Porsche Cayman

11 abril, 2007, modificada el 24 enero, 2011 por

El Porsche Cayman es una excelente opción frente al Cayman S por su mejor precio y también frente a los rivales de similar potencia por calidad, motor y comportamiento.

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Con un precio base claramente superior a sus rivales de BMW y Audi, pero también inferior al del Cayman S de 295 caballos, el Cayman “a secas” podría parecer que está en tierra de nadie, pero después de probarlo despeja las dudas a su favor. El funcionamiento del motor es excelente y a pesar de que sobre el papel está en inferioridad frente a sus rivales en la práctica goza de un comportamiento muy consistente y brillante, perfectamente complementado por un bastidor extraordinario, estable, ágil y juguetón al mismo tiempo. El interior destaca por calidad de acabados, pero no por ergonomía o equipamiento. Por todas estas razones siempre que se valore primordialmente el placer de conducción el Cayman es la elección perfecta, porque es el mejor, pero algunos compradores pueden encontrar que el precio y la falta de plazas traseras sean determinantes.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

Si el motor es excelente, el bastidor es impecable. Desde luego es muy eficaz, preciso, comunicativo y neutro, pero es que además es más cómodo que sus rivales gracias a unas suspensiones puestas a punto con la receta tradicional de Porsche, que parece que no van duras hasta que se apoya en una curva de verdad y se sujetan con firmeza y sin movimientos. Las medidas de ruedas de serie que llevaba nuestra unidad me parecieron perfectas para carretera, por tener un perfil adecuado para el día a día: 205/55ZR17 delante y 235/50ZR17 detrás. Perfectas para no dejar las llantas en un bordillo, para circular sin notar constantemente las piedras de la carretera y sin trasmitir tanto ruido al interior como las de perfil muy bajo. No obstante, tanto el ruido de rodadura como el sonido del motor llegan hasta el interior con demasiada nitidez. El agarre es más que suficiente, las reacciones dulces y la precisión de trazada muy buena. Otra cosa es que estéticamente se busque más espectáculo, para lo cual se puede optar por una larga lista de llantas opcionales. Con el botón que actúa sobre el PASM (opcional, en el paquete que incluye la caja de cambios de seis velocidades) se endurecen los amortiguadores y se rebaja la carrocería unos 10 milímetros. Además se modifica el funcionamiento del control de estabilidad PSM, permitiendo mayores deslizamientos antes de entrar en acción.

En cuanto a los frenos como siempre en Porsche su funcionamiento es excelente, por encima de la competencia en potencia y tacto. La comunicación de la capacidad de agarre de las ruedas se trasmite perfectamente a través del pedal y es realmente difícil llegar a superarla. Y eso teniendo en cuenta que su diámetro es inferior al de los discos equipados por el Cayman S (298 y 299 milímetros delante y detrás frente a 318 y 399 mm. en el S), aunque en cualquier caso mordidos por pinzas de aluminio de cuatro pistones.


Al límite las reacciones son muy neutras como corresponde a la arquitectura motor central y tracción trasera. Se tiende a marchar de las cuatro ruedas con nobleza, aunque cuando llega este momento ya se va a un ritmo muy fuerte que requiere ideas claras. Es lo que pasa con los coches tan eficaces: cuanto más lejos se llega más difícil resulta volver, no obstante el PSM está ojo a vizor, uno de los controles de estabilidad más recomendables para conducción deportiva por el grado de libertad que permite al conductor antes de aplicar la “censura preventiva”.

prestaciones

El tradicional motor boxer de seis cilindros -seña de identidad de Porsche- ofrece un extraordinario rendimiento: suave, progresivo, bastante lleno a bajo y medio régimen y muy brillante en alta, destacando la estirada final. Culpable de un funcionamiento tan completo es el sistema VarioCam Plus, que modifica el cruce del árbol de levas  y el alzado de las válvulas para optimizar rendimiento del motor en todo el rango de revoluciones, pero también que el cigüeñal han sido aligerado respecto al motor grande del Cayman S (2.7 frente a 3.4 litros) y los pistones tienen mayor compresión, son más pequeños y también pesan menos. Su sonido es precioso y si se incluye la opción SportChrono, además del cronómetro que se sitúa en el centro del salpicadero contará con un botón Sport que modifica la gestión electrónica del motor y actúa sobre la respuesta al acelerador, haciéndola más o menos inmediata. El efecto de este botón es manifiesto a bajo y medio régimen, pero en alta no se aprecia cambio. En cualquier caso no le encuentro utilidad porque la respuesta en modo “Sport” no es brusca como para evitarla, por ejemplo, en ciudad. El consumo de gasolina es muy razonable, unos 11,5 litros a velocidades legales entre carretera y ciudad. Aunque homologa 9,3, no son nada descabellados los consumos que obtuvimos en condiciones reales durante la prueba.

El cambio de marchas de serie tiene sólo cinco velocidades, y la unidad que probamos incorporaba el cambio de seis relaciones opcional (incluido en el paquete de equipamiento deportivo junto al sistema de suspensión regulable PASM: 2.304 euros). Su funcionamiento es ejemplar. Recorridos cortos, mayor dureza que en el TT pero no tanta como en el Z4 e inserciones muy precisas.

Interior y maletero

En el interior la calidad de los acabados es la que se espera de un Porsche. Materiales de primera, ergonomía deportiva y comodidad fruto de unos asientos muy bien estudiados, estrechos para pasajeros corpulentos pero cómodos y de excelente sujección. La posición al volante es excelente sin embargo la ergonomía de algunos aspectos es mejorable, como la pantalla del sistema de navegación por DVD (2.931 euros e incluye radio-CD lector de MP3) en la que además se visualizan los datos del ordenador de viaje, radio, etcétera, que queda muy baja y obliga a apartar demasiado la vista de la carretera. La botonera para seleccionar la información que se desea visualizar está igualmente situada en una posición poco convincente.
 
Respecto a un 911 se nota lógicamente falta de espacio alrededor de los ocupantes sin entrar en la falta de dos plazas traseras para trayectos cortos, una desventaja esta última que puede hacer que algunos potenciales compradores decidan rascarse el bolsillo y decidirse por el mítico cupé 2+2 de la marca… o decantarse por el Audi TT, bastante más barato, con dos asientos más pero menos divertido, deportivo y exclusivo, aunque tampoco es plato de mal gusto.

Por último, el espacio para equipajes está dividido en dos compartimentos; uno profundo bajo el capó y otro en la zaga con dos planos y muy expuesto a las miradas indiscretas. Delante dispone de 150 litros y detrás de 185 l hasta el plano de la luneta, que pueden llegar hasta 260 si se aprovecha hasta el techo. No obstante a pesar de sus capacidades el frontal puede considerarse maletero principal. El maletero trasero cuenta con una red imprescindible para sujetar bien los equipajes y evitar que invadan el habitáculo puesto que no existe tabique (como accesorio hay una rejilla de separación que hay que pagar a parte).

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