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Hemos conducido el nuevo Ford Fiesta ST 2018: ¿es el mejor GTi pequeño?

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Ford completa la gama del Fiesta con la presentación del nuevo Ford Fiesta ST. Con la llegada de esta versión de altas prestaciones, la familia está completa con nada menos que 4 gamas claramente enfocadas hacia el confort (Titanium), las actividades al aire libre (Active), las prestaciones (ST) y la practicidad del Fiesta.

La familia Ford Fiesta está de enhorabuena con la llegada al mercado de una de sus versiones con más carisma. Con la presentación del Ford Fiesta ST 2018, la marca del óvalo ofrece una de las gamas de modelos en el entorno de los 4 metros más completa del mercado. Ford afirma que es el Fiesta con las mejores prestaciones y comportamiento dinámico de la historia. La verdad es que, tras probarlo por las fantásticas carreteras de puerto de la Costa Azul, nosotros lo corroboramos. No sólo es el Fiesta más deportivo, sino que también es uno de los modelos en su segmento que mejor sabor de boca nos ha dejado.

Prueba a fondo del Ford Focus RS

El trabajo que han hecho en la división Performance con el motor de tres cilindros es espectacular. Su respuesta es tremenda, hay motor y empuje hasta casi el corte, a poco menos de 7.000 vueltas. El chasis nos permite entrar en cualquier curva bordeando los límites y, además -sorprendentemente-, es un coche confortable para el día a día. Suena, incluso petardea, que da gusto oírlo y, sin ninguna duda, el diferencial opcional es clave a la hora de meternos en un tramo para disfrutar de sus posibilidades a tope. Polo GTi, 208 GTi, Mini JCW, Clio RS… ¡Poneos las pilas!

Precios del nuevo Ford Fiesta ST 2018

  • Ford Fiesta ST 3 puertas 1.5 EcoBoost 200 CV: 24.995 euros.
  • Ford Fiesta ST 5 puertas 1.5 EcoBoost 200 CV: 25.545 euros.

Nuestra valoración: 8,5

Diseño 8

Motor 9

Comportamiento 10

Interior 8

Equipamiento 8

Consumos 8

Destacable

  • Diferencial autoblocante
  • Respuesta del motor y sonido
  • Asientos Recaro

Mejorable

  • El diferencial es opcional

Ver ficha técnica y equipamiento

Diseño: Un deportivo también puede ser discreto

El Fiesta ST cuenta con detalles estéticos propios que lo diferencian de su hermano básico. Las llantas de diseño exclusivo y 18 pulgadas, que dejan entrever unas pinzas de freno en color rojo; la parrilla frontal con panal de abeja y un paragolpes más provocador; el pequeño difusor trasero con la doble salida de escape situada en uno de los extremos; un pequeño spoiler superior y la posibilidad de elegir una carrocería de tres puertas, más deportiva, son los aspectos que le delatan como la versión más pícara de la gama Fiesta. Pese a todo ello, es un coche que no está sobrecargado de agresividad; podríamos definirlo como un coche atlético, pero no tan llamativo como puede serlo, por ejemplo, un Mini John Cooper Works, un Clio RS o un 208 GTi. Eso, sin embargo, nada tiene que ver para todo lo que guarda… Lo veremos luego.

Que sea un poco más discreto que algunos de sus rivales no es para nada malo. De hecho, es un punto a su favor si el usuario es algo vergonzoso y le da apuro llevarse todas las miradas… Igualmente, con el Fiesta ST te mirarán bastante. De eso se ocupará el sonido del motor y los llamativos colores con los que puede elegirse (Rojo Race, Azul Performance, Frozen White, Shadow Black y Magnetic).

Interior: ¡Qué asientos!

En el interior, los cambios con respecto a un Fiesta normal radican solo en detalles. El volante de piel está achatado en su zona inferior para darle un aspecto más deportivo. El pomo también es exclusivo para la versión ST y, en el salpicadero, se aprecian algunas molduras que simulan fibra de carbono. La instrumentación es otro elemento que nos advierte que estamos ante el modelo más prestacional del Fiesta con el lema Ford Performance… pero, sin duda, lo que más llama la atención son los asientos deportivos firmados por el especialista Recaro. Son absolutamente envolventes en todo tipo de curvas y en todo tipo de conducciones, pero es que también resultan cómodos cuando de lo que se trata es de circular más tranquilo por carreteras rápidas.

Otra decisión que agradecemos a Ford es que el freno de estacionamiento sea de mano, es decir, mecánico. La ergonomía es perfecta y, una vez que te acostumbras al puesto de conducción, todo queda a mano sin necesidad de forzar ningún movimiento.

El acceso a las plazas traseras, evidentemente, quedará algo más limitado si se opta por la versión de tres puertas que por la más práctica de cinco, pero una vez dentro no hay demasiados problemas para el espacio. Además, los ocupantes también notarán la atmósfera deportiva con el tapizado similar al de los asientos delanteros.

Motor: Un tres cilindros que no lo parece

El nuevo Fiesta ST monta un motor EcoBoost turboalimentado de 1,5 litros y tres cilindros -sí, tres- que declara 200 CV a 6.000 rpm y 290 Nm entre las 1.600 y las 4.000 vueltas. Es además el primero de su categoría en contar con el sistema de desconexión selectiva de cilindros (se desconecta el número 1) para reducir el consumo en ciudad y a marcha constante. Pero que esto no os confunda… Está desarrollado para ser eficiente, sí, pero también -y sobre todo- para las prestaciones. Es el culpable total de que este Fiesta ST con 1.262 kg sea un absoluto cohete de bolsillo. Este motor está asociado a una caja manual de seis marchas.

Además, el nuevo Fiesta incorpora varios modos de conducción (Normal, Sport y Track) seleccionables desde el puesto de conducción y algunos otros gadgets, como el launch control (también opcional) que garantiza unas salidas fulgurantes con la máxima aceleración para parar el cronómetro en los 6,2 segundos de 0 a 100 km/h. Con el modo más radical se desconecta el control de tracción y deja que el ESP sea muy poco intrusivo.

Comportamiento: Deportividad a raudales y con docilidad

He de confesar que tenía infinidad de ganas de probar este nuevo Fiesta ST por ver qué habían hecho con un motor de tres cilindros en un coche deportivo. ¿Se les habría ido la «olla» a los de Ford? Pues rotundamente no. Esta gente sabe lo que se hace… Qué grandiosa labor ha realizado Ford Performance. El motor, el chasis y la directísima dirección lo ponen como uno de los mejores -si no el mejor- deportivos pequeños del mercado. La guinda del pastel la pone el autoblocante, que te va a permitir entrar rapidísimo en las curvas sin que se te caiga la menor gota de sudor y que, trabajando conjuntamente con el sistema de Control Vectorial de Par, garantiza una tracción óptica y elimina cualquier posible subviraje.

Otra de las grandes novedades, además de diferencial, está en los nuevos muelles de suspensión desplazados. Se trata de una patente de Ford en la que cada rueda equipa un muelle asimétrico específico. De este modo se logra una mayor precisión en las reacciones del chasis, especialmente del eje trasero.

Del motor vamos a obtener patada en prácticamente todo el rango de revoluciones. Tiene unos bajos muy efectivos y contundentes, pero es que además el corte no llega hasta casi las 7.000 vueltas. Toda la respuesta es muy directa pero también es muy lineal, no tenemos esa entrada repentina propia de un turbo y esto nos permite poder hacer más transiciones libremente y, en definitiva, disfrutar más de la conducción. Eso sí, en la tercera notaremos un desarrollo muy abierto; en tramos muy revirados de montaña probablemente circularemos en esa marcha casi sin cambiar… ¡ni siquiera en horquillas!

El sonido del escape es maravilloso. Los ingenieros han montado una válvula que lo amplifica, pero en ningún momento llega a ser estridente o artificial. Para nada notas que llevas un tricilíndrico, ni por el sonido del escape o del motor ni por la propia respuesta. Tan solo apreciamos unas ligerísimas vibraciones al arrancarlo en frío al comienzo de la jornada de pruebas; por lo demás, nada. En aceleraciones se oye un sonido bronco que llega incluso a petardeos cuando reducimos de marcha haciendo doble embrague; es delicioso y te invita a dejar un dedo la ventanilla abierta para escucharlo mejor.

La suspensión se nota dura cuando tiene que notarse así, es decir, en conducción deportiva. Después, una vez entrados en carreteras más rápidas y confortables, no me dio ninguna sensación de incomodidad. Esto resulta esencial en un coche así, ya que puede llegar a ser cómodo y práctico en el día a día y convertirse en radical cuando se precie.

Por último, el equipo de frenos hizo un trabajo sensacional durante todo el día. Y eso que no cuenta con unos discos demasiado grandes… En el entorno donde llevamos a cabo la prueba, unas carreteras montañosas cercanas a Niza, muy reviradas y frecuentadas por viandantes y ciclistas, quieras o no, tienes que abusar de ellos. El resultado fue no apreciar ni un ápice de fatiga.

Equipamiento: Elementos importantes de serie

Ya de serie el nuevo Fiesta ST incorpora elementos como las llantas de 18 pulgadas con pinzas en rojo, los estupendos asientos deportivos Recaro con calefacción, climatizador, pantalla de ocho pulgadas con navegación y sistema Sync 3, equipo de audio B&O Play, reconocimiento de señales, iluminación full led, sensor de lluvia y luces, control de crucero o selector de modos de conducción, entre otros.

Además, existe la opción de equipar el paquete Performance (por unos 900 euros), que añade el diferencial autoblocante Quaife, el sistema launch control y unas luces indicadoras del cambio de marcha que se encienden en el cuadro de instrumentos.

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