Presentación y Prueba de los Porsche Panamera e-hybrid

Presentación y Prueba de los Porsche Panamera e-hybrid

14 octubre, 2017

Porsche presenta en España sus últimas novedades híbridas, los Panamera 4 e-hybrid y Panamera Turbo S e-hybrid. Berlinas de cinco puertas para cuatro ocupantes con las que circular a velocidades muy altas por autopista, que reciben un plus en forma de motor eléctrico.

Nuestra valoración: 6,5 Bastante bueno

Diseño 9

Sobresaliente

Motor 9

Sobresaliente

Comportamiento 7

Bastante bueno

Interior 9

Sobresaliente

Equipamiento 5

Correcto

Destacable

  • Diseño
  • Acceso al habitáculo
  • Portón trasero

Mejorable

  • Elevado peso
  • Visibilidad en el 3/4 trasero
  • Equipamiento de seguridad opcional

Porsche mantiene una fuerte apuesta por la hibridación, ha pasado de modelos “híbridos tradicionales”, como el Panamera Hybrid, con dos o tres kilómetros de autonomía eléctrica a híbridos enchufables, como el Panamera 4 e-hybrid o el Panamera Turbo S e-hybrid (el más potente de la gama), modelos capaces de recorrer hasta 50 km de forma eléctrica. En esta ocasión, os traemos la primera prueba de una berlina muy rápida con algunos kilos extra debido a las baterías del sistema híbrido.

El nuevo Panamera explota lo mejor de su antecesor, aunque gana peso en todas sus versiones. Se trata de una berlina de altas prestaciones en la que te sientes completamente aislado del exterior. Un vehículo muy capaz, con prestaciones de infarto, pero que se centra en el confort, lo que buscan los clientes de este tipo de berlinas. Me da la sensación de que, con esta nueva generación, se han acercado al 911 en diseño y al Audi A8 en conducción.

Diseño ¿911 para cuatro?

El diseño de la firma lumínica del Panamera guarda ciertas semejanzas con el resto de compañeros del Grupo Volkswagen.
El diseño de la firma lumínica del Panamera guarda ciertas semejanzas con el resto de compañeros del Grupo Volkswagen.
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Las firmas alemanas no se caracterizan por arriesgar demasiado en sus diseños, Porsche no iba a ser menos y mantiene el característico perfil del Panamera, aunque en conjunto se acerca al diseño de un Porsche 911. Toda la carrocería parece estar correctamente montada con pequeñas separaciones entre paneles, lo que favorece la insonorización del habitáculo.

Las puertas, pesadas y robustas al tacto, abren en un ángulo generoso que permite entrar y salir con facilidad de ambas filas de asientos, estas equipan un sistema de retención continúa muy práctico que permite abrir sin golpear al vehículo de al lado o el nuestro con columnas en los aparcamientos. En ellas vemos la eliminación de un detalle ergonómico, que a mí me encantaba, de la generación anterior; las manillas exteriores basculantes hacia arriba para abrir la puerta.

El portón que da acceso al maletero, como siempre de lo mejor en el Panamera, es amplío y permite cargar bultos de grandes dimensiones. Lo único negativo sería el umbral de carga que queda algo elevado respecto al piso del área reservada a tal efecto.

Los grupos ópticos se han inspirado directamente en el 911 y el prototipo Mission-e, una berlina de cuatro puertas eléctrica que llegará a las líneas de producción en los próximos años. Adopta unos pilotos traseros más estilizados y que se unen mediante un elemento continuo, en los que la firma lumínica no puede negar su pertenencia al grupo Volkswagen (al frenar, las luces de parada se encienden con el mismo esquema que en otros productos del grupo alemán.).

Al frente, los faros son una fusión entre los del 911 991 y los de Mission-e, una tulipa transparente muy redondeada, que continúa los volúmenes del frontal, protege unos faros LED con los cuatro puntos característicos de las luces diurnas Porsche.

Interior ¿para qué cambiar algo bueno?

El habitáculo del Panamera conserva la situación de los mandos de la primera generación.El habitáculo del Panamera conserva la situación de los mandos de la primera generación.
El habitáculo del Panamera conserva la situación de los mandos de la primera generación.
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El habitáculo es más de lo mismo, Porsche ha tomado el diseño del Panamera de primera generación y lo ha actualizado incorporando tecnología táctil. Sigue habiendo muchos controles individuales en la consola pero ahora se ocultan bajo un acabado efecto cristal, aparentemente muy bonito pero en la que se marcan los dedos. Si da el sol sobre la consola no veremos muy bien los botones táctiles. En cualquier caso, muchas de las funciones se han llevado hacia los menús de control de la pantalla táctil.

Se trata de un sistema de respuesta rápida pero poco intuitivo (tardamos 4 o 5 minutos en encontrar cómo se plegaba la cortinilla trasera). Aún conociendo los controles tendremos que retirar la vista de la carretera para realizar cualquier tarea por carecer de referencias táctiles.

Los asientos del nuevo Panamera siguen la línea de su antecesor con una configuración 2+2 real, en la que unos asientos individuales toman un elevado nivel de protagonismo. Son muy confortables y mantienen en su lugar a pasajeros y conductor cuando llegamos a las curvas, da la sensación de que sería posible pasar días ahí sentados. Las cotas, también ayudan a que nos sintamos cómodos, tenemos mucho espacio para los hombros y las piernas en cualquiera de las cuatro plazas de la berlina de Stuttgart.

Los materiales son de apariencia buena, al tacto correctos y al “toqueteo” bastante normales tratándose de un vehículo de este segmento y precio. La consola central tiene una pequeña vibración para advertir que hemos tocado el mando, que viene acompañada de un “click” bastante plásticoso, quizá Porsche debería eliminar ese sonido de un coche como el Panamera. Tras los tapizados sólo se siente material duro con una fina capa de acolchado en las partes más visibles del salpicadero.

Motor Híbrido, híbrido e híbrido

El propulsor V6 del Panamera se esconde tras una gran tapa plástica.
El propulsor V6 del Panamera se esconde tras una gran tapa plástica.
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Durante el tiempo de prueba nos pudimos montar en las dos variantes del Panamera Híbrido. El primero, un Panamera e-hybrid y, el segundo, un Panamera Turbo S e-hybrid.

El más potente de ambos, equipa un propulsor térmico de ocho cilindros en V de 4,0 litros de cilindrada y 549 CV de potencia máxima. Mientras que el otro, equipa un motor térmico de seis cilindros en V y 3,0 litros  capaz de desarrollar 330 CV de potencia máxima.

A estos motores se les suma el mismo impulsor eléctrico para crear estas versiones híbridas enchufables. Se trata de un motor que aporta 400 Nm de par y 136 CV de potencia máxima. Este motor es alimentado, en ambas versiones, por unas baterías de iones de litio con una capacidad de 14,1 kWh, que tardarán 6 horas en cargarse por completo con un cargador normal.

Realizamos una prueba de consumos, con la que confirmar la capacidad del Panamera para circular en modo eléctrico hasta alcanzar sus límites. Logramos circular 46 km sin necesidad de encender el motor de combustión, en un recorrido combinado de ciudad y carretera. La batería no estaba completamente cargada cuando recogimos el coche por lo que se me antoja posible alcanzar los 50 km de autonomía anunciados por Porsche.

La respuesta de ambos motores combinados es inmediata y contundente, aunque es posible dosificarla con facilidad gracias a los modos de conducción y un recorrido de pedal del acelerador bastante largo.

Siempre se asocia con una caja de cambios PDK de doble embrague y ocho relaciones, en la que cambian las mismas en función de la versión siendo más largas en la versión más potente. Esta caja de cambios es muy rápida y precisa, puede utilizarse en cualquiera de los modos a través de las levas pero si utilizamos los modos Sport o Sport+ será brusca al circular con tranquilidad.

Ambos Panameras híbridos hacen uso de la tracción integral permanente, lo que supone la introducción de este sistema en la berlina de Porsche. La firma insiste en que se ha heredado directamente del “superdeportivo” 918 hybrid, con el que mostraban cómo realizar un deportivo con capacidades híbridas.

A través de la pantalla táctil o de un selector de modo situado en el volante (una especie de magnetino) podremos seleccionar los diferentes modos de conducción, desde los más conservadores con la batería hasta los más agresivos como el Sport y el Sport+, que además nos mantendrán la batería siempre con carga para facilitar el uso de esta energía en nuestras aceleraciones.

Comportamiento Más burgués

La zaga del nuevo Panamera posee muchos genes de 911.
La zaga del nuevo Panamera posee muchos genes de 911.
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Todos conocemos a Porsche y su tradición, también en el desarrollo de vehículos para otras firmas como el S2 de Audi o el Mercedes-Benz E500. El primero, un Station Wagon con prestaciones de auténtico deportivo, y el segundo, una berlina capaz de sonrojar al más capaz de los deportivos en las autobahn.

Pues este Panamera es algo semejante, esperas que corra mucho y lo hace, esperas sentirte arropado y lo estás, pero… esperas sentirte conectado y no lo estás. Quizá sus antecesores de hace 30 años mantengan esto último un poco mejor, al tratarse de vehículos menos aislados pero en cualquier caso tienen cierto parecido.

Al sentarte en el nuevo Panamera tienes una sensación abrumadora, aquello parece una nave espacial del futuro, pero si en el futuro somos más racionales y nos guiamos menos por aquello que sentimos… sólo lograremos ser numéricos y poco humanos. Tendremos trenes de carretera, un AVE en el garaje de casa con el que nos lleven al siguiente punto de la ruta.

Recuerdo la primera vez que me subí en un Panamera, era la generación anterior y con su propulsor menos glamuroso, un diésel de 3.0 litros y 300 CV (el único que no equipaba transmisión PDK). Aquel coche era grande, ya parecía una nave espacial, por fuera tenía un diseño muy suyo y un interior genial; pero por encima de todo te hacía sentir, con ese coche podías saber dónde estaba cada rueda (sin llegar a los niveles del Maserati Quattroporte, un modelo mucho menos eficaz que el de Stuttgart). En el nuevo Panamera estás más aislado, algo genial para disfrutar de las autopistas de cualquier país, tratándose de un Porsche mejor en las de su Alemania natal.

En contrapartida nos encontraremos con un pedal de freno en el que bien podríamos pisar una ciruela madura una y otra vez, la dirección, muy precisa y agradable en autopista no es nada comunicativa, y el chasis no te “habla”. Pasamos de un Panamera que era la envidia de todas las berlinas de representación alemanas a un Panamera que quiere ser la berlina de representación.

En las autopistas es una delicia de vehículo rápido, confortable, con capacidad para cambiar de trayectoria y… sobre todo (nunca pensé que lo diría de un Porsche) silencioso. La insonorización del habitáculo y la separación de los ocupantes del asfalto son soberbias. Pasamos un tramo con obras en el que podíamos oír las pequeñas chinas pero esto lo achacamos a los neumáticos de grandes dimensiones que equipa el vehículo.

El territorio urbano no le gusta al Panamera, al menos al conductor de un Panamera. Su visibilidad es buena y ponemos controlar de tráfico a nuestro alrededor pero no deja de ser un vehículo de grandes dimensiones bastante bajo. Esta situación en la era de los SUV no puede ser agradable para nadie. El motor y la caja de cambios parecen entenderse a las mil maravillas, y si seleccionamos el modo completamente eléctrico es una gozada circular con “el cinco puertas más bajito de Porsche” por una ciudad.

El Panamera parece más un 911 por fuera y en refinamiento y confort de marcha se acerca peligrosamente a los Audi A8, BMW Serie 7 y Mercedes-Benz Clase S. Un gran devorador de kilómetros en carreteras rápidas y autopistas.

Equipamiento Lo que desees

El sistema de infoentretenimiento trasero permite conocer en todo momento los parámetros del vehículo.
El sistema de infoentretenimiento trasero permite conocer en todo momento los parámetros del vehículo.
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Hablamos de Porsche, como buen fabricante de vehículos exclusivos puede equipar tu unidad con todo aquello que desees. Este es uno de los apartados en los que más se nota el cambio de enfoque del Panamera. Ahora puedes equipar techo solar panorámico pero en está ocasión los protagonistas ya no son el conductor y su acompañante, como en la generación anterior, sino los ocupantes de las plazas traseras. Lo que nos puede dar una idea de ese cambio de filosofía.

Las unidades de pruebas partían de 190.387 euros para el Porsche Panamera Turbo S e-hybrid y 112.584 euros para el Porsche Panamera e-hybrid. Ambos modelos equipaban opcionales que incrementaban la tarifa en más de 50.000 €.

Un ejemplo es el techo panorámico, otro será la posibilidad de equipar asientos calefactados, ventilados y con función masaje en ambas filas, la posibilidad de escoger todos los recubrimientos que uno elija o las pieles en el color que le apetezca. Los faros también merecen mención, con la posibilidad de seleccionar faros adaptativos LED. El único punto negativo que le encuentro al equipamiento opcional es que los airbags de las plazas traseras formen parte de este y no se incorporen de serie.

En esta lista también está el sistema de escape deportivo, con el que se añade la posibilidad de que suene más a través de la apertura de unas válvulas de mariposa. O los frenos carbonocerámicos en todas las versiones del Panamera.

En el habitáculo podremos disfrutar de un equipo de sonido específicamente diseñado para este vehículo, techo de Alcantara, fibra de carbono en las molduras o versiones ampliadas del sistema de infoentretenimiento.

En el apartado de la seguridad, podremos contar con diferentes sistemas preventivos, casi todos opcionales, como alerta y mantenimiento de carril, control de crucero adaptativo o diferentes detectores de obstáculos, el más destacable, desde mi punto de vista, es el asistente de visión nocturna que funciona a través de una cámara infrarroja. Con ello se completa un equipamiento que puede ser excepcional.

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