Estrenamos el nuevo Mercedes Clase A 2018

Estrenamos el nuevo Mercedes Clase A 2018

Después de haber podido verlo en el Salón de Ginebra de este año, por fin llega el momento de sentarse a sus mandos y ver qué da de sí esta nueva generación del coche que ha revolucionado la imagen de la marca alemana: el Clase A. Ya lo hemos probado y éstas son nuestras conclusiones.

Nuestra valoración: 7,3 Notable

Diseño 8

Notable

Motor 8

Notable

Comportamiento 8

Notable

Interior 6

Bueno

Equipamiento 7

Bastante bueno

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Tecnología para facilitar su uso
  • Mejora en habitabilidad
  • Dirección precisa

Mejorable

  • Respuesta del cambio lenta
  • Calidad aparente de algunos plásticos
  • Ajustes de las puertas

Mercedes nos lo presentó en el Salón de Ginebra y ya nos dejó impresionados por su carga tecnológica. Ahora llega el momento de probarlo en primera persona en esta presentación del muevo Mercedes Clase A 2018 y la primera impresión es muy buena. Para muchos, su línea es demasiado continuista con el modelo precedente para tratarse de una generación completamente nueva, pero tampoco tiene sentido hacer cambios radicales en algo que funciona bien, y el Clase A gustaba mucho.

Ha ganado en habitabilidad y en confort, pero, la verdadera revolución es toda la tecnología que trae, hasta el punto de poder afirmar que deja en ridículo a todos sus rivales en algo que ahora es vital: su interacción con el usuario y la conectividad.

Por ahora, la gama del nuevo Clase A es muy escueta. Sólo se comercializan dos mecánicas (el A200 de gasolina de 163 CV y el A 180 d diésel de 116 CV) con un cambio automático de 7 marchas al que acaba de sumarse la opción del cambio manual. Después del verano llegará otra mecánica de gasolina que completará la gama por la parte alta de la tabla y que sólo se ofrece con el sistema de tracción total, el A 250 4Matic. La importadora española ha decidido apostar muy fuerte y a nuestro mercado sólo llegarán los dos niveles de acabado más equipados y, además, con una interesante oferta en la que se incluye el pack premium por un precio muy competitivo y que incluye detalles del acabado AMG y las dos pantallas digitales de mayor tamaño.

Así, la gama actual del nuevo Mercedes Clase A:

  • Mercedes A200: motor de gasolina de 163 CV y cambio manual desde 31.400 euros
  • Mercedes A200 automático: motor de gasolina de 163 CV y cambio automático desde 33.650 euros
  • Mercedes A180 d automático: motor diésel de 116 CV con cambio automático desde 32.700 euros.

Mercedes MBUX: deja en ridículo a todos sus rivales

Los smartphones nos han acostumbrado a que podamos hacer casi de todo con una pantalla táctil, pero esto es un problema en un coche, donde no podemos apartar la vista de la carretera ni las manos del volante. La mayor carga tecnológica y la masiva llegada de nuevas funciones y aplicaciones en los sistemas de info entretenimiento, navegadores… ha hecho que tengamos infinidad de cosas con las que distraernos para manejarlos.

Muchos rivales han apostado por el manejo mediante comandos de voz, pero hay dos problemas:

  • Los ruidos parásitos con el coche en marcha hacen que muchas veces el sistema no entienda lo que decimos
  • Es necesario seguir una serie de pautas hasta llegar al comando que realmente queremos activar, de forma que es engorroso, por ejemplo, meter una dirección en el navegador.

La impresionante inteligencia artificial incorporada en el sistema MBUX (Mercedes Benz User Experience) hace que meter una dirección en el navegador sea tan fácil como decir: “Hola Mercedes, quiero ir a al número 72 de la calle Pádua en Castrocontrigo”.

La cantidad de opciones y aplicaciones disponibles en este coche son incontables y, sin embargo, activarlas y sacarles partido es sencillísimo y sin errores. Nadie en el mercado ofrece algo semejante, así de claro.

El nuevo Mercedes Clase A en vídeo

 

Diseño Afinando los rasgos

Los cambios no han sido radicales para ser un modelo completamente nuevo.
Los cambios no han sido radicales para ser un modelo completamente nuevo.
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Aunque se trata de una generación completamente nueva y no se conserva prácticamente ni un tornillo, las diferencias estéticas no son radicales. Tampoco las necesitaba, el modelo que se presentó en 2012 consiguió lo que nunca antes habían logrado: robar clientes de sus principales rivales.

Las líneas maestras son casi idénticas, con una vista lateral en la que la silueta de los marcos de las ventanillas apenas varía, pero se han afinado algunos rasgos, sobre todo en el frontal y en la trasera.

En la delantera lo más diferenciado son los nuevos faros, más estilizados y full led en toda la gama que llegará a nuestro mercado. Como el nuevo Clase A ha crecido a lo ancho y es más bajo, la vista frontal resulta mucho más deportiva y da la sensación de ir más pegado al asfalto.

La vista trasera está protagonizada por los nuevos grupos ópticos. Ahora son más anchos y se prolongan hasta el portón. Además de hacer que parezca más ancho (y darle un cierto parecido al Serie 1 de BMW), esta nueva configuración ha permitido diseñar un portón trasero más ancho que deja un acceso más fácil al maletero del nuevo Clase A.

El resultado es bueno y el renovado Benjamín de Mercedes sigue siendo un modelo que entra por los ojos. A nivel de acabados me ha decepcionado algo el cierre de las puertas, que exigen hacer más fuerza de lo normal para cerrarlas. Sin embargo, su alineado es correcto, así que puede deberse más a unas gomas demasiado rígidas que a un problema de ajuste o de dimensionamiento de las piezas de la carrocería.

Interior Más amplio que antes

El interior ha ganado en espacio y en confort.
El interior ha ganado en espacio y en confort.
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Aunque no me acaba de convencer el encontrarme con dos pantallas que parecen puestas provisionalmente sobre el salpicadero del coche (no se integran ni tienen ninguna capilla o algo que las encastre), no cabe duda de que al abrir las puerta del nuevo Clase A te da la sensación de entrar en una nueva generación de automóvil.

Existen tres alternativas para las pantallas interiores:

  • Dos pantallas de 7 pulgadas
  • Una pantalla principal de 10,2 pulgadas y la secundaria de 7
  • Dos pantallas de 10,2 pulgadas en formato panorámico, que es la que puedes ver en las fotos

Son las principales focos de atención de nuestra vista, además de los llamativos aireadores que tienen un diseño que recuerdan a unas llantas deportivas y que son cómodos de orientar y manejar. Los asientos tienen un diseño casi idéntico al de la generación anterior y resultan muy cómodos, pero la verdadera ganancia en confort la tenemos gracias al crecimiento de tamaño del nuevo Clase A.

La primera y segunda generación del pequeño de Mercedes destacaron por su formidable espacio interior en proporción a sus cotas exteriores. La presentada en 2012 fue todo lo contrario. Era más grande por fuera pero por dentro tenía un espacio muy achicado y, especialmente, sus plazas traseras decepcionaban. Ahora tenemos 2 cm más de anchura para los hombros y 3 cm más en los codos. Puede que no parezca mucho, pero dos o tres centímetros son la diferencia entre ir razonablemente cómodos o apretados como sardinas. También las piernas han ganado en espacio y ahora puedo ir yo detrás de un conductor de 1,90 metros sin que las rodillas me peguen en el respaldo delantero (mido 1,85 m).

El aspecto general es atractivo y los ajustes son muy buenos, pero me decepcionan algunos mandos como las palancas de la columna de dirección que usamos para los intermitentes y el selector del cambio, que tienen un tacto y un diseño peores que en la generación anterior (puedes verlos en la galería de fotos). Es una pena, porque son cosas que usamos constantemente y siempre notaremos ese punto de “racanería”.

El maletero no ha ganado mucho en volumen (apenas 25 litros), pero sí es mucho más utilizable gracias a los centímetros extra de anchura del portón trasero.

En definitiva, el nuevo Mercedes Clase A ha mejorado en el trato a sus pasajeros, a los que ofrece una mejor amplitud interior y mejor aislamiento acústico, además de un diseño muy futurista.

Motor Buscando la eficiencia

El motor de gasolina de 163 CV mueve con mucha alegría al Clase A.
El motor de gasolina de 163 CV mueve con mucha alegría al Clase A.
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Por ahora sólo se ofrecen dos motores en el nuevo Mercedes Clase A, uno de gasolina y otro diésel. Para otoño tendremos otra mecánica más potente de gasolina (el A 250 con 224 CV y 350 Nm a 1.800 rpm) que se ofrecerá sólo con cambio automático y tracción total, pero por ahora lo que se ofrece son dos modelos y, el de gasolina, con cambio manual o automático.

El motor del Mercedes A200 destaca por su tecnología y su potencia específica con 163 CV (y 250 Nm a sólo 1.600 rpm) extraídos gracias a la sobrealimentación de un bloque de sólo 1,4 litros de cilindrada. Para mejorar sus consumos, este motor cuenta con un sistema de desconexión selectiva de cilindros para reducir el consumo cuando no necesitamos todas las prestaciones. Además de que no se inyecta gasolina en dos de los cilindros, cuando trabajan sólo dos se eleva algo el régimen de giro del motor para que trabaje en una zona de mejor rendimiento termodinámico. Gracias a esta tecnología, este motor homologa un consumo de 5,1 l/100 km (5,6 l/100 km en la versión manual), aunque no pude comprobar este valor en la prueba.

En cuanto al diésel, el Mercedes A180 d se ha añadido el catalizador SCR con AdBlue y un nuevo turbo de geometría variable controlada mediante un servomotor eléctrico en lugar de neumáticamente, de modo que su control es más preciso y se mejora la respuesta al acelerador. Esta mecánica homologa un consumo de 4,1 l/100 km y se ofrece sólo con cambio automático.

Durante esta toma de contacto he tenido la oportunidad de probar el Mercedes A200 con el motor de gasolina y el cambio de marchas automático de 7 marchas. Su respuesta es muy agradable y mueve con mucha alegría al Clase A. El sistema de desconexión de cilindros pasa completamente inadvertido para el conductor y donde más partido se le saca es, por ejemplo, al llanear en combinación con el sistema de rueda libre, que está disponible cuando activamos el modo Eco en el menú de los modos de conducción, que varían la respuesta del cambio, del acelerador y, si montamos la suspensión adaptativa, la dureza de la amortiguación.

Ya que hablamos de suspensiones, el nuevo Clase A ha suavizado la amortiguación a la vez que ha bajado algo la altura de la carrocería. De este modo el balanceo se mantiene a raya con un centro de gravedad más bajo y se ofrece un mayor confort de rodadura a los pasajeros. Además, el nuevo Clase A tiene dos ejes traseros diferentes en función del equipamiento. Los modelos básicos equipan un eje rígido de brazos tirados, mientras que los 4Matic, o los que monten la suspensión adaptativa equipan un eje multibrazo.

La respuesta del cambio me ha parecido algo lenta incluso en el modo Sport. Desde que pisamos el acelerador (aunque lo hagamos con brusquedad buscando la máxima aceleración), hasta que el cambio responde transcurre más tiempo de lo deseable. Esto hace que sea más recomendable bajar nosotros una o dos marchas con las levas antes de empezar el adelantamiento que dejar todo el trabajo en manos del cambio automático.

Comportamiento Fácil y divertido

El Mercedes Clase A ha mejorado el confort sin perder la característica precisión de dirección que tenía.
El Mercedes Clase A ha mejorado el confort sin perder la característica precisión de dirección que tenía.
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Por fin llega el momento de ponerse a los mandos del nuevo Mercedes A200 y la verdad es que me ha dejado una buena primera impresión.
La postura de conducción es muy buena y la visibilidad ha mejorado algo, aunque sigue sin ser para tirar cohetes. El anterior Clase A tenía una dirección muy buena por lo directa que era y el buen tacto de su asistencia y aquí se conserva. Es fácil maniobrar cuando en menos de 2,5 vueltas de volante giras la dirección de tope a tope.

Esta dirección es un excelente aliado no sólo en las maniobras, también en carreteras viradas, donde no necesitaremos mover las manos en el aro del volante (de excelente tacto, por cierto) para enlazarlas con mucha precisión.

La respuesta del motor es buena y el cambio en modo manual tiene un funcionamiento correcto. En modo automático también va bien, pero cuando necesitemos realizar un adelantamiento es mucho más eficaz si nosotros nos preparamos bajando antes las marchas.

Aunque en Mercedes dicen haber puesto mucho empeño en mejorar el aislamiento acústico, el 4 cilindros de gasolina se oye claramente en el interior en cuanto pasamos de las 3.000 rpm y su sonido no es muy agradable. Los motores de gasolina actuales poco a poco suenan más a diésel, es el tributo a pagar cuando empezamos a trabajar con presiones de inyección elevadas para reducir los consumos y mejorar la eficiencia.

Los frenos tienen un buen tacto y la conducción del Clase A se hace muy agradable.

Algo que no nos ha convencido es el funcionamiento del asistente de carril. Tiene 3 niveles de sensibilidad que lo que hacen es: desactivarlo, que actúe más tarde o mas pronto. El problema no es su sensibilidad sino cómo trabaja. Además de tirar un poco del volante para mantenernos en el carril, da un golpe de freno en las ruedas del lado contrario al de la línea que estamos a punto de pisar. La idea es buena para despertarnos si es que nos hemos acercado a la línea del límite del carril porque nos estamos quedando dormidos, pero hay situaciones en las que no va muy bien.

Por ejemplo, en la prueba nos sucedió que, al asomar un poco el morro hacia el centro de la calzada para intentar ver si venía tráfico de frente y poder adelantar a un camión, al acercarnos a la pintura que delimita ambos carriles nos pegó un fuerte frenazo. Además de asustarnos, menos mal que no venía nadie detrás, que lo que menos se espera cuando ve que el de delante va a empezar un adelantamiento es que pegue un zapatazo al freno. La solución pasa por poner el intermitente un buen rato antes de siquiera intentar adelantar a otro coche.

En definitiva, en el apartado de comportamiento, el nuevo Mercedes Clase A está a un buen nivel respecto a sus rivales, con una dirección muy precisa, un eje delantero que no es demasiado morrón y un tacto de suspensiones en los que no notaremos cada imperfección del asfalto sin renunciar a una buena precisión y agilidad.

Deseando someterlo a un examen más profundo para ver hasta dónde ha mejorado realmente el Clase A en este apartado en el que la generación a la que sustituye ya tenía un buen nivel.

Equipamiento Conectividad e interacción

La conectividad y la facilidad de interactuar con todas las funciones en el nuevo Clase A están en otra liga.
La conectividad y la facilidad de interactuar con todas las funciones en el nuevo Clase A están en otra liga.
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Realmente, aquí es donde está “la madre del cordero” en el nuevo Mercedes Clase A. La importadora española ha hecho un importante esfuerzo y ha considerado que lo mejor es que aquí lleguen sólo los dos niveles de acabado superiores (al menos por ahora) y que todos incorporen de serie el sistema MBUX y elementos como los faros full led.

Con un precio de partida de más de 31.000 euros está claro que el Clase A se posiciona en la parte alta de la tabla de los compactos, pero su relación precio/equipamiento es razonable y en materia de conectividad barre claramente con la competencia. Nadie ofrece un sistema con tantas posibilidades y, sobre todo, que resulte tan fácil de manejar.

Durante la prueba me propuse intentar coger en renuncios al MBUX y su sistema de reconocimiento de voz y salvo ejemplos disparatados, siempre me acabó sorprendiendo con su efectividad. Un coche en marcha es un potro de tortura para los sistemas de reconocimiento de voz porque hay infinidad de ruidos parásitos que lo despistan. También hablar con un chicle en la boca o demasiado rápido… sólo me faltó tener a un amigo gaditano conmigo para ver si también puede con los acentos más cerrados.

Hasta las órdenes más específicas como “enciende la calefacción del asiento del copiloto” las entiende a la perfección. “No oigo” y sube el volumen de la radio, “necesito descansar” y recomendarte varios sitios donde parar, “tengo frío” y ajustar la climatización, “quiero escuchar música clásica” y cambiar de emisora o buscar en las carpetas de tu móvil… la verdad es que es una pasada, incluso creo que si le pregunto por el Máster de Cifuentes sería capaz de encontrarlo ;-).

Bromas aparte, el nuevo Clase A es toda una revolución en este apartado. Por primera vez me encuentro en un coche en el que no echo de menos tener teclas de acceso directo a determinadas funciones (que también las hay, para el clima principalmente) y en el que incluso me pregunto por qué han gastado dinero en poner un touch pad o botones en el volante, bueno, en los mandos del volante están las funciones del control de crucero adaptativo, por ejemplo, que está bien que no sean mediante comandos de voz.

Por supuesto, el Mercedes Clase A puede darnos infinidad de datos en el móvil si nos damos de alta en el servicio Mercedes Me. Podremos abrir y cerrar las puertas de modo remoto, incluso dar permiso a otras personas para que enciendan y conduzcan nuestro coche, conocer la autonomía restante antes de coger el coche, saber dónde lo tenemos aparcado… Mercedes lleva mucha delantera a todos sus rivales en este apartado que, cada vez más, está siendo decisivo para muchos clientes.

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