Opel Insignia OPC Unlimited: prueba total29

Opel Insignia OPC Unlimited: prueba total

16 Mayo, 2012, modificada el 17 Mayo, 2012 por

El Opel Insignia OPC es, probablemente, el automóvil con la mejor relación calidad-prestaciones-precio del mercado actual. Sus cualidades están muy por encima de sus defectos: te lo desgranamos en esta prueba.

No valorado

Destacable

  • Confort de marcha
  • Eficacia del bastidor
  • Faros AFL+

Mejorable

  • Frenos
  • Consumos
  • Volante no redondo

No son pocas las veces que he leído que el Opel Insignia OPC es el más potente que se ha puesto a la venta en la historia. Esto sería cierto… si la historia comenzase en 1994, año en que dejó de producirse un automóvil que competía con Ferrari y Porsche: el Opel Omega Biturbo de 377 CV, que fue un “caballero medieval” desarrollado en colaboración con Lotus. Sus prestaciones eran tan asombrosas que fue motivo de enconadas iras en la cámara de los lores del Reino Unido (donde era conocido como Lotus Carlton).

Nosotros vivimos los automóviles, así suena “en castizo” el slogan de Opel “Wir leben autos”, y la verdad es que al subirme al Insignia OPC he sentido real esa afirmación. No me considero un conductor “racing”, ni mucho menos, y este tipo de berlinas súper prestacionales no son mis favoritas, aunque sí me gustan. Así, el Opel Insignia OPC me ha convencido no por sus prestaciones, sino porque veo muchas horas de trabajo y esfuerzo en conseguir un producto semejante. Es todo un cochazo.

Me acaban de dar las llaves de este aparato y no las distingo de las del coche de mi novia. Esto siempre me ha parecido un error: la llave del coche es muy importante, es lo único que nos llevamos de él cuando lo aparcamos y es lo primero que le damos a un amigo cuando, orgullosos, se lo queremos enseñar. Nada más ver el modelo aparcado, esperándome, pienso que esta máquina se merece una llave a la altura de lo que estoy a punto de probar.

La línea del Insignia no me desagrada, me atraen más las versiones SW, pero esta berlina no es fea, aunque me gustaba más el Saab 9-5 del que hereda la plataforma. El color azul eléctrico reconozco que es un poco “cantoso”, pero le sienta de maravilla, y los detalles en aluminio cepillado en lugar de cromados en las ventanillas, parrilla, tapa del maletero, etc. son perfectos, pues le dan un aire de alta tecnología, deportividad y elegancia muy equilibrado. Las descomunales llantas de 20” admito que le sientan como anillo al dedo a este diseño tan macizo de carrocería.

Abro la puerta y me encuentro de lleno con unos asientos firmados por Recaro que hacen un guiño al frontal, con dos ranuras idénticas a las tomas de aire laterales del faldón delantero. Me miran como diciéndome: “si te sientas aquí, no te querrás bajar”. Acepto el reto y me acomodo en el Insignia.

Prueba Opel Insignia OPC, Recaro, Rubén Fidalgo29
Estos asientos sólo necesitan ventilación para ser perfectos.

La instrumentación es idéntica a la del Opel Astra, sólo cambia el color de los biseles de los relojes y la escala del tacómetro y el velocímetro. El techo tapizado en negro le da un toque muy “sport”, pero ahoga un poco el interior, al robarle luminosidad.

Los mandos son comunes a otros miembros de la familia General Motors, así que en pocos segundos sé dónde está todo y me atrevo a poner en marcha el motor V6 2.8 turboalimentado que ya he probado en otros modelos de Saab. Giro la llave y… no puede ser, no me lo creo: qué maravilla de sonido. Los ingenieros de OPC han hecho un sistema de escape que hace que me pregunte quién demonios ha instalado un equipo de audio en este coche: ¿para qué? Te diré algo: he hecho bastantes kilómetros en un Porsche 911 y estoy seguro de que la gente de OPC ha estudiado horas y horas de acústica para lograr que este V6 delantero transversal sólo se oiga detrás de las orejas y con el mismo tono que el 6 bóxer de 3,8 litros. Esto promete.

El ronquido del propulsor me está poniendo tan nervioso que me escapo de la ciudad en cuanto puedo y me pierdo por un puerto de montaña. No me resisto a escuchar ese gorgoteo trasero cada vez que reduzco una marcha al entrar en la trazada, doy un toque de gas para no perder velocidad durante el giro…  Cuando empiezo a enderezar el volante, voy abriendo la mariposa del acelerador y el rumor se transforma en bramido… Qué bien suena esta máquina y qué fácil es llevar este aparato de casi dos toneladas por esta carretera serpenteante…

Prueba Opel Insignia OPC, Saians, Rubén Fidalgo29
Sólo el peso limita al Insignia.

El cambio automático me gusta. No es muy dinámico, pero estoy en una berlina rápida, no en un coupé deportivo. El único “pero” está en las reducciones: es demasiado conservador y no le gusta ir alto de revoluciones. El software debería tener en cuenta que estoy pisando el freno a fondo y que, desde que doy la orden hasta que embraga la marcha, el coche habrá perdido velocidad suficiente como para no pasarlo de vueltas. Sin embargo, si detecta que el motor se va a quedar por encima de 5000 rpm al reducir, ”cambio denegado” es la respuesta a nuestra orden.

Los frenos son espectaculares a la vista. Discos de núcleo postizo con pinzas Brembo de 4 pistones.  Una maravilla; sin embargo, el trabajo al que los someten las enormes ruedas, los 325 CV y los 2.000 kilos que marca en la báscula consiguen “hacerlos sudar” y el pedal empieza a irse hasta el fondo, avisando de que el líquido está empezando a hervir (el famoso fenómeno conocido como fading).

Toca salirse un poco de la vía principal para hacer las fotos. Ahora, además, tengo un coche con tracción integralhaldex, por lo que, aunque las cosas se pongan complicadas si hay tierra suelta o barro, seguro que podría salir aplicando el sentido común.

[auto_quote quote=”Sobre nieve, hielo y agua, peor cuanto más ancho” quote_title=”Los neumáticos ‘sobredimensionados’ son un problema” quote_description=”Sobre todo sobre agua y hielo, los neumáticos demasiado anchos pierden mucho agarre, al reducir la presión por superficie que ejercen y desalojar peor el agua”]

Como todos los coches con este sistema, tiene su truco salir de un atolladero con él. Lo primero es desconectar el control de tracción, para que no nos deje sin acelerador. Luego, selecciono la tercera velocidad para reducir el par transmitido a las ruedas y acelero. Las ruedas patinan al principio, pero el haldex empieza a repartir la potencia entre las 4 ruedas y acabo moviéndome. El truco está en ser suave con el gas y darle tiempo al haldex para que trabaje.

Tras la sesión fotográfica, continúo viaje por una carretera nacional. Hay bastante tráfico de camiones y los adelantamientos con el Opel Insignia OPC son un juego de niños, aunque empiezo a creer que para 325 CV que anuncia, sus aceleraciones no parecen tan fulgurantes. Suelo conducir un coche con 100 CV menos, 2.3 turbo de 4 cilindros, con el que me ahorro unos cuantos metros por el carril contrario respecto a este Insignia. Revisando las fichas técnicas veo el motivo… mi vehículo pesa 1.500 kg en orden de marcha y el Opel pasa de 1.900 kg. Para colmo, las llantas de 20” tienen un momento angular enorme y cuesta acelerarlas y frenarlas.

Llegamos a la autovía: control de crucero a 120 km/h y que caigan bombas. Estos asientos Recaro son una maravilla para la espalda y las caderas. Son, sin duda, los mejores para viajar que he probado y hacen que no eche de menos los que más me habían gustado hasta la fecha: los del Saab 9000 Aero.

No deja de sorprenderme lo formidable que es el chasis de este Insignia OPC. La suspensión es muy dura y apenas balancea, ni cabecea, tengo unas ruedas anchísimas con muy poco perfil y, sin embargo, es comodísimo. ¿Cómo lo han logrado? Sin duda, la suspensión adaptativa del chasis Flexi-Ride es (además de parte de la explicación) un buen producto unido a este magnífico esqueleto.

Prueba Opel Insignia OPC, AFL+, La Urz, Rubén Fidalgo29
La iluminación que proporcionan los faros AFL+ es extraordinaria.

En medio del viaje me doy cuenta de que si se da un bandazo brusco con la dirección, por ejemplo para esquivar una lata de refresco que algún descerebrado ha tirado por la ventanilla, aunque no acciones el freno, el control de crucero se desconecta. Me parece un detalle muy bueno para la seguridad.

Los consumos en carretera y en autovía no son precisamente frugales: hacer bajar de los 10 l/100km al Insignia OPC es una quimera. Lo cierto es que no hay muchos coches de casi dos toneladas y con más de 300 CV que puedan hacerlo, sólo me viene a la mente el Porsche 911 con cambio PDK. La ventaja está en que esa transmisión tiene 7 relaciones y en la más larga, a 120 km/h, se rueda apenas a 2.000 rpm, mientras el Opel cuenta con sólo 6 marchas y en sexta vamos casi 1000 vueltas por encima de la séptima del Porsche.

En conducción deportiva, mejor no pensar en lo que consume este devorador de kilómetros, casi puedes ver cómo se mueve el aforador de combustible.

Prueba Opel Insignia OPC, salpicadero, Rubén Fidalgo29
El interior es sobrio y atractivo. Los ajustes no tienen tacha.

Los ajustes de este OPC son muy buenos. Por muy roto que esté el asfalto, no se oye el más mínimo “grillo” en su interior, lo cual es sorprendente, teniendo en cuenta que las ruedas son enormes y encuentran hasta el menor bache y que, además, las suspensiones son muy firmes.

En cuanto a equipamiento, no hay reproche posible. El Insignia OPC está muy bien dotado y dentro de él uno se siente bastante arropado.

El Opel Insignia OPC, en el circuito

El circuito de A Pastoriza es demasiado ratonero para este tren de alta velocidad cuyo peso y volumen van a penalizar mucho los tiempos y las reacciones, pero como de lo que se trata es de ver el comportamiento del Opel Insignia OPC al límite sin poner en peligro a nadie, lo pusimos a prueba dentro del trazado.

Una vez más, el Insignia sorprende por la increíble nobleza de su chasis, pero más aún por conseguir ser también eficaz. Lograr que un automóvil de casi dos toneladas, un calzado desmesurado y un tamaño considerable sea tan vivo de reacciones, pero a la vez fácil de conducir… Me quito el sombrero ante los señores de OPC, sí señor. Lo único que desentona de este Insignia son sus frenos.  Esperaba más mordida y aguante de unos discos enormes y firmados por Brembo; en su defensa sólo puedo decir que el fading lo alcanzaron por causa del líquido. El pedal iba ganando recorrido, señalando que empezaba a hervir, pero seguía deteniendo el coche, de modo que las pastillas y discos aún aguantaban algo más.

Prueba Opel Insignia OPC, A Pastoriza, Rubén Fidalgo29
El comportamiento del Insignia OPC es de libro.

Con los controles desconectados, más de lo mismo. Rodar con el Insignia al límite es sencillísimo y, además, muy progresivo. Es el momento de comprobar las diferencias de comportamiento entre los modos Normal, Sport y OPC. Leyendo el manual del coche, dice que al seleccionar el modo Sport y el OPC se modifica la respuesta al pedal del acelerador, se endurecen las suspensiones y varía el reparto de parentre los ejes, dando un poco más de protagonismo al trasero para ofrecer un manejo más deportivo al conductor. Esta es la teoría. En la práctica, la mayor diferencia es la respuesta al acelerador. Las suspensiones y el sistema haldex son tan rápidos adaptándose a las circunstancias que apenas se nota la diferencia de reacciones del Insignia. En cuanto descuelgas el tren posterior y abres gas para seguir adelante y controlar la derrapada, empieza a repartir fuerza al eje trasero al detectar que las ruedas delanteras pierden adherencia, de modo que da igual que antes tuviésemos más par que en el modo normal: si hace falta potencia, la electrónica siempre la distribuye de la manera óptima.

Conclusión

El Opel Insignia OPC es un automóvil excepcional. Estás ante un escaparate de lo que Opel es capaz de hacer. Como los humanos somos como somos y, si en una cata nos meten el mejor vino del mundo en un tetrabrick ya nos sabe a tintorro, este coche tienen que ofrecerlo a un precio que no se merece en absoluto. Quien busque una berlina de representación con prestaciones excepcionales y que saque una sonrisa de los labios en cada viaje, está ante su coche. Para encontrar un automóvil con estas prestaciones y equipamiento entre sus primos alemanes hay que desembolsar bastante más dinero… Sin obtener mucho más a cambio.

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Rubén Fidalgo

2 Comentarios

manuel matoses 29 Julio, 2012

Poseo un insignia opc desde mediados de julio y estoy a pesar de mis 58 años como un chaval con zapatos nuevos.
Como diria Jesulin de Ubrique en dos palabras: im-presionante
Por el precio que tiene no le faltan dedetalles,gran vehiculo,

Rubén Fidalgo 29 Julio, 2012

Te felicito por el estupendo coche que posees. Ciertamente si ponemos en un a balanza las prestaciones, equipamiento, calidad y precio, el Insignia OPC estaría en los primeros puestos.
Viajar en esos asientos es todo un placer, sí señor. Enhorabuena.

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