Porsche Panamera Hybrid S: Un coche deportivo… ¿y ecológico?16

Porsche Panamera Hybrid S: Un coche deportivo… ¿y ecológico?

9 Febrero, 2012, modificada el 10 Febrero, 2012 por

La versión híbrida del Porsche Panamera resulta una combinación sorprendente: deportivo y ecológico, berlina y marca Porsche, silencio y pasión por la conducción… Uno se pregunta si en el camino no se han dejado el verdadero espíritu de la automovilística germana. Lo probamos para salir de dudas.

No valorado

Destacable

  • Silencio de marcha.
  • Suspensiones.
  • Confort.

Mejorable

  • Se echa en falta el "sonido deportivo".
  • Cuatro plazas.
  • Formas del maletero.

La selecta clientela Porsche y sus admiradores no llegaron a comprender bien la puesta en el mercado de esta berlina, el Porsche Panamera, que a priori parecía chocar con la filosofía de la marca: su gran tamaño -pero 4 plazas-, su aire más burgués, su clara inclinación al lujo, sus versiones diésel e híbrida. ¿La firma germana había perdido sus señas de identidad? Hasta tal punto es así, que, en los folletos para clientes, se explica el concepto – “No todo aquel que alcanza el éxito ha de verse forzosamente encorsetado”- y lo pone en su sitio: “El lujo desprendido de ostentación, lo llamamos lujo dinámico, porque para nosotros se trata ante todo de deportividad, de la conducción. Para eso hemos construido los modelos Panamera. Se trata de volver a viajar en automóvil, en el sentido originario. Largos trayectos, pero deportivos. Viajar por negocios y, aun así, deportivamente”. ¿Será verdad?

Suena un poco a justificación, pero la verdad es que lanzarnos a recorrer kilómetros en el Panamera nos apetecía. En otra de las pruebas de Autocasion.com nos sentamos al volante del Panamera diésel y ahora se nos abría la posibilidad de probar a fondo la híbrida, tras una primera toma de contacto, la que más parece chocar con la idea que uno tiene de Porsche.  Ya en los primeros momentos de conducción, tras recoger el coche en las instalaciones de la marca en Madrid, noto su silencio, su suavidad, ese deslizarse como sobre un cojín de aire. Más que agradable -y fácil- de conducir, pero al mismo tiempo… uno echa algo a faltar: el rugido que siempre se asocia a un deportivo, las formas más agresivas, las ganas de acelerar en cuanto sea posible… En el interior del Porsche Panamera Hybrid S todo transcurre un poco a cámara lenta. Hay que sacudirse los prejuicios de la cabeza.

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Pese a su longitud, sus formas lo delatan como un auténtico Porsche. Fotos: Raúl de San Antonio.

Si el automovilista, desde el puesto de mando, puede llegar a dudar de su pasión por conducir, los demás “habitantes” de las calles y carreteras no le dejan olvidar que lo que lleva entre las manos es una máquina divina, asociada al placer y a la buena vida, engranada en el mundo de las carreras y con un escudo en el capó que le aleja de los comunes mortales. No hay ojos que no nos miren, no hay peatón que no se fije, no hay chavalín avezado que no vuelva la cabeza. Eso forma parte de la magia Porsche, qué duda cabe: uno se siente admirado por el privilegio de haber adquirido este vehículo (mis admiradores no saben que sólo lo estoy probando y yo no los saco de su error) y más aún, por la especial habilidad que se me presume para conducirlo.

Las formas exteriores del Panamera Hybrid S (iguales en general al resto de las versiones salvo por el anagrama “Hybrid” grabado en las puertas delanteras, el capó trasero y el cuentarrevoluciones) responden al ADN de Porsche, pero en talla XL. Sin entrar en detalles, es bajo, ancho y plano, así, como aproximación al formato deportivo. Las aletas delanteras están por encima de la línea del capó, la zaga es musculosa, la silueta entera rezuma elegancia y clase a lo largo de sus casi 5 metros. Detrás de las ruedas delanteras, las branquias absorben el aire extra que refuerza la refrigeración (¿os suena a Carrera GT? Así lo ha querido Porsche). El portón trasero integra un spoiler que mejora la aerodinámica desplegándose a partir de los 90 km/h, algo que uno no ve mientras conduce, pero que siente y que le reafirma la idea de dominio sobre el coche y sobre la carretera con un plus de seguridad y aplomo. Los frenos, siempre a la vista, marcando la diferencia.

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Las plazas traseras son sólo para dos adultos, que viajarán a sus anchas. Fotos: Raúl de San Antonio.

El interior de este Porsche Panamera, luminoso y acogedor, destila tecnología. Sí, “sólo” hay cuatro asientos, y éste ha sido uno de los puntos más criticados de esta gran berlina (ya que es grande, que al menos tenga las clásicas 5 plazas, ¿no?), pero a los reproches responde Porsche que sólo esta disposición con cuatro banquetas individuales satisface sus exigencias respecto a la dinámica en curvas y al confort: “La plaza central trasera habitual en las banquetas corridas -explican- no resultaba conciliable con ello y ha cedido su puesto a una consola”. Y ésta no es única, por cierto: la consola central delantera, en línea ascendente hasta el salpicadero, concentra todos los mandos que facilitan la vida del conductor y de los ocupantes, un auténtico tablero de control (“parece un avión, mamá…”) lleno de orden y concierto. Espacioso es, delante y también detrás, donde los dos pasajeros tienen derecho a ser altos y corpulentos (mis dos hijos mayores iban encantados, aunque el tercero me lo tuve que dejar en casa), y hasta el maletero permite un generoso equipaje o una compra de familia numerosa (nosotros probamos los coches en la vida diaria y ésa es una actividad importante). Para más alegrías “espaciales”, ya es preciso robar sitio al habitáculo, abatiendo alguno de los dos asientos traseros.

Panamera con motor híbrido: ¿eso qué es?

El mercado real de los coches híbridos está tan en pañales que no se sabe si el posible comprador piensa en gastar menos, en apaciguar su conciencia ecológica o en gozar de una tecnología puntera. Las tres razones son importantes y tienen su protagonismo en la decisión final, pero los que probamos vehículos intentando trasladar nuestra experiencia a la mente de ese presunto comprador tratamos de basarnos en datos objetivos y en las sensaciones de conducción. Al arrancar este Porsche Panamera Hybrid S… silencio. Mucha suavidad. Ninguna vibración (“¿he arrancado, verdad?”). En la pantalla del navegador, el esquema de consumo de energía. ¿Qué está pasando? Pues que tenemos dos mecánicas en lugar de una y que entre ellas se entienden para gestionar nuestras solicitudes de aceleración, de frenada, de potencia… con el objetivo del mínimo consumo por bandera: un propulsor de 3 litros con inyección directa de gasolina y 6 cilindros dispuestos en V y uno eléctrico de 47 CV alimentado por una batería de alto voltaje alojada debajo del fondo del maletero. Juntos entregan 380 CV y 580 Nm de par ya a 1.000 rpm. El motor eléctrico nos sirve para ir “de paseo”, callejeando suavemente y sin prisas por la ciudad con el orgullo de “emisiones cero”, pero también para conseguir un aporte extra al propulsor de combustión. En Porsche lo llaman función E-boost y proporciona una aceleración más deportiva y una mejor recuperación.

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Por muy rápido que rodemos, la sensación será de tranquilidad. Fotos: Raúl de San Antonio.

La combinación entre uno y otro motor es completamente automática -así es también el cambio- y el “piloto” no tiene que tener ninguna habilidad especial, ni natural, ni aprendida para su manejo. El sistema electrónico de gestión del propulsor toma las decisiones con el objetivo de una máxima eficiencia. Os preguntaréis qué se siente al conducirlo, y la respuesta es… nada especial, porque aquí el automovilista es un mero observador: en trayectos cortos y a velocidades inferiores a 75 km/h, el motor eléctrico puede mover el Panamera él solito. En esos casos, la mecánica de gasolina es desacoplada y apagada automáticamente mediante un embrague específico. Existe una tecla E-Power que amplía ese margen de uso eléctrico puro, aunque la autonomía en ese caso depende también del nivel de carga y de la temperatura de la batería. En nuestra prueba no resultó fácil percibir ese tope, porque la interacción continua con el motor de combustión va recargando las baterías y la conexión y desconexión se hacen “transparentes” mientras uno conduce, hasta el punto de olvidar que se trata de un híbrido.

Volviendo al cambio, es automático con uso posible manual y manejable desde levas en el volante, cuenta con caja Tiptronic S de 8 velocidades, las dos últimas de desarrollos especialmente largos para minimizar el consumo.

[auto_quote quote=”¡270 km/h!” quote_title=”De 0 a 100 en 6 segundos” quote_description=”6 segundos le bastan para llegar de 0 a 100 km/h. Su velocidad máxima es de 270 km/h con un consumo de… 7,1 litros en ciclo combinado (urbano + extraurbano).”]

En carretera abierta con buen firme y trazado, el Panamera Hybrid S saca todo lo que tiene dentro y devora kilómetros con la serenidad de un comensal sin rivales. Los vehículos se apartan al ver su silueta en el retrovisor, rindiéndole la pleitesía que merece su señorío. Por mucho que la aguja suba en el velocímetro, dentro se vive una tranquilidad que sólo se rompe al hacerse uno consciente de lo que significan los dígitos que señala: ni ruidos, ni vibraciones, ni pequeños saltos al rodar sobre juntas de dilatación… nada. Las suspensiones se lo tragan todo y no dejan percibir ni la más mínima molestia, por algo son neumáticas adaptables con gestión electrónica (el PASM, o Porsche Active Suspension Management). ¿Que queremos un comportamiento más deportivo? Pulsamos la  tecla Sport y logramos un endurecimiento de las suspensiones y una gestión distinta del cambio, como si las marchas se hicieran más cortas.

En ocasiones se puede ir “navegando a vela”, es decir, sólo en modo eléctrico, pero a altas velocidades (hasta 165 km/h, nos dicen en Porsche), como una forma de ahorro de energía incluso en ese ritmo de marcha. Igualmente se recupera la energía que se pierde en las frenadas y deceleraciones por medio de un alternador y así la batería se recarga un poco más. En trayectos largos se agradece el mantenimiento de unos niveles de consumo que no sobrepasan mucho los 7 litros a los 100 km, aunque para ello es necesaria cierta contención en el pie derecho.

Conclusión

Al final del viaje… ganas de más, se nos ha hecho corto.  Pensándolo bien… ¿estaríamos igual de relajados si, en lugar de en este Panamera, hubiéramos venido en un Boxster, en un Porsche 911 o en un Cayman? Ahí está la respuesta que de antemano nos daba Porsche: viajar de forma deportiva, pero conservando intactos todos los huesos de nuestros “taytantos” añitos… (esto no lo dicen ellos, lo decimos nosotros).

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Isabel Gª Casado

3 Comentarios

Rubén Fidalgo 10 Febrero, 2012

Creo que Porsche no necesita justificar porqué decide lanzar un modelo u otro… me apasiona la historia de esa marca y, curiosamente, mis favoritos han sido precisamente los más incomprendidos por los fanáticos de la marca.
Reconozco que el panamera híbrido no me atrae, pero no porque me parezca un sacrilegio en Porsche, simplemente porque me parece una incongruencia pretender ser ecológico o económico en un Panamera.

Freddy 22 Febrero, 2012

Soy el feliz propietario de un 993 4S. He tenido la suerte de probar este mismo coche hace dos meses y la verdad es que me impresiono. Es un coche de alta gama. El problema es que se parecen cada vez más a naves espaciales y tienes que estar mirando durante más de 15 minutos el salpicadero para comprender todos los extras y botones.

Freddy 22 Febrero, 2012

(sigue) Menos mal que el interior es de autentico lujo y estas encantado de estar allí. Lo que mas me sorprendió es el poco (nulo) ruido por debajo de los 50 (>< Porsche), pero lo que me parece una ridiculez es el hecho de que solo hay 4 plazas. Los que tenemos familia numerosa, estamos fuera del target de los coches deportivos superlujo. ¿Alguna marca tendrá un vehículo deportivo de 5 plazas que no sea un monovolumen, un familiar o un tanque?

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