Primera prueba del Suzuki Jimny 2019: un 4×4 de los de antes

Primera prueba del Suzuki Jimny 2019: un 4×4 de los de antes

En esta primera prueba del Suzuki Jimny 2019, hemos podido comprobar que la nueva generación es un todoterreno de los de la vieja escuela. Con un comportamiento ejemplar a la hora de encarar caminos complicados, se convierte en una gran opción si queremos iniciarnos en el mundo del 'offroad'.

Nuestra valoración: 7,0 Bastante bueno

Diseño 8

Notable

Motor 6

Bueno

Comportamiento 8

Notable

Interior 6

Bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Buenas cotas off road
  • Dimensiones
  • Comportamiento en campo

Mejorable

  • Falta una sexta marcha
  • Dirección imprecisa en carretera
  • Sonoridad

Suzuki acaba de presentar en España la renovación de uno de los modelos más emblemáticos de su historia, el Suzuki Jimny. La primera generación hizo su debut en el año 1970 bajo la denominación SJ80 y  se convirtió en todo un símbolo de rudeza y eficacia en el campo. La siguiente generación se bautizó como Samurai y, siguiendo con la tradición de su antecesor, fue un modelo muy utilizado para el trabajo y ocio en el campo.

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El actual nombre de Jimny vio la luz con la tercera generación, lanzada en el año 1998. Con un tamaño muy reducido, un peso propio de un coche urbano y buenas cotas para hacer offroad, ha sido el modelo ideal para iniciarse en el mundo 4×4. Todavía podemos ver muchas unidades en eventos de este tipo preparadas con snorkel (tomas de admisión elevadas), grandes neumáticos y amortiguadores con unos recorridos espectaculares.

Por todos estos antecedentes, Suzuki se ve obligado a ofrecer un producto puro, de los de la vieja escuela, aunque, eso sí, modernizado para lograr satisfacer las demandas del exigente público actual.

Diseño Un estilo peculiar

Las formas del Suzuki Jimny son muy angulosas
Las formas del Suzuki Jimny son muy angulosas
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El diseño exterior del Suzuki Jimny 2019 es, cuanto menos, curioso. Suzuki ha cogido algún detalle de cada generación y lo ha adaptado a su nuevo modelo: los faros redondos son iguales que los del SJ80, la calandra de aberturas verticales es similar a la del Jimny de tercera generación y los faros traseros integrados en el paragolpes trasero son del Samurai.

Llaman la atención sus formas cuadradas, que recuerdan completamente al Samurai y dejan claro que la intención de Suzuki ha sido hacer un “remember” de sus 4×4 de antaño.  Esta angulosa carrocería favorece tener una mejor percepción de lo que sucede alrededor del coche, colaborando también el capó completamente plano.

El parabrisas tiene una posición de casi 90 grados respecto al capó y unas grandes defensas plásticas rodean toda la carrocería. Estas se convierten en las aliadas perfectas para ir por el campo, puesto que los roces y golpes duelen menos en este material que en unos paragolpes pintados.

En el perfil del coche, Suzuki ha bajado la línea de la cintura para seguir con el mismo objetivo que el resto del conjunto: la visibilidad desde su interior debe ser perfecta. Suzuki ofrece dos diseños de llantas, aunque ambas tienen las mismas dimensiones: 15 pulgadas. El tamaño de los neumáticos deja bastante espacio respecto al paso de rueda, por lo que lo primero que se hace al verlo es pensar: ¿le instalo unas ruedas con un perfil más grande?

En cuanto a la paleta de colores disponible, el Jimny ofrece ocho variantes diferentes. Dos de ellas han sido diseñadas específicamente para este modelo: el color “Kinetic Yellow” (alta visibilidad para circular por lugares complicados) y el “Verde Jungle”, que sirve precisamente para lo contrario (lograr mimetizarse con el entorno cual camaleón).

Interior Sencillo y práctico

El interior del Suzuki Jimny no tiene lujos, pero es muy práctico
El interior del Suzuki Jimny no tiene lujos, pero es muy práctico
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Una vez abrimos las puertas del Jimny, nos invade la sensación de estar ante un producto sencillo. No busques lujos ni los últimos gadgets del mercado, porque el 4×4 de Suzuki no te los va a ofrecer. Su objetivo es la practicidad y la sencillez.

La postura de conducción es propia de un vehículo todoterreno: la posición es alta y las piernas las llevamos bastante arqueadas. La disposición es ideal para hacer offroad, con un volante de buen tacto, una palanca de cambios larga que hace volar nuestra mente a los años 80 y un pilar A completamente recto. Los asientos tienen un buen mullido, para que las piedras y baches no castiguen demasiado nuestra espalda, aunque la sujeción lateral que proporcionan es escasa.

Por otra parte, los huecos para dejar nuestros bártulos son justos, y echamos en falta el típico baúl donde apoyamos el codo. Tenemos dos posavasos situados detrás de la palanca de la reductora, un hueco para dejar el teléfono debajo de los mandos de la climatización y los típicos bolsillos en las puertas.

Los materiales utilizados en su interior son plásticos en su totalidad. No proporcionan una atmósfera de gran calidad, pero cumplen a la perfección con su cometido: no tienen crujidos y, en caso de entrar con nuestras botas llenas de barro, basta con pasarle una bayeta mojada para dejarlo como salido de fábrica.

Las plazas traseras del Suzuki Jimny 2019 son testimoniales y es recomendable que sólo se utilicen en caso de emergencia. A menos que los pasajeros sean niños pequeños, el espacio disponible para las piernas es muy escaso y nos costará incluso salir.

En caso de plegar los asientos traseros, disponemos de un maletero con un piso completamente plano capaz de ofrecer 377 litros. Si llevamos los cuatro asientos instalados, se queda en unos poco prácticos 85 litros, por lo que difícilmente podremos meter una sola bolsa de la compra.

La visibilidad es excelente. En la trialera ruta que nos ofreció Suzuki en la presentación de su nuevo Jimny, en la que había que meter el coche por sitios angostos en los que teníamos que estar con mil ojos para no chocar con nada, bastaba con mover la cabeza para poder ver con claridad prácticamente todos los ángulos del coche.

La rumorosidad en su interior es uno de sus puntos débiles. El pequeño bloque de 1,5 litros de cilindrada se escucha demasiado y, en caso de ir a 120 km/h, el motor gira a unas 3.800 vueltas que se clavan directamente en nuestros oídos. Además, las formas cuadradas tienen un problema, y es que su aerodinámica no es muy buena, con el viento chocando contra las formas rectas de todo el conjunto.

Motor Algo justo de potencia

El bloque de 1.5 litros ofrece 102 CV
El bloque de 1.5 litros ofrece 102 CV
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El propulsor  de 1,3 litros que montaba la anterior generación del Jimny ha sido sustituido por uno 1,5 litros de cubicaje que desarrolla 102 CV. A pesar de que se ha subido la cilindrada, el peso total se ha reducido, según la marca, en un 15%.

La potencia del Suzuki Jimny es algo justa para este coche: nadie se quejaría si se tuviera a disposición algún caballo más para facilitar, por ejemplo, los adelantamientos.El motor tiene unos buenos bajos, algo que se agradece a la hora de subir una cuesta pronunciada.

Sin embargo, se muestra algo perezoso a la hora de subir vueltas, por lo que las incorporaciones a las autopistas se pueden convertir en una tarea tediosa. Lo mismo pasa con las recuperaciones, en las que nos veremos obligados a jugar con la larga palanca de cambios para exprimir los 102 caballos de este pequeño corazón.

El motor del Suzuki Jimny 2019 puede ir acompañado de dos tipos de cajas de cambios: una manual de cinco velocidades y una automática de cuatro. En la presentación, todas las unidades eran manuales, y la mayoría coincidimos en que no le habría sentado mal una sexta relación para reducir tanto los consumos como la rumorosidad. Las primeras marchas son cortas, debido a que están optimizadas para su uso fuera del asfalto y, sin duda, están bien calibradas para darles este uso.

Los consumos oficiales son de 7,7 litros (manual) y 8,4 litros (automático) en urbano, 6,2 litros (manual) y 6,9 litros (automático) en extra urbano y, por último, 6,8 litros (manual) y 7,5 (automático) en consumo combinado.

Comportamiento Mejor en campo que en carretera

El comportamiento del Jimny es regular en carretera y excelente en campo
El comportamiento del Jimny es regular en carretera y excelente en campo
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En cuanto a su comportamiento, el Suzuki Jimny deja claro que el campo es su terreno de confort. El coche tiene unas cotas muy interesantes: 210 mm de altura al suelo, 37 grados de ángulo de ataque, 28 grados de ventral y 49 grados de salida.

Su suspensión, de ejes rígidos con muelles helicoidales en ambos ejes, se muestra algo “rebotona” cuando circulamos por carretera. La estrechez de su carrocería (1.645 mm), combinada con su altura (1.725 mm), hace que no sea el coche más estable del mundo a la hora de trazar una curva. El conductor debe ser consciente del coche que lleva y tomarse las cosas con calma. Tranquilos, todo este comportamiento en carretera lo compensa en el campo. Se muestra muy ágil en sitios ratoneros, por lo que maniobrar entre árboles con él es un juego de niños.

El tacto de la dirección es claramente offroad, con una dirección poco precisa en carretera que hace que el coche baile en el carril con demasiada facilidad. Por el contrario, a la hora de superar obstáculos, la dirección hace que no los notemos prácticamente, por lo que no nos obliga a tener que hacer correcciones continuamente.

El tacto del cambio es muy vintage, con un pomo largo y unos recorridos también largos entre marcha y marcha. Al principio cuesta acostumbrarse, si no se ha llevado nunca nada similar, pero, una vez hecho a ello, resulta incluso divertido.

El Suzuki Jimny cuenta con un sistema 4WD con reductora. El conductor puede hacer el cambio entre tres modos: 2H (toda la tracción va al eje trasero), 4H (la tracción va a las 4 ruedas con marcha alta) y 4L (tracción a las 4 ruedas con marcha corta, es decir, para cuestas y terrenos desiguales). La selección entre estos modos se hace de manera rápida con la palanca situada detrás de la del cambio directamente conectada a la caja transfer.

El pequeño 4×4 no cuenta con la opción de poder bloquear los diferenciales. Sin embargo, tiene un control de tracción que se ocupa de frenar la rueda que menos adherencia tenga para distribuir el par a su gemela, haciendo que el coche recupere adherencia de manera rápida. Además, cuenta con un sistema de descenso de pendientes con el que el coche podrá retener su velocidad en bajadas pronunciadas de manera autónoma.

El coche se nota ligero en todo momento: con un peso de 1.135 kilos hace que la sensación de agilidad esté presente en cualquier situación en la que nos metamos con el Jimny. En cuanto a los frenos,  monta discos en las ruedas delanteras y de tambor en las traseras. Un guiño a la conducción fuera del asfalto es la colocación de las pinzas en la parte superior del disco, para que, en caso de meternos por una zona fangosa, sea más difícil que el barro cubra en las pinzas.

Equipamiento Todo lo necesario

El equipamiento del Jimny depende de cuál de las tres versiones elijamos
El equipamiento del Jimny depende de cuál de las tres versiones elijamos
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El Suzuki Jimny ofrece tres niveles de acabados: JX, JLX Y 3 Mode. Elementos como el encendido de faros automático, los mandos de audio en el volante, el control de velocidad, las llantas de acero de 15 pulgadas o los asientos completamente abatibles son de serie en las tres opciones. En caso de escoger la opción más básica, el precio parte de 17.000 euros.

Si optamos por la versión JLX, dispondremos de todos los elementos anteriormente mencionados mas los asientos calefactados y el sistema de infoentretenimiento con pantalla de 7 pulgadas. Si optamos por la versión intermedia, habrá que desembolsar 18.795 euros por la variante manual y 20.560 euros por la automática.

En la versión más equipada, el precio de partida se sitúa en 20.820 euros. Los Suzuki Jimny 3 Mode traen de serie faros led con limpiafaros, llantas de aleación de 15 pulgadas, volante en cuero, climatizador, asientos calefactados y el sistema de infoentretenimiento. Además, cuenta con una toma de corriente de 12V en el maletero y un doble fondo para meter utensilios.

En cuanto a los sistemas de seguridad, el Suzuki Jimny dispone de control predictivo de frenada, asistente de luces, alerta de cambio de carril, alerta antifatiga y airbags frontales, laterales y de cortina. El control de retención y descenso de pendientes forma parte del equipamiento especializado para la práctica del todo terreno.

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