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Primera prueba, en vídeo, del Mazda MX-30: así va el primer eléctrico de Mazda

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03 de julio, 2020

Meses antes de su comercialización definitiva, ya nos hemos puesto a los mandos del MX-30, el primer eléctrico de Mazda que está llamado a revolucionar el segmento.

Parece que fue hace una eternidad cuando Mazda en nuestra bandeja de e-mail saltaba el comunicado: Mazda tendría un modelo 100% eléctrico denominado MX-30. Instantáneamente, nuestra cabeza empezó a elucubrar como podía ser hasta que finalmente, antes de que se celebrara el Salón de Fráncfort, fue desvelado.

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La realidad es que tan solo ha pasado un año entre que se dieran ambas circunstancias pero al fin ha llegado el momento que estábamos esperando: el poder conducirlo. Ha sido un encuentro breve pero intenso por las cercanías de Madrid realizando una ruta prefijada en la que hemos reproducido el típico trayecto cotidiano diario para ver de lo que es capaz en términos de autonomía y luego dar un poquito de rienda suelta a esa deportividad que, de siempre, han atesorado los modelos MX de Mazda.

¿Quiénes son los rivales del Mazda MX-30?

La apertura freestyle de sus puertas mejora el acceso al habitáculo.

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A priori podría ser una pregunta con una sencilla respuesta: todos aquellos que sean eléctricos, ¿no? Sin embargo por concepción y fisonomía pero principalmente por rango de autonomía, el Mazda MX-30 parece estar en un limbo o, mejor dicho, haber creado una categoría para él mismo. Todo ello sin obviar el precio, claro está.

Sea como fuere, dado que la luz en este tipo de vehículos nos guía hacia la autonomía, hay que decir que los principales rivales del MX-30 son aquellos que se mueven en el entorno de los 200 kilómetros y de los 30.000 a los 35.000 euros. Un espectro en el que encontraríamos tanto el Mini Cooper SE como el Honda E o el BMW i3, aunque todos son significativamente más pequeños.

Si abriéramos la mano hacia modelos de tipo crossover cercanos a los 4,40 metros de largo, que es lo que mide este MX-30, ya encontraríamos al Peugeot e-2008, al DS3 Crossback E-TENSE, al nuevo Opel Mokka-e, al KIA e-Niro e incluso al nuevo Citroën ë-C4. La diferencia entre todos ellos y el nuevo MX-30 es que le sacan del orden de 100 kilómetros en autonomía final.

Sea como fuere, lo que ha querido Mazda con este MX-30 es demostrar que está preparada para la electrificación al tiempo que se convierte en el anfitrión perfecto para celebrar los 100 años de vida de la compañía, hito que se cumplió el pasado mes de enero. En cuanto a las entregas del Mazda MX-30, en el configurador web de España ya puedes encargarte uno con un precio que parte de los 34.375 € al que podríamos restar la jugosa cuantía del Plan MOVES 2 recientemente aprobado dejando su tarifa base en los 27.665 €.

Videoprueba del Mazda MX-30

Nuestra valoración: 8,7

Diseño 9

Motor 8

Comportamiento 9

Interior 9

Equipamiento 8

Consumos 9

Destacable

  • Diseño
  • Habitabilidad y calidad interna
  • Rendimiento mecánico

Mejorable

  • Visibilidad en zona trasera
  • Sin control vocal del sistema multimedia
  • Un poco más de autonomía no le vendría mal

Diseño: Con el 'traje' de moda

El MX-30 presenta una imagen de tipo crossover,con 4,39 metros de largo.

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La silueta exterior del MX-30 es la que esperamos en los tiempos que corren: de tipo crossover. La influencia del CX-30 (con quien comparte plataforma) es evidente, hasta el punto de que ambos calcan dimensiones y detalles. Bajo los 4,39 metros de largo, 1,79 de ancho y 1,57 metros de ancho, los diseñadores nipones nos presentan un MX-30 elegante, moderno y  limpio.

El ADN de Mazda está presente en los grupos ópticos redondeado, el morro afilado, una zaga voluminosa, la línea de cintura elevada o el techo alto. A destacar un pilar C inclinado que le da cierta sensación de deportividad coloreado tintado en gris que sirve para dar contraste a un conjunto muy visual. Mientras que la incidencia del CX-30 se deja notar en unas protecciones plásticas inferiores sobredimensionadas que, al mismo tiempo, consiguen dotarle de un aspecto musculoso.

Pero si hay un elemento que sobresale de su exterior es la inclusión de las denominadas puertas freestyle o comúnmente llamadas suicidas. De apertura asimétrica no es una solución inédita en la Marca ya que los más veteranos del lugar recordarán este tipo de apertura en el mítico RX-8. Además de distinción, con ellas se consigue un acceso a la segunda fila mucho más sencillo y cómodo tanto para un adulto como a la hora de tener que meter una silla infantil. Lo malo, la practicidad se ve ligeramente reducida pues para abrirlas siempre será necesario tener abierta la delantera.

El apartado exterior se completa con una paleta de colores compuesta por tres tonalidades bicolor con techo en negro y carrocería a escoger entre los ya característicos Polymetal Grey, Soul Red Crystal y el Ceramic Metallic que luce en las imágenes u otras cinco tonalidades monocolor.

Interior: Como en casa

El puesto de conducción presenta novedades pero es muy similar al de otros modelos de la marca.

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Una de los aspectos que más nos ha llamado la atención es, sin duda, el acceso al habitáculo. Más allá de la ventaja de suprimir el pilar B de nuestro campo, la realidad es que la apertura de ambas puertas es excepcional, llegando casi a los 90º. En cuanto a la zona trasera, los prejuicios iniciales se disipan en el momento en el que comprobamos lo sencillo que es colocarse en las plazas traseras… incluso sin mover un centímetro el respaldo delantero (cuenta con dos pulsadores en la zona trasera).

Asentados allí, el confort es máximo y, en contra de lo que puedan opinar muchos, el espacio reinante es más que notable. Obvio que no llegará a ser nunca tan bueno como el del CX-30 (con quien calca los 2,65 metros de batalla), pero el hueco para las rodillas como para la cabeza es más que suficiente para un adulto de 1,85 metros de estatura. La pega, en este caso, llega determinada por una visibilidad menor provocada por una ventanilla trasera casi testimonial. Sin embargo, no hay que olvidar que se trata de un coche con clara vocación urbana y que, en el fondo, los trayectos a realizar tampoco serán demasiado largos. Acabando con el apartado de la habitabilidad, comentar que el maletero ofrece una muy buena capacidad, cifrada en 366 litros cuenta con unas formas muy regulares, aunque la boca de carga quizá se sitúa algo lejos del suelo. Y ojo, aviso a navegantes, el pulsador que monta en su portón (con el logo de un candado) no sirve para cerrarlo de manera eléctrica, sino para cerrar por completo el coche, así que mucho cuidado con dejarnos las llaves dentro… porque no podrás volver a acceder a menos que tengas el segundo juego de llaves.

En las plazas delanteras, podríamos decir que todo y nada cambia. Me explico. Acomodado en unas butacas bien mullidas y con varios reglajes eléctricos para encontrar la posición adecuada, el conductor notará cómo este MX-30 presenta novedades representativas al tiempo que todo le resulta familiar. Su puesto de conducción es similar al de muchos otros Mazda, lo cual facilita nuestra relación con él, aunque propone nuevas soluciones como una consola central flotante con una pantalla inferior táctil y con botonera de 7 pulgadas que sirve para manejar la climatización (al estilo de los últimos Audi) o la inclusión de materiales de corte sostenible.

En efecto, en su afán de convertirse en el Mazda más ecológico de siempre, este MX-30 está elaborado, entre otros, con fibras obtenidas a partir de materiales plásticos reciclados, cuero de origen vegetal o, lo que se completa novedad en el sector, el corcho. De esta forma Mazda hace un guiño a sus inicios con el empleo de este material procedente de los alcornoques. ¿Y la calidad percibida? La esperada, es decir, altísima. Loa ajustes son perfectos y el tacto de todos ellos está a la altura de los mejores modelos Premium. Además suma elementos como el Head-up display proyectado, por fin, en el parabrisas.

Por su parte, la pantalla central de 8,8 pulgadas similar a la que emplea el CX-30 cuenta, como es obvio, con menús específicos que informan sobre el funcionamiento del vehículo al tiempo que cuenta con un manejo sencillo e intuitivo siempre a través del dial circular central. Ni que decir tiene que se integra perfectamente con Apple CarPlay o Android Auto e incluso lo hace de manera inalámbrica, punto en el que echamos en falta quizá un asistente vocal o, en la unidad que conducíamos, un cargador inductivo.

Motor: Con sonoridad artificial

Los 145 CV y 271 Nm son más que suficientes para tener un empuje notable.

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Bajo el capó el MX-30 se impulsa gracias a un motor eléctrico síncrono de imanes permanentes que genera 145 CV de potencia y 271 Nm de par máximo. Un potencial que se gestiona mediante una caja de cambios de una velocidad que se envía de manera inmediata al tren delantero. Cierto es que pese a ser un eléctrico, su aceleración nos es del todo fulgurante, pues su manejo está más enfocado al confort y al divertimento a velocidades contenidas (véase incluso por un tramo revirado), no tanto en línea recta. Con todo, el MX-30 cifra un paso de 0 a 100 km/h de 9,7 segundos con una velocidad máxima limitada en 140 km/h.

En marcha, como decimos la respuesta es más progresiva de lo esperado, algo entendible teniendo en cuenta los 1.645 kilos que ha de mover. No cuenta con modos de conducción per sé pero sí con dos niveles de retención en las fases de frenada que se modulan mediante las levas situadas tras el volante y que, en el más intenso, nos permiten incluso realizar la conducción a un solo pedal tan habitual en los eléctricos.

Una de las peculiaridades del Mazda MX-30 es que los ingenieros no han querido silenciarle y mediante un modulador de sonido al habitáculo se filtra algo similar a un bloque de combustión. A velocidad moderada es casi imperceptible mientras que en aceleraciones pronunciadas será casi tan melódico como un V6 diésel rebajado de decibelios. En este aspecto quizá nos hubiera gustado tener el ‘poder’ sobre dicho sonido, con un comando que lo desconecte cuando queramos circular en absoluto silencio y que lo vuelva activar si queremos imaginar que estamos en un antiguo Mazda MPS

Comportamiento: ¿En serio es un eléctrico'

Una de sus virtudes es que no hay diferencia respecto a un modelo de combustión tradicional.

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En marcha, si hay algo que destacamos por encima del resto es que este MX-30 no se percibe como un eléctrico. Por funcionamiento, sencillez y comportamiento, bien podríamos estar hablando de cualquier otro Mazda y eso será de agradecer. Más allá de esa progresividad comentada en el motor, cuando cogemos velocidad este crossover eléctrico se siente aplomado y seguro.

Parte de culpa la tiene el ya afamado sistema de G-Vectoring Control Plus que aumenta un punto el dinamismo del vehículo. Pero en ningún caso notamos cosas raras. Ni siquiera haciendo uso de la retención de la frenada, todo en él es suavidad y firmeza. La dirección es rápida y transmite la información, la suspensiones aunque tienden a ser firmes no son para nada incómodas mientras que los frenos, con el característico tacto esponjoso, cumplen con nota.

El MX-30 ofrece esa perfecta dualidad para ser un vehículo urbano tan apto como un Mazda 2 y tan dinámico o divertido para circular por carreteras del extrarradio como un Mazda 3… siempre y cuando no te vayas muy lejos. Porque una de las primeras motivaciones de Mazda al desarrollar este MX-30 era de la concebirlo como un vehículo más urbano. Cualidad que le viene impuesta por los 200 kilómetros de autonomía que homologa. La ‘culpa’ (sin malicias) de ello la tiene la capacidad de la batería. Y es que para Mazda los 35,5 kWh de capacidad no solo son los idóneos para un eléctrico actual sino que para mantener ese concepto de coche eficiente la batería ha de jugar un papel importante.

Porque a mayor capacidad de la misma, más emisiones de CO2 que se emiten en su fabricación, algo que choca con la concepción de este tipo de vehículos. Y no solo eso, sino que en el caso de una sustitución (la garantía de la que monta el MX-30 es de 8 años o 160.000 km), se duplicaría la huella de carbono. De ahí que en Mazda vean como idóneos los 35,5 kWh de capacidad bruta que cifra la de su MX-30 y que la filosofía de este modelo sea más urbana (donde por cierto la autonomía homologada aumenta hasta los 260 km) siendo un vehículo para el uso diario, pues en España la media de kilómetros a realizar diariamente no supera los 45 km.

Mazda e Iberdrola se alían para instalar un cargador gratis a los clientes del MX-30

Con ese registro no daría para estar cuatro días sin visitar el cargador. Ahora bien, en el caso de que así lo necesitáramos, tienes que saber que para cargarse, el Mazda MX-30 emplea 4,5 horas si lo conectamos a una toma de corriente alterna de 6,6 kW (es la potencia máxima que admite) o 36 minutos para pasar del 20 al 80% en una toma de corriente continua de 50 kW.

Además, en la mente de Mazda está la solución: quien quiera disponer de un MX-30 con mayor autonomía únicamente tendrá que esperar al 2021 para optar por el MX-30 con un autonomía extendida el cual sumará un motor rotativo que le dotará de un mayor rango (algo similar al concepto del BMW i3 REX).

Equipamiento: Mejor que el resto

De inicio, este MX-30 está mejor dotado que el resto de modelos de la firma.

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Dado que los 34.375 € de partida son algo más altos que el resto de la media de modelos de Mazda, descuentos gubernamentales al margen, la firma nipona ha querido que este MX-30 brinde a sus conductores una experiencia de confort y equipamiento mayor. La gama comercial se divide en cuatro acabados: Origin, 1st Edition (con una duración aproximada de un año) Evolution y Zenith. Adicionalmente y a excepción del más básico el resto se subdivide en Modern y Vintage. Entre el equipamiento de serie destacado que trae el MX-30 está:

  • Apple Car Play / Android Auto
  • Pan­talla cen­t­ral de 8,8″ con MZD Con­nect
  • Sistema de sonido con 8 alta­vo­ces
  • Ra­dio DAB y Bluetooth (Manos libres)
  • Faros delanteros y traseros LED
  • Con­trol de crucero
  • Llantas de 18 pulgadas
  • Re­conoci­mi­ento de señales de tráfico
  • Head Up Dis­play de proyec­ción en par­ab­risas
  • Alerta de aten­ción en la con­duc­ción
  • Testigo in­dic­ador de la presión de los neumáti­cos (TPMS)
  • Sistema de lla­mada de emer­gen­cia automát­ica eCall
  • Sensor de llu­via y luz

No obstante, desde la marca tienen claro que durante estos primeros meses de vida el acabado más solicitado será el 1st Edition (desde 34.590 €) que añade Faros Full LED adaptativos o retrovisor interior autocrómico. Por encima se sitúan el Evolution (desde 36.850 €) con limpiaparabrisas delantero calefactable, acceso sin llave, ret­ro­vis­ores ex­teri­ores ajust­ables eléc­trica­mente, ca­le­facta­dos y con pleg­ado automático o el Zenith (desde 38.250 €) que incluye sistema de sonido BOSE, detector de tráfico delantero, cámara de 360º con alerta por tráfico, sistema de monitorización de ocupantes o alerta de atención al conductor.

Consumo: Es fácil mejorar el dato oficial

Haciendo un rodaje normal el gasto medio puede ser mejor que el oficial.

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Otra de las virtudes que hemos podido comprobar en esta primera toma de contacto del MX-30 es su veracidad en lo que al gasto se refiere. En un trayecto de poco más de 50 kilómetros, similar al que haría una persona a diario alternando autovía y ciudad casi a partes iguales, el gasto medio de nuestro MX-30 fue de 16,3 kWh cuando el homologado es de 19 kWh/100 km. Si bien en ciudad el gasto oficial se rebaja hasta los 14,5 kWh/100 km, nuestra medición exclusiva por la metrópolis fue de 15 kWh/100 km, de nuevo similar. Por último, circulando exclusivamente por autopista o carreteras secundarias, será más sencillo ver en la pantalla digital del ordenador de abordo los 20 kWh/100 km.

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