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Presentación y prueba del nuevo Audi Q8 2019

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28 de septiembre, 2018

Audi estrena una nueva categoría con la llegada al mercado del nuevo Audi Q8, un SUV de representación y aspecto deportivo que se posiciona como el nuevo buque insignia de la marca. Lo hemos probado y éstas son nuestras primeras impresiones.

Después de años viendo avances de cómo sería el futuro SUV de aspecto deportivo de Audi en sucesivos salones en los que se ha ido presentando, por fin ha llegado el momento de contemplar el resultado y sentarse a los mandos del nuevo Audi Q8, del que por ahora sólo hay una motorización (el 50 TDi de 286 CV), a la que se sumarán en pocos meses el 55 TFSi de 340 CV gasolina y el 45 TDi de 231 CV diésel.

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Aunque luce un número más elevado que el Q7, el nuevo SUV más que por encima de éste se posiciona como una alternativa “paralela”. Sus dimensiones son algo más compactas (es más corto, ligeramente más estrecho y más bajo) que las del Q7 y en ningún caso se contempla la posibilidad de ofrecer hasta 7 plazas.

En lo que sí está por encima el nuevo Audi Q8 es en tecnología. Al tratarse de un modelo de nuevo desarrollo, el Audi Q8 se beneficia de sistemas que no estaban disponibles cuando se presentó el Q7, como el Virtual Cockpit o todo el arsenal de ventajas de la última generación del sistema de infoentretenimiento. También cuenta con las últimas tecnologías en materia de asistencias a la conducción y conectividad, que seguramente podamos ver en el Q7 cuando llegue su actualización en 2019.

Audi Q8: a por el Mercedes GLE Coupé y BMW X6

Cuando a BMW se le ocurrió vestir de coupé al X5 y lanzar una especie de SsangYong Actyon de lujo, parecía que el X6 iba a ser un mero ejercicio de extravagancia, pero las ventas fueron lo bastante buenas como para que su principal rival, Mercedes, se decidiese a hacer lo propio con su GLE Coupé. Audi reclama su trozo del pastel con este nuevo modelo, aunque lo hace de una forma algo diferente y, aunque esto es cuestión de gustos, tal vez le ha quedado más atractivo.

En lugar de una zaga muy descendente con un techo muy caído en forma de coupé como sus otros dos rivales, el Audi Q8 busca ese toque sport con una parte trasera más proporcionada, con una luneta inclinada y un techo descendente, pero más inspirado en los Audi 100 y 200 Avant. El resultado es muy atractivo, con una planta impresionante desde cualquier ángulo y mejor proporcionada. Además, el no haber caído en la moda de tirar la línea del techo desde el pilar B permite al Audi Q8 ofrecer un interior claramente más amplio que el X6 o el GLE Coupé, cuyas plazas traseras no son para tirar cohetes pese a tratarse de coches que rozan los 5 metros de largo.

Ya disponible en los concesionarios españoles, el Audi Q8 tiene un precio de partida ligeramente por encima de los 84.000 euros para el acabado básico de la mecánica 50 TDi, que será la intermedia en la gama cuando se sumen las otras dos motorizaciones unos meses más tarde.

Para celebrar su lanzamiento, la marca ofrece una edición limitada a 80 unidades con un equipamiento muy completo en el que se incluyen colores específicos, llantas de 22 pulgadas, el paquete S-Line, el  paquete Black y el Paquete Techno, además de un interior forrado en cuero. De este modo, el Audi Q8 First Edition se queda en 105.000 euros, una suma respetable pero que compensa, ya que supone un descuento de casi un 20% del valor total de su equipamiento adicional.

Nuestra valoración: 7,2

Diseño 8

Motor 7

Comportamiento 7

Interior 7

Equipamiento 7

Consumos 7

Destacable

  • Diseño atractivo
  • Calidad visual
  • Posibilidades de personalización

Mejorable

  • Peso excesivo
  • Interior escaso en proporción al tamaño
  • Gama escasa

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Con reminiscencias Quattro

El diseño del Q8 es más atractivo que el del BMW X6 o el Mercedes GLE Coupé.

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Aunque en Audi insisten en que el Q8 ha buscado ciertos guiños en su diseño hacia el mítico Audi Quattro (los pasos de rueda abultados, la forma del pilar trasero o la prolongación de lado a lado de las ópticas traseras, lo cierto es que ver un parecido entre este SUV y el primer modelo de tracción total de Audi es como ver la cabeza de un carnero o una osa en las constelaciones de estrellas.

Esto no quiere decir que no sea atractivo, al contrario. Para mi gusto, es mucho más proporcionado, llamativo y elegante el Q8 que sus dos rechonchos rivales, especialmente en la parte trasera, que resulta de lo más llamativa gracias a su iluminación.

El Audi Q8 roza los 5 metros de largo y los 2 de ancho, pero es más bajo que un Q7 y también que el X6 y el GLE Coupé. De este modo, sus proporciones lo hacen parecer más musculoso, compacto y deportivo.

El frontal está dominado por el marco “Single frame” de la coraza delantera, que tiene una forma claramente octogonal y que es la principal seña de identificación para diferenciar los distintos acabados: pintada en el color de la carrocería en las versiones standard, en gris titanio para los S-Line y en negro satinado para los Black.

Las enormes entradas de aire en el faldón, los grandes faros con tecnología Matrix led y las tapas que protegen el arsenal de sensores de sus sistemas de seguridad y asistencia a la conducción terminan de darle un toque algo futurista al Q8.

Entre los recursos empleados para su diseño, llaman la atención las puertas con ventanillas sin marco, un recurso que busca enfatizar ese planteamiento de coche de estilo coupé tan pretendido en el Q8.

En directo resulta más llamativo que en las fotos y, aunque es un coche de grandes dimensiones, sus proporciones hacen que resulte más equilibrado y compacto de lo que en realidad es.

En cuanto a los acabados y calidad de ajustes, no hay crítica posible, al menos en las unidades destinadas a esta presentación.

Interior: Un A8 a lo grande

El interior sigue los rasgos presentes en otros modelos como el A7 o el A8.

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El interior del Audi Q8 es algo menos llamativo que su exterior. El abuso de plástico negro brillante para crear una especie de continuidad con las enormes pantallas hápticas (término que designa a los dispositivos que permiten al usuario tocar, sentir o manipular objetos simulados en entornos virtuales) que presiden su consola central  hace que sea un poco austero. Sus formas son elegantes y por la noche su iluminación ambiental llena de color y vistosidad un salpicadero dominado por un riguroso luto.

Los asientos delanteros resultan muy cómodos y las plazas traseras son más cómodas y utilizables que las del X6 o el GLE Coupé, a los que supera claramente. Eso sí, aunque no está mal el espacio que ofrece a sus pasajeros, tampoco bate récords en este aspecto. Un Skoda Superb o un Karoq son mucho más diáfanos, pese a ser casi 20 cm más cortos.

El maletero tiene unas buenas medidas, llegando a los 605 litros de volumen sin necesidad de abatir los respaldos traseros. Audi ofrece varios sistemas para fijar la carga, porque no han querido renunciar a la practicidad y versatilidad pese al marcado carácter coupé del Q8. Un detalle que no estaría mal mejorar es el pulsador para cerrar el portón: en lugar de estar en el borde de éste, podría ubicarse en un lateral del maletero. Así quedaría más accesible para personas más menudas, que tendrán que subirse al bordillo o dar un pequeño salto para cerrarlo con el pulsador donde está ahora.

Las formas y los materiales que cubren el interior del Q8 no difieren demasiado de lo que nos encontramos en un A8 o en los A6 y A7 y está a un buen nivel respecto a sus dos principales rivales, que también abusan del plástico para sus interiores.

Motor: Con buen rendimiento

Por ahora sólo se ofrece con el motor diésel de 286 CV. Más adelante llegarán dos nuevas mecánicas.

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Mientras llegan más mecánicas al catálogo del Audi Q8, en esta prueba nos hemos sentado a los mandos de la única que ya se comercializa, el Audi Q8 50 TDi con el motor diésel de 3 litros de cilindrada y V6 sobrealimentado, que rinde 286 CV. La mayor novedad (aunque no tanto, ya la estrenó hace medio año el A8) de esta mecánica está en su sistema de baja hibridación. Permite que el motor se apague al rodar a vela para reducir los consumos y emisiones, un aporte de potencia extra a modo de pequeño kers en determinadas aceleraciones y un arranque más preciso y suave cuando actúa el start & stop. Por todo esto, pese a que estamos ante un coche diésel, grande, pesado y con unas emisiones de más de 170 g/ km, el Audi Q8 tiene derecho a lucir la etiqueta Eco en su parabrisas.

La potencia del motor se transmite al suelo gracias a una caja de cambios automática de 8 marchas y al sistema de tracción Quattro. Además, el Q8 ofrece la posibilidad de ir equipado con suspensión neumática de altura variable e incluso un eje trasero direccional y barras estabilizadoras activas, para proporcionar un mejor comportamiento dinámico.

La respuesta es muy agradable y las prestaciones son muy buenas, moviendo con mucha soltura un conjunto que pasa con rotundidad de las 2 toneladas, llegando a los 2.240 kg de masa en orden de marcha, casi nada.

Comportamiento: No tan bueno como un A8

En carretera va muy bien, pero se nota el peso y su altura en las zonas viradas.

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Pese a la brevedad de esta toma de contacto, los responsables de la marca nos prepararon un itinerario en el que pudimos ver todas las facetas de un coche muy versátil, rodando por autopistas, ciudad, carreteras reviradas de montaña e incluso un recorrido fuera del asfalto de 12 km en los que lo que más me impresionó fue que nadie pinchase pese a ir calzados con llantas de 21 y 22 pulgadas por pistas con mucha piedra suelta.

La postura de conducción es muy cómoda y enseguida te haces con los mandos del Q8, dos cosas básicas para que uno se predisponga a disfrutar del coche. En ciudad, el mayor problema está en su tamaño, sobre todo en la anchura de casi dos metros. La caja de cambios automática y el bajo nivel de sonido que proviene de la mecánica hacen que la conducción urbana resulte fácil y relajada.

En autopista es donde más cómodo se encuentra, con un rodar rotundo y una marcada estabilidad en curva rápida. La unidad probada montaba la suspensión neumática con control de altura, que reduce la distancia al suelo por encima de 100 km/h para mejorar la aerodinámica  y reducir el balanceo. Ya que hablamos de balanceo, el sistema microhíbrido de 48 voltios posibilita el montaje como opción de unas barras estabilizadoras activas que no tuve ocasión de probar, pero que he testeado en otros modelos y que me parecen muy recomendables.

Algo que sí me sorprendió es que me esperaba al Q8 más inmune a los vientos laterales. Teniendo en cuenta su peso, sus enormes neumáticos y su anchura y batalla, no debería moverse tanto con viento lateral como lo hizo en determinados tramos, pero es que también tiene mucha superficie lateral y esa “vela” se nota.

En carreteras reviradas es un coche que también nos pondrá las cosas fáciles y, aunque pesa 2,2 toneladas y el centro de gravedad está claramente más alto que en un Audi A8, el Q8 no se defiende nada mal, aunque no existen los milagros y las inercias se notan.

En resumen, el Audi Q8 es un modelo que resulta agradable, fácil de conducir, con buenas prestaciones y de reacciones seguras.

Equipamiento: Por este precio...

El equipamiento es como en cualquier modelo de este segmento: completo y caro.

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Audi es una marca de lujo y el Q8 es uno de sus modelos más “top”, así que cae de cajón pensar que su equipamiento es muy completo, y lo es, pero todavía lo es más su catálogo de accesorios y opciones. Llantas de 20, 21 o 22 pulgadas, pinturas metalizadas, diferentes acabados de carrocería, (S-Line, Black…) y de interiores, hacen que el Audi Q8 sea un modelo muy personalizable.

En cuanto a lo que ofrece a sus pasajeros, el Q8 destaca especialmente en dos apartados: seguridad (con un enorme catálogo de asistentes avanzados a la conducción, nada menos que 39 sistemas) y en conectividad e infoentretenimiento. Cargado con más de 60 sensores que controlan todo el perímetro del vehículo, el Audi Q8 cuenta con control de crucero adaptativo capaz de guiar el coche y mantenernos dentro del carril y a una distancia de seguridad apropiada del resto de vehículos incluso hasta 250 km/h, alerta de colisión con frenado de emergencia, sistema anti colisión múltiple, detección de peatones, reconocimiento de señales, navegador con asistente de conducción predictiva, asistente de aparcamiento automático, cámaras de visión periférica… La lista es interminable.

En materia de conectividad y entretenimiento, también está a la última, con un interfaz de manejo de sus sistemas mediante comandos de voz, tres posibles equipos de sonido de excepcional calidad y firmados por Bang & Olufsen, navegador con sistemas de información en tiempo real y autoaeprendizaje, etc.

Como puedes ver en la lista de la ficha técnica, el Audi Q8 puede equipar prácticamente todo aquello que te imagines.

Consumo: Con etiqueta Eco

Sorprende que un coche con estas emisiones y consumos consiga una etiqueta Eco.

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Aunque en estas tomas de contacto no suele haber tiempo ni es fácil tomar referencias de consumo real, sí contamos con las cifras oficiales que son algo optimistas, homologando un consumo medio de 6,6 l/100 km y unas emisiones de nada menos que 172 g/km de CO2 pese a los cuales, gracias a su sistema de microhibridación, el Audi Q8 logra hacerse con la etiqueta Eco de la DGT, que le otorga ciertas ventajas a la hora de circular en escenarios de restricción por alta contaminación en las diferentes ciudades españolas.

El consumo urbano declarado es de 7 l/100 km, mientras que en carretera se conforma con 6,4 l/100 km, valores oficiales que esperamos contrastar pronto cuando podamos probarlo más en profundidad.

Según estas cifras, su depósito de 85 litros tiene que dar más que de sobra para que el Audi Q8 tenga una autonomía de más de 1.200 km.

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