intuitivo-. Descubro un elemento que va a ser uno de mis grandes aliados durante este largo trayecto: los parasoles son más anchos de lo normal, algo que los conductores de talla pequeña agradecerán, ya que (¡por fin!) impedirán que el sol les moleste en los ojos. Incluso cuentan con una pequeña “extensión” para evitar que los rayos “se cuelen” entre el retrovisor y el propio parasol.

Si hay algún “pero” en el habitáculo es la calidad visual de los plásticos, mejorable en la consola central y, especialmente, en la capilla sobre la pantalla a color que muestra la información del ordenador de viaje y las imágenes de la cámara trasera. Eso sí, dicha capilla cumple perfectamente su cometido: siempre, aunque el sol sea directo, podremos ver los datos que nos interesan.

Nos ponemos en marcha con el Subaru Forester

La dirección es muy obediente y pone el Forester justo donde indicas.

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Llega el momento de girar la llave de contacto y poner en marcha el motor diésel de 147 CV. Su silencio (ya lo habíamos comprobado en nuestra primera toma de contacto con el modelo) vuelve a sorprendernos: la configuración bóxer de la mecánica hace que las vibraciones y el traqueteo sean menores que en un propulsor de gasóleo convencional. El trabajo de aislamiento llevado a cabo en el Subaru Forester es asimismo destacable.

También lo es su comportamiento. Ayudado por un cambio manual de 6 marchas correctamente escalonadas (la sexta es muy larga, para rebajar consumos), este motor sube de vueltas con rapidez. Es reseñable su elasticidad: el par disponible es de 350 Nm entre las 1.600 y las 2.400 rpm, por lo que las recuperaciones se realizan con decisión y suavidad.

Abandonamos la ciudad (no es que el Subaru Forester se encuentre especialmente incómodo en ella, pero tampoco es su terreno favorito) y salimos a la autopista. Tenemos el depósito lleno y el ordenador marca una autonomía que se acerca a los 850 kilómetros. El consumo medio oficial es de 5,7 l/100 km y en vías amplias, a velocidades legales, no logramos bajar de 6,2 l/100 km. Aunque quizá no te lo parezca, es una cifra más que respetable, teniendo en cuenta las condiciones: a la tracción total y el peso del Forester hay que sumar cuatro adultos con su correspondiente equipaje. Además, el modelo ha de hacer frente a unas persistentes ráfagas de aire que dificultan su avance… Lo que, por otra parte, habla bien de su aerodinámica: no pretende ser un monoplaza de Fórmula 1, pero este apartado ha sido muy bien estudiado, ya que no penaliza el consumo en exceso y este Subaru no se muestra tan sensible a las rachas de viento laterales como otros rivales que han pasado por nuestras manos.

Vídeo: El nuevo Subaru Forester, en movimiento

“Complicando la vida” al Subaru Forester

Empieza a llover y el terreno se vuelve un poco más difícil: hemos dejado la autopista y nos adentramos en una retorcida carretera de montaña. Un diferencial central de tipo viscoso reparte la fuerza entre el eje delantero y el trasero al 50:50 para que el Subaru Forester se agarre al suelo sin condiciones, mostrando un gran aplomo en el paso por curva.

Paisajes nevados, carreteras retorcidas o vías amplias... Nada se le resiste a este Forester.

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Las mejoras introducidas en el chasis también brillan en esta situación: el centro de gravedad es bajo y los amortiguadores cuentan con un sistema anti-rebote en extensión. Sujetan sin miramientos la carrocería, pero son algo “secos” con los ocupantes en los terrenos bacheados. En los caminos, por ejemplo, donde se puede rodar a un ritmo muy vivo -de nuevo, el sistema 4×4 muestra su eficacia-, los pasajeros de las plazas traseras acabarán por acusar su firmeza.

La lluvia se ha transformado en nieve y el suelo rizado es una pista de barro. Ni siquiera aquí pierde la compostura nuestro Forester, que sigue avanzando con decisión. Eso sí, ten cuidado y procura evitar baches profundos o ciertas cunetas, ya que su altura al suelo no es excesiva.

Al fin, alcanzamos nuestro destino. Descargamos el maletero (el portón da un acceso amplio a toda la zona, por lo que no nos estorbamos unos a otros) y nos hacemos la firme promesa de volver a casa exactamente con el mismo equipaje que traemos, ni un “chisme” de más… Imposible. La gastronomía de nuestros anfitriones es excelente -y generosa- y nos obliga a encajar tarteras en sitios impensables, pero logramos colocarlas y emprendemos el regreso. Motor suave y potente, asientos que no te cansan, comportamiento intachable. Subaru, una de mis marcas favoritas.

¿Será el Subaru Forester tu próximo coche?

Este Subaru Forester es el perfecto compañero de viaje: su motor diésel tiene un consumo contenido y apenas se escucha en el interior.

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SUV’s hay muchos en el mercado: es el segmento de moda y el que afronta con mayor dignidad una crisis que golpea con dureza las ventas de coches. Y entre ellos, el Subaru Forester ofrece una excelente relación precio-prestaciones-calidad. Pero, pese a todo lo que me gusta, no te lo recomiendo si le vas a dar un uso mayoritariamente “urbano”: la compra, los niños y el colegio, los recados diarios… Y no porque no sea capaz de hacerlo, ni mucho menos, sino porque sería una pena que su cometido principal fuera ése. Brilla, saca lo mejor de su excelente motor (y de una dirección precisa y obediente) en los viajes largos -sea cual sea la carretera o el camino-, y su completo equipamiento no te permite echar nada de menos. Si te animas a descubrirlo, será difícil que te arrepientas.

¿Buscas un coche como éste?

¿Te interesa el Subaru Forester, pero quizás con otra motorización o acabado? En la sección Coches nuevos de Autocasion.com puedes encontrar interesantes ofertas: utiliza el buscador para localizarlas por marca y modelo o por carrocería. Por ejemplo, en el caso del Subaru Forester puedes consultar su oferta más destacada y también las de sus rivales.

Comentarios

  • ENRIQUE YABAR REY DE CASTRO

    ESTOY A PUNTO DE COMPRAR UNA SUV, NO SÉ CUAL ELEGIR…TIGUAN, OUTLANDER..O LA FORESTER, ALGUIEN QUE ME DE UN CONSEJO POR FAVOR… GRACIAS.

    • Rubén Fidalgo

      Hola, depende del uso y las prioridades que tengas. Si de verdad vas a hacer 4×4 con él y valoras un buen comportamiento en carretera además de en el campo el Forester. Si necesitas espacio el Outlander. Si valoras tener muchos talleres a mano y un uso más convencional, prefieres el equipamiento de última generación, etc. El Tiguan. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes. Depende de tus prioridades. Si me preguntas por las mías, el Forester.

  • FRANKLIN YABAR

    tengo la forester automatica,,,,somos tres y es muy buena eleccion, se puede viajar tranquilo por su seguridad.

  • pablo

    Que coche elegirían de los suv…… ¿forester o mazda?

  • Martin - Peru

    Según lo explicado el Subaru Forester, es para familias viajeras, por su seguridad y por su motorización, aca en Peru la geografía es perfecta para esta camioneta, para la playa en la costa, para llegar hasta el pueblo mas recondido en la sierra con sus curvas, lluvias y sus carreteras lluviosas en la selva, seria una pena comprarlo solo para llevar al colegio a los niños como comentan, ya que no lo explotaríamos en su verdadero nivel, yo pienso que con esta camioneta llegaría a cualquier parte sin problemas.

  • Noemí Alonso

    Hola, Manu: yo prefiero los cambios manuales y, concretamente, el del Forester va muy bien. La palanca es precisa, tiene recorridos cortos y las marchas están bien escalonadas. Quizá la sexta es un poco larga, pero lo hacen así para rebajar consumos.

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